O Feliz Navidad, cómo prefiráis.
Lo importante es que seáis felices y que podáis sobrevivir a las fiestas, que ya se sabe, son muy, pero que muy peligrosas para la estabilidad mental y de la talla de cintura.
Muchos besos!!!!

¿Cómo es posible que no me oigas?
Sé que me encuentro muy lejos, que no puedes verme y casi ni percibirme, pero ¿cómo puede ser que no me oigas?.
Mi angustia grita desesperada por no encontrarte y me estoy rompiendo de todas las formas posibles a causa del dolor.
¿Y tú no me oyes? No puede ser; es imposible.
Tal vez no sabes qué el lamento que escuchas en tus sueños es el mío, qué la voz que implora tu presencia es la mía y qué la imagen que ves borrosa y atormentada, soy yo, vagando por tu memoria, desesperada por hacerme presente.
Quiero mi cuento de hadas.
No me importa si se lleva, si está de moda, si es políticamente correcto o no.
Yo lo quiero.
Quiero un cuento de hadas con final feliz, el de siempre, el de "vivieron felices para siempre".
Quiero sentirme como una princesa y quiero me que me traten como a una reina.
Lo quiero.
Y no me importa si es factible, real, posible o imposible; yo lo quiero y punto.
Quiero un amor como el de los cuentos, en los que se quiere con el alma y se muere por amor y luego te reviven con un beso. Y por supuesto no te vale el beso de cualquiera, si no el de tu amor verdadero, del cual no tienes ningún tipo de duda, sobre quién es y que siente exáctamente lo mismo por tí.
Y que conste que sé que corro el riesgo de que me expulsen de algún club, pero es que acabo de ver el trailer de "Kate y Leopold" y no he podido evitar que me saliese del alma.
Se lo pediré a la luna llena de estas noches y si no me lo concede se lo pediré a los Reyes.
Mirada esquiva, antes de frente encontrada
Alma hibernada, a la espera de la luz primaveral.
Mariposa de alas impacientes.
¿Cómo atreverse a mirar en su infinito?
Tal vez lo que muestra no es lo que es en realidad, ¿cómo saberlo?
El que ha cortado la flor, debe pagar su osadía.
Antes luminosa en su apariencia, ahora mustia y ajada.
Intentando sobrevivir al largo y frio invierno en el jarrón donde ha sido colocada.
Ser admirada no es suficiente.
Nota:Yo no sé rimar...
Yo, como Sabina, también quiero recostar mi cabeza en el hombro de la luna.
Para que me cuente historias de amores y besos y cuentos de niñas y estrellas.
Para que me escuche, aunque no me entienda y me consuele de mis penas hondas y se alegre infinito de mis metas logradas.
Para que arrope mis sueños, peine mis cabellos, calme mis angustias y perfume mis noches.
Voy a preguntarle si me hace un huequecito en la cama; total, yo ocupo poco espacio.
No puedo dormir.
Me pregunta mi madre si tengo algún problema.
Me pongo a pensar y parece ser que no, que no tengo ningún problema que justifique mi insomnio de semanas de duración.
Mi vida parece normal, feliz; lo que cualquiera desearía para sí.
Pero yo no puedo dormir. Estoy cansada, tengo sueño, pero me acuesto y no puedo dormir.
Ni siquiera doy vueltas y vueltas, que es lo que se supone que haces cuando no puedes dormir.
Yo me quedo tumbada, con los ojos abiertos, mirando a no sé donde, porque claro, con la luz apagada es muy difícil saber dónde estás mirando y no puedo dormir.
Esta noche sin querer, me acordé de cuando pasaba las noches hablando contigo y me cogías la mano para no tener pesadillas y de esa forma, también evitabas las mías.
O cuando tú te sentabas y yo ponía mi cabeza en tu regazo.
Esas noches tampoco podía dormir, pero era sólo porque te tenía cerca.
En realidad es muy sencillo.
No puedo dormir, porque aunque tú no lo sabes aún, ya no me quieres y yo, no puedo dormir.
ESPLENDOR EN LA HIERBA
William Wordsworth
Aunque mis ojos ya no puedan ver ese puro destello,
que en mi juventud me deslumbraba;
aunque ya nada pueda devolver
la hora del esplendor en la hierba
de la gloria en las flores,
no hay que afligirse.
Porque la belleza siempre subsiste en el recuerdo.
En el verano me encontré por sorpresa en la calle con un antiguo amor.
El amor más fuerte, apasionado y maravilloso que nadie ha tenido.
Y al igual, destructivo y arrollador.
Ese amor que sólo se siente una vez en la vida y te marca para siempre.
Yo sé que nada me devolverá la hora del esplendor en la hierba, pero hoy prefiero pensar que al menos tengo el recuerdo vívido de ese resplandor y sonrío al recordarlo y casi, casi, puedo sentirlo de nuevo.
Si no habéis visto la película, que lo dudo, os la recomiendo mucho.
Hacía tanto tiempo que no te veía, que hasta dudaba de reconocerte entre la multitud, pero me equivoqué.
Te reconocí sin dudarlo y tú también a mí.
Mi cuerpo sabía que te tenía delante, incluso antes de que mis ojos volviesen a verte. Mi alma sabía que andabas cerca y que pensabas en mí, después de tantos años.
Y pasó: otra vez estabas frente a mí.
Como aquella vez hace tantos años, en que nos encontramos por casualidad en la calle y comenzó nuestra historia.
Y como aquella vez parecía que todo esperaría a que nos dijésemos todo aquello que necesitábamos decirnos, pero no. Esta vez el mundo no frenó.
Esta vez fue distinto, obligaciones, citas...otro día y otro momento.
Y ese otro día y ese otro momento no fue igual.
Ya no eras tú. Te había perdido entre la multitud o tal vez yo me había transformado y tu yo auténtico no fue capaz de encontrarme.