Libro de Arena
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Airuna

He salido a un recado, regresaré enseguida... De mientras: ésta es tu casa, así que pasa y ponte cómodo :)

Ésto me huele raro

Hoy he tenido un día escandaloso. En serio, de cuento de princesas. Eso sí: eran las 18:30 que me sentaba a comer, puesto que antes me ha sido del todo imposible. Jugarretas de los nervios que ahora se han vuelto anoréxicos, supongo. Mejor, mejor...no nos quejemos por eso.

Total: cuando ya me he tranquilizado un poco, eran las mil. Sin sacarme el velo ni el vestido, ni nada de nada, de punta en blanco, con unos tacones de aguja que me permitían ver Barcelona desde el puto cielo, he dicho al personal: "regreso en un plis" y me he metido en el primer bareto que he encontrado.

Me han mirado extraño, pero a eso ya estoy acostumbrada. Un bocadillo enorme de atún y una cola light, he pedido antes de sentarme. ¿Tienes zero? Pues mejor: una de esas. Me he espachurrado en la primera silla vacía que he visto y me he puesto a leer los documentos que acababan de entregarme. Flipaba, de veras que sí. Entonces he caído que el atún és muy pringoso, pero ya era tarde: la primera rodancha sellaba el folio muy a mi pesar. Bueno, ya lo pasaré a limpio, si acaso, no dramaticemos.

En un acto de desmelenamiento total, he sacado el móvil de mis enaguas y he llamado a una de mis hermanas para contarle cómo había ido la ceremónia. Yo estaba alucinada, y ella más. Se ha puesto muy contenta, me ha dicho que ánimos, que ahora viene lo mejor, y que tengo que ir a por todas. Esto último me ha sonado extraño, pero debía ser yo: tendría que haberme pedido una coca cola azucarada. Para reaccionar.

Despues de pegarme el banquete del siglo, con cortadito incluído y todo, he pagado y me he largado de aquél cuchitril de cuatro estrellas. Justo estaba en la acera cuando he recordado que no visitaba el retrete desde primera hora de la mañana. Se ve que mis nervios hoy estaban en plan anti-crisis: retención de hambre y de líquidos. Así no hay quien tire pa'lante. Pero como a esas horas de la tarde ya estaba mucho más calmada me he dirigido resueltamente a la toilette.

La sorpresa ha sido enorme cuando me siento en el retrete y, a dos palmos de mi nariz, eso es, en la pared de enfrente, veo un cuadrito (de diseño) que ponía: Zoom Ad, una foto de un cacho ojo enorme, y debajo "para mirar y para ser vistos. Ha nacido un nuevo medio sólo para sus ojos". Coño, me he tapado rápidamente, y buscando la cámara oculta en ese minúsculo y apestoso cubículo en el que estaba, he terminado de hacer pis un poco preocupada.

Al salir, la que he mirado malamente al personal he sido yo. ¿Qué es eso de los ojos? he preguntado al tío de la barra. Díce: Publicidad, es de la misma empresa que pone los ambientadores. Me ha dejado estupefacta, el directivo de turno lleva el éxito en la frente, vamos, ya lo decía su abuela. Me he puesto mis guantes de seda blancos, me he tapado con el velo, he recogido el ramito y me he largado la mar de fresca con un taconeo que ni Briggitte Bardot.

Publicidad en el lavabo, luego dirán que la rara soy yo.

Mía

Cuando la conocí era secretaria. Me enamoraron sus “buenos días”: eran lo mejor de aquella multinacional. Después trabajó en El Corte Inglés. Adoré cada uno de los paquetitos que sus uñas rojas me envolvieron. Años más tarde, la seguí hasta el Mac Donald’s. Durante seis meses, sus hamburguesas me alimentaron como ningunas. Hoy, en la cola del paro, el destino ha hecho que ella se fijara en mí.

¿Y tú qué coño has hecho? WANTED

No soy aficionada a colgaros vídeos, sabeis que me gusta dar mi versión. Pero hoy regreso del cine confundida, tras ver una peli que me ha hecho pensar. ¿En qué? Ains. Mejor, os dejo el trailer y si os animais a ir, ya lo hablaremos ;-)

De hoy no pasa

Ayer ya me lo dije. Pero pasé. Hace la tira que estoy en el mismo plan, y eso reconcome por dentro al más fuerte. Así que lo primero que he hecho al abrir los ojos esta mañana ha sido decirme firme y decididamente "de hoy no pasa: toca planchar". Menundos buenos días tan poco cariñosos me dedico ¿verdad? Pues sí. Pero claro, cuando toca...toca. Y cuando hace un mes que viene tocando y no se plancha, la ropa se precipita por todas partes como un cáncer no detectado a tiempo. Entonces es peor. Mucho peor, donde vas a parar. Aiñ.

El café con leche del desayuno sabe la mitad de bien cuando una es consciente que lo que le está esperando, al terminar, es un montón enorme de ropa arrugada. La taza de hoy, ni qué decir tiene, se me ha hecho eterna. Un sorbito, dos horas, otro sorbito, dos horas más. Si todo fuera igual de lento en esta vida, mi cutis resplandecería de otra manera. Vaya que sí.

Luego, como un penitente condenado a trabajos forzados, me he arrastrado al comedor, he instalado mi tabla de planchar-mini (una de sobremesa que encontré en ikea tirada de precio), me he mirado la sentencia, digo la ropa, y he decidido empezar.

No había terminado de planchar la primera de las cincuentamil camisetas-acordeón que me esperaban, cuando he pensado en ponerme una pelicula. Sí. Será lo mejor, me he dicho, así pasa más rápido el tiempo. He dejado la plancha y me he dedicado a escoger la peli apropiada, que cualquiera no vale... esta ya la ví, esta es un rollo, esta para otro día, esta no que él está muy bueno y planchando no puedo concentrarme. En fin: mil horas. Al final me he decidido por la que pongo siempre, no sé para qué tanto rato (aunque me lo puedo imaginar).

Y he vuelto al montón de ropa. Ya queda menos, me he dicho para dárme ánimos, ¡ya empieza el montón a bajar! parece que no, pero una camisetita menos...se nota. Iba por mitad de la segunda cuando he empezado a estar incómoda. Ay, ay, a ver si vuelvo a pillar el lumbago...¿Y si me acercara un poco más la silla con la ropa arrugada? así con un estirar de brazo llegaría mejor, ¿cómo no lo habré pensado antes?...he dejado la plancha de nuevo, y me he dedicado a prepararme la logística: esto aquí, lo otro allá, la ropa que iré planchando la colocaré aquí, en este rincón dejaré la que tiene que volver a lavarse (con tal que el montón disminuya no paso ni una manchita pequeña, digo: pa-la-lavadora-de-nuevo. Qué limpia soy. Y qué poco me gusta planchar).

Bien, con el comedor enteramente dispuesto para una mañana de plancha, y la peli a todo trapo, me he dispuesto a terminar de doblar la segunda camiseta. Ya está. La tercera que he pillado era de manga corta así que le he dado por encima, que total, para el verano que viene tambien la voy a tener que planchar de nuevo. Uffff...Iba a pillar la cuarta cuando me ha atacado un hambre del copón.

UYYYY, uyyyyy...qué hambre... voy a prepararme un bocadillito y ahora regreso, que planchar cuando una tiene hambre no es bueno para la salud. Pero claro, no había pan. Así que he decidido bajar a la panadería y ya de paso, hacer un par de recados urgentes, que luego la mañana se me echa encima planchando y no llego a los sitios. Lo sabré yo.

Lo he dejado todo dispuesto, con el pause apretado en el DVD, y he salido a la calle donde, qué cosa más rara, un tema me he ido llevando a otro y sin querer he llegado a casa despues de comer. Las cuatro, eran. Al entrar en el comedor un poco más y muero de un ataque agudo de miocardio crónico agravado por síncope marujil. Si han entrado a robar esta mañana, al ver el panorama el caco se habrá largado por la ventana muerto del susto. ¡Hay qué ver el arte que tengo desordenando!

Iba a planchar de nuevo, pero entenderme, he decidido que como total a las cinco tenía que irme, lo mejor sería recoger todo el desbarajuste y dejarlo para mañana. O sea que de hoy no pasa...que mañana planche. Esta vez de verdad (supongo)

Aterrizaje de emergencia

- Pues yo bien - le decía el otro día a mi hermana, chateando - aquí, preparándome una pizza. La dieta pa'mañana, ya sabes..ji ji... ¿Y tú?

- Yo en estado de shock, tía

- ¿Y eso?

- Mírala: seguro que no te has enterado... ¿no sabes quien se ha muerto?

- ¿Muerto? ¡Ay calla! ¿Quien?

- Paul Newman - Va y me lo suelta así.

¡Eso no se hace! Morirse, digo. No, no. Hay personas que no pueden largarse sin más. Porque no, porque se llevan algo de tí para el otro puto mundo, y eso no es justo. ¿Que no lo saben que el más allá queda muy lejos como para ir a buscar ese pedacito de corazón en caso de urgencias?

- Joder, tía... ¿Paul Newman? ¡no puede ser! Ya no me apetece la pizza...

- Venga, mujer, tampoco es para tanto

¡Ah, no...qué va! La realidad es difícil de comprender ¿eh? que una está haciendo malabalismos para sortear las crisis vitales, ui-que-de-qué caigo en esta, ui-que-de-qué me pierdo en la otra: sólo falta que de buenas a primeras se nos vayan muriendo esos intocables, los que debieran estar siempre ahí. Para eso son famosos, y guapos, y listos, y de todo. Habérselo pensado antes de saltar al estrellato, coño. Cuando uno es Paul Newman no puede estirar la pata así porqué si.

Ni qué decir tiene que la charla con mi hermana cambió de tono: ella empezó a mondarse de la risa con mi estado de aturullamiento ante semejante mala notícia, y a mí me invadió su estado de shock.

Me ha durado todo el fin de semana y aquí me teneis, aterrizando de urgencias en Libro de Arena, justo cuando debería estar de crucero por ahí con la musa, dándole a las teclas. Si es que la actualidad es mala, que lo digo siempre. Una especie de Triángulo de las Bermudas para la insipiración. Así no hay manera de escribir algo serio, que no.

Pero bueno, la noche venía con personalidad propia o sea que mis planes, para ir variando se fueron al traste: lógicamente, me olvidé del horno y se me quemó la pizza. ¡Mala costumbre de chatear! ¿Como puede superarse una cosa así?

Buff...

¿Cómo díces?

No me lo puedo creer, pero es. Esta mañana se ha presentado en mi casa a desayunar. Me ha traído la prensa gratuita y un par de croisantitos. Le tengo dicho que quiero bajar un par de quilos, pero bueno, por no molestarla he decidido saltarme el régimen. Empezaré mañana, que total ya hace un mes que vengo diciendo lo mismo. Para qué ponerme farruca hoy.

Ella estaba como siempre, aunque algo misteriosa. Muy correcta, demasiado. Normalmente cuando llega se espachurra en el sofá, se quita los zapatos, se hace la manicura o cualquier cosa que le viene en gana, mientras yo salto al teclado e intento cazar al vuelo lo que me dicta. Pero hoy no. No, no. Tal vez fuera por la charlita que le solté el otro día, cenando, o yo que coño sé.

El caso es que aún no había tenido tiempo de poner la cafetera al fuego cuando me ha dado un regalo que no acabo de comprender. Se me lleva de viaje. ¿Como díces? me lo ha tenido que repetir dos veces ¿Un crucero? Si no voy depilada ni nada...pero le ha parecido una pésima excusa, o sea que, para variar, mis planes se han ido al carajo y mi agenda un poco más allá.

Así las cosas, me he arreglado en un plis, he metido cuatro trapos en una maleta y aquí me teneis: camino al puerto. Soy la primera, como os decía antes, que no acabo de asimilarlo...algún día espero que mi reloj se digne a marcar los segundos de uno en uno y no todos de golpe. Mientrastanto, como veis, voy a remolque de los acontecimientos.

En fin, queridos. Seran diez días, en los que me ausentaré de Libro de Arena, que por los mares del sur los piratas aún no han puesto internet según creo. Eso sí: cuando regrese prometo contaros con pelos y señales. Un cacho de super de mega beso!

Así da gusto

Aquí estoy de nuevo, espero que esteis bien. Por mi parte estoy de coña: acabo de recoger todos los cosméticos anti-edad que tenía (dos antiarrugas tipo porque-yo-lo-valgo, una docena de potes a medio usar de crema-contorno-de-ojos-nutritiva y cuatro tipos distintos de potingues anti-ojeras), los he metido en una bolsa de la basura, he abierto la ventana del comedor y lo he tirado todo a la puta calle ¡Adiooooooos! ¡ Guut-baaaaaaaai! jajajajaj ¿Por qué? pues resulta que a juzgar por mis escritos, una compi de cyber-taller (Patricia) me ha echado veinte años!

Así da gusto empezar la semana ;-)

A ver

Las siete ya. No, si al final se me hará tarde. Compraré patatas fritas, que le gustan. De hoy no pasa: tenemos que hablar. Quiero hacerlo como es debido, no vaya a ser que se enfade. ¿Aceitunas? No, no. Mejor pepinillos. Pues eso: la sentaré ante una buena mesa y se lo diré. ¡Ay! Que no me olvide del atún. Jolín qué precios... No creo que me merezca un trato así, tan desconsiderado, por su parte. Yo, que siempre estoy pendiente. ¿Y los congelados? Estaban aquí...hay que ver: todo cambia. Eso. Eso es lo que debería decirle...Sólo quedan de pollo, lo que faltaba. Bueno, da igual, a mi me gustan y se acabó. A partir de hoy se entrega al día. Menos veinte, perfecto... ¡Y si se vuelve a colgar, cambio de musa!