Libro de Arena
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akela

Lo posible se hace, lo imposible, se intenta.

De maniobras.

De maniobras de amar, estarías todo este tiempo,

o de matar,

nunca entendí esa maquina bipolar, de la que me hablabas.

Pero hoy lo entiendo todo, un poco más.

No era real, nada era real, pero así lo creí.

Le he puesto toda mi valentía,

mis tonos de verde,

mi cuerpo emboscado,

una estrategia dulce,

un terreno inhóspito y el olor de la pólvora.

No es la primera vez, y presiento que no será la última.

Cada vez me duele menos, insensibilidad señor, si señor.

Odias mi lenguaje castrense,

mis galones de realidad,

yo, tu medallas de honestidad.

La verdad es otra cosa,

la verdad es realidad,

es una batalla,

una guerra,

una reyerta,

mi revuelta,

que ya entiende, que la música militar nunca me supo levantar.

Tu ambición

A mi, no me gusta trabajar, por eso lo de las oposiciones.

Este trabajo, solo por tres años más, después, lo dejo.

Mi mujer esa si que tiene un buen trabajo, pero debería estar mejor, yo en su lugar…

Es la primera vez que dejo mi casa, bueno la de mi madre.

¿Tú, sabes cuanto ganan?, no te lo puedes ni imaginar, y no hacen nada.

Yo me cambiaria por ellos con los ojos cerrados.

¿Tú crees que esto es vida?

Hoy no he podido jugar, ha llegado un montón de gente a la que atender.

¿Tú sabes lo que cuesta tener un niño?

Este verano, solo tenemos nueve semanas de vacaciones...

A ti, lo que te falta es ambición.

Deberías… hacer cursos, otra carrera, estudiar oposiciones, y enterarte de que cuello hay que pisar para ser jefa de los jefes.

Papanatas, aburridos, de culo gordo sentados, niveles de calidad rastreros, quejas a los treinta y pocos, con agujetas de no sentir, de calle arriba y calle abajo, por que nunca es el momento de comprar un portal, nunca es el momento de amar, ni de gastar por ahorrar. Esperáis un día en que suene el móvil para que os suban el sueldo, para volver a quejaros, de la poca ley y la poca destreza de vuestros pacientes, inútiles almas que rompen vuestro hastío. Os molesta el aire y la tierra, incluso el agua en el mar. Podéis sentir el calor, en contadas veces, pero dudo que podáis encender fuego. Envidia rosa del que ojea revistas, café de máquina y tardes de folletos de publicidad, noche de copas en casa, cervezas en un bar. Se os esta olvidando que una no quiere ni oíros, escuchar inútil el canto de la cobardía, que enmudece. Sanguijuelas de los besos, carantoñas en mi abrazo. Caricaturas de hombres de piedra, amnesia del amor, ¿que queréis…?

Para esta noche sin luna, M. Benedetti

UNA MUJER DESNUDA Y EN LO ESCURO

TIENE UNA CLARIDAD QUE NOS ALUMBRA

DE MODO QUE SI OCURRE UN DESCONSUELO

UN APAGÓN O UNA NOCHE SIN LUNA

ES CONVENIENTE Y HASTA IMPRESCINDIBLE

TENER A MANO UNA MUJER DESNUDA.

UNA MUJER DESNUDA Y EN LO OSCURO

GENERA UN RESPLANDOR QUE DA CONFIANZA,

ENTONCES DOMINGUEA EL ALMANAQUE

VIBRAN EN SU RICÓN LAS TELARAÑAS

Y LOS OJOS FELICES Y FELINOS MIRAN

Y DE MIRAR NUNCA SE CASAN.

MARIO BENEDETTI.

o un hombre...

No me gustan las arañas.

No me gustan las arañas.

Te lo dije, pero me miraste de reojo y sonreíste. Sabias que por ti yo era capaz de bailar con ellas. Pero no me esperaba esta aventura.

No me dijiste, que el coche, ese bólido, blanco, 127, tenias que dejarlo aparcado, abandonado, a un kilómetro. No me dijiste, que tendría que cargar con la mochila ese mismo kilómetro, pero cuesta arriba y tampoco me dijiste que por cien pesetas un tío con land rover te subía hasta las cabañas.

Ese amanecer, que es la hora a la que hay que llegar al campo, sabias que si yo fuera superman te llevaría volando, pero como no lo soy…

Tampoco me dijiste que las cabañas había que reservarlas, y que era mucho mejor dormir al raso, que era lo que tus dos amigos habían planeado, y tú con ellos.

Me dijiste todo lo que íbamos ha hacer, pero se te olvido decirme, que teníamos que eliminar alacranes rodeándolos de fuego, subir y subir montes, visitar una cueva “del agua”, sin agua, buscar leña, la que vende el tío del lana Roser es muy cara. Comer latas de fabada, bocadillos y colines con mayonesa sin cesar…beber agua de fuego(anís), junto al fuego y escuchar como Javi y Samuel cantan canciones que solo se saben ellos, y no muy bien.

¿A que ex de quien, le dio por resucitar?

No me gustan los árboles.

Menos mal, que tu al menos odias a los eucaliptos, aunque no se muy bien porque, al menos estamos de acuerdo en algo.

No me gusta el agua fría, pero es la que hay gratis.

Es mucho más salvaje esperar a la noche, para adentrarme en un río con un palmo de agua con un campingas en la mano y una toalla en la cintura y lavarme a lo Isabel la católica.

No voy a hablar del váter, me parece humillante.

No me gustan los animales, y menos las cabras que se comen mi ropa.

No me gusta tu campo, pero… me gustabas y me gustas tú.

Verano de 1989.

Frente a mi balcón

Me indica una pantallita del ordenador, lo que durante todo lo que va de noche ya sabe mi cuerpo, 27º, 1:55h de la madrugada, y por lo que se ve, el verano va a seguir así.

Hace solo tres noches que ya estoy por aquí, que he vuelto a casa. De vacaciones. Cosa que deseo mucho, hasta que llevo tres días aquí.

Pero las noches parecen que van a ser también iguales.

Desde que llegue no has levantado la persiana de tu balcón. Deducción, si el balcón esta abierto, no tienes aire acondicionado, si no tienes aire acondicionado, que calor. Pero bueno la persiana me permite saber que estas haciendo, y, no creo que me veas directamente por las rendijas. Espiar no esta bonito.

Siempre delante del ordenador, siempre llegas antes que yo. Teclea que tecleamos, tu más rápido, el fondo de la pantalla es blanco y hay una imagen en la parte derecha. ¿Un blog?

Si alguna vez te encuentro en la panadería o en la farmacia, o tomando una cerveza por el barrio, te lo preguntare, aunque no se quien eres. A lo mejor me hablas de alguien que teclea frente a tu bacón, con las puertas abiertas y la persiana subida y de fondo tiene el sonido de un viejo ventilador.

Muchas noches me pregunto cuanta gente en la ciudad habrá tecleando, en la oscuridad, en el silencio. Más que gente mirando a la luna, seguro.

2:08h de la madrugada. Cuarto menguante.

para tomar cervezas, la verdadera historia

Conoce el invierno, darle amor a la primavera, para que te abofeteé el verano.

Seis meses antes no te conocía, no conocía el frío. Tuve que llegar hasta ti, para que me lo enseñaras. En mi risa esta tu mayor sacrificio, en ser uno sin rozarnos tu mayor error.

Lo más fácil hubiera sido decir buenas noches, hubiera sido dejarte para el aburrimiento, para el sin saber que hacer. Lo más fácil hubiera sido seguir tomando cervezas, sapos y culebras, rayos y truenos, aunque fueran de garrafón, la resaca se pasa. Lo más fácil hubiera sido salir corriendo esa misma tarde, maleta en mano, y orgullo intacto.

Pero…

Allí estaba yo una vez más, dentro de un coche que no conducía, sin ganas de ir a donde iba. Con una música que no me llegaba, con una compañía que no quería. Con palabras que chocaban, ideas que por no llorar, me da la risa.

Pasará el verano y volveremos a vernos, pero ya todo estará en silencio, aunque no creo que eso tampoco te importe.

Esto último sería lo que escribiría alguien que esta dolida y que además se esmera en buscar palabras bonitas, para sacar un sentido literario, pero entre esto y lo que realmente paso...

Aquí tenéis...entre genios como Silvio Rodríguez y el Robert o Poncho k, quiero meter mis letras.

Para tomar cervezas.

Después de unos meses y cansada de tantas cervezas te acorrale en el portal.

Aunque ya habíamos prescindido de la ropa interior, me dejaste claro que no querías nada serio. Pues eso, es lo que suelo encontrar en los hombres, y además, ya esta muy crecida la noche para dar marcha atrás.

Hablamos alguna vez que otra de esa noche, de los detalles, el verano llego cargado de nuevas compañías, a las que esas intimidades no les importaban.

Teníamos ganas de estar a solas.

Yo me iba a dormir cuando tú decidiste que me quedara, si quería y quise.

La tarde siguiente antes de coger de nuevo la maleta, me negaste abrazo y beso. Ya se, ya me lo has dicho, yo no soy tu pareja, y como no hay química, nunca lo seré, el tubo de ensayo, junto con el laboratorio debe de seguir entre mis piernas.

Después silencio, y el único autobús que he perdido en mi vida me metió en tu coche, para decirte que no lo entiendo. Para que me digas que esta muy claro.

Por todo esto, el dibujo que abajo ilustra esta última historia es una rata de cloaca, que se pierde tardes en la playa, risas, tubos de ensayo, noches de calor, granizadas de limón, y una amiga para algo más que tomar cervezas.

es lo mejor

Cuando quedan muchos kilómetros por delante se suele hablar de casi todo.

Esta mañana me he dado cuenta lo mucho que has cambiado, y de lo poco que he cambiado yo.

No hace ni cinco años cuando tras la eternidad junto a el, decidisteis como se tiene que hacer que deberíais formalizar el amor.

Siempre pensé que extinguir los rizos de su cabeza no había sido un buen cambio de imagen para él, pero tú pensaste que así estaba mejor.

De vaqueros a pantalones color crema.

De camisetas a blusas.

De bici a coche.

De botas de montaña a zapatos.

De litronas a un whisky.

De Chesterfield a no fumador.

De envidia me moría yo, el día de la boda, el día que vi tu traje, el día que vi el piso, el día que te quedaste embarazada, el día que nació el niño.

Ese puzzle no encajaba desde el principio, las piezas son de dos juegos diferentes. Uno es de un león en la selva tranquilamente sentado en la sabana, las otras son del cuadro del Guernica.

Están cansadas de intentar encajar piezas para ver algo, pero no ves nada.

Creo que siempre has querido hacer lo mejor, pero lo mejor para ti no tiene porque ser lo mejor para los dos.

De peleas, silencios y platos sucios se te esta llenando el salón.

Este verano, te esperan muchos kilómetros, para ver si en una curva, subes al coche o atropellas el amor.

tu, yo y la DGT

Yo preveía desde que te vi, que tú eres de los que ceden el paso. Yo sabía que íbamos a estar lo que nos queda de vida tomando cervecitas y tapitas un día a la semana. Yo te contaría, tú me contarías, yo te contaría, tú me escucharías. Y como cenicienta descalza antes de las doce en casa.

Algún tiempo, no se ya cuanto, se me paso por la cabeza, y espere, espere, esperé. Una, dos y tres, un paso adelante, una, dos y tres, para adelante. Había visto el stop, había hecho el stop.

Ni mire la luna, ni la cabala, ni el día, ni los limites de velocidad, ni nada de nada. Pero esa era la noche, antes de que corazón se me calara. Cansada de despreciarte a cupido y tu cansado de alabar a Eros, otra vez, otro paso adelante. Tengo preferencia.

Correspondida y atrevido nos acostamos y nos levantamos con la duda. Yo que aparco encima de las aceras me vi otra vez en doble fila.

Otra vez, inquieta por si mi ilusión se la lleva la grúa. Por si me veía en el depósito a solas y a oscuras.

Pero aún queda cervecitas y tapitas por delante, quedan dudas, ilusión, que te cuente que me escuches, que te llame que me busques. Que arranques, freno, embrague, primera y para adelante.