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Al caer la noche

NOTICIAS DE ESTE MUNDO: Pausa Publicitaria

Plegaria del náufrago imposible (o la imposibilidad del héroe de novela en nuestros tiempos)

Soy un náufrago imposible. Lo he intentado en todas las formas a mi alcance y siempre, siempre, fui rescatado a las pocas horas. Sentir el sol quemando mi piel, el fuego abrasando mi garganta y esforzarme por no beber todo el agua del océano. Una barba larga y enmarañada, unos ojos prestos a ver espejismos con forma de palmera sobre una isla solitaria, apenas suficiente para mi sombra y mi Viernes particular llegado el caso, son mi ideal de belleza.

Pero mi sueño nunca se ha hecho realidad. Ya de niño fui rescatado en la piscina infantil pese a aferrarme a las escalerillas suplicando piedad. Como preadolescente mis padres aprendieron a evitar los destinos costeros después de que una barquita a pedales me llevara de vuelta a sus brazos tras alzarme de un pequeño tablero de madera al que me asía.

Vivir en el silencio más absoluto, sólo roto por el rumor monótono de las olas, hasta que en la lejanía se divisa una pequeña columna de humo que anticipa mi rescate. Ese momento, la incredulidad de los pasajeros ricos del trasatlántico que me suponen leproso o buen salvaje, la amabilidad del capitán que me toma bajo su protección y me presta sus mejores ropas y los servicios de su peluquero para adecentar mi torva mirada y sentarme a su elegante mesa. Mis primeros pasos tambaleantes por la falta de costumbre tras días de inmovilidad forzada (tan exigua era mi isla) y mis ojos deslumbrados por la iluminación eléctrica.

No es la fama del rescate lo que me atrae, tal vez sea tan solo un interés como el de los que, en un mundo capaz de fabricar miles de cordones en apenas una hora a un precio irrisorio, dedican su tiempo a ir de feria en feria enhebrando lino para confeccionar toscos cordones y recuperar así antiguos oficios ya casi extintos. Pues bien, reivindico mi labor, recuperar el oficio de náufrago.

Mis padres sustituyeron la bañera por ducha, incluso la cisterna del retrete fue sacrificada por mi seguridad. Todo ello no impedía que, en casa de amigos, pudiera escabullirme y, raudo, encerrarme en sus bien dotados cuartos de baño donde me arrojaba de cabeza en aquellas maravillosas bañeras hasta que, a la llegada de mis padres, alertados por una llamada desesperada, me tomaban de la mano avergonzados y, dejando un rastro de agua, me llevaban devuelta a nuestra casa, tierra firme continental.

Esta vocación me impidió culminar cualquier intento de noviazgo duradero pues, antes o después, intentaba declarar mi amor en el lugar en que más seguro me sentía, las barcas del lago en el parque de la ciudad. Si la respuesta era positiva, o si no lo era, terminaba tirándome de cabeza al agua y ahora, podría recordar el número de mis declaraciones por el número de multas recibidas en dicho parque y que atesoro como la mayor de mis pobres posesiones, junto a la colección de traducciones del Robinson Crusoe y la reproducción del Titanic.

Así que, si tiene piedad de mí, no me vea, no me busque, no haga caso a mis señales de humo, son parte de la escenografía, hágame sufrir un poco, recorra alguna de las islas vecinas y vuelva mañana, las plantas de mis pies estarán más desolladas por andar sobre troncos cortados (sí, ya he desistido de fabricar una balsa que me saque de aquí), mi barba lucirá más luenga y entre su maraña esconderé una pequeña caracola. Oportunidades como ésta, sólo hay una en la vida.


11 comentarios - Escribe aquí tu comentario

lo dijo Luna7 27 Octubre 2007 | 12:08 AM

¡Que bueno...!,

me ha gustado tu post.

Si te veo en una isla, haré como que lo he soñado.

A veces aislarse un poco va bien...

un beso.

lo dijo iodasiempre 27 Octubre 2007 | 01:38 AM

Ansioso esperaba tu vuelta!!

Vivimos en una sociedad en la que lo raro séría que se aprobase una ley permitiendo algo. Nuestro protagonista ve truncados sus sueños desde pequeño, ya sea por el excesivo proteccionismo de sus padres o por conductas que la sociedad tilda de "extrañas" o "indebidas".

Me he acordado con tu post del tripulante de un cayuco llegado en las últimas horas a costas españolas. El único superviviente de unos cincuenta. Veo en tu texto un reflejo de este mundo, en el que las preocupaciones de los "occidentales" pueden llegar a ser tremendamente vanales: el protagonista obsesionado con el agua. Sin embargo, para un inmigrante, enfrentarse al agua puede causarle graves daños y, en el mayor de los casos, la muerte.

Encantado de volver a leerte. Hacían falta tus palabras acertadas y escritas con el exquisito estilo que te caracteriza.

Un saludo

lo dijo Palabras de más 27 Octubre 2007 | 02:41 PM

Hola, amigo.

Como siempre, un encanto leerte. Esta vez es una "pausa" en la serie de las noticias (terribles siempre) de nuestro mundo. Un descanso viene bien de vez en cuando. Y cuando es tan imaginativo como el tuyo... De todas las maneras, que ser náufrago sea el sueño imposible del héroe novelesco significa que esa circunstancia se ha convertido en un tabú, una situación de la que nadie quiere hablar ni oíor porque la realidad (la vida real) está llena de desgraciados casos de náufragos. Visto así, tu "pausa publicitaria" (que lo es) pertenece sin duda a tu serie de "Noticias de este mundo"

Encantado de leerte.

Un abrazo.

lo dijo Gww 27 Octubre 2007 | 06:34 PM

Gracias por vuestros comentarios. Efectivamente, se trata de una "pausa" referida al estilo (ironía esta vez) más que al contenido que sigue nutriéndose de la realidad que nos rodea.

Un abrazo.

lo dijo Aida 28 Octubre 2007 | 02:28 PM

Me he reído mucho con esta historia, un naufrago que ve frustrada su vocación, qué ironías tiene la vida.

Besitossss

lo dijo Zarza 1 Noviembre 2007 | 07:50 PM

...."y entre su maraña esconderé una pequeña caracola ".... ¡ que bonito !

Besos.

lo dijo luis 8 Noviembre 2007 | 08:13 AM

Yo también quiero solidarizarme contigo a la hora de reivindicar ese silencio, esa soledad elegida y buscada, ese "no me importa como estoy por fuera y sin embargo quiero hallar como soy por dentro".

Lastima tanta prisa y tanto escaparate.

lo dijo Gww 9 Noviembre 2007 | 01:42 AM

Es verdad que, en ocasiones, uno desea ese silencio creyendo encontrar en él las respuestas que no encuentra en el ruido del mundo. Claro es que, ese silencio puede ser tan espejismo como una isla con palmeta y náufrago. En fin, muy complicado para estas horas nocturnas.

Un abrazo y muchas gracias por vuestra visita y comentario.

lo dijo Violetaberna 9 Noviembre 2007 | 01:57 AM

Muchas veces me he dado cuenta que a la gente le cuesta aceptar el silencio, silencio de palabras, silencio de telefonos, silencio de información, debe ser por lo que nos asusta escucharnos a nosotros mismo.

Bonito post, saludos.

lo dijo Vino yrosas 28 Febrero 2008 | 08:46 AM

Hola de nuevo, GWW. Me ha encantado tu post y esa mezcla de ironía y escepticismo. Es una lástima que haya tantos náufragos en el mundo y tan pocas islas desiertas.Un abrazo

lo dijo Cometa solitaria 2 Julio 2008 | 08:58 PM

¿Sueño o pesadilla?

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