Libro de Arena
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AVALON

EL MUNDO ENTRE LOS MUNDOS

LAS VOCES DE ÁVALON

El sonido más bonito en el Bosque

es el que las hojas hacen al acariciarse,

mecidas por el viento, hablando con el Lago.

Parecen estar cantando una canción:

Ven con nosotras,

baila con nosotras,

juega con nosotras,

báñate en el lago.

No pienses en nada,

cierra los ojos

y libera tu Alma.

Te haremos una corona de flores o de Roble;

de jazmines, o de rosas, las mejores.

Ven y baila, gira mirando al cielo ,ven y canta,

canta con nosotras,

al ritmo del viento

y del palpitar de tu Corazón.

Pero sobre todo, cierra los ojos

y libera tu Alma.

Permítela volar, flotando sobre el Lago,

fundiéndose en la bruma,

hallando entre sus aguas mil tesoros y un secreto

que hace de las mil diosas Una.

Ven y baila, recupera tu Alma ,

báñate en la Llamada de tu propia esencia liberada.

Entra en el Vientre de La Diosa, entra en el Lago.

Las Aguas de Su Cuerpo Inmaculado.

Y bebe, bebe la dulce ambrosía, que palpita entre Tierra y Cielo

el agua que la Madre nos ofrece de Sus Senos.

Y duerme, ven y duerme, al pie de los Robles que tanto amaste,

abandona tu cuerpo al pasado, futuro y presente,

en una espiral que te llevará a Un lugar que es y no es este,

en un Tiempo que no es Tiempo,

Un Lugar que no es Lugar,

un Amor y sin dolor y un Dolor sin Amor.... todo en uno....

Bienvenido a Ávalon, el Mundo entre los Mundos.

SLÁIN GO FÓIL

SIDHE AGAT...

Erin - Tamara

24-Nov-2005

Eternos como el Fuego

MI MUCHACHA SALVAJE

(Pablo Neruda)

MI MUCHACHA salvaje, hemos tenido

que recobrar el tiempo

y marchar hacia atrás, en la distancia

de nuestras vidas, beso a beso,

recogiendo de un sitio lo que dimos

sin alegría, descubriendo en otro

el camino secreto

que iba acercando tus pies a los míos,

y así bajo mi boca

vuelves a ver la planta insatisfecha

de tu vida alargando sus raíces

hacia mi corazón que te esperaba.

Y una a una las noches

entre nuestras ciudades separadas

se agregan a la noche que nos une.

La luz de cada día,

su llama o su reposo

nos entregan, sacándolos del tiempo,

y así se desentierra

en la sombra o la luz nuestro tesoro,

y así besan la vida nuestros besos:

todo el amor en nuestro amor se encierra:

toda la sed termina en nuestro abrazo.

Aquí estamos al fin frente a frente,

nos hemos encontrado,

no hemos perdido nada.

Nos hemos recorrido labio a labio,

hemos cambiado mil veces

entre nosotros la muerte y la vida,

todo lo que traíamos

como muertas medallas

lo echamos al fondo del mar,

todo lo que aprendimos

no nos sirvió de nada:

comenzamos de nuevo,

terminamos de nuevo

muerte y vida.

Y aquí sobrevivimos,

puros, con la pureza que nosotros creamos,

más anchos que la tierra que no pudo extraviarnos,

eternos como el fuego que arderá

cuanto dure la vida.

“Bragi, Dios de la Poesía”

"Bragi (pronunicado «Bragui») es un Dios algo ambiguo en la mitología nórdica en cuanto a su origin, sus funciones y sus hazañas. Se le identifica como un Dios de la poesía, pero al mismo tiempo Óðinn es el Dios principal de los poetas. No debe sorprender que haya Dioses y Diosas, no sólo en nuestra religión sino también en otras que incluyen la poesía dentro de sus campos de influencia. Una cosa tan maravillosa y tan poderosa como es la poesía puede ser vista fácilmente como algo que tiene relación con dominios más grandes que lo humano. Desde allí, sería fácil concluír que vino de los mismos Dioses "

Al fin y al cabo, la poesía puede no sólo conmover nuestros corazones, sino darnos la vida....

La poesía ayuda a esclarecer el camino que debemos tomar y en mucho, ayudarnos a dar un sentido más nitido a todo.

Y cuando sabemos qué queremos de la vida, la vida se abre ante nosotros....


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ERIN, Nacida dentro de un Sueño

Rara deidad, luminosa cual Luna en la Noche

De aroma acariciante a blancas rosas somnolientas.

Con las ondulaciones de nácar de su traje

Aún cuando ella camina diríase que danza

Igual que esas serpientes de mirada hipnótica

En las que algunas veces se convierte retorcida entre las sábanas.

De piedras hechiceras son sus ojos que

Acuáticos o celestiales,

Saben atravesar lo inexplicable.

Y esa criatura simbólica y extraña,

De sentimientos vahídos

a la par que nobles

es una mezcla de Ángel Virgen y Diosa Transparente.

Y es tu boca de entrañas húmedas

Donde rebosa el delicioso alimento,

Néctar, licor de tu Alma.

Dama de sed no saciada,

Destino de deseos y de Deseo escondido;

Insospechados placeres.

¡Qué lástima ser tan Divina y tan Reina!.

Si quiero someter tu ardor

Primero he de acorralarte

y en la blancura de tu cuerpo sumergirme

y entre pétalos de rosa, enamorarte.

Adoraciones divinas en las que es un enigma de profundidades corporales

Saber quién domina.

Y aún así es Blanca Luz suspendida en el ambiente…

Cabellos dorados, Corona de Cristal sobre su frente.

Inalcanzable a las manos y acariciable a las miradas.

Desciende a la vez que sube,

En los valles ella se posa.

Dulces flores; pájaros que vuelan;

Iluminados destellos de Princesa, Reina y Madre

Idolatrada a la vez que amada.

En Naturaleza Pura, en Naturaleza Viva

Coronada en muerte, coronada en Vida.

Cada movimiento es una caricia de Luz Ardiente

Conectándose a la Estrella,

Protección constante de la cripta que venera

La joya de su corazón, delatando

Ser Nacida dentro de un Sueño.

Tamara Garcia

Marzo-Abril 2000 -R-

Grita la Sangre, Grita Erin

Esta historia está dedicada con todo mi amor

a la Estrella que venera la joya de mi corazón.

Para Erin, seas quien seas.

“GRITA LA SANGRE DE TAMARA Y RESPONDE LA HISTORIA DE ERIN”

Esta es la historia de Erin, y de su encuentro conmigo en Marzo del año 2000 d.C. . Vino a mí como un Angel, como un Hada, atravesando la Nada, saliendo de las Tinieblas de lo mundano por elegirme y venir a mí. Esta Dama tan delicada y sublime; dueña de una belleza sobrecogedora y a la vez perversa y tenebrosa, es Señora de la Luz del Cielo y la Densidad de Las Nieblas. La Rosa Blanca y La Rosa Negra, su Yo Creador y su Yo Destructor.

Puede iluminarte con su manto de Luz de Luna, o hacer que te pierdas en los sinuosos caminos de la Tiniebla, cayendo sin remedio en el mundo sin salida de Las Nieblas.

GRITA LA SANGRE, GRITA ERIN narra este encuentro; y al ser una vivencia sobrenatural, puede que el fin de la historia decepcione a muchos y entusiasme a unos pocos.

Es a esos pocos a quien quiero llegar realmente, aunque no sabreis si formais parte de ese grupo hasta leer toda la historia y analizarla. Despues del analisis, vosotros mismos encontrareis el significado a mi historia.

Esto no es un sueño. Es la busqueda de mi persona por las sensaciones que desde hace mucho tiempo me llaman. Todos deberiamos, en algun momento de nuestras vidas, tomarnos el tiempo necesario para sumergirnos en nosotros mismos, y llegar a conocer cada pequeño rincon de nuestro espiritu, para ser duenos absolutos de nuestra vida.

Amar todo lo que somos es un desafío que no todos conseguimos. Saber vivir con nuestras virtudes y defectos… Incluso con la parte más oscura de nuestra persona…

Por eso he querido compartir mi experiencia, aunque se salga de un auto-conocimiento normal.

Muchos profesionales se han volcado en estudiar los sucesos paranormales que suceden a ciertas personas, porque los viven o porque los provocan. Esto en términos se llama en términos científicos P.E.S. (Poder Extra-Sensorial) . Mi vida esta conectada desde que nací con otras dimensiones que me permiten ayudar a los demás e iluminarles con mi Luz y mi Paz. Pero esta extraordinaria sensibilidad también me desgarra por ser “un ángel que bajó a la Tierra”.

Ahora estoy convencida z creo fervientemente en tener que prepararme para cumplir la misión para la que se me ha elegido. Todo lo que aquí relato lo he vivido, y me confirma día a día que he nacido con un don.

Os deseo amor y mucha paz, encontrar vuestro camino y sed siempre fieles a vosotros mismos.

Con todos lo que lean esta historia,

Erin-Tamara

- Grita la sangre, grita Erin.-

Estas fueron las últimas palabras que salieron de sus labios antes de desaparecer en la niebla. Siempre estaba a mi lado cuando algún peligro me acechaba…

En aquellas praderas verdes con acantilados que tan intensamente me traían recuerdos de una vida que aún no acertaba a descifrar. Por eso estaba allí, para comprender esa llamada de mi interior que me había arrastrado hasta las tierras de Irlanda, más allá de lo visible.

A un mundo donde pasado y futuro solo existe en el presente, enredándose en una cascada de atemporales sensaciones que hacían estremecerse mi Alma y mi Corazón.

No podría explicar cómo fue mi primer encuentro con la Dama Erin, pero dejaré libre mi mente e intentaré relatar aquel momento.

Alguien me dijo una vez que los seres invisibles no existen. Hadas, duendes, ninfas y todo ser mágico que escapa a los sentidos de los más pragmáticos. Sin embargo, el ser del que voy a hablar pertenecía a aquel mundo, puedo jurarlo, o por lo menos yo, lo consideraba así.

Aquella noche no supe guiarme por mis instintos para poder seguir ebria por esta fuerza que me domina y me somete; y yo, sin ni siquiera haber tenido tiempo de rendirme, la sigo, en un sin sentido que me absorbe, hasta alcanzar el objetivo de cada momento, de cada día. Y me pierdo, como me estoy perdiendo ahora sin llegar a ninguna parte, o por lo menos no a los lugares o destinos que conozco.

Ya no controlo mi vida, hay una mano invisible que me dirige.

Erin es la Madre Tierra que me conduce, tiene un sinfín de aspectos que te sorprenden, te asustan o te hipnotizan. Y no puedes hacer nada, nada, para librarte de ella … si es que quieres librarte de ella.

La noche que apareció en mi efímera vida supe que todo por lo había luchado, todo lo que había buscado había valido la pena.

Era una noche de finales de Octubre. Insinuantes melodías flotando en el aire, enredándose en la niebla, anunciaban Samhain*. Era dia 31 , esta noche se celebraba Samhain, y a pesar de las advertencias de los irlandeses, de no salir por la leyenda de que se mezclaban vivos y muertos, la Magia y los espíritus, salí de casa. La Magia lo inundaba todo y la hierba crujía bajo mis pies al avanzar paso a paso, lentamente sobre la escarcha. Un frío helador suspendía cualquier hálito de vida en todo lo que mi vista alcanzaba a ver.

Había llegado a Irlanda hacía dos semanas y no he perdonado ningún día mi paseo al anochecer por el bosque de los alrededores de mi nueva casa. Normalmente no solía alejarme mucho, pero esa noche “algo” me impulsó a ir hacia el acantilado y asomarme a él. No sé cómo llegué hasta allí, pues con la niebla apenas podía distinguir mis manos. Ni siquiera hoy puedo explicarlo. Mis pies caminaban sin tener yo nada que ver, y cuando llegué al acantilado ver la luna me sedujo con su luminosidad difusa envolviéndome. La niebla había desaparecido misteriosamente, dejando nacer la claridad de una luz que no parecía real.

Y de repente me di cuenta de que nunca me había sentido tan libre, nunca había estado tan desnuda ante nada, ni nadie. Era como si la luna misma me atravesara, y los límites de mi alma quedaran definidos por la luz, dejando al descubierto la fragilidad de una vida humana que ahora se sentía la más poderosa de cuanto había conocido.

Perdida como estaba en mi recién despertada vida no pude reaccionar cuando en mi piel sentí un inmenso deseo de desnudarme, arrancándome la ropa. Porque a pesar del frío mi cuerpo ardía emanando una inmensa energía que me hizo levantar la vista violentamente hacia el firmamento.

Entonces apareció Ella. Venía flotando hacia mí por la estela de la luz de la luna.. El reflejo de su silueta y su luz sobre el mar hacía aún más mágica su presencia. Su cuerpo medio desnudo estaba cubierto por una blanquísima túnica que ondulaba al seguir el vuelo de su dueña. Movía los brazos como nadando en el aire.

Apenas podía creer lo que estaba viendo. Cuando llegó al borde del acantilado, era como tener la misma luna a mi lado, toda su luz iluminaba intensamente el lugar. Suavemente movió la cabeza y me miró; fijó sus ojos azul profundo en mí con esa mirada líquida que albergaba toda la magia, felicidad y tristeza que hubiera sido capaz de experimentar en toda una vida.

No hubo palabras, tan sólo miradas. Y en el momento que posó sus pies sobre la hierba alzó su luminosa mano hacia mi cara y todo se nubló en mi interior. Mi sangre comenzó a hervir y mi cuerpo temblaba como si me fuera a morir de un momento a otro . Sólo cuando por fin posó su dedos en mi mejilla vi que toda su luz me embargaba y sentía calidez, que su cuerpo transparentaba el acantilado y que su largo cabello del color de la luna tras un atardecer de sol rojizo, dorado, estaba suspendido en el aire, sin gravedad, flotaba alrededor de su cabeza y de su cuerpo.

Tan pronto como terminó su caricia mi cuerpo comenzó a sentir el frío que helaba mi sangre y atontaba mis sentidos. Estaba medio desnuda pero no podía marcharme de allí. No podía dejar de mirarla. Me abstraía hasta los límites de no saber si seguía vivo o estaba muerto.

En un momento sentí cómo mis sentidos me fallaban, totalmente afectado por la hipotermia que sufría mi cuerpo, empecé a perder el sentido lentamente, sin dejar de mirarla ni un sólo instante. Y de pronto se nubló todo. Estando casi inconsciente sentí unas cálidas manos que se acercaban y me cogían unos brazos como a un niño.

Cuando abrí los ojos volviendo en mí, estaba totalmente dolorido por el frío. Mis fuerzas me abandonaban, pero cuando intenté incorporarme, me di cuenta asustada de que estaba en mi cama.

Por esa razón no supe, hasta cierto tiempo después que el ser o mujer que había visto pertenecía a la fusión entre dos mundos y era real, y no un sueño como creí entonces.

Pasó un tiempo antes de que volviera a acercarme al acantilado, al menos de noche, y especialmente las noches de luna llena.

Pero cuando la gran luz blanca atravesaba los cristales de mi ventana, todo mi cuerpo temblaba, y me obligaba a meterme en la cama, consiguiendo sólo retorcerme entre las sábanas sin poder dormir hasta el alba. Con el primer rayo de sol, caía profundamente dormido sintiéndome libre y relajado de aquella llamada hechizante que no entendía; ni quería entender, aterrorizado como estaba por no conocer qué sentido podía tener todo aquello, cuando yo jamás había podido demostrar a los demás que en la tierra existían más dimensiones que la nuestra y que hay vida en ellas.

Poco a poco conseguí que mi vida volviera a la normalidad. Comencé a interesarme por la vida cotidiana del pueblo más cercano, al que me acercaba en bicicleta. Y paseando por sus calles llegué a una pequeña tiendecilla en cuyo letrero se leía libros antiguos. Me atrajo la idea de entrar y sumergirme en aquellos libros para ver si alguno lograba atraparme.

Al hacer sonar la campanilla de la entrada un hombrecillo muy viejo salió casi instantáneamente a recibirme. Y por su mirada apacible y su cara sonriente yo diría que me estaba esperando.

Le devolví la sonrisa y le saludé dándole las buenas tardes. Él volvió a sonreír y yo me perdí mirando una de las paredes cuajadas de libros. Era la sección de libros más antiguos. Y entre ellos, uno debía haber sido devuelto sin cuidado, pues sobresalía un poco de la estantería. Sus cubiertas eran de un verde profundo y las letras eran de nácar. Parecía muy, muy antiguo. Levanté mi mano para cogerlo, y cuando lo sostenía en mis manos, me embargaron las mismas sensaciones que la fascinante noche en el acantilado. ...Quedé hipnotizado mirando el libro.

- Erin - dijo el hombrecillo, y se acercó a mí sonriente diciendo en un irlandés muy dulce que nunca nadie había leído ese libro, sin embargo él nunca había querido moverlo desde que lo colocó en aquel lugar.

- Pero alguien lo ha movido. Está fuera de su sitio.

- No. Este libro es guardado cada noche de Luna en algún lugar donde pueda recibir su luz. No se ha movido de ahí desde el último Plenilunio hace unos días. Desde la época del abuelo de mi abuelo ha pertenecido a mi familia. Se nutre de la luz de la Diosa y se dice que cuando la Luna lo acaricia y la historia vuelve a repetirse, todo renace, y Ella...

- ¿Si?

- Será mejor que lo leas... que lo vivas por ti mismo. Si necesitas algo, ya sabes dónde encontrarme. Si te interesa la Mitología, y lo Oculto, todo aquello relacionado con lo mágico e invisible, aquí puedes encontrar información en mis libros; porque eso es lo que custodia este libro, Lo Invisible. (=The Unseen)

Le dije que sí me interesaba todo aquello, y que sentía como si el libro me llamara, como si quisiera estar conmigo... A lo que el anciano replicó que eso era algo muy normal, por la razón de que de algún modo ese libro me pertenecía y tenía que descubrir porqué.

Cuando abandoné la tienda me fijé en su título. Simplemente aparecía una palabra escrita en nácar, como si la luna brillara a través de ella.

Erin

Salí de la tienda con el libro y me paré en la taberna para tomar algo. Charlaba con la gente de allí pero tenía en mente las últimas palabras del anciano librero: “Devuélvemelo cuando consigas encontrar tus respuestas”. Tuve tentaciones de empezar a leerlo, pero decidí hacerlo al llegar a casa, más tranquila.

Cuando terminé la cerveza, salí, compré algunas cosas de comer que necesitaba, me monté en la bicicleta, y me marché a casa.

Al llegar, dejé la bicicleta apoyada en la pared y entré directa a la cocina para preparar algo de cena. Preparé una ensalada y mientras se asaban las patatas, fui al salón para encender la chimenea.

Me acerqué a la mesa para apartar el libro y poner el mantel, pero al cogerlo volví a sentir esa llamada y empecé a romper el envoltorio. “Erin”, susurré. ¿qué es lo que tiene este nombre que me llama tanto?. Volví a la cocina, cogí un vaso, cubiertos, la jarra de agua y saqué las patatas del horno, las puse en el plato con mantequilla y ensalada y lo llevé a la mesa en una bandeja.

Cenando empecé a recordar cómo sucedió aquel encuentro sobrenatural que tanto me había impresionado. Los impulsos irracionales que me arrastraron hacia el acantilado y a desnudarme momentos después.

En la taberna escuché una leyenda que decía que los más jóvenes acudían al acantilado las noches de Luna para consagrar el amor de su Amado o Amada* a la Diosa, desnudándose para bañarse con Su Luz. Pero sólo era una leyenda de la Antigua Tradición, la Antigua Religión Celta, en la que todo estaba relacionado y fundido con la Naturaleza y sus cinco elementos(*): Aire, Tierra, Fuego, Agua y Espíritu. Y de ahí uno de los símbolos mágicos más ancestrales: el Pentáculo.

Era una de las cosas que nutrían mis conocimientos de Magia. Simboliza al Ser Humano y los 5 Elementos: Espíritu, Aire, Tierra, Fuego y Agua. La punta superior de la estrella es el Espíritu, y luego, en sentido de las agujas del reloj, están el aire, la tierra, el fuego y el agua. Con lo cual los dos elementos más cercanos al espíritu son el agua y el aire... (...)

¡Justo como había venido esa presencia a mí!... suspendida en el aire y el agua. Tal vez fuera un espíritu de alguien del pasado, o alguien queriendo comunicarse a través de un viaje astral...

Pero la primera hipótesis tenía más fuerza para mí.

O tal vez fuera una de esas presencias mágicas que según contaban ancestrales leyendas viven en Irlanda desde sus orígenes.

Al terminar de cenar, me levanté con el libro sentándome frente al fuego de la chimenea.

Por unos momentos quedé hipnotizado por las llamas y su crepitante sonido, siseando palabras ininteligibles en mi oído.

Fueron esas palabras susurradas por el fuego, en una lengua que no lograba entender, (Gaélico- antiguo dialecto irlandés, aún hoy hablado) las que me impulsaron a visitar la laguna. Mi instinto me decía que debía abrir el libro allí por razones que me serían reveladas en su momento. Así que, cogí velas para poder leer en la oscuridad, cerillas , una manta para extenderla en el suelo, y me abrigué mucho.

Tras caminar un rato pude ver lo que parecía el reflejo de las estrellas en el agua. Seguí caminando hasta llegar casi a la orilla, extendí la manta y me senté.

Clavé en la tierra dos velas y las encendí. Ansiaba el momento de abrir el libro, pero no quería precipitarme. Me senté con las piernas cruzadas y puse el libro en mi regazo. Respiré, y lentamente lo fui abriendo.

En la primera hoja aparecía el título del libro “Erin”, en letras grandes de color verde. De repente, una ráfaga de calor me envolvió, y sin pensarlo pasé la página. Allí estaba retratada la misma mujer que vino a mí aquella mágica noche. El dibujo estaba adornado con cenefas celtas y toda ella desprendía luz. La imagen representaba a una mujer vestida de blanco con un vestido con gran vuelo y que arrastraba por el suelo. Una gran aureola de colores del arco iris coronaba su cabeza de largos cabellos rubios adornados por un tocado de flores rosas y blancas. Escondía una mano tras la espalda, mientras que con la otra señalaba hacia delante, como señalándome....

Sí, eso era, me sentía señalado por ella,... por Erin. Ese era su nombre. Y por alguna razón que escapaba a mi comprensión me había elegido para, algo que aún no había descubierto, pero me sería desvelado en su momento. Ahora estaba seguro de estar en el lugar correcto.

Seguir la senda de mi instinto comenzaba a tener significado para mí.

Ella me estaba señalando para decirme que me había elegido.

Esa noche oí algo que nunca antes había oído; una preciosa melodía, plañidera y extraña.

Llenó mi cabeza sin límite y mi corazón de asombro y delicia. La música me hizo pensar en espacios sin límite, en enormes y verdes praderas sin fin. Las imágenes cambiaban en mi mente, y aparecieron unas esferas cristalinas que giraban con una lentitud inenarrable a través de los vastos pasadizos del Tiempo. Esas esferas eran mis recuerdos. Volando para inundar mi presente, y haciendo que la melodía me llevara más allá de mí mismo.

Después de lo que pudieron ser largas horas o tan sólo minutos, la canción terminó, y yo suspiré. Volviendo a la realidad de mi presente, y dando la bienvenida a la presencia, que, iluminada por la Luna, había dejado de cantar, haciéndome salir de ese estado hipnótico que me había impedido asombrarme con su llegada. Flotando sobre la laguna, y de un azul intenso su piel y su vestido, me miraba deslizándose en el aire hacia mí, sin reflejarse en el agua. Sólo la luna se reflejaba.

Ella…..

Cuando llegó a la orilla, aún suspendida sobre el agua, me sonrió, y yo volví a suspirar. Me puse en pie, nos miramos y sonreímos, en el mismo momento en que ella acercó la mano derecha a los labios; la palma extendida mirando hacia arriba. Me miró, profundamente, haciendo que quedara suspendido en su mirada, creando un puente casi palpable en el vacío entre sus ojos y los míos. Empecé a sentirme transportado por la intensidad de aquellos ojos, y entonces sopló sobre su mano y su dulce aliento llegó hasta mí, sumiendo mi realidad en un una nube luminosa que al disiparse fue trayendo mis recuerdos, poco a poco. . . Veía como jugaba con espadas siendo niño, viendo como mis amigos luchaban en la calle; debía tener unos 10 años. Y de repente, una figura paralela de otra niño apareció en mis recuerdos. Este niño era idéntico a mí, pero su ropa, no era ropa de esta época. Vestía una especie de blusón de tela hasta las rodillas, ceñido por un cinturón de hebilla a su cintura . Pero era yo . . . aunque las caras de mis amigos habían cambiado. Ya no eran mis amigos de la infancia, aunque no me eran desconocidos del todo. Y las casas . . . Las calles y los edificios habían desaparecido, en su lugar se extendían cabañas y una gran pradera de un verde intenso rodeado de árboles. Se parecía mucho a la antigua Irlanda.

Sentía muy ligero mi cuerpo, y un sentimiento de embriaguez se apoderaba de mi mente, haciendo más clara aún mi visualización, de lo que no acababa de reconocer como mi pasado, sino como una jugada extraña de mi imaginación.

De una de las casas salió una mujer sonriente, buscó con la mirada, y al encontrar a la niña que se parecía a mí la llamó.

- ¡Erin!

Vestía un largo vestido marrón, y su pelo negro caía libre sobre sus hombros, llegando hasta la cintura. Yo, o aquel niño que creía era yo, me acerqué a ella sonriéndola, justo cuando un gran hombre de pelo rubio, ojos muy azules y facciones amables salía por la puerta abrazándola desde atrás por la cintura. Sentí que aquel hombre y aquella mujer eran mis padres, y se amaban mucho, y aquella cabaña, mi hogar. . .

Mi hogar . . . La nube de luz volvió a mí, difuminando las imágenes que empezaba a descifrar lentamente, llevándoselas a dónde procedían, mi pasado, aunque aún desconociera que fuera así. . . Al volver en mí Ella seguía allí, no había desaparecido como la primera vez. Seguía mirándome, y me dejaba envolver por su mirada.

Entonces las velas se apagaron, y La ví contrastada en la silueta de la luna creciente, danzaba sobre el lago, y llegué a creer que estaba ante un hada. Sólo cuando vino caminando en la superficie del agua, y se arrodilló en la orilla, diciéndome con sus manos que me sentara a su lado, me sobrevino el impulso de tocarla, porque esta vez su cuerpo no transparentaba el paisaje, no era una luz etérea la que desprendía, sino intensa. Le tendí mi mano y la cogió entre las suyas. ¡Estaban calientes!, podía palpar su piel perfectamente. Hubiera jurado que era de carne y hueso.

- Slán go foil! – dijo muy dulcemente. Que es más o menos como hasta pronto, o adiós por ahora, en gaélico, antiguo dialecto de Irlanda, que aún es hablado.

- Slán go foil . . . – respondí. Aturdida porque había escuchado su voz. Una voz que sonaba a música y a eco al mismo tiempo.

Apoyando las manos en la orilla se levantó. Volvió a mirarme, se dio la vuelta, y se fue introduciendo lentamente en el lago. Lo último que vi fue sus cabellos, ahora azules, flotar en la superficie del agua, y por fin, desaparecer.

La Órbita de Mi Alma

Me asomo al pozo que es mi Corazón y sólo se ve Luz...

¡Oh, Oscuridad! confuso todo en una inmensidad que nace de un Abismo que me devora y debo controlar.

No siempre es fácil, y a veces me veo luchando contra una soga que pende escandalosa, y que invita a mi cuerpo a columpiarse sobre mi propio vacío, pero aunque la tentación es fuerte, no cedo. Lloro, bailo, salgo de noche hasta rendir la insistencia de mi cuerpo y permitir que mi Risa corone sobre mi Tristeza.

Lo peor viene cuando me pregunto a solas conmigo misma qué se esconde en lo profundo, negro, ciego aunque lleno de esperanza, extremo del Camino.

Es como sentirse Dorothy en el Pais del Mago de Oz, siguiendo el Sendero de Baldosas Amarillas, pero éstas sólo aparecen cuando decides que rumbo tomar... iluminando el resto del Camino. Y claro, en momentos me paro a pensar, “vale, estoy caminando pero... ¿voy hacia el buen Camino?”.

Sin saber la respuesta tiro fuerte de la soga que pende desde mi pensamiento hasta el Abismo de mi Espíritu, y al extremo aparece un cubo... De pronto toda yo me siento llena, porque me he arriesgado a decidir, y eso me llena de Vida.

Mi Espíritu es el Manantial Subterráneo que corre libre dentro de mí....

Y voy tirando con las manos, poco a poco, de la cuerda para acercar el cubo hasta mí. Y ver que de verdad esa agua es lo que llena mi Alma ; y meto la mano en el cubo para jugar con mis dedos sobre el agua , sentirla, acariciarla, saber cómo me abandono al tocarme, al conocer sin disfraces mi fibra más sensible, lo más auténtico de mí misma..

Y al levantar el cubo hacia mis labios descubro que nunca he bebido un Agua más fresca... y sigo subiendo el cubo y lo vierto sobre mi cabeza ávida de bañarme en Mí Misma, con sed de Vida ... con acuciante sed de seguir... de empezar a vivir.

La magnífica vibración que produce el deseo que querer … Seguir Siendo.

II

Y la ausencia del Mundo lo llena todo, el espacio que compartimos mi Alma renovada y yo.

Se hace dueña del aire, envolviendo mi piel desnuda y poseyendo todo lo que soy.

De repente, fija sus Ojos en mí , y sobre mi Cuerpo aparece una Luz que une mi Alma y mi Cuerpo al mirarnos directamente a los Ojos.

Y has de derramar y beber del Agua de mi propia Sabiduría, comienzo a sanar las heridas de tanta soledad irremediable, acabo siendo Todo y Nada, y la Ausencia de mí misma me da igual porque me conozco Toda.

Sólo hay que saber entender lo que somos y domar la gran Fuerza de Nuestro Espíritu sin miedo. Y el Espíritu se convertirá en un caballo manso que con su Fuerza nos llevará donde deseemos.

Cuántas horas de Sol y Luna hicieron falta para que madurasen las uvas que hoy son néctar puro de ambrosía en esta copa.

La Copa de mi Cuerpo se llena con rapidez como una flor que absorbe feliz el Agua de la Tierra donde crece y a la que pertenece.

Y aunque a veces tanta Luz concentrada se dispersa, se equilibra con la Verdad de aceptar que en mi Sangre también hay sombras, pero como las conozco, nada pueden contra mí.

III

Y la Vida se sacude desatando un vendaval en mi Jardín, y mirando a la Luna Una Voz me dice:

Soy tu Diosa, la Luna que da Luz a tus Noches

Es Mi Voz la que llevas

Escrita en Tu Sangre

Llevando impregnado el Misterio

Y con toda la Fuerza, Mi Hambre.

Y dando vueltas sobre mí misma con los brazos extendidos en cruz, la cabeza mirando hacia el cielo, y el vuelo de mi falda desplegado parezco una margarita feliz.... una flor cuyo tallo es un Cuerpo de Mujer....

Y sigo dando vueltas sobre mí misma ... y suelto una sonora carcajada pues mi vida de nuevo me pertenece y el equilibrio comienza a asentarse de nuevo dentro de mí.

Porque ya no está escondido en alguno de los ángulos de Mi Pensamiento, sino que ha salido, o mejor, lo he sacado yo misma de la espesura...... el Bosque en el que me refugio cuando todo falla en mi exterior...

Pero ahora he salido del Bosque y me he convertido en lo que he soñado sabiendo que puedo dirigirme hacia donde elija o desee, y estará bien porque será Mi Camino, serán mis pasos cruzando el umbral de Vivir de Mi Propia Mano Todo lo que la Vida me ofrezca y me arrebate.

Y me despido de las Estrellas sabiendo que Nada puede dañarme pues yo misma hago guardia dormida para custodiar la Cripta de Mis Sueños y mi Tierno Corazón.

Y nada se mueve, sólo el pensamiento y mi respiración, que entran en la Órbita de Mi Alma en el Universo.

TAMARA GARCIA

17/18 Julio 2005

24:45 horas