Nuestra alma planetaria.

Resucitar muchas veces depende más de los alimentos exteriores que de tus propias fuerzas... encontrarse con las oportunas señales, formulan un ánimo que disipa temores y renueva las fuerzas.
Entre la maraña de quehaceres, cualquier mínimo atisbo de sentirnos haciendo lo oportuno propicia grandes dosis de tranquilidad interna, de paz y sobre todo de felicidad.
Este último término, felicidad, es algo ambiguo, pienso que aconsejar que alguien sea feliz es más un insulto que una ayuda o un pensamiento de buenaventura para el otro.
Muchas veces, ser feliz no depende tanto de uno mismo, sino del derrotero general de los acontecimientos.
Aun cuando las desdichas nos asolen, encontrarnos en nuestro centro de gravedad, atendiendo la batalla, no nos produce especial felicidad, sí nos permite conformidad y la opinión bien fundamentada de que estamos donde debemos estar y haciendo lo que tenemos que hacer.
Otra cosa es que resulte un saldo favorable nuestra campaña contra los agravios, los imponderables vitales y cuantas desdichas sobre nos se cierna.
Pero estar en la batalla, blandiendo las armas con firmeza sí proveen una grandísima sensación de fortaleza interior.
Eso es posible que se asemeje más a la felicidad que intentar escapar por todos los medios del confrontamiento y la lucha.
Esta situación es inevitable en el sistema de cosas que vivimos, en el estado de nuestra alma planetaria y en el desarrollo interno que acarreamos en esta era los seres encarnados actualmente.
Tenemos el mundo que merecemos, porque pese a no querer guerras, conflictos ni contiendas, no se nos escapa aturdir con demagogia barata contra quien atente o se revuelva en sus asientos. Somos aún de lengua larga y ponzoñosa cuando a destripar al adversario tocan...
No perdonamos según qué afrentas y acumulamos, como un lodo ya, el polvo de rencores que se perpetuan en nuestros hijos, que renuevan las asperezas endurecidas como callos en sus blanquísimas e inmaculadas almas inocentes.
El mundo es un reflejo de cada uno de nosotros, pese a las barbaries que en ellas ocurren, no somos sino una forma de fractal del poder humano de manifestarse en derredor.
Ni somos mejores que hitler, ni peores que santa teresa de jesús... nos movemos en zigzag entre lo diabólico durmiente y lo santificado incipiente.

9 comentarios - Escribe aquí tu comentario
Qué gusto verte al abrir libro de arena.
A ver si pasas un buen día.
Besos :)
me dejas sin palabras.., que bien te expresas y que bien dices las verdades.
es un gran placer contarte entre mis amigos.
un sincero abrazo,
Anna, que pases un buen día, me alegra verte porque me animas mucho y me produces felicidad. Gracias por tu alma grande. Un beso.
Dawn, con ese piropo cualquiera se siente honrado... gracias por el cumplido, ser tu amigo es un honor para mí.
Un beso.
Me ha gustado leerte. En muchas cosas estoy de acuerdo contigo, es verdad que la felicidad no depende muchas veces, la mayoría, de nosotros y también es verdad que dentro de cada uno hay un diablo y un ángel que dificilmente hacen pactos.
Un beso
En esa tesitura, donde mezclamos claros y oscuros se templa el alma, según necesitamos actualmente.
Un beso.
Creo que, efectivamente, las contiendas a las que nos enfrenta la vida hay que batallarlas en lugar de huirlas, si bien, el sentido positivo de las cosas no creo que se cierna a camuflar la verdad de lo circunstancial como algunos pretenden, sino más bien en ver la esencia profunda de esos acontecimientos más allá de lo tangible y dañino. Me gustó mucho pasear por tus letras una vez más, es un placer que remuevas mis neuronas hacia la reflexión. Un verdadero placer, de corazón. Gracias por compartir con nosotros.
Es cierto, el mundo es un reflejo de nosotros, muy cierto. Besos, me alegra encontrarte por casa......
Me ha encantado tu texto, aprovecho de saludarte y enviarte un gran abrazo.
A veces ya no me queda mucho tiempo para conversar vengo por aqui y tiro algunos poemas en este rincon, luego me voy
Saludos amigo
Victor, a mí me alegra más leerte, que lo sepas, poco vengo, porque la página acaba con mi paciencia, pero mira... hago mi esfuerzo y estoy contigo, con vosotros.
Un abrazo.
Zarza, hacía tiempo que no venía. Un beso.
Yany, la vida tiene sus ritmos, te leeré, un beso y gracias por tu visita.








