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La Oscura Noche del Alma

Para que nada nos separe, que nada nos una

LA HEMOFILIA

La hemofilia es una enfermedad genética que consiste en la incapacidad de la sangre para coagularse.

Se caracteriza por la aparición de hemorragias internas y externas debido a la deficiencia total o parcial de una proteína coagulante denominada globulina antihemofílica (factor de coagulación). Cuando hay carencia o déficit de algún factor de coagulación, la sangre tarda más tiempo en formar el coágulo y, aunque llegue a formarse, no es consistente y no se forma un buen tapón para detener la hemorragia., por tanto, en los hemofílicos, incluso pequeñas heridas pueden originar abundantes y hasta mortales pérdidas de sangre.

Hay tres variedades de hemofilia: la A, cuando hay un déficit del factor VIII de coagulación, la B, cuando hay un déficit del factor IX de coagulación, y la C, que es el déficit de factor XI.

El principal síntoma es la hemorragia, que puede ser externa o interna, provocada o espontánea. Las hemorragias más graves son las que se producen en articulaciones, cerebro, ojo, lengua, garganta, riñones, hemorragias digestivas y genitales.

Actualmente no hay ningún tratamiento disponible que cure la hemofilia y lo único que se puede hacer es corregir la tendencia hemorrágica administrando por vía intravenosa el factor antihemofílico que falta.

También se utiliza como tratamiento preventivo para este problema la fisioterapia, que consiste en aconsejar y programar actividades físicas y deportes con riesgos mínimos, que prevengan la aparición de lesiones músculo-esqueléticas consecutivas a una deficiente condición física.

Por otra parte, respecto al tratamiento de lesiones, la fisioterapia ayuda en la resolución del episodio hemorrágico, actúa sobre la inflamación, disminuye el dolor y recupera la función perdida, procurando evitar o disminuir las secuelas.

Estas situaciones precisan una consulta rápida y un tratamiento inmediato: a) Dolor en articulaciones o músculos sobre todo no esperar a que la hinchazón sea visible. Hemorragia externa que no puede ser detenida o que reaparece. b) Sangre en la orina o en las heces. c) Después de una caída con golpe en la cabeza u otra lesión en la cabeza, o si existe dolor de cabeza o náuseas y vómitos prolongados sin causa justificada. d) Hemorragia o hinchazón en la zona alrededor del cuello. e) Dolor abdominal inexplicable.

Es vital para un hemofílico saber que no se le puede administrar ácido acetilsalicílico, ya que produce alteraciones en la coagulación y que está totalmente contraindicada la inyección intramuscular por el riesgo de sangrado que produce el pinchazo en el músculo.


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