ALZHEIMER
La enfermedad de Alzheimer es una enfermedad neurodegenerativa, que se manifiesta como deterioro cognitivo y trastornos de la conducta. Se caracteriza por una pérdida progresiva de la memoria y de otras capacidades mentales, a medida que las células nerviosas (neuronas) mueren y diferentes zonas del cerebro se atrofian. La enfermedad suele tener una duración media aproximada de 10-12 años, aunque esto puede variar mucho de un paciente a otro.
La edad avanzada es el principal factor de riesgo para sufrir la enfermedad de Alzheimer
El diagnóstico se basa primero en la historia y la observación clínica. Durante una serie de semanas o meses se realizan pruebas de memoria y de funcionamiento intelectual. También se realizan análisis de sangre y escáner para descartar diagnósticos alternativos. No existe un test antes del fallecimiento del paciente para diagnosticar concluyentemente el Alzhéimer. Se ha conseguido aproximar la certeza del diagnóstico a un 85%, pero el diagnóstico definitivo debe hacerse con pruebas sobre tejido cerebral, generalmente en la autopsia. El diagnóstico de la enfermedad de Alzheimer se basa en la presencia de ciertas características neurológicas y neuropsicológicas y en la ausencia de un diagnóstico alternativo, y se apoya en el escáner cerebral para detectar signos de demencia.
El alzhéimer pasa por diferentes fases:
Fase Inicial, con una sintomatología ligera o leve, el enfermo mantiene su autonomía y sólo necesita supervisión cuando se trata de tareas complejas.
Estos síntomas iníciales van desde una simple e insignificante, pero a veces recurrente, pérdida de memoria como la dificultad en orientarse uno mismo en lugares como calles al estar conduciendo el coche, hasta una constante y más persuasiva pérdida de la memoria conocida como memoria a corto plazo, presentando dificultades al moverse en áreas de índole familiar como el vecindario donde el paciente vive.
Fase media. Mientras esta enfermedad avanza a la etapa media, los pacientes pueden realizar tareas con cierta independencia (como usar el baño), pero requerirán asistencia en tareas más complejas (como ir al banco, pagar cuentas, etc.). Mientras avanza la enfermedad, llegará la perdida de aptitudes como son reconocer objetos y personas. Otros cambios de conducta que pueden manifestarse son arranques violentos en personas que no tienen antecedentes de ser o comportarse de esta manera.
Etapa avanzada o terminal de la enfermedad. El deterioro de la musculatura se presenta y con ello se perderá la movilidad, lo que lleva al enfermo a un estado de cama, la imposibilidad de comer solo, junto a la incontinencia. Estos pacientes pierden la capacidad para comunicarse con normalidad, y necesitan atención en todas la actividades de la vida diaria como son el aseo, la alimentación, la vestimenta, etc., necesitando la ayuda de un cuidador de forma continua para poder sobrevivir.
El promedio de vida de un paciente con Alzheimer es de unos 7 -10 años.
Las causas de la aparición de esta enfermedad aún no han sido completamente descubiertas. Recientemente un número importante de investigaciones han relacionado la enfermedad de Alzheimer con desórdenes metabólicos, particularmente con la resistencia a la insulina.
Los síntomas más comunes de la enfermedad son alteraciones del estado de ánimo y de la conducta, pérdida de memoria, dificultades de orientación, problemas del lenguaje y alteraciones cognitivas. La pérdida de memoria llega hasta el no reconocimiento de familiares o el olvido de habilidades normales para el individuo. Otros síntomas son cambios en el comportamiento como arrebatos de violencia en gente que no tiene un historial de estas características. En las fases finales se deteriora la musculatura y la movilidad, pudiendo presentarse incontinencia de esfínteres (incontinencia urinaria y/o incontinencia fecal).
En la actualidad no existe cura para la enfermedad, pero sí tratamientos que intentan reducir el grado de progresión de la enfermedad y sus síntomas.
La modificación de la conducta, programar el aseo siempre a las mismas horas y la invitación regular a vaciar la vejiga urinaria son estrategias con un alto grado de buenos resultados.
La rehabilitación ocupacional con técnicas como el entrenamiento de la memoria, las actividades manuales y creativas, el estímulo sensitivo-motor y la terapia de autosuficiencia ha demostrado ser más eficiente en la mejora cognitiva.
Modificar el entorno con luz tenue y sonidos naturales ha mejorado en algunos casos la conducta en las comidas, y la luz brillante diurna ha demostrado eficacia en la mejora del sueño nocturno.
El uso de música que sea del gusto del paciente reduce la agitación, las agresiones y las alteraciones del ánimo en varias situaciones cotidianas, entre ellas la comida y el baño.
El paseo y otras formas de ejercicio ligero tienen también efectos positivos al reducir el vagabundeo, la agresividad y la agitación.
Además existen fármacos que mejoran algunos de los síntomas que produce esta enfermedad, entre los que se encuentran ansiolíticos, hipnóticos, neurolépticos y antidepresivos.
2 comentarios - Escribe aquí tu comentario
tienes toda la razon sobre esta enfermedad un placer leerte
manoly
Me fascina la gente que comparte, pues a leguas se que son almas bonitas. Asi que estaré atenta atus escritos. saludes Almu/






