Libro de Arena
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AMBERES. Un espacio literario

Por Raúl Muñoz Jiménez

MATHIAS VINCENOT & su poema La Sirena

"Te presentas, dejas tu huella y te vas."

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Bailando la sirena ha dejado caer

Por descuido un trozo de chocolate inglés

Lo siento, pero ha caído

Las sirenas nunca tocan verdaderamente tierra

La sirena estaba desnuda por lo menos en esta zona

En esta ciudadela donde mis ojos la inventaban

Señor de mis nalgas, tenía solamente la audacia

De ser un hombre imperfecto

Pero no sabía nada

La sirena bailando perturbaba el estado de las cosas

Y el resto, y luego yo

Cuando el corazón se agrieta ellas no lo saben

Tenía la piel de los sueños

Tenía una mirada que no me prestaba atención

La sirena había tenido que rozar la realidad

No toquéis, es el silencio

Que se desliza, asombrosamente

En el barullo es el silencio

Es la sirena…

Tienen preocupaciones que el sol arrasa

Dejad, el tiempo pasa y la sirena baila,

Ya está, el tiempo pasa, y la sirena también.

RAY LORIGA & El hombre que inventó Manhattan

Sólo un apunte: Una novela arrolladora, conmovedora....brillante.

Todas las historias de este libro son parte del sueño de Charlie, todas son inventadas aunque muchas, la mayoría, son ciertas.

ERNESTO SABATO & sus Memorias.

Para Airuna,

Por si existen las coincidencias, o no, en el fondo que más da, el tren ya hizo su trayecto.

Palabras preliminares

..... Vengo acumulando muchas dudas, tristes dudas sobre el contenido de esta especie de testamento que tantas veces me han inducido a publicar; he decidido finalmente hacerlo. Me dicen: "Tiene el deber de terminarlo, la gente joven está desesperanzada, ansiosa y cree en usted; no puede defraudarlos". Me pregunto si merezco esa confianza, tengo graves defectos que ellos no conocen, trato de expresarlo de la manera más delicada, para no herirlos a ellos, que necesitan tener fe en algunas personas, en medio de este caos, no sólo en este país sino en el mundo entero. Y la manera más delicada es decirles, como a menudo he escrito, que no esperen encontrar en este libro mis verdades más atroces; únicamente las encontrarán en mis ficciones, en esos bailes siniestros de enmascarados que, por eso, dicen o revelan verdades que no se animarían a confesar a cara descubierta. También los grandes carnavales de otros tiempos eran como un vómito colectivo, algo esencialmente sano, algo que los dejaba de nuevo aptos para soportar la vida, para sobrellevar la existencia, y hasta he llegado a pensar que si Dios existe, está enmascarado.

..... Sí, escribo esto sobre todo para los adolescentes y jóvenes, pero también para los que, como yo, se acercan a la muerte, y se preguntan para qué y por qué hemos vivido y aguantado, soñado, escrito, pintado o, simplemente, esterillado sillas. De este modo, entre negativas a escribir estas páginas finales, lo estoy haciendo cuando mi yo más profundo, el más misterioso e irracional, me inclina a hacerlo. Quizás ayude a encontrar un sentido de trascendencia en este mundo plagado de horrores, de traiciones, de envidias; desamparos, torturas y genocidios. Pero también de pájaros que levantan mi ánimo cuando oigo sus cantos, al amanecer; o cuando mi vieja gatita viene a recostarse sobre mis rodilas; o cuando veo el color de las flores, a veces tan minúsculas que hay que observarlas desde muy cerca.

..... Me llamo Ernesto, porque cuando nací, el 24 de junio de 1911, día del nacimiento de San Juan Bautista, acababa de morir el otro Ernesto, al que, aun en su vejez, mi madre siguió llamando Ernestito, porque murió siendo una criatura. "Aquel niño no era para este mundo", decía. Creo que nunca la vi llorar -tan estoica y valiente fue a lo largo de su vida- pero, seguramente, lo haya hecho a solas. Y tenía noventa años cuando mencionó, por última vez, con su ojos humedecidos, al remoto Ernestito. Lo que prueba que los años, las desdichas, las desilusiones, lejos de facilitar el olvido, como se suele creer, tristemente lo refuerzan.

ALBERT COHEN & El libro de mi madre

Ginebra, 1953.

Nada me devolverá a mi madre, nada me devolverá a la que respondía al nombre de mamá, a la que respondía siempre y acudía tan aprisa al dulce nombre de mamá. Mi madre está muerta, muerta, muerta, mi madre muerta está muerta, muerta. Así se acompasa mi dolor, así se acompasa monótonamente mi dolor, así se acompasan y estremecen los ejes del tren de mi dolor, del tren interminable de mi dolor de todas las noches y de todos los días, mientras sonrío a los de fuera con una sola idea en la cabeza y una muerte en el corazón. Así se acompasan los ejes del largo tren, siempre acompasando, ese tren, mi dolor, siempre llevándose, ese tren funerario, a mi madre despeinada en la puerta, y yo corro tras el tren que se va, y jadeo, pálido y sudando y obsequioso, tras el tren que se va, llevándose a mi madre muerta.

ISABEL COIXET & Mi vida sin mí

“Rezas para que esta sea tu vida sin ti, rezas para que las niñas quieran a esta mujer que se llama como tú, y para que tu marido acabe por quererla, para que vivan en la casa de al lado y las niñas usen el remolque para jugar a las muñecas, y apenas recuerden a su madre que dormía de día y las llevaba de viaje en canoa, rezas para que tengan momentos de felicidad tan intentos que cualquier pena parezca pequeña a su lado, rezas a no sabes qué ni a quién, pero rezas, y no sientes nostalgia por la vida que no tendrás, porque para entonces habrás muerto, y los muertos no sienten nada, ni siquiera nostalgia.”´

Ann ( Sarah Polley )

MIJAÍL IUREVITCH LÉRMONTOV. O el poeta del Cáucaso

*Es posible que mañana muera, y en la tierra

no quedará nadie que me haya comprendido por completo.

Unos me considerarán peor y otros mejor de lo que soy.

Algunos dirán que era una buena persona;

otros, que era un canalla. Pero las dos opiniones

serán igualmente equivocadas.

Mijaíl Lérmontov ( 1814-1841) es considerado el máximo representante del Romanticismo ruso, junto con Pushkin, y de la poesía romántica revolucionaria. Poeta, dramaturgo y novelista. Su contemporáneo Gógol dijo de él ” Nadie ha escrito nunca un ruso tan conciso, bello y fragante”.

*El héroe de nuestro tiempo , publicada por primera vez en 1840, se convertirá en la literatura rusa en la primera experiencia de novela social, psicológica y filosófica, dando paso al realismo de Dostoievski y Tolstói.

CESARE PAVESE & El oficio de vivir

01 julio 1947.

"Sinceramente, ¿ por qué deseamos ser grandes, ser genios creadores? ¿ Por la posteridad? No. ¿ Para andar entre gente que te señale con el dedo? No.

Para soportar el trabajo cotidiano con la certeza de que cuanto se hace vale la pena, es algo único. Para el hoy, no para la eternidad."

Cenicero (s)

A Pere Bellès, una vegada més… gracies.

No diré que me moleste – soy consciente de que a ella le molesta la ceniza más que a mí – pero por alguna extraña razón que no me atrevo a adivinar, Teresa está decidida a librar una batalla personal contra todo los ceniceros que se encuentra a su paso, incluido el único cenicero que guardo debajo de la cama del perro, consciente de que por su alergia al canino, desistirá de buscar entre su alcoba mi escueto, feo - horroroso - pero útil cenicero. Estanco de Lorenzo & Leonor, para servirles vuelvo a leer con letras amarillas en el mismo fondo en el que estrello todos los cigarros que me fumo en el balcón a escondidas cuando Teresa ya está durmiendo.

Quiero pensar que su nuevo cometido obedece a la regla de que todo ex- convicto de la nicotina ha de hacer lo que esté en su mano para salvar a todos aquellos reos que aún no se han enterado que fumar matar, y que es una ruina. Señoras y señores, fumar es una ruina, pero de eso se da uno cuenta muy pocas veces, y cuando lo hace, se afana en pensar en otra cosa, en otras preocupaciones.

Y ahora, tras casi tres décadas de monótona pero civilizada convivencia, estoy un tanto preocupado por mi teresita, y a sabiendas de que no es precisamente muy romántico asociar cenicero con mi teresita, la realidad me convence de que es así. Me explico; Ella dice todo huele peor desde que el hombre, quiero decir hombres y mujeres, decidieron exhalar humo por la boca, la nariz e incluso por las orejas. Yo le digo el hombre fuma desde la prehistoria, es más – le digo – el antiguo testamento cita que incluso Noé estaba fumando no se qué tipo de corteza de caña de no sé qué tipo de hoja de árbol mientras el gran diluvio universal le invadía a él y a todos los pasajeros del famoso Arca. ¿Y qué? – responde ella. ¿Te apetece que demos un paseo en tren? – le susurro amablemente -. No – replica con un rigor para mi desconocido, la gente se ha tomado la libertad de tirar millones de colillas en las vías del tren sin que nadie haga nada para evitarlo y me temo que los trenes no sean más que meros ceniceros sobre raíles. Hace años que no se puede fumar en los vagones teresita mía, hace años, pero al margen de eso, ¿puedo preguntarte cuantas veces has viajado en tren en toda tu vida, cuando fue la última vez que fuimos juntos en tren? Silencio, un largo silencio.

Nunca.