Cadaqués I
Es extraño que a un momento sin testigos le suceda otro nuevo,
la confección de otro nido para las mismas aves y sus graznidos.
Pero algunos lo aceptan porque todavía les llega el rumor de las
campanas mecidas no ya por el hombre sino por su mentira.
Y en la contemplación de esas calles que se les derriten observan
quietos la soledad del trozo de mar que los vio nacer
-aún hoy escaparate de arrepentimientos tardíos y de sus objetivos-
así, dos soledades acompañadas aminoran la intensidad de su fuerza.
Hombres que en la terraza de su interior relatan instantes ya vividos
para servicios de los demás,
y sólo por confesiones, por confesiones clandestinas, llegan a susurrar,
en aquella esquina cometí el error de envejecer sin darme cuenta.
*Poema incluido en el libro Confesiones Clandestinas, publicado en el verano del 2005.






