Papel
Vuelvo a fijarme en el lapicero, la pantalla en suspenso, los folios nuevos y los que reciclo, en Las bailarinas muertas, los libros de autoayuda, el Quijote, las Crónicas de usura y lo que nunca escribo. Los recuerdos de viejos amigos y su promesa de seguir viéndonos cuando impriman mi nombre en suplementos y periódicos, la foto de mi hija, el salón lleno de mierda, la chimenea encendida y la noche tendida, el gato negro de Poe o del vecino, esa voz que me dice si quieres escribir hazlo, pero después no te arrepientas. Una música de autor, inteligente o de culto, pero que no ayuda, decenas de intentos y el mismo foco de luz, érase una vez o vez una érase y un epitafio, otro café, la tinta del bolígrafo que se corre sobre la hoja en blanco y yo que me rindo.
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Nos sentimos totalmente identificados con lo de los cantautores: nosotros también los ponemos a rodar cuando queremos escribir, y nunca ayudan.
Precioso homenaje a la búsqueda del acto poético, o como lo quieras llamar. Precioso.
SAludos dobles
Hola Lincha...
Gracias por poner nombre de una forma tan lírica a este breve texto " homenaje a la busqueda del acto poético". Yo nunca lo hubiese dicho de una manera tan bonita.
Gracias y muchos recuerdos.
Me ha parecido muy bonito, felicidades por como escribes, y gracias por darnos la oportunidad de leerte y sentir
Chapó, Raúl.
Me ha encantado.
Un abrazo desde la Enterprise.






