Diez minutos con Almudena
Ahora sí que puedo decir con tranquilidad que me llamo Almudena, desnuda bajo la ducha, sintiendo como el agua de la ducha resuena sobre mi cuerpo con el mismo encanto con que la lluvia salpica en los cristales, acariciándome las ingles recién depiladas y los pechos redondos aunque caídos – a quién le importa eso - , mirándome en la mampara mientras pienso en un futuro como directiva de una empresa o como ama de casa – depende del cabrón del que me acabe enamorando o de las ganas que tenga de comerme el mundo – y me rozo la barriga con la palma de la mano para ver si alguien empieza a darme patadas.
Pero el termo de agua caliente tiene una autonomía de apenas diez minutos, de modo que salgo de la ducha con cuidado de no partirme la crisma, cojo la toalla para secarme con cuidado de no mojar el suelo y tras haber simulado que me peinaba los rizos y me pintaba las pestañas para resaltar aún más el color de los ojos, abro la ventana para que se vaya el vaho acumulado y salgo del baño porque mi madre acaba de gritarme desde el pasillo – Fernando, hijo ¿ te queda mucho ?
*Texto incluido en la 3ª antología de Microrrelatos -2007 -, editado por Montcada Radio a través de su programa de cultura El Basar.






