LA HOGUERA. Un poema de Cristóbal Carrasco
Avivado tu fuego, consumes
con esta impronta forma las cosas que te anteceden,
y esta huella de sombras no responde al orden.
Miro cómo juegas por las paredes,
por esos parques de atracciones,
por rincones donde te atrapas y te desatas en olas de lumbre,
miro cómo te escondes ahora entre los libros...
entre el maremoto de versos que me invento de la nada.
¿Y qué me dices del infinito?
(es allá donde la nada recae como un rayo,
donde caeremos todos, no lo dudes)
Espero tu quietud innecesaria,
que es como esperar a que el tiempo desaparezca.
Sabes como yo que no estamos para contemplar la vida,
ni para plagiar engaños de otros...
Sin embargo... en este instante, duermes.
Miro en tus ojos cerrados la pupila del sueño,
y en ti se dibuja una sonrisa que te absorbe por dentro.
Tu sueño es necio como el mundo.
Sin embargo bailo rodeando tu cintura dormida,
bailo sobre el propósito de tus lágrimas dormidas,
sobre el compás de tus pensamientos dormidos.
¿Y qué me dices ahora del mundo?
(ahora despiertas, ante nadie despiertas)
Todo tiende a caer como lluvia
y no hay nada más allá de tu fuego.
Presiento que te marchas cansada,
quizás al paraiso próximo de tu esquina,
o quizás a los pies de un nube rota.
¡qué impronta la despedida con tus brazos apretados
al vientre de madera!
2 comentarios - Escribe aquí tu comentario
Quien quiera que sea ese tal Carrasco, ha escrito una verdadera maravilla poética, un especie de elegía sin sobrantes ni caréncias.
Emocionante!
Me alegro que te guste el poema, Lautaro, si quieres más, acabo de hacer un blog con mis cosas "A la sombra de un ciprés". Espero que lo disfrutes.






