LATIDOS. O las imperfecciones del corazón
Que se rompan las cuerdas cuando ya no soporten tanto estirar - tanta hostilidad - pero que quede un beso de despedida, un abrazo, un ya nos veremos, un día nublado pero con ráfagas de claridad tras la montaña, una sábana de mar en calma... que quede un triste cigarro, pero fumado en paz, una llamada al hermano que anda preocupado porque tú estás más que preocupado, un reencuentro con ese amigo que reside a semanas de distancia, un ¿ que tal estás ?, después de tanto tiempo, haces mala cara, ¿ te apetece una cerveza ?, no te apures, no dudes, no llores o llora si quieres, haz las maletas, vete a algún sitio, vete a Neûchatel o a Gijón,¡ vámonos a cenar ! fue bonito mientrás duró, pero duró demasiado, tú lo sabes bien, pero es tarde para arrepentirse, o no vale la pena hacerlo, ¿ Quién lo dijo ? el amor es eterno mientras haya amor, que más da quién lo dijo.
3 comentarios - Escribe aquí tu comentario
Precioso texto, Raúl, y triste y duro, aunque esperanzador.
Lo difícil del amor (cualquier manifestación de él) es que no sólo depende de uno mismo pero, mientras uno lo sienta dentro, todo lo demás a penas importa, aunque a veces duela.
No sé si me he explicado.
Un abrazo
Gracias Ruben por tu valoracion.
Hasta pronto
Llorarás, dudarás, fumarás, te dolerá el estómago, hasta te irás a Neûchatel o a Gijón, aunque volverás...
Pero nunca, nunca hay que arrepentirse de las decisiones que tomamos, pues los cambios forman parte del ser humano, para bien o para mal.
Lo importante sentir pasión por algo y seguir su rastro aunque sea pedregoso.
Un beso






