Libro de Arena
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AMBERES. Un espacio literario

Por Raúl Muñoz Jiménez

EL SUEÑO DE LAURO

A Pere Bellés, por ser y/o estar - sin él saberlo – en la raíz de esta historia que ahora les detallo.

Mamá dice no tengas miedo. Yo no respondo, pero sigo teniendo miedo. Mamá dice el miedo es un estado de ánimo pasajero al que no hay que prestarle la menor importancia, dice es como el sueño, si lo tienes te metes en la cama, o la suciedad, te lavas y como nuevo, como el hambre, comes - si hay algo para comer –, como el miedo, dejas de pensar en él y ya no hay miedo. ¿Te acuerdas de tu abuelo? No le respondo pero me acuerdo. Tuvo un velero al que bautizó Laura Lee y recorrió todos los océanos conocidos y alguno – según él – más virgen que las propias vírgenes. Lo último que hizo fue grabar en su lápida Yo nunca tuve miedo.

Es un día cualquiera del mes de enero, y yo tengo miedo.

Mamá dice ponte guapo que hoy te llevo a un restaurante, tu primera visita a uno de esos lugares. Me visto. Mamá lleva un vestido negro adornado con un chal de color rojo, rojo de princesa malvada bromea ella. Mesa de madera, vajilla blanca, cristalería suiza – esto lo dice ella – paredes negras, cuadros de color rojo. Bienvenidos al restaurante Laura & Lee susurra el camarero que nos atiende amablemente. Mamá no me explica la coincidencia, pero yo vuelvo a pensar en mi abuelo, y sigo teniendo miedo. Zumo de tomate, Ensalada de nueces con sorbete de fresa, chuletas de cordero con crema de frambuesa. Bebo agua. Mamá vino tinto – a trasluz se vislumbra un rojo tenue en el fondo de la botella- tarta de queso con mermelada de arándanos. Un tipo elegante – camisa lila, traje negro, corbata roja – se acerca a Mamá y le invita a bailar. Ella dice Lauro no te muevas hasta que vuelva. Cómo sonríe mientras sigue dando vueltas sobre la pista de baile… A los pocos minutos otro tipo entra por la puerta y empieza a gritar. Todos tendidos en el suelo con las manos en la cabeza. Sobre las losas empieza a extenderse una balsa de tinta roja que nadie se atreve a limpiar.

Recibo una carta de Mamá, desde el cielo para Lauro, dice no tengas miedo, desde aquí arriba también se ve todo rojo, ese rojo vivo de los telones que se extienden sobre los escenarios de los teatros cuando acaba la función.


11 comentarios - Escribe aquí tu comentario

lo dijo Jorge Díaz 27 Septiembre 2007 | 07:05 PM

!Excelente...¡

JD

lo dijo Palabras de más 27 Septiembre 2007 | 07:16 PM

He disfrutado leyéndolo. Está muy bien escrito.

Te sigo la pista.

Un saludo

lo dijo Rubentxo 29 Septiembre 2007 | 10:52 AM

Ole, ole y ole

lo dijo Raúl 30 Septiembre 2007 | 06:15 PM

Gracias a todos por vuestros ánimos para seguir escribiendo.

lo dijo ask 30 Septiembre 2007 | 07:33 PM

Requete enhorabuena, Raul, una gran historia, con un final sorprendente.

lo dijo Raúl 30 Septiembre 2007 | 07:44 PM

Querido Cristobal,

Gracias por tus elogios... ya sabes que si vienen de tí me saben a música celestial.

Un beso enorme para los dos.

lo dijo Lorenzo 30 Septiembre 2007 | 07:50 PM

Qué forma de escribir... que construcción literaria que me recuerda a lo más puro de Alejandro Zambra - al que ya nombré en un artículo tuyo aquí publicado -. Si esto es lo que eres capaz de hacer te deseo grandes descubrimientos en la literatura.

FELICIDADES AMBERES, creo - y espero que no sea así - que has tocado techo con tan brutal y maravillosa historia.

lo dijo Debora 4 Octubre 2007 | 04:47 PM

Sencillamente GENIAL...

lo dijo PB 9 Octubre 2007 | 07:19 PM

Soy y estoy, eso si lo sé, lo demás lo aportas tu. Gracias

lo dijo Raúl 10 Octubre 2007 | 06:29 PM

Gracies Pere,

Sense la magia dels teus cuadres aquesta historia no hagues sigut possible.

lo dijo Nuria 10 Octubre 2007 | 06:37 PM

Precioso... a la vez que intenso.

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