Libro de Arena
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AMBERES. Un espacio literario

Por Raúl Muñoz Jiménez

ALEJANDRO ZAMBRA & su Poema en un libro vacío.

Y, con todo, el cuerpo es un lugar donde nada muere

Paul Auster

Observo una de las cuatro paredes

Cuando alce una mano

esa sombra será mi sombra

Hace dos horas es tarde

También es tarde en la pared.

Tomo la posición de un cuerpo cansado

Decido que el viento golpea intensamente en la ventana

Decido la situación de mis ojos

Pienso en una fotografía

En la mesa hay un vaso con agua hasta la mitad

Beberlo es lo único que está pendiente.

Observo una de las cuatro paredes

Cuando pienso, esa sombra es sólo una sombra

con bordes exactos e inevitables

una imagen parecida a un cuerpo

Hace dos horas llegué a este cuarto

Al cerrar la puerta sentí el ruido

que hace algo al destruirse

Quizás era la última nuez

o una fotografía difícil

o los restos de un espejo.

Si abriera la puerta no miraría hacia el suelo.

Para qué.

Observo una de las cuatro paredes

Propongo las orillas de mi sombra

Mi sombra se refiere a la pared

Todo se refiere a la pared

En la pared es tarde

Hace dos horas el viento insiste contra la ventana

Traspaso papeles de una caja a otra

No son recuerdos, son fragmentos

que anticiparon esta hora equívoca.

Miro una fotografía

La oculto en un libro

Si alguien lo abriera

pensaría que marqué la página

en que dejé de leer

o que quise recordar ese poema,

este poema.

Puedo asegurar que no es así.

No es así.

No necesito mirar mis manos

Sé que las tengo cerradas

Miro, en cambio, hacia el lugar

donde está la mesa

Veo el vaso y no veo el agua

Veo el agua y no veo el vaso

Es como si pudiera jugar con las palabras.

Observo una de las cuatro paredes

Si alzo una mano esa sombra será la mía

Si hago el menor movimiento

ocurrirá la sombra de alguien

que toma un vaso de agua

y piensa en sí mismo

como en un extraño.


3 comentarios - Escribe aquí tu comentario

lo dijo Rubentxo 9 Noviembre 2007 | 01:22 AM

Uau.

Qué poema...

No sé por qué, mi empatía me ha jugado una mala pasada y podía sentir lo mismo que va narrando el poema, las mismas sensaciones, las mismas paredes, las mismas sombras, el mismo vaso, el mismo agua, las mismas manos, la misma sensación de ser un extraño que no se reconoce a sí mismo.

Uau.

Me ha gustado mucho. No tenía el placer de conocer al autor, Alejandro Zambra.

Un saludo.

lo dijo Lincha y Relincha 9 Noviembre 2007 | 09:16 PM

Bello, inquietante y profundo poema.

Nos gustó.

Mucho.

Abrazos dobles

lo dijo Rubentxo 10 Noviembre 2007 | 03:45 PM

¡¡Eres blog del día en mi blog!!

¡¡Felicidades!!

Jeje.

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