El bosque embrujado
Un grupo de trabajadores vestidos de uniforme azul, gorra de tela, y con guantes amarillos, casi en ritual ensayado, se dirigía hacia la fábrica por el bosque de manera silenciosa, apenas sin hablar entre ellos, adormecidos unos por la fatiga, otros por la morriña de una digestión pesada. Todos caminaban cabizbajos. Atravesaban el viejo bosque por el camino más largo; pero el más agradable. Unos árboles centenarios coronaban las lindes del camino formando con sus ramajes, hermosas figuras de luces y sombras. La ciudad quedaba a espaldas del grupo, cada vez más pequeña e insignificante. Llegaron al centro del bosque, donde descansa un ficus centenario, entre dos sauces, cuando un débil maullido de cachorro alertó al más rezagado de la cuadrilla de trabajadores. Éste se acercó al tronco del árbol separándose de sus compañeros, intentando divisar entre los ramajes enormes el origen de aquellos suaves quejidos parecidos a un bebé. Se entretuvo por buscar por todos los recovecos que las raíces formaban, pero por mucho que se acercara al posible foco de los diminutos maullidos, no llegaba a ver lo que el pensaba que pudiera ser un gatito abandonado. -Qué extraño- se dijo después de haber rodeado tres veces al tronco del árbol-, parece como si maullara desde las raices.- Entretanto, un anciano llegó al lugar, que hacía su paseo rutinario de la tarde, y se sentó sobre una piedra, con la intención de descansar unos minutos.
-La verdad, muy extraño- volvió a decir el joven, pero a bocajarro, con la descarada intención de ser escuchado por el anciano. Al ver que no dio resultado, lo intentó nuevamente, aumentando aún más el tono de voz.
-¿Decía usted algo, joven?- le preguntó sobresaltado.
-Digo que es muy extraño. Llevo unos minutos buscando al pobre gatito que está maullando, y no logro encontrarlo- explicó a voz alzada mientras seguía rodeando al ficus, aún más nervioso. Los maullidos desesperados, parecían envolver al enorme árbol. Pero el anciano, en vez de contestar, comenzó a reírse como si le hubiera contado alguna broma.
-No se canse- dijo el anciano, después de reponerse del ataque de risa-, en realidad no hay ningún gato maullando. Esos chillidos que usted oye como lloros felinos, son los quejidos del propio árbol, que ya está viejo como yo, y busca mil maneras de llamar la atención. En este bosque pasan muchas cosas extrañas. Los sauces que usted tiene justo a su espalda, si los acaricia con suavidad, se mondan de risa- explicaba el anciano al joven, que le iba mirando con ojos de incrédulo-. Si no me cree usted, no pierde nada en intentarlo. Acércese al sauce y acaricie sus ramas.
El joven se acercó lentamente a uno de los enormes sauces del bosque, acercó la mano izquierda a la rama más cercana, y al tocarlo suavemente, todo el árbol comenzó a agitar sus ramas, hasta que una de ellas apartó al joven de un certero golpe tan fuerte que quedó sobre el suelo. El anciano volvió a reír mientras los ramajes del sauce iban tranquilizándose.-¿Me cree ahora usted?- preguntó el anciano al joven mientras éste se incorporaba del suelo e iba azotando el uniforme con las manos para dehacerse del follaje. -Obviamente, este bosque está algo embrujado- le contestó algo nervioso. De pronto, la sirena de la fábrica comenzó a llamar a la cuadrilla de trabajadores. -He de marcharme- expresó de inmediato al oir la sirena. El joven se despidió del anciano, y comenzó a correr camino hacia la fábrica. Una manta de humo negro que surgía de sus chimeneas iba cubriendo a todo el bosque. Los sauces continuaron riendo desconsolados con sus ramas tendidas, y los maullidos del ficus se hicieron más vigorosos. En pocos minutos, una lluvía débil caía sobre el bosque como alfileres, y el joven ocupó su puesto de trabajo en la central nuclear de la ciudad.

10 comentarios - Escribe aquí tu comentario
Tu queja está clara y todos debemos hacer lo que podamos por evitar la destrucción de est planeta lleo de bosques, pero además escribes de un modo que enganchas a la primera.
Enhorabuena.
Un saludo
Agradezco tu comentario. Ojalá pudieramos parar esta locura de mundo
Arriba yo
el planteta por mi se puede pudrir
Jack eres un poco salvaje no??
Bueno ask gracias por el post, buenisimo y hay que tener cuidad con el mundo, la globalización y dichos problemas de hoy en día.
holasss tan solo kiero decir q si alguien me puede ayudar encontrar una obra bunza q sea de terror es que en mi cole pedieron leer una obra para leer pero todas son monse como el profesor q sugeri esas feas obras
porfa ayundenme gracias XD!!
Queridos bloggeros,
desearía que los comentarios se ciñeran al texto y no a chateos innecesarios. Espero que lo comprendan, gracias, y saludos.
Que bien que haya vuelto, siempre es un encanto leer sus textos.
Enhorabuena Cristóbal. me ha gustado mucho este relato. Sin duda, te estás puliendo mucho, y me encanta. Espero verte antes de mi marcha, Por ahora estoy el 8 en La Gomera lo más cerca y el 32 en Tenerife lo más lejos. Abrazo.
Una lectura muy agradecida.
Un saludo.






