Acabo de alquilar un apartamento de cincuenta metros cuadrados. Para mí, y el loro que he adoptado, creo que es suficiente. Mi antiguo piso, el alquiler demasiado elevado, ya es sólo un recuerdo. Ahora mismo, mientras escribo estas majaderías, llevo puesto un batín aristocrático y azul, comprado en un mercadillo callejero, unos calzoncillos de color picota madura y unos calcetines de lana virgen, el izquierdo negro y el derecho rojo. Me gusta sentirme un Stendhal por estas arenas de mis pecados, para no desentonar. Hoy no es mi cumpleaños, así que no espero que me feliciten, ni estoy perdido para que me busquen. Mi apéndice viril está inquieto pero creo que sabré comportarme, aunque he de confesarles que nunca le hago ascos a una proposición indecente. Por ejemplo, “babo, cariño mío, lucero de mi alba, me otorgo a ti antes de que regrese mi marido”
Decirles, por si lo oyen gritar por ahí, que mi loro sigue con las manchitas rojas en su pico, como unas amapolas chiquitinas. Está enamorado, el pobre, de una lorita que voló lejos. Él es un cantamañanas y ella era una rica heredera. Y ya saben aquello de que lo desolador no es un amor no correspondido sino un amor no correspondible. Hace un rato estaba dentro de su jaula, que siempre dejo abierta, canta que te canta una copla tristísima cuya letra obviaré porque no quiero que se me pongan a llorar. Que sé de sus achaques sentimentales, arenícolas de mi corazoncito. ¿Me permiten que les repita mi consejo, un grito de guerra?...
Follen con la persona amada, o con las personas amadas. O al menos, algo es algo, sueñen que follan con la persona amada, o con las personas amadas. O invéntense su historia de amor con final feliz. Yo mismo, creo que servirá, me he comprado en la carnicería de mi pueblo de las montañas, un poco de carne de jabalí. Y es que la carne de perdiz es escasa, en estos otoños que corren. Además, la dependienta de la carnicería, una señora elegante muy amable, con ojeras de amante noctámbula, me ha asegurado, una mujer inteligente y desvergonzada, que con mi mirada de pistolero alguna bala perdida seguro que me toca. O me mata.
" Creo que el polvillo poético que hay en tu cabeza de chorlito deberías barrerlo antes que llegue el invierno con sus nieves y sus noches de blanco satén, de las que deberías huir como si te estuvieran persiguiendo los indios en una película del oeste, que sé que te resulta insoportable sentirte a las afueras de los milímetros de su piel, tan soñada como desconocida.
Con cariño te lo digo, babo majadero, los desvaríos que intentas describir, aprendiz de literato de medio pelo, ni sirven para que te conozcas, ni sirven para que te conozcan. O sea, dedícate a apostar en carreras clandestinas de caracoles, a encontrar la ecuación de la amapola o a acunar a tu puto loro enamorado. Que en su día consiguieras engatusar a media docena de mujeres, recurriendo a publicar un anuncio en la sección de clasificados del periódico, subsección relaciones ocasionales, no tiene ningún valor literario, ni sirve para justificar tus pretensiones de convertirte en poeta experto en mil y una lencerías. Lo tuyo, ya te lo dijo aquella profesora de pechos fellinianos que te dio clase en tu atolondrada adolescencia, no son las rimas.
Claro que, conociéndote como te conozco, no me extrañaría nada que ahora, sí ahora, estuvieras con un librote cerrado sobre tu sofá azul, leyéndote en los ojos de una mujer adinerada, bellísima, con un cuerpo de ensueño y unos labios tan naturales y prometedores como unos fuegos artificiales contemplados desde su yate o desde un barquito chiquitito que no podía, que no podía, que no podía navegar. Y si no me has entendido, maldito babo, volveré a empezar.”
Busco loro, color verde, que se me ha escapado esta tarde mientras dormía la siesta en bolas, por supuesto. Ahora, en riguroso pijama de color azul marino, les digo que no esperen gratificación si lo encuentran. No atiende a ningún nombre. Lo reconocerán facilmente porque anda gritando sin parar..."FOLLEN CON LA PERSONA AMADA, O PERSONAS AMADAS...FOLLEN CON LA PERSONA AMADA, O PERSONAS AMADAS...FOLLEN CON LA PERSONA AMADA, O PERSONAS AMADAS..."
"¿babo?...Mira, soy tú mismo pero ando por la calle intentando darle esquinazo a un otoño que tiene un parche pirata en el ojo izquierdo. Viene siguíendome desde que he bajado del autobús y no me gusta nada la frialdad de su rostro. Para mí que es un matón profesional contratado por alguno de mis incontables enemigos. Te pido un favor...En el cuarto cajón de la cómoda de mi habitación, la que heredé de mi tatarabuela la bailarina, está el revólver que le robé al pistolero de aquella película del oeste en que salí de extra. Sí, vestido de piel roja, moría en el primer ataque, todavía los títulos de crédito, del séptimo de caballería. Pues bien...Coge un pañuelo, te servirá el de seda con las iniciales de mi excuñado, y límpialo para que no haya rastros de mis huellas dactilares...Y cuando recibas una llamada perdida al móvil, seré yo, lánzalo por la ventana de la cocina, yo estaré debajo silbando el pasodoble "en er mundo" para disimular. Cuando estés viendo el porno italiano que te has alquilado para esta noche, la dependienta del videoclub se parece a Kim Novak, y estés a punto de entrar en el cielo, escucharás un disparo. Sólo uno. Una bala de plata habrá atravesado el corazón de mi perseguidor. O, quizá, la misma bala de plata interrumpa la calma de mi lago de aguas cálidas, del refugio de mi selva, y sea el comienzo de mi grito de siempre."
"¿Señor babo?...Hoy no puedo ir a pintarle la habitación. Toda la noche ha estado lloviendo y mi calle se ha quedado incomunicada. Tampoco hay luz. Como comprenderá, esta situación hace que me encuentre todavía en la cama, con mi mujer al lado...y encima. o a gatas, o yo encima...Nos hemos puesto en el viejo tocadiscos canciones de cuando éramos jóvenes buscando excitarnos como adolescentes...que la segunda vez de mi mujer también fue la mía...¿El loro que se compró en el rastro ya habla como juró el anciano que se lo vendió?...Llámeme cuando regrese"