Libro de Arena
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Beatriz, a martillazos de symploké materialista

"Un hombre puede ser un escéptico sistemático; pero entonces no puede ser ya ninguna otra cosa; y ciertamente tampoco un defensor del escepticismo sistemático." (JK Cherteston)

Sobre las mujeres y el feminismo

Si yo considero que la ideología y/o creencias de un individuo son absurdas e irracionales, fingir respeto es faltar a su dignidad y darle la razón como a los "tontos". Tolerar establece una relación entre dos personas, donde una de ellas es de rango inferior: ahí se establece dicha "tolerancia". Yo no puedo tolerar bajo ningún concepto que, en el edificio de enfrente, un varón esté maltratando a su mujer y a su hijo de ocho años con una vara de hierro. Lo tacharé de ilícito, irrespetable e intolerable, al igual que tacho de tales cosas el velo, el burka o la mutilación genital total o parcial. Llamaré a la policía, y, como de costumbre, la policía no hará absolutamente nada porque en este país no existe tal protección contra las mujeres y niños afectados por la violencia doméstica de diversa índole, por lo que la víctima o bien tendría que tomarse la justicia por su mano o bien tendrá que soportar los golpes día tras día hasta que la maten; y es que no hay presupuesto estatal para dotar a las víctimas de un sensor GPS que controle una orden de alejamiento (la mayor parte de los asesinatos de mujeres son ex-esposas o ex-parejas que habían solicitado dicha orden, pero en la televisión aun siguen saliendo abogadas sin vergüenza afirmando que la víctima no quiere llevar la pulsera), aunque sí hay presupuesto para financiar clínicas de aborto, para darles protección en celdas especiales a pedófilos, violadores y terroristas o para cambiarte de sexo gratis... Ni falta hace mencionar que, por supuesto, tales necesidades urgentes como sentirse "varón" y convertirse, más o menos, en tal superan con creces la necesidad de un enfermo afectado - por ejemplo - por esclerosis múltiple que necesita una silla de ruedas motora; eso no debe ser una necesidad vital para nuestro gobierno, debe ser que con una sin motor se las arreglan...

Si se creen ustedes, señoritas feministas, que colgando ridículos carteles en contra de la violencia "de género" (¡qué aberración tal nombrecito!) van a erradicarse los crímenes y los maltratadores van a volverse santos del cielo o angelitos asexuales van ustedes listas. Sí, porque a estas alturas la reeducación llega tarde. Con carteles y panfletería no se llega a nada, o al menos, si esta publicidad no va acompañada de un gran endurecimiento de las penas, eutanasia procesal y castración química según proceda. ¿Posibles soluciones? Siempre se quejan de que protesto sin aportar nada al cambio. ¿Qué me gustaría o qué creo que solucionaría el problema tajantemente?

- Endurecimiento de la pena carcelaria a cadena perpetua para maltratadores familiares; eutanasia procesal para asesinos, violadores y pedófilos. Para personas con graves problemas psiquiátricos, dado que afirmar publicamente que lo mejor sería la anterior pena es políticamente incorrecto, castración química y tratamiento psiquiátrico en un centro especializado de alta seguridad de por vida.

- Abolición del aborto excepto en los supuestos, aplicados con rigor, de "autodefensa", graves malformaciones o enfermedad mental muy grave y promoción gratuita de métodos anticonceptivos verdaderamente seguros (p.e. píldora hormonal, parche, anillo o preservativos)

- Abolición de formas de explotación femenina; es decir, supresión de todas aquellas maniobras sistemáticas que convierten a la mujer en un objeto de mercado e intercambio entre varones (prostitución en sus diversas formas, atavíos inapropiados propios de meretrices o de fundamentalistas religiosos, &c) así como diversos hábitos y costumbres propias de mujeres que fomentan dicho trato misógino.

(Esto es un punto especialmente importante, porque el abuso machista de la fuerza de los varones viene dado tras convertir a la mujer en un bien de intercambio humano)

- Colegios en los cuales exista disciplina quasimilitar, uniforme, trato alumno-maestro y no colega-coleguita, prohibición de todo tipo de signos religiosos y políticos, de joyas y objetos de ostentación que nada proceden en un lugar al que se acude a adquirir conocimientos, pantalones largos en los niños y jóvenes y falda a la altura de la rodilla en las niñas y jovencitas.

- Derecho de toda mujer a la maternidad; derecho este que por intereses puramente mercantiles está encubiertamente abolido, obligándonos a elegir entre un trabajo, una educación o una familia.

- Derecho de toda mujer, de toda condición social y raza, a elegir libremente a su marido sin mediación ni planificación de los padres.

(Parece esto algo de lo que muchas no os dais cuenta, y es uno de los grandes problemas en países tercermundistas...o no tan tercermundistas...)

- Abolición de la arcaica, misógina, espantosa y despreciable forma de "matrimonio" llamada "poligamia".

(Por supuesto, la poliandria es completamente censurable.)

- Prohibición total de la mutilación genital, total o parcial. Segumiento a los criminales que, al menos en el país occidental donde estén (al menos), continuan tal hábito.

- Derecho de la mujer vulnerable (más débil de lo común, que vive en una zona conflictiva o que es objeto de amenazas) a llevar consigo protección adecuada, como por ejemplo sprays antiviolación o perros de guarda (correctamente educados para la defensa, y no para el ataque)

Sólo veo 2 o 3 cosas en común con las reinvindicaciones del "nuevo femenismo". La reeducación mundo-rosa no conduce a erradicar la misoginia ni el machismo, de eso quizás deba ocuparse la Ley. Si la situación social es tal, puede que algo vaya realmente mal.

Estúpidos irredentos

No dilate el tiempo en discusiones sobre aquello que nos es lejano o desconocido no vaya a ser que por nuestra irredención hacia aquellos que nos superan en conocimiento acabemos irremisiblemente convertidos en necios. Y es que hablar con pretensión de falso saber sobre lo extraño a lo nuestro nos vuelve de inmediato cara a cara frente a la más absoluta estupidez, tal como apresurar la lengua antes de tiempo o lanzarla con veneno e injurias sin acabar de comprender el sentido de lo escuchado.

Y el fárrago dieciochesco que tanto a a damas, señoras, señoritas y estúpidos varones vuelve en forma de placer no es ni muestra de sabiduría ni de conocer, ni la filosofía móntase sobre latinismos y sintaxis incomprensibles al vulgo, por ser esta universal. No pidan ustedes pues que servidora aquí presente encubra la verdad con bellas palabras de otros siglos ya pasados con el fin de faltar a la verdad, ni intenten hablar de aquello que desconocen irremediablemente por falta atroz de disciplina, buen hacer y esfuerzo personal, igual que yo intento no meter mis manos en aquellos asuntos que reconozco ajenos.

Dejen de normalizar lo que, a primera vista, parece del todo extraño pues no encubre sino la verdad de que eso no es ni tan común ni tan bello, ni tan respetable, como algunos pretenden. No obliguen a las señoras a cubrirse de cabeza a pies dejando de ser así carne viva expuesta a los perros ni defiendan el atavio justificándolo con necias palabras propias de ignorantes. ¡Y no sólo eso! ¡No sólo ignorantes y estúpidos!

Claro es que cada cual interpreta lo que lee a su forma y manera propias adquiridas bien por flagrante falta de preparación o bien por flagrante falta de respeto a la especie; que cada cual pede interpretar como poesía una tabla de mandatos, que cada cual puede interpretar si así gusta como meditación las leyes de la Sharia y del Sura; así cualquiera puede interpretar los sucesos del Sinaí en Levítico como un hermoso poema a meditar y de acuerdo al que vivir, vender a su hermana por un puñado de monedas y no sentarse la señorita en silla alguna durante su sangrado mensual. Hagan ustedes lo que quieran, lean ustedes lo que quieran leer e interpreten según su grado de ignorancia. Comparen ustedes número de muertos de atentados suicidas en el s. XX junto el número de muertos de la Inquisición durante cuatro siglos, sin tener en cuenta el papel que esta cumplía - a saber, como arma centralizadora del poder político - y sin conocer que no sólo exitía una Inquisición de la Iglesia Católica, ignorando la existencia de la propia de la iglesia de Calvino. Pero antes de todo, he de volver ahora a espetarlo: "Si el vulgo es necio, justo es hablarle en necio para darle gusto"

[Desde el s. XIV hasta el s. XVII la Inquisición Española mandó al estado a medio millón de herejes, los cuales fueron procesados y ejecutados por el mismo órgano disciplinario del Estado y no por la Iglesia de una forma directa. Alegar que un órgano de Estado se rige sólo por la Religión es un idealismo inaceptable, más bien, la religión servía para encubrir verdaderos intereses. Las cifras sobre víctimas de la Inquisición Española se hallan manipulados por las potencias, por aquel entonces, enemigas, sobre todo el Reino Unido. ¿Alguna razón lógica para atribuirle mayor credibilidad al Reino Unido, el gran enemigo, que a las cifras censadas en Archivos de toda España?]

[Ver el lista de nazis conversos al Islam aquí]

[Las víctimas del terrorismo islámico desde 1980 se cuentan por millones de modo inexacto dada la falta de censos fiables en los países tercermundistas;probado por la experiencia y testimonios de desaparecidos está el hecho de que el gobierno de EEUU mintió sobre el número de víctimas del 11S... más o menos, quitó un 0. SI hacemos un inventario sobre el número de personas empleadas por semana en las TT éstas rondan las 58.000; entre los testimonios de víctimas leves y de familiares los datos alternativos oscilan entre 25.000 y 30.000 víctimas]

Cristo no fue un comunista

Jesucristo no era un comunista. No era un comunista porque decir que hace dos mil y pico años había algo así como el comunismo no sólo es un anacronismo propio de gente con nula formación académica sino una gambada de las gordas. No era comunista porque la Quinta Generación de la Izquierda no era ni un proyecto: Marx, Engels, Lenin &c. no eran ni una idea. No era un comunista porque el sólo pensar un cierto-comunismo en la sociedad judía de aquel entonces no tiene el más mínimo sentido. Cristo no fue un comunista por la simple razón de que ni siquiera sabemos si fue.

Confundir amor al prójimo, compartir o caridad con comunismo se debe a una fragante ignorancia. Quien afirme que el comunismo y el cristianismo pueden llegar a establecer entre sí cierta simbiosis es por la simple razón de que no tiene ni la más remota idea de lo que significa "comunismo", y, lo que es peor, que después de más de 1500 años de cristianismo en Europa (y posteriormente, en el resto del mundo), aun no se ha enterado de lo que es "cristianismo".

Hablar de "comunistas cristianos" saltándose a la torera la alienación religiosa de Marx de la que todos hemos oído hablar y quedarse tan agusto es similar a decir que la Falange es un partido de izquierdas (aunque ambas cosas las hemos oído todos). Que dentro de los creyentes cristianos exista una facción que se dice católica --a pesar que no es aceptada por la Iglesia Católica, lo cual implica que no es tal-- y que llega a un extremo de incoherencia filosófica ridícula y contradictoria que es la archifamosa Teología de la Liberación no quiere decir que esa doctrina sea válida. De hecho, compararlo con las órdenes mendicantes es un error tremendo. Tampoco se puede decir que la Teología de la Liberación sea Quinta Generación, porque es espiritualista e idealista; si no la metemos en la derecha, habrá que meterla en el "saco" de la Generación de Izquierda Indefinida. Pero este problema es el mismo que aqueja al PCE y al resto de los partidos comunistas en el mundo, plagados --en especial IU-- de "progres gafa pasta" uniformados con ropa Inditex que se declaran tan ricamente pacifistas. Yo me sigo preguntando dónde han dejado los unos y los otros la lucha de clases, el diamat, el histomat, la dictadura del proletariado o la Revolución Popular: quizás quieran hacerla con gominolas o a golpe de heces de palomas blancas.

Jesuscristo no fue un hippie, porque una persona que defiende como uno de los principales valores de la vida ordinaria personal la castidad no es un hippie por mucho que viva en comunidad,se autoabasteciese, comparta la comida o vaya con ropa humilde fabricada a mano [la castidad es la "sexualidad ordenada", como lo define el Catecismo, o, como lo defino yo, la falta de sexo hasta la noche de bodas o hasta siempre si no te casas]; así que Sabina --junto con mucha otra gente--habla al sabor de la boca. Jesucristo tampoco era un obrero por mucho que Godoy lo afirme, porque era un carpintero y porque hace 2000 años no había obreros: había artesanos y, luego, había eslavos y siervos. Más bien Jesucristo era un humilde artesano, pero no un esclavo.

La Iglesia de Roma, esa que se esconde tras los hermosísimos muros de Ciudad del Vaticano (sin tantas comodidades como algunos creeís), sí es coherente con las (supuestas) enseñanzas. Quizás las órdenes mendicantes radicales, como por ejemplo, las clarisas o los franciscanos, sean más coherentes si cabe, más fieles a las enseñanzas de esa Iglesia Primitiva: esa iglesia sin letra, sin ciencia, sin filosofía, sin fundamentación racional de la creencia, fideísta y sin teología. Quizás en algún momento de la Historia hubiera sido necesario que tomasen mayor mando y protagonismo del que han tenido, aun así ¿quién es el que se atreve a afirmar que las monjas clarisas o los frailes franciscanos, por muy humildemente que vivan, acinados y en la miseria, son "comunistas"?. La "otra" Iglesia no es "otra"; es la misma. Es la otra cara de la moneda. Es la Iglesia con teología racional, con tomismo, con ciencia. Es esa parte de la Iglesia tan necesaria para compensar los excesos y para evitar la contaminación: la contaminación del marxismo por el cristianismo y la contaminación del cristianismo por el marxismo... no vaya a ser que al mezclarse el agua y el aceite se corrompan las dos.

Permitidme tutearos, Imbéciles

PATENTE DE CORSO

Permitidme tutearos, imbéciles

ARTURO PÉREZ-REVERTE | XLSemanal | 23 de Diciembre de 2007

Cuadrilla de golfos apandadores, unos y otros. Refraneros casticistas analfabetos de la derecha. Demagogos iletrados de la izquierda. Presidente de este Gobierno. Ex presidente del otro. Jefe de la patética oposición. Secretarios generales de partidos nacionales o de partidos autonómicos. Ministros y ex ministros –aquí matizaré ministros y ministras– de Educación y Cultura. Consejeros varios. Etcétera. No quiero que acabe el mes sin mentaros –el tuteo es deliberado– a la madre. Y me refiero a la madre de todos cuantos habéis tenido en vuestras manos infames la enseñanza pública en los últimos veinte o treinta años. De cuantos hacéis posible que este autocomplaciente país de mierda sea un país de más mierda todavía. De vosotros, torpes irresponsables, que extirpasteis de las aulas el latín, el griego, la Historia, la Literatura, la Geografía, el análisis inteligente, la capacidad de leer y por tanto de comprender el mundo, ciencias incluidas. De quienes, por incompetencia y desvergüenza, sois culpables de que España figure entre los países más incultos de Europa, nuestros jóvenes carezcan de comprensión lectora, los colegios privados se distancien cada vez más de los públicos en calidad de enseñanza, y los alumnos estén por debajo de la media en todas las materias evaluadas.

Pero lo peor no es eso. Lo que me hace hervir la sangre es vuestra arrogante impunidad, vuestra ausencia de autocrítica y vuestra cateta contumacia. Aquí, como de costumbre, nadie asume la culpa de nada. Hace menos de un mes, al publicarse los desoladores datos del informe Pisa 2006, a los meapilas del Pepé les faltó tiempo para echar la culpa de todo a la Logse de Maravall y Solana –que, es cierto, deberían ser ahorcados tras un juicio de Nuremberg cultural–, pasando por alto que durante dos legislaturas, o sea, ocho años de posterior gobierno, el amigo Ansar y sus secuaces se estuvieron tocando literalmente la flor en materia de Educación, destrozando la enseñanza pública en beneficio de la privada y permitiendo, a cambio de pasteleo electoral, que cada cacique de pueblo hiciera su negocio en diecisiete sistemas educativos distintos, ajenos unos a otros, con efectos devastadores en el País Vasco y Cataluña. Y en cuanto al Pesoe que ahora nos conduce a la Arcadia feliz, ahí están las reacciones oficiales, con una consejera de Educación de la Junta de Andalucía, por ejemplo, que tras veinte años de gobierno ininterrumpido en su feudo, donde la cultura roza el subdesarrollo, tiene la desfachatez de cargarle el muerto al «retraso histórico». O una ministra de Educación, la señora Cabrera, capaz de afirmar impávida que los datos están fuera de contexto, que los alumnos españoles funcionan de maravilla, que «el sistema educativo español no sólo lo hace bien, sino que lo hace muy bien» y que éste no ha fracasado porque «es capaz de responder a los retos que tiene la sociedad», entre ellos el de que «los jóvenes tienen su propio lenguaje: el chat y el sms». Con dos cojones.

Pero lo mejor ha sido lo tuyo, presidente –recuérdame que te lo comente la próxima vez que vayas a hacerte una foto a la Real Academia Española–. Deslumbrante, lo juro, eso de que «lo que más determina la educación de cada generación es la educación de sus padres», aunque tampoco estuvo mal lo de «hemos tenido muchas generaciones en España con un bajo rendimiento educativo, fruto del país que tenemos». Dicho de otro modo, lumbrera: que después de dos mil años de Hispania grecorromana, de Quintiliano a Miguel Delibes pasando por Cervantes, Quevedo, Galdós, Clarín o Machado, la gente buena, la culta, la preparada, la que por fin va a sacar a España del hoyo, vendrá en los próximos años, al fin, gracias a futuros padres felizmente formados por tus ministros y ministras, tus Loes, tus educaciones para la ciudadanía, tu género y génera, tus pedagogos cantamañanas, tu falta de autoridad en las aulas, tu igualitarismo escolar en la mediocridad y falta de incentivo al esfuerzo, tus universitarios apáticos y tus alumnos de cuatro suspensos y tira p’alante. Pues la culpa de que ahora la cosa ande chunga, la causa de tanto disparate, descoordinación, confusión y agrafía, no la tenéis los políticos culturalmente planos. Niet. La tiene el bajo rendimiento educativo de Ortega y Gasset, Unamuno, Cajal, Menéndez Pidal, Manuel Seco, Julián Marías o Gregorio Salvador, o el de la gente que estudió bajo el franquismo: Juan Marsé, Muñoz Molina, Carmen Iglesias, José Manuel Sánchez Ron, Ignacio Bosque, Margarita Salas, Luis Mateo Díez, Álvaro Pombo, Francisco Rico y algunos otros analfabetos, padres o no, entre los que generacionalmente me incluyo.

Qué miedo me dais algunos, rediós. En serio. Cuánto más peligro tiene un imbécil que un malvado.

El irrisorio "Concilio Ateo" de la FIdA

Resumen -- a base de citas literales tomadas del artículo en cuestión -- de la genial crónica de Atilana G. Sánchez sobre el Concilio Ateo de FIdA.

Primer Concilio Ateo,la hetería felicitaria del ateísmo canalla

Atilana Guerrero Sánchez

«No queda otra alternativa sino la de mirar con desprecio a quienes hablan, en general, de la rudeza del pensamiento teológico y de su acción retardataria, y creen, con ingenuidad de adolescente idealista, que removida la religión e instaurado el ateísmo, el progreso, el bienestar, la paz y la felicidad vendrán por sí mismos.» (Gustavo Bueno)

El insólito nombre de «Primer Concilio Ateo» con el que la Federación Internacional de Ateos (FIdA) había decidido llamar al evento, nos predispuso a categorizarlo como de «Congreso de Filosofía» del «tipo galeato» (del latín gale?tus, cubierto con casco o celada){1}. De un «tipo galeato», eso sí, bien raro, puesto que en lugar de acogerse al cientificismo al uso, según el cual los filósofos «embozados» prefieren pasar por sociólogos o psicólogos, en este caso preferían pasar por teólogos.

(...) En cambio, desde nuestra inscripción telemática tuvimos la prueba de que el concilio ateo no estaba pensado para acoger a teístas, deístas o agnósticos. Peor aún, tampoco se contaba con la existencia de ateísmos irreconciliables entre sí; la prueba, decíamos, es la siguiente: sólo el mero hecho de inscribirse y pagar la cuota de asistente implicaba automáticamente ser miembro, durante un año, de la misma Federación Internacional de Ateos (FIdA).

Esta falta de dialéctica en sus coordenadas teóricas impedía ya, de entrada, que el acto, público en sí, tuviera alcance universal al menos entre las personas que compartimos el español. Pues desde nuestro ateísmo católico, creemos que cualquiera que no estuviera preso de una falsa conciencia irrecuperable, debería haberse considerado como posible asistente. Si pensar es pensar contra alguien... a poder ser, en voz alta para que me escuche.

La primera noticia escrita sobre la FIdA y su convocatoria la tuvimos gracias al magnífico libro de Gustavo Bueno, recién publicado, La fe del ateo, en el que, en su página 11{3b}, se advierte del confusionismo con el que esta organización se presenta en un «Manifiesto público»{Ape0} que «se salta todas las categorías vigentes de la Antropología y la Sociología de la Religión».

El documento en cuestión, cuya rudeza conceptual nos abstenemos de comentar, aparte de históricamente disparatado, tiene como objeto exigir a la Iglesia católica que excomulgue a los miembros de la FIdA por herejía, blasfemia y demás «graves pecados». En fin, una «autodenuncia» que si se toma en broma, tanto peor. Las consecuencias teóricas o ideales de la excomunión, socialmente hablando, ¿cuáles son? ¿Qué puede importar que alguien esté registrado burocráticamente como católico siendo ateo? Realmente nos parecen problemas de conciencias atormentadas que demuestran un apego emocional por la Iglesia y sus leyes muy propio del que ha «colgado los hábitos» (para más señas, entregado con copia en latín).

En cualquier caso, el «manifiesto por la excomunión» nos permitió adoptar la distancia necesaria para percibir el evento más bien desde una perspectiva antropológica que filosófica (...)

[La] ubicación fue muy celebrada entre los organizadores por el que creían escarnio que supondría para la Iglesia toledana que un concilio de ateos pudiera realizarse donde a pocos metros, según decían, había estado la Casa de los Inquisidores. «¡El primero de la historia y aquí!», se decía.

Al entrar en la antigua iglesia, una música, al parecer compuesta para la ocasión y cuyo estilo recordaba el comienzo de una película de terror, recibía al participante. Todo muy adecuado teniendo en cuenta el cartel publicitario del «Concilio», el negro de las vestimentas del personal organizador, y la combinación de rojo y negro que decoraba las paredes de la nave central.

[...]

¿Y por qué razón un ateo debería reapropiarse o usurpar lo que es de la Iglesia? ¿Es que acaso es deseable? Pero no sólo dice lo del «reapropiarse» respecto al lenguaje, sino respecto al depósito de creencias, entre las cuales, suponemos, se encuentra la de la misma creencia en la existencia de Dios...

Esta apertura del concilio nos permite entender que estamos ante una manifestación de lo que Bueno ha denominado el «síndrome teórico-práctico» de la «concepción canalla de la felicidad»{5}, en este caso, a través de lo que quiere ser una institución cultural que realice, suponemos que periódicamente, la «celebración gozosa» del hecho que suscita la alegría de sus participantes, es decir, el contento de «ser ateos».

Y es natural que este síndrome está asociado a un tipo de ateísmo, simplista, que no distinga entre las diversas religiones (no es lo mismo negar a Zeus que a Alá), ni entre las distintas Ideas del dios monoteísta (el cristiano es politeísta para el musulmán).

El ateísmo asociado al «síndrome canalla» será el ateísmo existencial del Dios terciario, del Dios del monoteísmo, que es el ateísmo por antonomasia. Pero lo particular del ateo así definido es que la esencia de Dios no la rechaza, al menos totalmente, porque encuentra algunos de sus atributos en otros «lugares» asociados a su vida feliz (la Democracia, el Estado de Derecho, la Ciencia, el Progreso... en fin, los actuales dispensadores de felicidad una vez que «Dios ha muerto»).

Por eso este ateísmo existencial puede llegar a ser tan mitológico, si no más, que el propio teísmo, puesto que los sucedáneos «terrenales», al fin, no dejan de ser instituciones humanas vulgares sacralizadas

(...)

Y es fundamental que hablen de la «recuperación del sentido de la existencia humana» al comienzo de la Apertura. Porque, en efecto, ¿qué tiene que ver el ateísmo con el «sentido de la existencia humana»?

(...) Por eso es por lo que hablaríamos de un «ateísmo canalla», porque, como los canes (de donde viene la raíz de la palabra) respecto de los hombres, o las hienas de los leones, vive de las migajas que sobraron de aquella ontoteología tomista. La misma que tiene el valor, entre otros muchos, y ya sería suficiente para otorgarle desde el ateísmo el necesario respeto dialéctico, de situarnos en la antesala de nuestra concepción materialista.

Así habla de ateísmo el coordinador de FIdA«Queremos hablar de fundamentalismo. Somos ateos, y creo que por eso amamos tanto la naturaleza, la vida y el conocimiento. Por eso, también, nos preocupa el rumbo que puede adoptar la historia, el proceso involutivo que parece darse en gran parte de las sociedades. [...]

Nuestra intención no es otra que la de impulsar una renovación ética e ideológica a partir de la actualización de los principios y contenidos de la Ilustración: la razón, las libertades, la autonomía del individuo, el hedonismo, la solidaridad y la justicia. Y, por lo tanto, la trayectoria a seguir será siempre la afirmación del ser humano, del cuerpo, de la búsqueda del placer, entendido como la aceptación plena y libre de la existencia, como el único fin en la vida y como el solo escenario posible para la expansión y la práctica de virtudes éticas y de políticas responsables. Con ello nos enfrentamos directamente a los valores clericales de la obediencia, el castigo, el sacrificio y el dolor. Tocamos así su punto más débil: la evidencia de su eterna manipulación de los cuerpos y de las conciencias mediante técnicas psicológicas de control.»

El fundamentalismo democrático es esencial a este «ateísmo canalla». Es la garantía de que las imperfecciones que hay en el mundo, causadas por las religiones entendidas unívocamente, pueden echarse en la cuenta de los déficits que en un futuro, y entre otros agentes gracias a la FIdA, se compensarán, con un superávit.

(...)

Las fotografías de J. A. M. Montoya (especialmente las que tienen que ver con la interpretación de iconografía religiosa desde el prisma de las «obscenidades de pareja» o las de obscenidades de cloaca»{8}) ya habían amenizado las conferencias en los días anteriores. En una pantalla situada a la izquierda del escenario.)(...)

El artista pintor nos descifró las claves del cuadro de El Bosco, el Tríptico de las Delicias, desde las precisas coordenadas del ateísmo canalla que, por cierto, para una visión histórica que no sea un puro disparate suponen su completa tergiversación.Pero el famoso Tríptico abierto en una panorámica pantalla que ocupaba el escenario sirvió de ilustración para una «lección» que nos enseñó que el Jardín de las Delicias era la imagen de la vida «atea y libertaria» (sic). Era, según él, un mensaje cifrado de El Bosco para los ateos venideros que, evidentemente, Felipe II –al que llamó «Franco purulento lleno de escapularios»–, teniéndolo enfrente, no podía captar.(...)

Por último el payaso, Leo Bassi, nos contó a través de un video que se emitía por primera vez en público titulado Torquemada y el Bufón su vida de «artista perseguido» y su «lucha por la libertad». Después, representó un fragmento de su obra perseguida La revelación. Y pudimos, en efecto, comprobar la inocencia infantil de unas escenas por las que un católico no debiera temer ningún perjuicio a su dignidad como creyente, aunque otra cosa distinta diríamos de la de los que las contemplaran felices.

Feministas "de las de ahora": el mensaje subliminal de una señal de tráfico

Como siempre se me "reprocha" (pueden seguir ustedes reprochando lo que quieran) que, en mi perfil, se declare servidora antifeminista voy a dar una explicación sobre la dignidad del feminismo clásico de las sufragistas y la ridiculez del feminismo postmodernillo de paranoicas crónicas de distintas especies y colores: burguesas, liberales, 'demócratas' (a lo yankee), "comunistas", ácratas, sociatas, socialistas, &c. Aquí no se salva nadie.

Como tenemos igualdad de derechos civiles con los varones - y es que podemos votar, comprar, estudiar, trabajar o conducir (en la gran mayoría de los países TercerMundistas NO) sin ningún tipo de discriminación (si acaso, la positiva, que lleva muchas veces a mentiras tan ridículas y sexistas como afirmar que las mujeres "estudian mejor" o son "mejores conductoras") las señoritas del palestino violeta o del bolso de Prada se aburren muy mucho; su entretenimiento, tras ser mayoritariamente ignoradas por proposiciones tan absurdas como incorporar la arroba (@) al alfabeto borrando el (supuesto según ellas) género de los neutros del castellano (la pregunta es si con los neutros que "dan" en femenino harían lo mismo), y tras haber sido objeto de recochineo por su profundo análisis de los tacos del latín, el portugués y el español, ahora se dedican a buscar mensajes subliminales en las señales de tráfico, a considerar los tratamientos de fertilización como un arma de esclavitud contra las mujeres (¿?) o a defender a monos y monas varios. También organizan concursos de "poesía para mujeres", "dibujo para mujeres", "música para mujeres", &c. excluyendo a los varones con ese mismo sexismo que tanto les obsesiona, pero del revés.Debe ser que aun no se han enterado de las cifras de maltrato y mutilación de mujeres en África o en el mundo islámico, o que han leído poco de Ayaan Hirsi Ali o de Taslima Nasreem, que las pobres niñas están ociosas y se ocupan de lo irrelevante (como siempre, rozando el ridículo más absoluto; suele suceder cuando vas de progre)

La culpa de todo la tiene esta pobre señal; esta pobre e inocente señal y El código Da Vinci, que seguro que es donde han sacado ese diminutísimo conocimiento de símbolos primitivos supuestamente de Judea (y realmente, vikingos) y no de libros de Historia. Creo que esta señal de tráfico es vigente en todo el mundo, al menos en Hispanoamérica y España es la misma, por tanto no creo que tengamos problemas para entendernos. Se trata de la señal de tráfico "Ceda el Paso"

Bien, al tener esta forma de triángulo invertido es un útero, por lo tanto es un símbolo femenino. Si fuera un triángulo con la punta en la parte superior sería un símbolo fálico representando el glande y, por tanto, masculino. Como es un "ceda el paso", o un "¡quieto!", quiere decir que las mujeres debemos situarnos en un segundo plano discriminatorio y dejar pasar primero a los varones.

Semejante conclusión alocada es digna de psiquiátrico.

1.- No entiendo qué tiene de discriminatorio un Ceda el Paso comparado con las indicaciones de "Curva peligrosa" (ahora que lo pienso... las curvas - de mujeres - con peligrosas, ergo, somos hijas de Satán... ya lo decía yo) o de "ciervo suelto"; tampoco entiendo si también la señal de Stop es un símbolo machista o es vuestra venganza frente al macho de homo sapiens sapiens. ´Podemos ver que hay tantas señales de cosas negativas y advertencias con símbolo "fálico" como con símbolo "uterino"; es más, supongo que las que han sacado semejante disparate no tienen el permiso de conducir porque sino deberían de saber que la mayoría de las señales de peligro son "símbolos fálicos" (según su teoría; según la mía, son simples triángulos...)

2.- Todo el mundo tiene conclusiones locas y disparatadas cuando se pasa con los chupitos; no os culpo, a mi también me pasa (la diferencia es que yo no las publico tal como si fuese ideas "brillantes"... aunque brillar, brillan, sí).

3.- Existe un teléfono público de tarifa reducida para gente como vosotr@s que se llama Teléfono de la Esperanza: pueden ayudaros...

Mientras, os dejo con señales de tráfico con mensaje de educación sexual (falta os hace, defendiendo tanto el aborto parece que no conocierais el preservativo o los anticonceptivos orales)

Arte y obra de arte

Beatriz Acha: Arte y obra de arte

El arte no deja de ser un confuso concepto que suele reducirse a una posición meramente psicologista (“me gusta”/ “no me gusta”). Tomando “cultura” en el sentido axiológico, diríamos que es producto de la cultura subjetiva pero, a su vez, producto de la cultura suprasubjetiva. ¿A qué se debe esta oscura relación? Sería cultura subjetiva desde el punto de vista el músico que conoce su instrumento y sabe tocarlo, del pintor que domina las técnicas plásticas o del escritor que conoce las reglas gramáticas y la estética literaria. Sin embargo, es parte de la cultura objetiva, dada la influencia innegable de los adelantos tecnológicos (del laud, al órgano de tubo, al piano y a los teclados electrónicos, &c), y también de la cultura intersubjetiva ya que está inmerso inevitablemente en las instituciones culturales que establecen las pautas de relación entre los sujetos. Tomamos pues, en la definición, un perspectiva tridimensional. Pero considerandolo estrictamente, el arte, actualmente se halla completamente inmerso en la cultura objetiva, y sin embargo, sus fines no llegan a la línea de “lo práctico”. El arte no tiene un fín práctico como podría tenerlo un teléfono móvil, si acaso, como mucho, tendría un fín ornamental (o de autoafirmación como autoadulación del artista).

El problema de la definición deriva del psicologismo en el que nos vemos inmersos una vez entrados en la tarea de explicar “qué es el arte”. Alejándonos más allá de ese punto de vista asistemático y perjudicial para nuestros fines conviene aclarar, sobre manera, un hecho: el Arte se haya ligado, no ya a los gustos subjetivos personales e intersubjetivos dados por consenso y argumentos de autoridad, sino al virtuosismo o, si se quiere, a la competencia del artista -o supuesto artista- en su campo. Así, como ejemplo, no cabe apreciar a Beethoven sin menospreciar, implícita o explícitamente, el Gothic Metal -a pesar de que muchas de las cantantes integrantes de grupos, como puede serlo Epica (Simone Simons), son sopranos o mezzosopranos que ejercieron o ejercen actualmente como cantantes líricas de ópera, como por ejemplo la ex-solista de Nightwish, Tarja Turunen (la cual, anteriormente de entrar en esa formación era cantante “especializada” en óperas de Wagner y, ahora, tras su expulsión, es cantante de lieds y líricas, como por ejemplo el Ave María[1] de Schubert, o también solista en La traviata junto con Raimo Sirkiä [2]); y no cabe tampoco apreciar a Tarja Turunen sin, a su vez, menospreciar su labor en Nighwish, así como no cabe apreciar a Nightwish sin despreciar el reggaeton (bien sea consciente o inconscientemente).

No olvidemos que “arte” en sus principios se refería al “oficio”, por tanto, está ligado a ejercer ese “oficio” correctamente, es decir, impecablemente, esto es “con virtuosismo”; pero las “Bellas Artes” (sin entrar en la complicada idea de “belleza” como si fuere constitutivo de ellas) se contraponen a Artes Serviles (al servicio de; como por ejemplo “artes mecánicas”, “artes” como oficio cualesquiera) Sin embargo, tampoco cabe comparar a un copista de Velázquez con el propio pintor, ya que el copista realiza un oficio con fines puramente ornamentales (o fraudulentos) por muy competente que se muestre dicho pintor en su tarea. Por otro lado, resultaría ridículo pretender poner en el mismo escalafón a Miguel Ángel que a Louise Bourgeois, así como no cabe tampoco poner al mismo nivel a este último sin rebajar a Richard Serra. No encontramos virtuosismo alguno en unas escaleras pegadas en la pared del Guggenheim, considerado cual “catedral del arte moderno”, al modo de Anselm Kiefer, ni resultan, en ninguno de los sentidos, los cuadros de éste o de Miró comparables a Goya, a Velázquez o a Leonardo Da Vinci, por ejemplo. Con esto no niego que no exista un arte moderno, lo que niego es que teñir el agua de la Fontana di Trevi de rojo [3] sea arte en ninguno de sus sentidos, si acaso en una expresión de “originalidad futurísta” y de daño al patrimonio artístico de un modo grosero y gratuito.

Podríamos decir de este modo que, el arte, no sólo es algo sublime -entendiendo esto en el sentido gnoseológico, algo que pocos conocen y reconocen- sino que está guiado además por dos criterios: la técnica y la origninalidad de la obra; es además, extrasomático y sensible [4]. Cuando hablamos de objetividad en cuanto a la técnica no nos referimos sino a figuras como Marat o Delacroix, los cuales. con el fín de retratar con más exactitud la figura del cadáver, acudían a contemplar las operaciones realizadas por el forense(el sujeto operatorio ya se sumerge completamente dentro de la cultura objetiva en su más alto cúlmen). También cabe pensar que está el arte más destinado al receptor que al propio artista. El arte moderno obstenta el cargo de la ornamentación, ya sea decorativa, ya sea corportal, pero en ningún sentido implicaría esto que tuviese el mismo valor, dada la competencia de los dibujantes en este caso, de Andy Warhol, de los dibujos de CatWoman, o de las pinups, que el de un huevo frito mezclado con pintura roja y lanzado sobre un lienzo, con el arte abstracto (y la técnica incluso en la figura humana) de Dalí.

Anotación:

Podrían todas estas consideraciones hechas a mi herencia artística pictórica, y de hecho creo que así es, ya que liberarse de prejuicios es imposible; pero, sin embargo, también creo que “así es” y he pretendido mantener una objetividad sistemática durante toda la argumentación.

NOTAS y REFERENCIAS

[1]Tarja Turunen - Ave Maria - Live In Lahti (12.12.06)

[2]Tarja Turunen y Raimo Sirkiä - La Traviata - (21.07.06)

[3] “La fontana de Trevi, sonrojada” - Diario ABC [Edición Nacional Online] 19 de octubre de 2007

El beso, el Eros y el Sexo

Artículo de servidora con la posterior respuesta de Belén Laspra, filósofa y amiga.

Dedicado a S.O.R.

Mucha tinta corre, no toda buena ni correcta, ni coherente, ni siquiera lógica y bien conformada, sobre el tema que más interés despierta -ergo, más interesante- de nuestro tiempo: el amor y el sexo. Algunos dicen que cualquier relación sexual lleva implícita amor, otros que eso que se llama amor no es más que un estado cerebral; algún conocido no besa a sus compañeras sexuales ¿por temor al amor? ¿es que hay acaso una relación entre “El beso” en los labios, antigua costumbre entre parientes – por tanto más ligada a la filía y el ágape que al eros-, y el amor sexual o “enamoramiento”?. Cuando se afirma que es un estado cerebral desde el más burdo pseudomaterialismo ¿nos atenemos a la distinción mente-cerebro? ¿psicológico-neurológico? Parece que no. ¿No tienen acaso los animales relaciones sexuales? ¿puede llamarse “amor” a esa conducta? ¿no existe acaso una distinción clara y distinta de lo que significa sexo etológico y sexo biológico?

El amor no es un valor absoluto proveniente del éter, de Dios o de la Nada, muchos menos si al amor sexual o eros (de aquí en adelante) nos referimos. Esto no implica que sea sin más un estado cerebral, pues es absurdo definir “eros” en términos de “alteración hormonal, endorfinas, feromonas, estrógenos y, además, alteración neuronal”, porque eso sería, junto con la estimulación de fibras de modo continuado, la definición de orgasmo; y el eros no siempre lleva al orgasmo, es más: no siempre conduce al sexo, a pesar de que éste esté contenido dentro del mismo concepto, no pudiendo ser el eros tal sin “erotismo” (éste erotismo trata de todo aquello que emana de nuestra zona libídica y está relacionado con el sexo y con el amor-eros)

El eros no nace de un beso, ni de dos, ni de mil (según sería el modo de pensar de ciertos conocidos o de las prostitutas de Pretty Woman, no siendo más que una ensalzación del beso sin fundamento en la realidad), ni de una serie continuada indefinidamente de relaciones sexuales. Aparece, aparentemente, sin lógica alguna (de serendipity, o serendipia); es un estado mental más o menos duradero. Adviértase que he dicho estado mental, y nunca estado cerebral ni estado neurológico, ni mucho menos, tal como afirmó Lucía Etxebarría “patología” o “enfermedad”. El eros es un estado de la mente tan natural como los celos (que tampoco constituyen una patología, sino más bien un resquicio del instinto de posesión de bienes de nuestros ancestros, no pudiendo calificarse, salvo en rarísimos y extremos casos -como todo- una enfermedad psiquiátrica, ycon mucha menos razón podría calificarse como un trastorno a tratar por un neurólogo), como la envidia, como el deseo de comprar/poseer cualesquiera bienes materiales, &c. Esto no rebaja la “dignidad” a la que el cristinismo ha elevado el eros (al menos dentro del matrimonio y, bajo castidad entendida como abstención, en el noviazgo) ni implica que la relación amorosa entre dos personas sea de duración limitada (la duración puede ser indefinida, aunque innegablemente la muerte pone punto final a la relación, si no al estado en cuestión); es más, se trata de rebatir esas acepciones de enamoramiento como enfermedad. El problema es que, en el intento de rebatir estas posiciones, caemos, a menudo, en la divinización del eros, y por ello es necesario tratar de la distinción entre sexo etológico y sexo biológico

Dejemos muy clara una cosa: el eros y el subsiguiente erotismo (derivado del sexo etológico) es patrimonio exclusivo de los seres racionales, es decir, los Hombres. En los animales, al carecer estos de razón, sólo existiría el sexo biológico; pero, teniendo en cuenta la Evolución del homínido, el sexo, en un principio, era biológico. Solo cuando el hombre se hizo Hombre (es decir, cuando adquirió cultura objetiva) podría haber empezado el sexo a ser etológico. Paradójicamente parece que encontramos muestra de sexo etológico en ciertos animales, como los monobos, sin embargo es muy discutible poder atribuírle eros a un monobo (ya que por esos mismos argumentos manejados por Singer no vemos razón para dejar de atribuírle ese mismo eros a un gato o, incluso, a una gallina) En los seres humanos, e independientemente de los sentimientos que existan hacia la otra persona el acto sexual tiene el mismo funcionamiendo con o sin amor-eros: el orgasmo tiene la misma naturaleza sea con o sin amor ya que se debe, nada más, que a una estimulación de fibras; no existe un “orgasmo espiritual” al modo del misticismo que, en ocasiones, quiere dársele al matrimonio o a las relaciones amorosas en las cuales existen también relaciones sexuales. El sexo etológico es una conducta instintiva humana derivada del sexo biológico, siendo éste el necesario, y común a todos los animales, para perpetuar las especies. El sexo etológico sería consecuencia del placer derivado del sexo biológico, placer que no todos los animales disfrutan, y sería el conformativo definitorio de la conducta sexual.

Respecto a las relaciones amorosas de las que anteriormente insinuamos tratar, a saber, aquellas en las que también se incluye la relación sexual plena (es decir, el coito o sus diversas variedades), cabe afirmar que, pese a no poder negar el afecto mútuo, el cariño, el ágape (en cierto modo) y el amor-eros, dentro de la pareja, el mecanismo sexual es idéntico al de otra pareja no “unida” por el eros. Hacer el amor se entiende a veces como una conducta sexual más calmada y suave; más bien diría que el amor se hace fuera de la cama ya que, una vez entrados en el coito, el mecanismo coital sería igual: no cabría negar el afecto amoroso-eros de una pareja que prefiera tener relaciones sexuales más violentas en relación a otra pareja con un afecto equiparable que prefiera un coito sencillo y extremadamente suave, probablemente en virtud de ciertos tabúes.

A modo de resumen, el eros tendría como consecuencia no-necesaria el coito y como consecuencia necesaria (para ser tal) el erotismo, y no vendría dado por una relación sexual continuada en el tiempo entre dos individuos, ni mucho menos por un beso en los labios (o varios), sino por una suerte de serendipia que daría lugar a un estado mental – normal y necesario para la perpetuación de la especie y para la salud mental de los individuos – ligado, eso sí, a ciertas características en el cerebro (pero también en los órganos sensoriales, y por tanto, no un estado cerebral o neurológico), y con una duración indeterminada.

RESPUESTA DE BELÉN LASPRA

Amor y besos

Aunque no seamos más que células, neuronas y relaciones entre estas no puede el amor reducirse a ellas. Ni el amor ni probablemente nada. Sería tanto como decir que el corazón es un conjunto de células cardiacas. No es sólo eso, es además un músculo que bombea sangre a todo el cuerpo, que se acelera cuando hacemos deporte o nos ponemos nerviosos y que se calma cuando dormimos.

Sin duda el triunvirato entre el erotismo, el amor y el sexo es más bien un matrimonio polígamo mal avenido. Algunos confunden el amor con el erotismo, otros no entienden el sexo sin el eros, y casi todos ellos dicen amor cuando quieren decir sexo.

De los tres, el más cercano a la física es el sexo, orgasmos, excitaciones, gemidos. Animalidad. Por eso puede haber sexo sin amor y sexo sin erótica. El sexo es biológico. Sin embargo, como humanos que somos (al menos algunos) no podemos evitar ser racionales, y el sexo, aunque sólo sea sexo por sexo es siempre algo más, porque hemos eliminado el elemento reproductivo. Sí lo hemos eliminado, porque aunque sirva para traer Beatrices al mundo, la reproducción es una decisión que no se toma por instinto, se toma por razón.

El amor nos queda en el otro extremo. Y creo como tú, que no nace del beso. El amor es un esquema mucho más complejo en el que entran a jugar factores varios y variopintos. En el amor entran en juego las biografías personales y las circunstancias sociales; esas cosas que hacen que el amor no sea suficiente para amarse.

Así que nos queda el erotismo. Complicado porque el erotismo ni es sexo ni es amor, ni tampoco es una mezcla de ambos. Desde luego es algo racional, los monos no usan ligueros… a menos que se los pongan los humanos… (Cada uno…). Es algo racional que tiene efectos físicos: la excitación, que no necesariamente deviene en sexo.

Así que, básicamente estoy de acuerdo contigo. Tan sólo se me ocurre una cosa respecto a los celos, y es comparar los celos adultos, que nacen generalmente de la inseguridad, con los celos de un niño, que nacen generalmente de la falta de atención (desde el punto de vista del crio).

Un beso guapísima.

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