"Un hombre puede ser un escéptico sistemático; pero entonces no puede ser ya ninguna otra cosa; y ciertamente tampoco un defensor del escepticismo sistemático." (JK Cherteston)
- NO DEÍS DE COMER AL TROLL: no contesteís a las faltas de respeto. Ignoradles.
- Mi blog es mi casa virtual; mi casa es mi castillo. Libre eres de entrar o no entrar: si no te gusta, no me leas.
- Soy libre de publicar opiniones cualesquiera y de borrar los comentarios que a mi juicio considere oportunos
- Se escribe desde el Materialismo Filosófico (de la escuela de Gustavo Bueno) y no desde la nada.
- Es obligatorio escribir en Español
- Las errratas no son faltas ortográficas ("hoygan" no es "oigann", por ejemplo). Las faltas, teniendo en cuenta la mala distribución de los teclados europeos de B/V son semi toleradas.
- Existen puntos, tildes, exclamaciones, mayúsculas, minúsculas, punto y coma, etc. Si están ahí es para que se usen.
- Tolerar es ofender
- Se borrarán los comenterios con:
a) Insultos
b) Faltosos (yo decido libremente quién es o quien no es; repito, es MI blog)
c) Faltas nulas de argumentación en las detracciones: es necesario aportar argumentos (como si me escriben ustedes un comentario más largo que el post)
d) No identificación de detractores (email o web); en este caso su IP se hace pública así como su localización o se borra el comentario si no cumpliere las condiciones a, b y c
e) apología del nazismo, racismo
f) apología del terrorismo
g) Comentarios repetidos varias veces
h) Apología del relativismo
i) apología del islam
K) LENGUAS DIFERENTES AL PERFECTO CASTELLANO
- Los tacos son semi-permitidos (dependiendo del grado del palabro en cuestión)
- Los signos de emoticonos (xD, :), :(, :@) también son permitidos en los comentarios
No es posible dejar de atender a lo que dicen las ciencias sobre cómo se desarrolla el conocimiento. La naturalización resulta inevitable (aunque sólo sea de un modo mínimo), no pudiendo de modo alguno hacer filosofía al margen de la biología evolutiva, la neuropsiquiatría, la física, &c.
K. Lorens (1942) planteó esta serie de problemas ya antes de Quine en el artículo “Teoría kantiana de lo a priori a la luz de la biología evolutiva”. Kant era predarvinista, sus estructuras a priori tendrían que serlo desde un punto de vista ontogenético; pero son, a posteriori, desde un punto de vista filogenético (nuestro cerebro y organismos sensibles ya están dados -a priori- pero se han alterado -evolucionando- a lo largo de la historia -a posteriori)
La epistemología como filosofía, no puede ser absorbida por la ciencia:
La ciencia no es capaz de presentar un conocimiento positivo acerca de todas las cuestiones del mundo y, además, ésta no es suficiente para llegar a un acuerdo-verdad objetiva: hay ideas que desbordan sus categorías porque no hay una sóla categoría que agote una idea que, a su vez, sea también objeto de la filosofía.
La ciencia no explicaría la problemática (filosóficamente) relación “mente-cerebro”, o el estatuto de los estados mentales. La filosofía da varias soluciones enfrentadas:
Dualismos:
Sustancias: Descartes
Propiedades: a pesar de que no hay dos sustancias totalmente separadas existe una materia bajo una determinada forma: el cerebro tiene un peso, una masa, una densidad... pero tiene propiedades mentales.
Conductismo lógico: se propone definir las propiedades mentales en virtud del conocmiento: ()
Funcionalismo: se basa en el computacionismo. La mente tendría estructura semejante a un ordenador
Materialismo
* Teoría de la Identidad: materialismo reduccionista
Cada estado mental se corresponde con un estado cerebral (`'El dolor es la situación de las fibras alfa y beta' del modo que 'Agua es H2O'
* Materialismo eliminativo:
No existen los estados mentales (sólo existen los estados cerebrales). La psicología es una equivocación: por ejemplo, el concepto de 'flogismo', ¿a qué se corresponde? A nada, no existe.
Sus representantes principales son el matrimonio Paul y Patricia Churchland: la psicología desaparecería para dar paso a una neurociencia. Es una posición naturalista extrema.
Tampoco nos aclara en qué punto de la evolución el homínido se hace Hombre ¿cuando son capaces de construir herramientas? ¿cuando comienzan a usar el lenguaje? [Desde el punto de vista del materialismo filosófico, desde el que escribimos en este blog: en el momento en el que adquieren cultura objetiva*]
La postura de Quine no es apropieda: la piscología y la ciencia no son las únicas-soluciones-posibles, y de facto no solucionan los problemas resultantes. No podemos quedarnos únicamente con la Ciencia, aunque sin ella no halla Filosofía, pero ésta tendrá que abarcar campos que la ciencia no puede abordar.
Además (Ver: TCC*) las ciencias en conflicto dificultan hasta el punto de hacer imposible una teoría de la ciencia unificada.
Un ejemplo de cómo la psicología y la neurociencia se enfrentan:
En una universidad inglesa se sometiío a los alunmos a una prueba. Se supone que deberíamos guiarnos por la probabilidad pero... ¿por qué se tiende a elegir (2)?
1.___i_
2.___ing
Todas las palabras de 2 estarían incluídas en 1, pero los alumnos escogían prioritariamente 2.
Notas:
TCC: Usamos esta abreviatura para referirnos a la Teoría del Cierre Categorial
Cultura Objetiva: Cultura social, o material, o extrasomática, donde se incluyen los productos de las técnicas y de las tecnologías hechos o modificados por el Hombre. [Ver: cultura subjetiva y cultura intersubjetiva]
En el momento preciso del big bang era el universo de un tamaño nulo; estaba éste pues infinitamente caliente. Un segundo despues, ¡tan sólo un segundo! la temperatura descendería 10.000.000.000ºC; Ahora contiene el universo algunos protones y neutrones, y, básicamente, fotones, electrones y ¡neutrinos!. Los electrones se van a aniquilar con los antielectrones ¡cada vez más fotones! ¡más y más fotones! ¿Por qué? ¿Por qué comenzó el universo a expandirse precisamente con ESA y no con otra velocidad? La relatividad no da cuenta precisa de ésto, ¿recurrimos al Vaticano?
Todos a estas alturas conocemos el famoso principio antrópico débil; es más, todos lo aceptamos: las condiciones de vida de seres inteligentes se darán dónde esta sea posible físicamente, en el espacio-tiempo, limitadas. Así, parece absurdo extrañarse de que los seres inteligentes vivamos en las condiciones óptimas y posibles; pero, ¿por qué nosotros?
Si hace 10.000.000.000 de años ocurrió el big bang, no deja de resultar curioso que haya sido éste precisamente (y no otro) el tiempo que se han tardado en desarrollar organismos inteligentes. Primero hubo estrellas que convirtieron su hidrógeno y helio en carbono u oxígeno: elementos de los que estamos hechos nosotros. Explotan éstas, las supernovas forman otras estrellas, otros planetas (el Sol, por ejemplo, y el Sistema Solar con 5.000.000.000 de años. La Tierra, al principio estaba muy caliente, no se daban condiciones para el desarrollo de vida, salvo en el agua... ciertas moléculas en el agua... Los últimos 3.000.000.000 de años fueron ese larguísimo y arduo proceso de Evolución biológica; ese proceso que nos ha hecho a nosotros, capaces de medir el tiempo del Universo...
¡¿Por qué?!
¿Cómo pudo haber tenido nuestro supuestamente infinito un tamaño nulo en el origen habiéndose desarrollado de tal orden, en cuando tiempo - velocidad, que posibilitase el Universo que hoy vemos?¿Por qué tenemos las condiciones óptimas? ¿Por qué esos tiempos tan perfectos?
¿Tengo una crisis de no-fe? Recuerdo a María, compañera mía, cuando decía que no entendía como podía haber creyentes estudiosos de física, o de filosofía, o de química o de lo que fuere. ¿Por qué la evolución es tan perfecta? ¿Por qué todo es tan perfecta?. Más o menos yo lo veo al revés, sin poder considerarme, ni de lejos, creyente. Vivo desde hace unos días, días que dediqué a investigar sobre los neutrinos y el big bang , una auténtica crisis "existencial"; no puedo dejar de investigar, de leer... y a cada paso que doy mayor angustia encuentro. Decía Einstein que "el hombre encuentra a Dios detrás de cada puerta que la ciencia logra abrir";depende, Don Alberto, depende: usted, panteísta; yo, en momentos de crisis, ciertamente en parte panteísta, cierta interpretación de una Razón, como un "Dios"; pero demasiado distinto al Dios del pueblo, es más, demasiado distinto al Dios de los filósofos.
Dedicado a aquellos que sólo leen el "libros para vivir"
y a todos aquellos que padecen de literaturitis
Dejemos bien sentado, antes de comenzar, una cuestión que creemos clara y clave después de tantas explicaciones: no escribimos de la nada, espontáneamente, por “inspiración divina”; nuestras consideraciones no son neutrales: son propias de una escuela filosófica ordenada como sistema doctrinal que es el Materialismo Filosófico (ontológico, “Buenismo”). Sin Ciencia, no hay filosofía verdadera. Sin Biología, no hay filosofía verdadera. Sin Física, no hay filosofía verdadera. Sin estudio de la Historia de la Filosofia, no habrá, bajo ninguna circunstancia, filosofía verdadera.
Menón- 98:
“Pues porque no has reparado bien las estatuas de Daílalos...si no se sujetan bien, se escapan... es preciso amarrarlas perfectactamente...
no se puede dar más valor a poserrlas si no se las fija bien fijadas... atadas le tienen y muy grande [valor], por ser sumamente bellas...
Las opiniones v... mientras permanecen, preciso es felicitarse de tenerlas... suelen escaparse... mientras que no se las ha encadenado gracias a un razonamiento de causalidad... se tornan epistemai y por tanto, estables...
la ciencia tiene más valor que la opinón v: porque difiere de ella en ser un riguroso encadenamiento.”
El conocimiento exige, como veníamos insistiendo, encadenamiento, articulación, razón explicativa y, por tanto, Symploké. Esto es condición necesaria y suficiente para determinar y diferencial la episteme de la doxa y “opinión”, además, cabe destacar que más que diferenciarse por los objetos se tratan se diferencia en cómo los tratan.
Doxa Episteme
eikanoia pistis dianoia nous
imágenes fé y sensaciones matemáticas filosofía
1 2 3 4
Cuando Platón habla del Nous como conocimiento superior en el libro VI de La república lo considera como tal porque además de encandenar hipotéticamente da razón; es decir, encadena a los principios incondicionados: todos los conocimientos regionales están en symploké y se apoyan entre sí. Un conocimiento debe estar sistematizado, pero una creencia no puede ser sistematizada, por tanto, éste no requiere sólo una consistencia sino coherencia interna explicativa y, por tanto, Verdad y Fundamentación.A este conocimiento no cabe llegar por el “delirio poético”, por el éxtasis místico-literario, por instrospección o por inspiración; al conocimiento se llega a través de la dialéctica.
[ 54 ]
Symploké
Entrelazamiento de las cosas que constituyen una situación (efímera o estable), un sistema, una totalidad o diversas totalidades, cuando se subraya no sólo el momento de la conexión (que incluye siempre un momento de conflicto) sino el momento de la desconexión o independencia parcial mutua entre términos, secuencias, &c., comprendidos en la symploké [63]. La interpretación de ciertos textos platónicos (El Sofista, 251e-253e) como si fueran una formulación de un principio universal de symploké (que se opondrá, tanto al monismo holista –«todo está vinculado con todo»– como al pluralismo radical –«nada está vinculado, al menos internamente, con nada»–) es la que nos mueve a considerar a Platón como fundador del método crítico filosófico (por oposición al método de la metafísica holista o pluralista de la «filosofía académica»). {TCC 1440-1441 / ? TCC 559-573}
Sistema filosófico que está desarrollándose desde hace más de treinta años, y que acaso sólo tiene de común con el materialismo tradicional la negación del espiritualismo, es decir, la negación de la existencia de sustancias espirituales.
Es cierto que cuando estas sustancias espirituales se definen como no materiales, poco avanzamos en la definición del materialismo, puesto que no hacemos otra cosa sino postular la realidad de unas sustancias no materiales, pero sin definirlas previamente. Y si en lugar de definir las sustancias espirituales como sustancias inmateriales se definen como incorpóreas, estaremos presuponiendo que el materialismo es un corporeísmo, tesis que rechaza de plano el materialismo filosófico, en tanto admite la realidad de seres materiales pero incorpóreos (la distancia entre dos cuerpos es sin duda una relación real, tan real como los cuerpos entre los que se establece, pero no es corpórea, ni tampoco «mental»).
Por ello el materialismo filosófico ve necesario, para romper el círculo vicioso (sustancia espiritual es la sustancia no material, y sustancia material es la no espiritual), acudir a una tercera idea, a saber, a la idea de la Vida, definiendo la sustancia espiritual como sustancia viviente incorpórea. El materialismo, en general, podría entonces definirse como la negación de la existencia y posibilidad de sustancias vivientes incorpóreas. Esta definición de materialismo permite incluir al atomismo de Demócrito; pero el atomismo de Demócrito es un corporeísmo, por cuanto identifica a lo incorpóreo con el no-ser, con el vacío; por ello el materialismo filosófico no tiene que ver con el atomismo de Demócrito, renovado en el siglo XVII y XVIII en una concepción que bloqueó el desarrollo de la ciencia moderna y especialmente de la Química, la cual solamente pudo seguir adelante «rompiendo» el átomo. Pero, aparte de Demócrito, el materialismo tradicional se desarrolló como monismo materialista corporeísta, y este es el modelo más extendido en los siglos XIX y XX (Büchner, Moleschott, Ostwald, Haeckel, Marx, Engels, Monod, &c.). El materialismo filosófico tiene muy poco que ver con este materialismo tradicional.
Niega el monismo, por cuanto defiende el pluralismo ontológico, pluralismo que no se reduce al reconocimiento de las diferencias entre los seres, sino a la afirmación de que entre éstos hay discontinuidades irreducibles (acogiéndose al principio de discontinuidad implicado en la symploké platónica, según la cual «no todo está relacionado con todo»); y en esto se diferencia del monismo materialista tradicional que, como el monismo teológico monoteísta, defiende que «todo está relacionado con todo».
Niega el corporeísmo porque, además de las realidades corpóreas (que se incluyen en un primer género de materialidad) reconoce la realidad de un segundo género de materialidad incorpóreo pero temporal (por ejemplo un dolor de apendicitis) y de un tercer género de materialidad inespacial e intemporal (como pueda serlo un teorema matemático).
El materialismo filosófico utiliza también el concepto de Materia ontológico general como multiplicidad pura que se presenta en función del mundo de los fenómenos, constituido lisológicamente por los tres géneros de materialidad (la materialidad primogenérica, la materialidad segundogenérica y la materialidad terciogenérica), pero morfológicamente organizado según diferentes plataformas (materia inorgánica, materia orgánica, materia viviente, materia social, materia etológica, antropológica o institucional) y categorías establecidas en función de las ciencias positivas.
Como doctrina sistemática sobre la estructura de la realidad se caracteriza en sus rasgos más generales, desde un punto de vista ontológico, por:
* 1º) Frente al idealismo, negar que la conciencia agote la realidad o sea originaria, postulando la existencia de una materia ontológico-general que desborda ontológicamente y es originaria respecto de la conciencia (empírica o trascendental en sentido positivo).
* 2º) Defender las sinexiones entre conciencia y Mundo (véase sinexión), de tal modo que el Mundo sería el contenido finito de la materia ontológico-general caracterizado por estar dado a escala del Ego (principio zootrópico); no hay conciencia sin mundo ni mundo sin conciencia. Esta transformación materialista del principio de apercepción trascendental kantiano se lleverá fundamentalmente a cabo a través de la idea de trascendentalidad positiva.
* 3º) Frente a los distintos formalismos o reductivismos ontológicos, la defensa de que los contenidos del Mundo (esto es, las materialidades dadas a escala del Ego, sin olvidar que el Ego mismo está dado también a escala de estas materialidades) se dividen en tres géneros distributivos de materialidad sinectivamente conectados entre sí, de tal modo que es erróneo pensarlos al modo megárico o dar más peso ontológico a uno que a otro. Estos géneros, o dimensiones ontológicas sinectivamente conectadas entre sí en symploké los conoce el materialismo filosófico como M1, M2 y M3. Estos contenidos, al estar dados en función del Ego, son el ámbito ontológico donde la materia «se conoce a sí misma», aunque parcialmente, finitamente, no al modo hegeliano según el cual el Ser tomaría plena conciencia de sí dentro del Ser-para-sí, en el Espíritu absoluto.
* 4º) Frente a los distintos tipos de monismo en general, y frente al monismo de la Ontoteología cristiana en particular, la defensa de un pluralismo ontológico. En la Ontoteología el Ser es un analogado de atribución cuyo primer analogado es Dios, que es por tanto Ipssum esse, y al ser Acto Puro (=Ser realísimo, sin ninguna potencialidad), es un Ser simplísimo (=sin partes), al estar ligada la idea de pluralidad a la materia, pero no a la forma pura). Para el materialismo filosófico, en cambio, el Ser (=la materia ontológico-general) es una pluralidad infinita de contenidos conectados en symploké. Tanto las Ideas de unidad como de identidad presuponen una multiplicidad originaria sobre las que ejercitarse. Ni que decir tiene que gracias al principio de symploké, estamos libres de ver a esta pluralidad originaria como una totalidad (las totalidades están en función de las operaciones del sujeto gnoseológico, son finitas, múltiples y recursivas) o como una multiplicidad regida por el Monismo de la armonía.
Las partes fundamentales del materialismo filosófico son: Filosofía general, que se divide en Ontología (general o especial que giran en torno a la Idea de Realidad) y en Gnoseología (general o especial que gira en torno a la Idea de Verdad); Filosofía especial (que gira fundamentalmente en torno al espacio antropológico y al espacio cosmológico).
El materialismo filosófico comporta por tanto una Ontología, una Gnoseología, una Antropología filosófica, una Estética, una Filosofía política, &c., &c.
Asistimos a una visión apocalíptica de los hechos por parte de ecologetas varios (curiosamente, sus ropas no son de fibras naturales o de piel, sino sintéticas; es decir: contaminantes) y políticos, a los cuales ese Tiempo del Lobo les interesa enormemente.
Permítanme autocitarme, aunque sacada de contexto
"[...]En primer lugar, cabe destacar que en toda la Historia de la Tierra ha habido y habrá, cambios climáticos, por ejemplo, las Glaciaciones. Esto es, en segundo lugar, una ventaja innegable hacia la teoría de la Evolución. La resistencia a los cambios climáticos y catástrofes naturales es uno de los factores que, precisamente, nos han hecho estar hoy en el escalafón en el cual nos encontramos. La evolución darviniana se sirve de estas causas exógenas y externas para seguir su curso[...]"
El fenómeno del calentamiento global se convirtió en una gran industria, comienza a tener poderosos brazos de fuego inescrupuloso que intentan asfixiar a los países en vía de desarrollo, encuentra grandes aliados como Discovery Channel, políticos, pseudocientíficos, revistas "especializadas" y demás piezas formadoras de opinión para dispersar -más que dióxido de carbono- una sensación de catástrofe planetaria por mea culpa. Si esto fuera poco, se obligará a difundir el video " an inconvenient truth" en los colegios españoles
Sin más mediaciones les dejo con este documental, breve y conciso, sobre el supuesto daño que causarían las emisiones de CO2 al clima. Presten atención especial, por favor.
Sin embargo, empiezo a calentarme. Tanta “evidencia incontrastable”, tanto informe Universal que pronostica calentamiento global, causado por el hombre y que necesita centenas de miles de millones de euros para ser evitado, me está calentando.
Pongo en el Google “calentamiento global” y –solo en español- aparecen 1.350.000 referencias, desde foros a artículos periodísticos.
Pongo “enfriamiento global” y aparecen 300. 000 referencias, muchas de ellas harto más divertidas que la de calentamiento.
Se nos viene, ahora, según muchos científicos, el enfriamiento global, Pero nada de temer, no una nueva glaciación sino una bajada de unos pocos grados.
No se a que tenerle más miedo, si al calentamiento o al enfriamiento.
A primera vista el calentamiento es tan, pero tan “políticamente correcto” que mi naturaleza me hace simpatizar inmediatamente con la hipótesis del enfriamiento global.
Ambos partidos, parecen rehuir la exigencia popperiana: en vez de intentar por todos los medios demostrar el error de su propia hipótesis, para fortalecerla si no pueden derrotarla, parecen acumular solo los indicios favorables a ella. Eso no es ciencia, es retórica de abogado.
Pero, aun así, la políticamente correcta hipótesis del calentamiento tiene más adeptos que su contraria porque se aferra a los miedos ancestrales que genera la energía humana, el crecimiento de las industria, el uso del automóvil. Engancha perfectamente con el neosocialismo del siglo XXI y apunta claramente contra las experiencias de desarrollo de economías de mercado en Asia, las cuales se sacuden de milenios de economía rural y alcanzan en pocas décadas un increíble desarrollo industrial. La gente se está liberando de siglos de ataduras y produciendo cada vez más y esto asusta a los ecologistas y neosocialistas, porque les corroe su base de sustentación ideológica. Ellos necesitan causas únicas, evidentes, con un único gran culpable y soluciones únicas y drásticas, que solo ellos saben administrar.
Administrador de la solución: ecologistas y anticapitalistas neosocialistas
Pero si
Calentamiento= CO2= ciclos naturales
O
Enfriamiento = variaciones actividad solar
Solución: Nada, ninguna, nadie a quien culpar, ninguna política a proponer, se nos cae la estantería de nuestra propia existencia…
Por eso me caliento. Aun no se quien tiene razón, pero creo que no podemos decir “los dos”¿no?.
Y algo me dice, algo fuerte, persistente, acuciante que una prensa ávida, una ideología que está desmentida en los hechos todos los días, y viejos intelectuales tratando de resistir la larga agonía del socialismo, necesitan del calentamiento global. Están calientes con eso.
No te calentés, entonces. Mirá los datos, lee artículos de científicos y olvidate de culpar por el calor del otro día o por la lluvia de mañana al calentamiento global. Quizás se deba a que entramos en el enfriamiento global , o que paró de calentarse el mundo, o que nunca hubo calentamiento. Jé.
Uso este artículo en ampliación y defensa de mi "tesis" antiabortista, que se publicó en este blog, referente a las esencias plotinianas y las esencias porfirianas: El problema del aborto afrontado desde las Esencias Plotinianas y la Bioética del Materialismo Gnoseológico; en principio, nada realmente original. Actualmente me encuentro con un tesoro de D. David Alvargonzález en mis manitas sobre el aborto, la anticoncepción &c. así que me vereís abordar muy a menudo estos temas tan... ¿escabrosos? y arremeter cruelemente, tanto como lo es el individuo ese, contra Peter Singer, "el infanticida". Veamos de una vez que es lo que Don Gustavo Bueno opina al respecto:
La cuestión del aborto ofrece un «escenario» significativo para hacer jugar a los principios bioéticos, sin olvidar que puede darse el caso de un gran desacuerdo en los principios, junto con un amplio consenso en determinadas resoluciones. Por ejemplo, puede mantenerse el consenso cuanto a la validez ética del aborto antes de transcurridos los tres primeros meses del embarazo, razonando desde principios muy diversos. Presupondrán algunos que, aunque el hombre sólo es hombre por el alma racional, el embrión o el feto todavía no ha recibido ese alma racional y, por consiguiente, su destrucción no tiene que ver con un asesinato; negarán otros que el hombre sea hombre en virtud de la recepción de un alma espiritual, pero convendrán en que antes de las seis semanas no existe actividad cerebral en el embrión; unos terceros argumentarán a partir del supuesto de que el feto es propiedad de la madre, que tendría sobre él el ius utendi et abutendi. Otras veces, los principios imponen resoluciones que excluyen todo consenso con quienes admiten principios opuestos sobre el particular: tal es el caso de las resoluciones derivadas de los principios asumidos por la Iglesia Católica (el Catecismo de 1992 excluye el aborto en todos los supuestos). Ahora bien, la mayor parte de los principios alegados, adolecen de su carácter ad hoc y, más que como principios, podrían interpretarse como postulados establecidos a fin de justificar una resolución ya previamente tomada («es legítimo el aborto porque el feto de menos de tres meses no es un ser humano, por lo que hablar de asesinato está fuera de lugar»; o bien «es ilegítimo porque el feto es un ser dotado de alma racional», &c.).
En cualquier caso, los principios bioéticos aplicables al aborto, sean o no postulados ad hoc, habría que clasificarlos en dos grandes grupos:
(1) Principios distributivos, es decir, aplicables distributivamente a cada uno de los organismos biológicos humanos (embriones, fetos, &c.)
(2) Principios atributivos, aplicables a cada organismo en relación con otros organismos de su grupo.
Entre los principios distributivos contamos, ante todo, a los que postulan el carácter sagrado de la vida, o de la vida humana, que tendría el embrión o el feto: cada embrión o cada feto, en la medida en que sea humano, se considerará como una realidad exenta dotada por sí misma de la máxima dignidad. Adviértase que la perspectiva distributiva salta por encima de la línea que separa la «vida potencial» y la vida actual, que alguien (con P. Singer) invoca como criterio verdaderamente pertinente para la discusión (el embrión, aunque no sea persona, ni ser humano en acto, es persona o ser humano en potencia); porque una tal potencialidad sigue siendo predicada del sujeto distributivamente.
Entre los principios atributivos contaremos a todos aquellos que parten de las relaciones de la vida humana (o de la persona humana) con otras personas en general, y con el grupo de referencia en particular. Quienes justifican el aborto, por ejemplo, en el supuesto de que el desarrollo del feto ponga en peligro la vida de la madre, están de hecho situados en una perspectiva atributiva, la que relaciona, por enfrentamiento dialéctico, la vida de la madre con la del hijo. Se planteará entonces la cuestión del aborto en el contexto de la lucha por la vida, de la «defensa propia», &c., en el supuesto de que sea preciso elegir entre la vida de la madre y la vida del feto. Desde esta perspectiva caben, sin embargo, dos resoluciones totalmente enfrentadas: la de quienes optan por la vida del feto, en cuanto persona más débil y desprotegida -al menos en la etapa anterior a una ley del aborto que le protegiera- o los que optan por la vida de la madre en cuanto actualmente es una vida más valiosa que la de una simple promesa o la de una vida potencial. Más en general, la de quienes saludan con gozo a los futuros organismos que renuevan la vida y la de quienes ven en ellos advenedizos invasores que entran en competencia con la suya propia. Y esta diferencia de perspectiva no obedece únicamente a motivos psicológicos: en una sociedad que dispone, por conquista o por cualquier otro motivo, de tierras cultivables abundantes, de mares o ríos explotables, la venida de los hijos será percibida como una bendición de Dios, que envía nuevos brazos para trabajar; en una sociedad adaptada a unas tierras pobres, sin futuro, los hijos que llegan y, sobre todo las hijas, serán bioéticamente percibidos como enemigos, cuyo avance será preciso frenar mediante procedimientos tan expeditivos como pueda serlo el infanticidio de las hembras («diez varones y una mujer, un hijo al año; diez mujeres y un varón, diez hijos al año»).
La perspectiva materialista, en tanto que subraya la pluralidad en la estructura de cualquier tipo de materia, se inclinará abiertamente por los principios que tengan un significado atributivo. Por ejemplo, rechazará la concepción del embrión (o del feto) como «parte exclusiva del cuerpo de la madre» (como si la vida del embrión o del feto no hubiera requerido también el concurso del varón, y como si esa vida no interesase también al grupo, por ejemplo, a través del derecho de herencia o de cualquier otra circunstancia).
En cambio considerará secundaria la distinción entre estado potencial y estado actual de un organismo biológico humano (en virtud de la especificidad de su ADN, pongamos por caso), cuando el estado potencial se define de modo positivo. Y la razón es que un estado potencial, aunque sólo alcance su significado en función del acto ulterior, sin embargo, en un campo biológico, y en particular humano, en el cual las fases del desarrollo de los organismos han de considerarse como momentos internos ontogenéticos del propio organismo, los estados potenciales antecedentes alcanzan una realidad por lo menos del mismo rango que los estados posteriores. Sólo mediante la atención a las crías, a los embriones, &c., es posible el curso de la vida; de otro modo, crías o embriones son sin duda tratados, desde una perspectiva proléptica, como seres potenciales; pero la perspectiva proléptica es tal que ha de contar con la realidad futura actual; que es la que confiere sentido, por lo que es impertinente la apelación a su estado potencial. A veces se argumenta alegando la probabilidad de que un embrión sea potencialmente un genio, por lo que habría que protegerlo aún más que a un adulto sea persona en acto, pero no genial. Tan solo puede comenzar a ser pertinente la consideración del estado potencial del embrión desde una perspectiva negativa o limitativa, a saber, cuando se cree saber con certeza que un embrión malformado tiene limitadas sus potencialidades.
Desde estas coordenadas, la decisión acerca de la viabilidad bioética de un aborto, no se harán depender de principios solemnes que, aunque tengan que ver con la «dignidad de la vida», o de la «persona» que va a nacer, o con la presencia o ausencia en su organismo de un alma espiritual, sean meramente declarativos, sino que se hará depender de principios que tienen que ver con el conflicto dialéctico entre las personas vivientes, con los principios de la lucha por la vida, ya se encuentren los contendientes en estado potencial o en estado actual. Conflictos dialécticos que se plantean sin menoscabo de la dignidad (cuando alguien, en defensa propia, no se detiene a matar a su agresor, no ha esperado a que el agresor haya perdido su dignidad; aun reconociéndola, la vida que la soporta será un objetivo de nuestra pistola o de nuestro puñal). En líneas generales, el aborto quedará bioéticamente justificado (en nombre de la misma vida humana) en todas aquellas situaciones en las cuales la continuidad del embrión ponga en peligro la continuidad de la vida de la madre o la del grupo social (en general: el control de la natalidad, que incluye la destrucción de los bancos de gametos que puedan existir). Nos encontramos entonces en el conflicto entre la generosidad y la firmeza, como virtudes éticas fundamentales. La generosidad ante el embrión indefenso (en función de su futuro) cederá ante la firmeza debida a la madre; si esta firmeza está comprometida por el embarazo, sea a través de la misma vida orgánica, sea a través de la vida ulterior (por ejemplo si el feto está malformado o si es fruto de una violación de la que pueda asegurarse que dará lugar a la presencia en el hijo de rasgos fenotípicos indeseables del padre). Cuando una madre ve comprometida su vida por el hijo que depende de ella, lo abortará «bioéticamente» no porque sea parte de su cuerpo, ni porque no tenga aún la dignidad de persona, sino simplemente porque es su enemigo en la lucha por la vida (otra cosa es que lo sea realmente). Mutatis mutandis daremos análogos juicios en lo que concierne al control de la natalidad. Si una proliferación excesiva de embriones pusiera en peligro no ya la vida de las madres, sino la vida del grupo social, este tendría que defenderse de sus futuros competidores en nombre de su propia vida.
En cualquier caso, desde los principios del materialismo bioético, cabe derivar un juicio condenatorio contra la práctica incondicional del aborto de embriones o de fetos bien formados, fundada en la simple premisa de no haber sido deseado el embarazo». Quien sostiene haber partido de esta premisa, debiera también haber conocido los procedimientos de control de la natalidad de los cuales nuestro presente dispone; y el no haberlos utilizado implicará en principio una gran negligencia, de efectos potenciales o actuales muy graves (riesgo de la vida, despilfarro de quirófanos, atenciones hospitalarias, &c.) que habría que imputar a la madre que propició el aborto y que, en consecuencia, debería compensar con una pena proporcionada (fuerte multa, prisión, &c.) al ordenamiento jurídico.
Dado el trabajo que ha llevado este artículo publicado en Symploké pediría que las opiniones y críticas no se remitiesen a observaciones baratas. Este artículo fué escrito por servidora bajo indicaciones de M.A.O. en mayo de 2007
Contrario al transformismo y a la teoría de la evolución, el creacionismo fijista afirma que las especies biológicas han sido creadas por Dios separadamente y que permanecen inalterables en el tiempo.
Uno de los fundamentos más comunes que exponen los seguidores del creacionismo o "Teoría del Diseño inteligente" es el de los Halos de Polonio
En rocas primitivas se pueden observar elementos químicos inestables rodeadas de círculos concéntricos y capas cirtulares que corresponde a la huella que deja el entorno del uranio durante su descomposición. Cada elemento químico desciende del primario radioactivo que se descomponía (el polonio sería la última fase del uranio, de muy poca duración -tan solo unos tres minutos). Según la teoria evolutiva las rocas de granito se formaron lentamente durante unos 1500 años creando las capas precámbrica, cámbrica. Etc. Sin embargo, Robert Gentry descubrió la presencia de polonio sin orgien de otro elemento (cuando hemos supuesto que provenía del Uranio), y sin embargo, las susiguientes investigaciones con tecnología microscópica confirmaban que los halos sí provenían del Polonio.El problema sería que si la formación del granito según la Tª Evolutiva duraba miles de años y el polonio solo duraba tres minutos, la masa del granito no podría conservar los halos. La capa de granito debería haberse formado en el mismo instante al rededor de todo el planeta. No habría una formación lenta sino una Creación Instantánea. (Fuente: www.geocities.com/cienciayfe/cf_polonio.html (Hágase notar que esta página web pertenece a la Iglesia Aventista del Séptimo Día)
La explicación creacionista surgió en el siglo XIX al mismo tiempo que las teorías catastrofistas (vulcanistas y plutonistas), en un contexto donde el cristianismo impregnaba los ámbitos de investigación, por lo que puede apreciarse una base bíblica, mediante la interpretación fundamentalista y literal de la Sagrada Escritura incluyendo el relato de creación. La necesidad de establecer correspondencias entre el relato bíblico y la teoría de diseño hizo a los creacionistas fijar la antiguedad de la Tierra en unos 6000 años, presupuesto que fue derruido por la posibilidad de medir la antigüedad de las capas geológicas a partir de las teorías de Humboldt, Ritter y James Hutton (1758) entre otros.
Según los creacionistas, el diluvio sucedería en el año 1700, tiempo en el que el ser humano habría convivido con los dinosaurios según esta misma teoría. Esta adecuación se debió sobre todo a la influencia de las teorías plutonistas, que suponían que los cambios geológicos se debían principalmente a grandes catastrofes marinas que habrían inundado el planeta en ciclos periódicos. Los plutonistas se apoyaron en el hecho de encontrar fósiles marinos en montañas y sierras.
La discusión para los cristianos es supuestamente teológica, existiendo entre los protestante la Teoría Era-Día. Así se apoyan en los fallos de cálculo del método del Carbono 14 y el radiactivo para fechar fósiles, en el “falso” carácter científico que atribuye Popper a la Evolución (a pesar de que éste no afirma en ningún momento haber dudado del Hecho de la Evolución) y en el hayazgo de una civilización a 100 metros de profundidad bajo el Mar Negro (se publica esta noticia en El Mundo 4/09/2000 (http://www.elmundo.es/2000/09/14/sociedad/14N0089.html) así como las supestas pruebas encontradas en el Monte Ararat en Turquía a 4200m de altura bajo metros de hielo y nieve que “confirmarían” la existencia del Arca de Noé (y con ello el Diluvio). La madera recuperada reveló una edad que oscila entre 1.200 y 5.000 años . (Fuente: Search of Noah's Ark / En busca del arca de Noé, Dave Balsiger y Charles E- Sellier, Jr., Sun Classic Books )
Consideraciones de la Iglesia Católica al respecto
Veamos que dice la I.C.A.R. en L´Osservatore Romano dado el carácter innegablemente religioso de la cuestión. (Texto publicado en
L’Osservatore Romano, edición semanal en lengua española, 25-X-96, p. 5 (553). El texto oficial se encuentra en AAS 89 (1997), pp. 186 ss.)
“En cuanto al aspecto puramente naturalista de la cuestión, ya mi inolvidable predecesor, el Papa Pío XII, en la Encíclica Humani Generis, llamaba la antención en 1950 sobre el hecho de que el debate referente al modelo explicativo de evolución no es obstaculizado por la fe si la discusión se mantiene en el contexto del método naturalista y de sus posibilidades [...]. Según estas consideraciones de mi predecesor, una fe rectamente entendida sobre la creación y una enseñanza rectamente concebida de la evolución no crean obstáculos: en efecto, la evolución presupone la creación; la creación se encuadra en la luz de la evolución como un hecho que se prolonga en el tiempo – como una creatio continua – en la que Dios se hace visible a los ojos del creyente como ‘Creador del cielo y de la tierra’” (Cf. L’Osservatore Romano, edición semanal en lengua española, 7-VII-85, p. 4 (400)).
“El Magisterio de la Iglesia no prohíbe que, según el estado actual de las ciencias y de la sagrada teología, se trate en las investigaciones y disputas de los entendidos en uno y otro campo, de la doctrina del ‘evolucionismo’, en cuanto busca el origen del cuerpo humano en una materia viva y preexistente –pues las almas nos manda la fe católica sostener que son creadas inmediatamente por Dios” (Pío XII, Humani Generis, 1950, DS 3896; cf. E. Denzinger, El magisterio de la Iglesia, Herder, Barcelona 1963, nº 2327).
“Este texto [Génesis] tiene un alcance sobre todo religioso y teológico. No se pueden buscar en él elementos significativos desde el punto de vista de las ciencias naturales. Las investigaciones sobre el origen y el desarrollo de cada una de las especies ‘in natura’ no encuentran en esta descripción norma alguna ‘vinculante’, ni aportaciones positivas de interés sustancial. Más aún, no contrasta con la verdad acerca de la creación del mundo visible – tal como se presenta en el libro del Génesis – , en línea de principio, la teoría de la evolución natural, siempre que se la entienda de modo que no excluya la causalidad divina” (cf. L’Osservatore Romano, edición semanal en lengua española>, 2-II-86, p. 3 (51))
León XIII, encíclica Providentissimus Deus: “(...) porque, no pudiendo en manera alguna la verdad oponerse a la verdad, necesariamente ha de estar equivocada o la interpretación que se da a las palabras sagradas o la parte contraria” (cf. Leonis XIII Pont. Max. Acta, vol. XIII, 1894, p. 361). Cf. Juan Pablo II, discurso a la Sesión Plenaria de la Pontificia Academia de las Ciencias, 31 de octubre de 1992, L’Osservatore Romano, edición semanal en lengua española, 13-XI-92, pp.6-8 (634-636). Cf. Pontificia Comisión Bíblica, La interpretación de la Biblia en la Iglesia, Libreria Editrice Vaticana, Città del Vaticano, 1993, pp.63-66: "F. Lectura fundamentalista".
P. Teilhard de Chardin:“la evolución ha dejado de ser desde hace mucho tiempo una ´hipótesis´ para convertirse en una condición general del conocimiento (una dimensión nueva) a la que deben satisfacer todas las hipótesis” (L´apparizione dell´uomo, Il Saggiatore, 1979, p. 258; las traducciones del italiano son nuestras): “¿Una teoría, un sistema, una hipótesis la evolución...? Absolutamente no, sino mucho más que eso: una condición general a la que deben conformarse y satisfacer ya todas las teorías, hipótesis, sistemas, si quieren ser pensados y verdaderos” (Il fenomeno umano, p. 204).
La oposición Creacionismo-Evolucionismo
Creacionistas: posición de tipo fundamentalista, que excluye de pleno la teoría de la evolución, por interpretar la Biblia de modo literal, y por considerar que tal teoría es fruto de una ideología materialista y atea, o al menos agnóstica y cientificista. Este grupo se atrinchera en una posición fideísta, en contraposición al racionalismo que predomina en la ciencia moderna y en el Magisterio de la Iglesia Católica. Se trata de un “movimiento” de carácter militante, y aunque es más bien minoritario, se hace sentir por su actitud proselitista. Se da no sólo en el ámbito protestante, sino también en algunos núcleos católicos de tipo integrista-tradicionalista.
Evolucionistas: Su índole es racionalista, agnóstica, materialista, cientificista, e ilustrada. Esta corriente de pensamiento es por ahora la predominante a nivel científico e incluso a nivel de opinión pública, gracias al apoyo de la mayor parte de los medios de comunicación social. En algunos casos tiene también un carácter proselitista, como puede observarse en algunas de sus publicaciones o en ciertas páginas de internet. Sin embargo la dignidad de estas consideraciones es propiamente científica y, como antes citábamos del propio texto de Juan Pablo II, conformadora de nuestra racionalidad presente
A pesar de que lo que expuse en el último párrafo de la primera sección hay que tener cuidado. Que se haya encontrado un gran barco de madera no implica una demostración del creacionismo (lo cual ya sabemos todos, creo, pero conviene recordarlo)
Hay evidencias descubiertas en torno a los años 1920-30 de una/s gran inundación en la ciudad de UR alrededor del año 2900 a.C. (en el valle había sustratos de lodo y demás restos)
El diluvio descrito en las SS.EE. podría tener su parte real,al igual que muchos mythos griegos tenían su base en batallas que posiblemente hubiera existido, pero eso no implica que el relato bíblico sea cierto. No se debe hacer publicidad engañosa.
¿Se encontró ese barco grande? Sí, de eso no hay duda. Está ahí. Pero es mucho deducir que ese fuera el Arca de Noé
¿Hubo grandes y destructivas inundaciones en esa época? SÍ, pero de ahí a que saquemos a relucir la "verdad" del Diluvio Universal hay un gran trecho.
En el caso de que una familia tuviese ese barco y por ello se salvase estarían navegando sobre el Mar (la leyenda es más congruente que el relato en ese sentido)
El libro-fuente está en inglés: W.G. Lambert y A. R. Millard, Atra-hasis: The Babylonian Story of the Flood (Oxford: Clarendon, 1969).
Aclaro todo esto para no dar "apoyo" a ciertos creacionistas participantes de foros cristianos.
se debe ser más amigo de la verdad que de los amigos circunstanciales
Beatriz;estudiante de Filosofía en la Universidad de Oviedo, orgullosa de mis maestros en general y de Don Gustavo Bueno, en particular. Anti-islámica, anti-feminista, anti-abortista, anti-animalista, Hispanista, "filosóficamente hablando, socialista", atea-católica, amante de las viejas costumbres y los buenos modales, feijoniana, "buenista", semi abscrita al materialismo gnoseológico.
Para ruegos y preguntas, además de los comentarios, email a victoriathunder@gmail.com