Libro de Arena
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Beatriz, a martillazos de symploké materialista

"Un hombre puede ser un escéptico sistemático; pero entonces no puede ser ya ninguna otra cosa; y ciertamente tampoco un defensor del escepticismo sistemático." (JK Cherteston)

Estúpidos irredentos

No dilate el tiempo en discusiones sobre aquello que nos es lejano o desconocido no vaya a ser que por nuestra irredención hacia aquellos que nos superan en conocimiento acabemos irremisiblemente convertidos en necios. Y es que hablar con pretensión de falso saber sobre lo extraño a lo nuestro nos vuelve de inmediato cara a cara frente a la más absoluta estupidez, tal como apresurar la lengua antes de tiempo o lanzarla con veneno e injurias sin acabar de comprender el sentido de lo escuchado.

Y el fárrago dieciochesco que tanto a a damas, señoras, señoritas y estúpidos varones vuelve en forma de placer no es ni muestra de sabiduría ni de conocer, ni la filosofía móntase sobre latinismos y sintaxis incomprensibles al vulgo, por ser esta universal. No pidan ustedes pues que servidora aquí presente encubra la verdad con bellas palabras de otros siglos ya pasados con el fin de faltar a la verdad, ni intenten hablar de aquello que desconocen irremediablemente por falta atroz de disciplina, buen hacer y esfuerzo personal, igual que yo intento no meter mis manos en aquellos asuntos que reconozco ajenos.

Dejen de normalizar lo que, a primera vista, parece del todo extraño pues no encubre sino la verdad de que eso no es ni tan común ni tan bello, ni tan respetable, como algunos pretenden. No obliguen a las señoras a cubrirse de cabeza a pies dejando de ser así carne viva expuesta a los perros ni defiendan el atavio justificándolo con necias palabras propias de ignorantes. ¡Y no sólo eso! ¡No sólo ignorantes y estúpidos!

Claro es que cada cual interpreta lo que lee a su forma y manera propias adquiridas bien por flagrante falta de preparación o bien por flagrante falta de respeto a la especie; que cada cual pede interpretar como poesía una tabla de mandatos, que cada cual puede interpretar si así gusta como meditación las leyes de la Sharia y del Sura; así cualquiera puede interpretar los sucesos del Sinaí en Levítico como un hermoso poema a meditar y de acuerdo al que vivir, vender a su hermana por un puñado de monedas y no sentarse la señorita en silla alguna durante su sangrado mensual. Hagan ustedes lo que quieran, lean ustedes lo que quieran leer e interpreten según su grado de ignorancia. Comparen ustedes número de muertos de atentados suicidas en el s. XX junto el número de muertos de la Inquisición durante cuatro siglos, sin tener en cuenta el papel que esta cumplía - a saber, como arma centralizadora del poder político - y sin conocer que no sólo exitía una Inquisición de la Iglesia Católica, ignorando la existencia de la propia de la iglesia de Calvino. Pero antes de todo, he de volver ahora a espetarlo: "Si el vulgo es necio, justo es hablarle en necio para darle gusto"

[Desde el s. XIV hasta el s. XVII la Inquisición Española mandó al estado a medio millón de herejes, los cuales fueron procesados y ejecutados por el mismo órgano disciplinario del Estado y no por la Iglesia de una forma directa. Alegar que un órgano de Estado se rige sólo por la Religión es un idealismo inaceptable, más bien, la religión servía para encubrir verdaderos intereses. Las cifras sobre víctimas de la Inquisición Española se hallan manipulados por las potencias, por aquel entonces, enemigas, sobre todo el Reino Unido. ¿Alguna razón lógica para atribuirle mayor credibilidad al Reino Unido, el gran enemigo, que a las cifras censadas en Archivos de toda España?]

[Ver el lista de nazis conversos al Islam aquí]

[Las víctimas del terrorismo islámico desde 1980 se cuentan por millones de modo inexacto dada la falta de censos fiables en los países tercermundistas;probado por la experiencia y testimonios de desaparecidos está el hecho de que el gobierno de EEUU mintió sobre el número de víctimas del 11S... más o menos, quitó un 0. SI hacemos un inventario sobre el número de personas empleadas por semana en las TT éstas rondan las 58.000; entre los testimonios de víctimas leves y de familiares los datos alternativos oscilan entre 25.000 y 30.000 víctimas]

Capitalismo, desempleo y feminismo (D. Guerrero)

Dedicado a alguna que otra compañera de clase

El análisis del desempleo en general, y del desempleo juvenil en particular, se suele hacer desde un punto de vista poco científico, más moralizante que descriptivo. Esto es un grave error para todo el que pretenda transformar la sociedad en la que vive, ya que si no se comprende la realidad de los fenómenos, y se remplaza el esfuerzo analítico de los mismos por su simple denuncia ética, no se están poniendo las bases para el cambio que se dice estar buscando. En una sociedad capitalista, fenómenos como el desempleo o la evolución de los salarios vienen condicionados por la dinámica de la acumulación de capital, que a su vez se explica como una función de las expectativas de beneficio empresarial (y de los beneficios capitalistas efectivos). Cuando la acumulación está en pleno auge, la demanda capitalista de trabajo crece rápidamente y eso provoca descensos en la población desempleada y aumentos en los salarios. Por el contrario, cuando el proceso de acumulación experimenta dificultades desde el punto de vista capitalista —debido a que la rentabilidad obtenida por esta clase no es suficiente, a su juicio, para mantener lo que llaman su esfuerzo inversor—, entonces la producción mercantil se detiene o se frena, el empleo se estanca o cae, y otro tanto ocurre con los salarios, todo ello porque, si no fuera así, los empresarios perderían (más) dinero, cosa que iría contra las bases de funcionamiento del propio sistema. Mientras ese sistema siga siendo el capitalista, el beneficio lo es todo, y a él se sacrifica todo lo demás: todo.

Esto es lo primero que hay que entender como mínima obligación científica de quien pretenda comprender el desempleo como fenómeno global, y sus diferentes manifestaciones particulares como casos especiales. Una denuncia que se limite a insistir en las desigualdades evidentes sin ir al fondo y a la raíz de las mismas, sólo puede servir para limpiar la conciencia de forma superficial y temporal. La denuncia casi retórica de la tasa desigual de desempleo juvenil o femenino se presta fácilmente a la demagogia; y, en mi opinión, una revista seria dedicada a los jóvenes debe renunciar a cualquier clase de demagogia que no sea la de los hechos puros y duros. Para entender esto, veamos primero el ejemplo del llamado «diferencial salarial de la mujer» (véase el Boletín que elabora el Gabinete de Estudios del Consejo Económico y Social, llamado «Panorama sociolaboral de la mujer en España»). Este diferencial se define como el «porcentaje de ganancia media mensual de las mujeres sobre la de los hombres, que recoge los pagos totales en pesetas en jornada normal y extraordinaria para todas las ramas de actividad y categoría profesionales». Por citar un dato, diré que en el 4º trimestre de 1998 este coeficiente era del 76.5% (76.6% en igual periodo de 1997). Esto da muy a menudo pie para denunciar la desigualdad entre hombres y mujeres como si se tratara de un problema generado por el machismo, y da paso a reivindicaciones feministas que proclaman el derecho de las mujeres a hacer desaparecer dicho diferencial (es decir, de conseguir la igualdad salarial).

Pues bien, lo que pretendo decir con este ejemplo es que nos sirve muy bien para comprender la raíz del típico error de análisis que se denuncia en este artículo. La desigualdad real entre hombres y mujeres no tiene que ver con una supuesta explotación de las segundas por los primeros, sino que es un fenómeno «natural», en el específico sentido de «consustancial con la dinámica del capital». Es la existencia del mercado, del beneficio y del capitalismo, lo que provoca este diferencial. La razón es casi la misma que explica un diferencial parecido entre el sueldo medio de un trabajador (hombre o mujer) español y otro francés, o entre el de un trabajador madrileño y otro andaluz. Sería demagogia barata derivar de estos hechos que los trabajadores franceses explotan a los españoles, o que los madrileños explotan a los andaluces. Con ese tipo de argumentos, lo único que se consigue es que el capital se vaya de tapadillo y a la vez de rositas, o sea, que el verdadero culpable desaparezca entre la maraña del discurso ideológico. Diciendo cosas así lo único que hacemos es el juego del capital, que busca y persigue siempre y en todo lugar la división de sus víctimas, siguiendo el antiguo principio clásico del «divide y vencerás».

Otro tanto ocurre con el desempleo juvenil y el femenino, y, curiosamente, en ambos casos se puede reproducir sin dificultad el doble ejemplo comparativo ya señalado (entre españoles y franceses, y entre andaluces y madrileños). El que la tasa de paro española sea muy superior a la francesa, o la andaluza muy superior a la madrileña, no debe llevarnos a descargar sobre los llamados «privilegiados» (curiosa costumbre, la de proclamar rey al tuerto en el reino de los ciegos) responsabilidades o culpas, sino a entender el porqué de estas diferencias. Sin entrar ahora de lleno en el análisis de esas complejas causas, recordemos simplemente que, si algo tiene de verdad la tesis del «paro tecnológico», no estriba en la forma en que aparece habitualmente —es decir, como si el desempleo fuera un subproducto inmediato del progreso técnico sin más; esto, dicho así, es falso—. Si en algo se aproxima a la verdad la tesis del paro tecnológico, es sólo una vez corregida para matizar que el desempleo en el país poco competitivo es un subproducto indirecto del progreso técnico en el país muy competitivo. Por otra parte, hay que insistir en que las razones de las diferencias observables entre niveles de salarios o de desempleo por sexos tienen que ver con las pautas estructurales de la dinámica de la acumulación de capital, y no, por ejemplo, con la puesta en práctica por los gobiernos de turno de una política económica más o menos correcta (en el seno del sistema capitalista, nunca puesto en entredicho).

Para explicar esto con otro ejemplo, recurramos a la información proporcionada por la Encuesta de Población Activa (EPA) y el Instituto Nacional de Empleo (INEM), y elaborada por las Secretarías de Trabajo y Economía de Izquierda Unida (el 20 de mayo de 2006), en forma de «Notas sobre la EPA del primer trimestre de 2006». Al final de este documento se recoge un cuadro sobre «Contratos registrados y creación de empleo asalariado», que abarca el periodo de 1996 al primer trimestre de 2006. De dicho cuadro se desprende que, entre 1996 y 1997, se produjo una creación neta de empleo asalariado de 914.000 empleos, cifra que es en realidad el resultado de una destrucción de empleos indefinidos (-742.800) y una creación de empleo temporal de 1.656.800 empleos. Claramente, los datos muestran que en esos ocho años (y con independencia de la evolución del paro, para lo que habría que tener en cuenta la evolución de la población activa, cuyo crecimiento puede permitir el avance simultáneo del empleo y del desempleo) se produjo una precarización evidente del trabajo asalariado, debido a esta sustitución de trabajos indefinidos por trabajos temporales. Por el contrario, según los mismos datos elaborados por Izquierda Unida, entre 1996 y el primer trimestre de 1999, la creación neta de empleo asalariado fue de 1.401.400 empleos, con un incremento del empleo temporal (+303.500) pero sobre todo del indefinido (+1.097.900).

La tentación demagógica —en la que caen siempre los partidos políticos que se turnan cómodamente en el poder del Estado— es doble:

1) por parte del gobierno, la tendencia a atribuirse los buenos resultados del empleo como mérito propio, y a despachar los malos datos de la misma variable como culpa de factores externos o exógenos, atribuibles a las causas más peregrinas (crisis internacionales, etc.);

2) por parte de la oposición, la tendencia a hacer exactamente lo contrario: explicar la bonanza del empleo como fruto de la «suerte» de una buena coyuntura internacional, mientras se achaca a la torpeza de la política económica del gobierno la responsabilidad de los malos resultados.

Ambas posiciones son igualmente erróneas, y su error se debe a las razones explicadas más arriba. Es la acumulación de capital la que genera el movimiento del empleo y el desempleo, y dicha acumulación no entiende de gobiernos ni de políticas económicas, siempre que se trate de gobiernos y políticas económicas —como es el caso en España— que no pongan en entredicho el funcionamiento de la economía capitalista, y que se ufanen y vanaglorien de estar al timón de un Estado que farda tanto como para ser calificado (y constitucionalmente elevado a la categoría de) «Estado social y democrático de derecho».

De la religión, del catolicismo y de la homosexualidad (a FGT)

Según la tesis que aquí seguimos, la religión no tiene su núcleo, ni su cuerpo, ni su curso en el miedo a la muerte , ni en la necesidad de consuelo ante el desazón ligado a los fracasos a lo largo de la vida, ni siquiera, en un principio, tenía un fin moral ligado a lo humano. La tesis defendida por el filósofo Don Gustavo Bueno no se corresponde con las citadas anteriormente (Ver: El animal divino.Ensayo para una filosofía materialista de la religión). La explicación del profesor Bueno no sólo explica de forma más eficaz la simbología animal presente en numerosas imágenes iconográficas y literarias de las religiones del presente, sino que ofrece una visión, parece, mucho más veraz del origen de la religión, y una línea para ejecutar un enjuzgamiento, no sólo de las religiones, sino de otros proyectos que parecen paralelos, como el Proyecto Gran Simio.

Es falso decir que, para la I.C.A.R., la Biblia nunca ha sido considerada como un tratado científico, pues fue alrededor de 1950 cuando se empezó a considerar en su seno el carácter metafórico de explicación cosmológica en el Génesis. Pero eso no resta la importancia y el caracter racional de la teología católica: poder negar la veracidad de ciertas tesis no implica negar la racionalidad y la refinada estructura de éstas. Hay que tener en cuenta que no todas las creencias de la religión católica son irracionales ni inmorales, ni violan el principio más básico de la ética: universal, distributiva y que sus normas sean garantía de conservación e integridad física y moral.

La Iglesia tampoco se retiró del terreno ante los grandes descubrimientos, al contrario. Como toda la sociedad, científicos inclusive, mostró su perplejidad al principio, y su incredibilidad. Después de estar esa hipótesis conversa a verdad científica, la Iglesia de Roma, con una inteligente maniobra adaptó sus dogmas a esa verdad de la ciencia y esa verdad a sus dogmas.

En un mundo como el de hoy, la humanidad no puede sostenerse sin unas creencias religiosas. Como ya he repetido varias veces, como ha repetido el mencionado profesor o como se ha afirmado, entre otros muchos sitios, en la Enciclopedia Symploké, la más legítima, racional y conveniente es la católica. Por otro lado, aunque la ciencia no haya pretendido nunca convertirse en Religión la filosofía positivista se ha ocupado de esa tarea con un fundamentalismo científico que, en ocasiones, también ha resultado irracional (p.e. olvidando las genericidades humanas limitando la Ética a la biotecnología como si de cyborgs nos tratásemos)

En el artículo publicado por F. G. Toledo en El Revolucionario éste habla de la homosexualidad como una "idea". En primer lugar, la homosexualidad no es una idea sino una orientación sexual fáctica y universalmente comprobable. En segundo lugar, al no ser una idea, aplicar la fórmula "respetar las ideas de los demás" es completamente inválida, sirviendo "respetar la orientación sexual". Lo aplica así cuando habla "los que no comparten sus ideas". Evidentemente, el colectivo homosexual tendrá "ideas" e "ideologías", es más, tiene muchos mitos, la mayoría de ellos tan falsos como la transustanciación, pero no son las ideas lo que define a ese colectivo, sino su orientación sexual; afirmar lo contrario ya supone una discriminación intrínseca. Una persona no son sus ideas, y además no todos los homosexuales tienen la misma sucesión de valores morales e ideas políticas como si de una lobotomía masiva se tratase; existe una diversidad de ideas tan diversa como el número de individuos con esa orientación sexual. Y digo eso porque no creo que los homosexuales formen un colectivo compacto, ni que los negros, por ejemplo, formen otro, versusel resto de la sociedad heterosexual o no-negra. La homosexualidad es una condición sexual y aplicarla en colectivo supone una discriminación muy grave; al igual que lo supone hablar del colectivo negro o blanco como un "todo", sin tener en cuenta la individualidad. Hablar de "colectivo homosexual" - excepto que nos estemos refiriendo a una asociación políica existente del estilo de las asociaciones de feministas - es como decir que el "colectivo" negro es aparte de los blancos y, por ello, no conformables mutuamente, lo cual implica, directamente, un racismo atroz digno del IV Reich (quizás del tipo KKK o quizás del tipo Panteras Negras)

Por otro lado, la Iglesia invita a la castidad a los homosexuales, condenando sólo el acto sexual, del mismo modo que condena el acto sexual entre personas no unidas en matrimonio; por ello, no es que no respete la orientación de los homosexuales, sino que no respeta que ninguna persona -- heterosexual u homosexual -- tenga relaciones fuera del matrimonio. Los adjetivos de "perversión" no vienen, hoy por hoy, del centro de la Iglesia, sino de cierto tipo de creyentes (que no abunda en Occidente) y de otras religiones que les condenan a muerte o al ostracismo.

Aborto y Anticoncepción

Comenzaremos diciendo que es ético – la conducta responsable es virturosa - utilizar cualesquiera métodos anticonceptivos con el fín de planificar responsablemente la maternidad-paternidad siempre y cuando éstos no supongan un riesgo para la salud del individuo usuario o para el acompañante en las operaciones sexuales; todo método que, en X individuo, no cause daños, aunque estos sean leves, es éticamente legítimo y “bueno”. Si por el contrario, alguno de los individuos operantes sufre riesgo, por ínfimo que este parezca, en su salud, el uso de este método puede llegar a ser, incluso, ilícito e irresponsable. Por ejemplo, una persona con graves problemas cardiacos, si su ginecólogo estima que podría sufrir algún daño tomando la píldora anticonceptiva combinada, está actuando de un modo contrario a la ética poniendo en peligro su conservación; al igual, si una mujer usa anticoncepción hormonal sin la preescripción y revisión de un médico ginecólogo actúa irresponsablemente y de modo inmaduro, tal como si un alérgico al latex se negara a usar preservativos de poliuretano por no comprarlos en una farmacia. Es evidente que, a pesar del bajo coste y la fácil accesibilidad de los métodos anticonceptivos, la utilización de estos es completamente irresponsable, sobre todo respecto a dos de ellos: el preservativo y la píldora postcoital.

En todo medio de comunicación (internet, radio, revistas, televisión) y en casi todos los colegios (religiosos inclusive) se explica cual es la manera correcta de usar un preservativo, aun así, las consultas de urgencias están llenas de jóvenes pidiendo la píldora “del día después” alegando ruptura del preservativo, ruptura que no coincide con los estudios realizados al respecto sobre el látex. Con un componente de supuesta “vergüenza” adolescentes, jóvenes y adultos alegan que no compran preservativos en las farmacias, los conservan en la cartera y los utilizan indebidamente. Las máquinas de discotecas expendedoras de condones no son para nada un lugar apropiado, ni las marcas que se venden fiables; la conservación en una cartera de polipiel o piel de un preservativo de látex y la despreocupación por no mirar la fecha de caducidad implica que éste pueda romperse muy facilmente.

Por otro lado, las estadísticas afirman que un 76% de las jóvenes que en Asturias solicitan la píldora postcoital tienen pareja estable – ergo, usan inadecuadamente el método anticonceptivo si es que de verdad están usándolo – y son menores de 29 años. Los médicos fomentan una conducta completamente irresponsable expendiendo píldoras a jovenes que la toman abusivamente: cuando se solicita ésta, la paciente queda registrada. Se sabe que más de tres veces su consumo es altamente perjudicial para la salud, por eso, a pesar de que el proceso celular no ha iniciado a las 72 horas un nuevo organismo humano (y posiblemente no lo inicie en el 54% de los casos en mujeres blancas) y no sea considerado, un aborto, el consumo de este medicamento, abusivamente, es contrario a la ética.

[pues convierte a una individua, en principio, sana, en una individua enferma o, en el mejor de los casos, potencialmente enferma]

La tasa de eficacia del preservativo es de un 97%, pero su uso debe ser rigurosamente responsable. La píldora combinada, el parche y el anillo hormonal – métodos similares pero indicados para casos diferentes a recomendación del médico – tienen una eficacia del 99%, la más alta salvando las esterilizaciones definitivas, ligadura de trompas, sólo indicadas para mujeres maduras y seguras de no querer tener descendencia. La vasectomía tiene un pequeño margen de riesgo y es reversible. Por otro lado, los métodos naturales son escasamente efectivos, sobre manera el coitus interruptus, por tanto si su uso fallido diese lugar a un embarazo, riesgo conocido, y éste a un aborto provocado, sería una conducta negligente e inaceptable. Resulta curioso que el coitus interruptus no es usado por matrimonios con fuertes creencias religiosas dispuestos a aceptar un “accidente” (de hecho, derramar sémen fuera de la vagina está prohibido por las tres grandes religiones) sino por jóvenes de 16 a 20 años con relaciones esporádicas. Es decir, la edad con mayor número de IVEs coincide con la edad en la que se usa la mal llamada “marcha atrás”, sin preservativo, sin responsablidad y, evidentemente, a los datos me remito, sin suficiente desarrollo intelectual y emocional como para tener sexo de modo responsable. No parece dificil preveer cuándo va a tener lugar un encuentro sexual, por lo tanto, no se comprende demasiado bien la ausencia de preservativo o cualquier otro método seguro y fiable en tal relación. La madurez para tener relaciones sexuales implica madurez para conocer las operaciones, los operantes y los métodos para que la posible consecuencia de esa operación no se dé; en estos casos, el embarazo no es lo peor que podría pasar. No se puede comprender cómo en el mundo occidental, con medios e información, las ETS, el SIDA o la hepatitis crecen al ritmo al que lo hacen si no fuera por el conocimiento de la irresponsablidad quasi-delictiva de los jóvenes que practican el sexo sin precaución aún a riesgo de transmitir una enfermedad terminal a su pareja.

En cuanto al DIU, su funcionamiento no está claro; algunos médicos afirman que éste es abortivo ya que expulsa el óvulo fecundado una vez que se implanta en el útero – posición de las iglesias cristianas – y otros afirman que actúa evitando la entrada de espermatozoides. Si esto fuese así, no plantearía ningún problema, pero si funciona del primer modo habría que replantearse la legitimidad de tal y su propia denominación como anticonceptivo o como abortivo (dos cosas bien distintas). De todos modos, en muchos casos éste ha perjudicado la posibilidad de fertilidad en mujeres, lo cual podría implicar, si se quisieran tener hijos, cierta peligrosidad del método.

Actualmente, los más recomendados y cuyo uso parece el más ético y legítimo, son tanto el preservativo como los anticonceptivos hormonales, aunque estos últimos, al no prevenir enfermedades por trasmisión sexual, son recomendados únicamente a parejas estables. Existe anticoncepción para todo modo de vida y situación personal, y los laboratorios farmaceúticos sacan a la venta productos más seguros, baratos y cómodos. Entonces, ¿por qué tantos embarazos indeseados? Hay quien, hoy en día, a la luz de los anticonceptivos de nueva generación, se atreve a decir que no toma la píldora “porque engorda” ni usa preservativo “porque es poco romántico y espontáneo”, ni se pone un parche o un anillo por un supuesto “estropicio” en sus nalgas o pereza para insertar dentro de la vagina una goma hormonada...(.lit). Después de esto, ¿es aceptable éticamente un aborto?

A Lucia Etxebarría (sobre la pederastia y su supuesta inteligencia)

Señora, si es que se le puede llamar así;

Está usted ideal con su look moderno y progre de bollera reprimida – a ver si ahora, que acaba el invierno, se anima y sale del armario de una vez, que va tocando (¡líbrese la lesbiana decente con dos dedos de frente de acercarse a usted!)--, con esas gafas de pasta tan poco favorecedoras y con ese pelo desangelado, desaliñado y ¡¡¡sucio!!!, como si de una vulgar imitación de la Joplin se tratase. Vestida de luto, como acostumbra, más hermosa todavía; una mona vestida de... mona. Ideal. Ideal de la muerte, oiga usted. Pero, con perdón ¡eh!, no tiene ni puta gracia.

Lo más ideal de usted, dejando a parte su look digno de las más grandes revistas de moda, como el Komunistak, es su gloriosa inteligencia; mejor dicho, su gloriosa (falta de) inteligencia. Esa verborrea climaticambiadora y esa sarta de imbecilidades, y a pesar de eso, que se las de usted de académica de la lengua (¿castellana o española?). Que usted diga que el enamoramiento es una enfermedad en el Café del Sol de Gijón y se quede tan ancha –así, como se va a quedar sino, si es que usted es ancha en sí de suyo-- lo paso: se debe a la simple razón de que usted es tonta del culo con premeditación y alevosía, ¿qué vamos a hacer? Pues nada. Pero cuando hace dos semanas va la tonta del haba y sin cortarse un pelazo (de esos que no se corta bajo sus alas, según usted muy extendidas y según yo muy sucias) suelta en su habitual semanario –y es que por no hacer publicidad a semejante mierda de revistilla ni el nombre digo, y no creo que haga falta, la verdad-- que los niños que han sufrido abusos sexuales se sentían especiales, afirmando prácticamente, que les gustaba que su papá, su tío, su profesor o ... lo que sea... les practicase el sexo anal o demás barbaridades (sí, ya sé que a usted le encantan esas cosas), se pasó usted de la raya y con las rayas; demostró, a todos los que sabemos leer (viva la diversidad) que usted es, simple y llanamente, una imbécil.¿Más burradas de usted, señora, señorita o gilipollas consumada? Decir que el maltrato familiar es simplemente una “manipulación de la prensa nacionalista”.

¡Cómo me encanta citarla a usted, Lucía! No sé si reirme, acudir al excusado o empezar a tutearla, por gusano (o gusana, como guste la señora que se hace llamar "feminista"). Aunque tu subnormalidad y grosería te lleve a vacilar de no haber comido nunca –excepto en mi tierra por tiempos del festi de cine de hace unos añitos – en un restaurante de 100€ el cubierto, tienes dinero; ¡no comas, por D´s! Mejor aprovecha el dinero del Planeta, como buena sociata o “algo así” que has sido siempre tú lo cobras pero no lo recoges (¿es Etxebirria Almodovar?), y vete a un psiquiatra. Anda, ve, y háztelo mirar. ¡Qué miedo daís algunAs, la leche!. Infórmate, lee, vuélvete a informar y luego, habla.

Aquí os dejo un texto sobre Hirsi Ali (sobre todo para los afortunados de Hispanoamérica que puede que tengan la ventura de no conocer a la individua); el texto es, como dicen por los pueblos de la Vieja Castilla, "pa mear y no hechar gota"... Mejor expresado, imposible:

La brutalidad contra la mujer en la India

SAGA: DISCRIMINACIÓN FEMENINA; LA OPRESIÓN VERDADERA DE LA MUJER

CAPÍTULO 1

El infanticidio femenino no es sólo una cuestión sexual, sino también racial

La brutalidad contra la mujer en La India

A pesar de las leyes promulgadas para proteger a las mujeres y a las castas inferiores en la India las autoridades pertinentes, como advierte desde hace meses Amnistía Internacional, hacen caso omiso

Las autoridades la India, más concretamente en Uttar Pradesh y Rajastán, a pesar de la creciente economía del país, no impiden la violencia contra las mujeres; han llegado a darse casos en los que, incluso, toman parte activa en ella, según lleva informando desde agosto Amnistía Internacional.

Son contínuas las agresiones sexuales hacia las mujeres de castas inferiores, sobre manera a las dalit o «intocables» y adivasi, por parte de hombres de castas superiores, como brahamanes o rajputs, además de mahometanos. La violencia hacia empleadas de la casas, normalmente, dalits, por parte de otras mujeres de estas castas superiores llega hacia la violencia extrema y a un régimen de servidumbre completamente medieval. El estado no ofrece a estas castas inferiores protección, sufriendo discriminación tanto racial como sexual.

Los funcionarios públicos aceptan sobornos, encubren abusos y archivan las denuncias; por otro lado, la mayoría de las mujeres (e incluso, los varones) de la casta dalit, no conocen sus derechos, dados por una legislación especialmente elaborada para “protegerlas”. Además, muchas mujeres no se acercan a la policía por no ser deshonradas — o violadas, tal como ocurre a menudo en Jordania — y sometidas a nuevos abusos, registrándose tan sólo un 5% de estos casos de violencia. Las pruebas médicas de las violaciones frecuentemente se pierden, debido a la complejidad que comportan éstas en países del Tercer Mundo; además, normalmente, los testigos de los abusos se retractan, bien por amistades o sobornos, o bien por amenazas por parte del acusado.

Así, las activistas feministas en la India, al manifestarse contra los abusos que sufren las mujeres y castas inferiores por parte de las castas superiores o de los mahometanos (estos últimos, actúan particularmente en Bangladesh o Calcuta), son castigadas físicamente, sus visados llegan a ser retirados, e incluso llegan a ser asesinadas. La ONG declara que «el gobierno indio tiene un largo camino que recorrer parar eliminar la diferencia entre prometer protección a las mujeres y protegerlas realmente»,

Por otro lado, el pago de la dote — tradición India, que no es más que una vulgar compra de la esposa — implica que familias en una complicada situación económica lleven a cabo el llamado feticidio de féminas, o aborto selectivo de las mujeres; por ello, desde 1996 existe una ley que prohibe las pruebas de determinación de sexo en las ecografías: ley que, por supuesto, no funciona. Es muy común que se se procure confirmar el sexo del bebé con otras ecografías supuestamente destinadas hacia otros fines.

La discriminación a la mujer en la India comienza desde el vientre y la cuna, realizando las niñas las tareas más duras; posteriormente, o bien son vendidas para la prostitución (normalmente, en otros países vecinos) o bien casadas a cambio de dinero. La falta de medios y recursos de esta economía emergente hace comunes entre los varones — los únicos con acceso al ocio— los casos de drogadicción y alcoholismo traducido en violencia conyugal y abuso sexual. Las esposas, además, cargan con la subsistencia de la familia; la negativa del varón a usar métodos anticonceptivos de barrera como el preservativo y la negativa de la mujer a usar anticonceptivos hormonales (u orales, como la píldora) ante el riesgo de que su cónyuge la vea como “impura” o “sucia” implica que las familias en la India sean muy numerosas, siendo bastante común — teniendo en cuenta, además, la alta fertilidad— que la mujer tenga un hijo cada uno o dos años desde una juventud muy temprana.

Se explica fácilmente, después de ver los datos contenidos en los informes de varias organizaciones caritativas, tanto laicas como católicas, por qué La India es uno de los pocos países del mundo en el que el número de mujeres es inferior al número de varones, y por qué la esperanza de vida femenina es tan baja; lo que, tras ver dichos informes no se explica con tanta facilidad, es el relativismo, siendo aún más incomprensible entre mujeres. Hay que unir a sus malas condiciones de vida, a la pobreza, al entorno familiar discriminatorio y al infanticidio femenino la ausencia de mujeres en el Palarmento, órganos y consejos gubernamentales. A pesar que la India logre un desarrollo económico proporcionalmente sorprendente, la discriminación sexual seguirá adelante sin encontrar más traba que la de unas pocas mujeres, normalmente occidentales u occidentalizadas y amenazadas de muerte.

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El irrisorio "Concilio Ateo" de la FIdA

Resumen -- a base de citas literales tomadas del artículo en cuestión -- de la genial crónica de Atilana G. Sánchez sobre el Concilio Ateo de FIdA.

Primer Concilio Ateo,la hetería felicitaria del ateísmo canalla

Atilana Guerrero Sánchez

«No queda otra alternativa sino la de mirar con desprecio a quienes hablan, en general, de la rudeza del pensamiento teológico y de su acción retardataria, y creen, con ingenuidad de adolescente idealista, que removida la religión e instaurado el ateísmo, el progreso, el bienestar, la paz y la felicidad vendrán por sí mismos.» (Gustavo Bueno)

El insólito nombre de «Primer Concilio Ateo» con el que la Federación Internacional de Ateos (FIdA) había decidido llamar al evento, nos predispuso a categorizarlo como de «Congreso de Filosofía» del «tipo galeato» (del latín gale?tus, cubierto con casco o celada){1}. De un «tipo galeato», eso sí, bien raro, puesto que en lugar de acogerse al cientificismo al uso, según el cual los filósofos «embozados» prefieren pasar por sociólogos o psicólogos, en este caso preferían pasar por teólogos.

(...) En cambio, desde nuestra inscripción telemática tuvimos la prueba de que el concilio ateo no estaba pensado para acoger a teístas, deístas o agnósticos. Peor aún, tampoco se contaba con la existencia de ateísmos irreconciliables entre sí; la prueba, decíamos, es la siguiente: sólo el mero hecho de inscribirse y pagar la cuota de asistente implicaba automáticamente ser miembro, durante un año, de la misma Federación Internacional de Ateos (FIdA).

Esta falta de dialéctica en sus coordenadas teóricas impedía ya, de entrada, que el acto, público en sí, tuviera alcance universal al menos entre las personas que compartimos el español. Pues desde nuestro ateísmo católico, creemos que cualquiera que no estuviera preso de una falsa conciencia irrecuperable, debería haberse considerado como posible asistente. Si pensar es pensar contra alguien... a poder ser, en voz alta para que me escuche.

La primera noticia escrita sobre la FIdA y su convocatoria la tuvimos gracias al magnífico libro de Gustavo Bueno, recién publicado, La fe del ateo, en el que, en su página 11{3b}, se advierte del confusionismo con el que esta organización se presenta en un «Manifiesto público»{Ape0} que «se salta todas las categorías vigentes de la Antropología y la Sociología de la Religión».

El documento en cuestión, cuya rudeza conceptual nos abstenemos de comentar, aparte de históricamente disparatado, tiene como objeto exigir a la Iglesia católica que excomulgue a los miembros de la FIdA por herejía, blasfemia y demás «graves pecados». En fin, una «autodenuncia» que si se toma en broma, tanto peor. Las consecuencias teóricas o ideales de la excomunión, socialmente hablando, ¿cuáles son? ¿Qué puede importar que alguien esté registrado burocráticamente como católico siendo ateo? Realmente nos parecen problemas de conciencias atormentadas que demuestran un apego emocional por la Iglesia y sus leyes muy propio del que ha «colgado los hábitos» (para más señas, entregado con copia en latín).

En cualquier caso, el «manifiesto por la excomunión» nos permitió adoptar la distancia necesaria para percibir el evento más bien desde una perspectiva antropológica que filosófica (...)

[La] ubicación fue muy celebrada entre los organizadores por el que creían escarnio que supondría para la Iglesia toledana que un concilio de ateos pudiera realizarse donde a pocos metros, según decían, había estado la Casa de los Inquisidores. «¡El primero de la historia y aquí!», se decía.

Al entrar en la antigua iglesia, una música, al parecer compuesta para la ocasión y cuyo estilo recordaba el comienzo de una película de terror, recibía al participante. Todo muy adecuado teniendo en cuenta el cartel publicitario del «Concilio», el negro de las vestimentas del personal organizador, y la combinación de rojo y negro que decoraba las paredes de la nave central.

[...]

¿Y por qué razón un ateo debería reapropiarse o usurpar lo que es de la Iglesia? ¿Es que acaso es deseable? Pero no sólo dice lo del «reapropiarse» respecto al lenguaje, sino respecto al depósito de creencias, entre las cuales, suponemos, se encuentra la de la misma creencia en la existencia de Dios...

Esta apertura del concilio nos permite entender que estamos ante una manifestación de lo que Bueno ha denominado el «síndrome teórico-práctico» de la «concepción canalla de la felicidad»{5}, en este caso, a través de lo que quiere ser una institución cultural que realice, suponemos que periódicamente, la «celebración gozosa» del hecho que suscita la alegría de sus participantes, es decir, el contento de «ser ateos».

Y es natural que este síndrome está asociado a un tipo de ateísmo, simplista, que no distinga entre las diversas religiones (no es lo mismo negar a Zeus que a Alá), ni entre las distintas Ideas del dios monoteísta (el cristiano es politeísta para el musulmán).

El ateísmo asociado al «síndrome canalla» será el ateísmo existencial del Dios terciario, del Dios del monoteísmo, que es el ateísmo por antonomasia. Pero lo particular del ateo así definido es que la esencia de Dios no la rechaza, al menos totalmente, porque encuentra algunos de sus atributos en otros «lugares» asociados a su vida feliz (la Democracia, el Estado de Derecho, la Ciencia, el Progreso... en fin, los actuales dispensadores de felicidad una vez que «Dios ha muerto»).

Por eso este ateísmo existencial puede llegar a ser tan mitológico, si no más, que el propio teísmo, puesto que los sucedáneos «terrenales», al fin, no dejan de ser instituciones humanas vulgares sacralizadas

(...)

Y es fundamental que hablen de la «recuperación del sentido de la existencia humana» al comienzo de la Apertura. Porque, en efecto, ¿qué tiene que ver el ateísmo con el «sentido de la existencia humana»?

(...) Por eso es por lo que hablaríamos de un «ateísmo canalla», porque, como los canes (de donde viene la raíz de la palabra) respecto de los hombres, o las hienas de los leones, vive de las migajas que sobraron de aquella ontoteología tomista. La misma que tiene el valor, entre otros muchos, y ya sería suficiente para otorgarle desde el ateísmo el necesario respeto dialéctico, de situarnos en la antesala de nuestra concepción materialista.

Así habla de ateísmo el coordinador de FIdA«Queremos hablar de fundamentalismo. Somos ateos, y creo que por eso amamos tanto la naturaleza, la vida y el conocimiento. Por eso, también, nos preocupa el rumbo que puede adoptar la historia, el proceso involutivo que parece darse en gran parte de las sociedades. [...]

Nuestra intención no es otra que la de impulsar una renovación ética e ideológica a partir de la actualización de los principios y contenidos de la Ilustración: la razón, las libertades, la autonomía del individuo, el hedonismo, la solidaridad y la justicia. Y, por lo tanto, la trayectoria a seguir será siempre la afirmación del ser humano, del cuerpo, de la búsqueda del placer, entendido como la aceptación plena y libre de la existencia, como el único fin en la vida y como el solo escenario posible para la expansión y la práctica de virtudes éticas y de políticas responsables. Con ello nos enfrentamos directamente a los valores clericales de la obediencia, el castigo, el sacrificio y el dolor. Tocamos así su punto más débil: la evidencia de su eterna manipulación de los cuerpos y de las conciencias mediante técnicas psicológicas de control.»

El fundamentalismo democrático es esencial a este «ateísmo canalla». Es la garantía de que las imperfecciones que hay en el mundo, causadas por las religiones entendidas unívocamente, pueden echarse en la cuenta de los déficits que en un futuro, y entre otros agentes gracias a la FIdA, se compensarán, con un superávit.

(...)

Las fotografías de J. A. M. Montoya (especialmente las que tienen que ver con la interpretación de iconografía religiosa desde el prisma de las «obscenidades de pareja» o las de obscenidades de cloaca»{8}) ya habían amenizado las conferencias en los días anteriores. En una pantalla situada a la izquierda del escenario.)(...)

El artista pintor nos descifró las claves del cuadro de El Bosco, el Tríptico de las Delicias, desde las precisas coordenadas del ateísmo canalla que, por cierto, para una visión histórica que no sea un puro disparate suponen su completa tergiversación.Pero el famoso Tríptico abierto en una panorámica pantalla que ocupaba el escenario sirvió de ilustración para una «lección» que nos enseñó que el Jardín de las Delicias era la imagen de la vida «atea y libertaria» (sic). Era, según él, un mensaje cifrado de El Bosco para los ateos venideros que, evidentemente, Felipe II –al que llamó «Franco purulento lleno de escapularios»–, teniéndolo enfrente, no podía captar.(...)

Por último el payaso, Leo Bassi, nos contó a través de un video que se emitía por primera vez en público titulado Torquemada y el Bufón su vida de «artista perseguido» y su «lucha por la libertad». Después, representó un fragmento de su obra perseguida La revelación. Y pudimos, en efecto, comprobar la inocencia infantil de unas escenas por las que un católico no debiera temer ningún perjuicio a su dignidad como creyente, aunque otra cosa distinta diríamos de la de los que las contemplaran felices.

Violencia de género, de génera y degeneración

Todos (y tod@s y todxs) nos alegramos mucho cuando leíamos la noticia aquella hace unas semanas: un teléfono (eficaz) contra la violencia -mal llamada- de género; el 016 parecía una solución efectiva para acabar con tanto machito de medio pelo que llega borracho a casa y apalea a esposa, a hijos y a todo lo que se le cruce por delante excepto, claro, que sea más fuerte que él. Mucha campanada y mucho cuento, al final, nada.

Una chica ecuatoriana que estudia A.D.E. en Madrid me contaba que estaba siendo sexualmente acosada por un grupo de 3 compañeros de clase, tres hombres; la chica llamó al 016 esperando solución a su problema; la primera pregunta que le hicieron fué: "¿has tenido relaciones con alguno?"

¿A qué tipo de "relaciones" se referirá la señora funcionaria? ¿Desde cuándo es necesario haber tenido relaciones para que haya violencia?

¿Por qué si no has tenido relaciones y eres una niña de 18 años, de 1.54, que pesa 43 kg, atacada por tres chicos, que (evidentemente) se aprovechan de tus condiciones físicas inferiores, esa violencia y acoso NO es "violencia de género"? ¿No sería entonces más correcto llamarlo "violencia pasional"? ¿Queda feo? Ya que ahora se le llama "matrimonio" a cualquier cosa, ¿no sería mejor aun llamarlo simplemente "violencia conyugal"?

Cuando oí hablar la primera vez de terminología tan ridícula y simbólica me quedé un poco a cuadros porque no la entendía: ahora la entiendo menos. Se supone que "violencia de género" es aquella ejercida por los varones hacia las mujeres, sin embargo la legislación, en realidad, no cubre muchos casos de abuso; y sí, es un abuso de poder.

También hay que tener en cuenta que existen varones maltratados, tanto psicológica (muchísimos) como físicamente (de eso, hay menos; somos físicamente más débiles... evidentemente, ¿no?). ¿Qué pasa con la violencia o agresión que ejerce una mujer contra un varón? Hasta el punto es esto problemático que, si yo pego a un varón y éste se defiende, el culpable de todo, ante la ley, será ÉL.

Los casos como el de la chica ecuatoriana caben en "Otros"; el acoso sexual, si no hay sexo, no es violencia, ni machismo, ni, posiblemente, racismo... Esos "Otros" tienen que ir al Instituto de la Mujer, institución absurda e inútil donde las haya.

Esta legislación es injusta e incompleta; no protege. La solución no es ampliar la Ley, es extenderla a todos los ámbitos: ancianos, niños, mujeres o varones. No es más terrible que exista violencia en el matrimonio a que la exista entre compañeros, entre mujeres, entre varones, para con los ancianos o para con los niños. Si no vemos esto así, ¿con qué derecho habla Z de "igualdaZ"? Pamplinas, disparates, locura y maniobra electoral.

Como siempre, el feminismo "de las de ahora" luchando por la superioridad de la Hembra frente al malvado macho, pero, ¡cómo no!, MAL.

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