Libro de Arena
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Beatriz, a martillazos de symploké materialista

"Un hombre puede ser un escéptico sistemático; pero entonces no puede ser ya ninguna otra cosa; y ciertamente tampoco un defensor del escepticismo sistemático." (JK Cherteston)

A Lucia Etxebarría (sobre la pederastia y su supuesta inteligencia)

Señora, si es que se le puede llamar así;

Está usted ideal con su look moderno y progre de bollera reprimida – a ver si ahora, que acaba el invierno, se anima y sale del armario de una vez, que va tocando (¡líbrese la lesbiana decente con dos dedos de frente de acercarse a usted!)--, con esas gafas de pasta tan poco favorecedoras y con ese pelo desangelado, desaliñado y ¡¡¡sucio!!!, como si de una vulgar imitación de la Joplin se tratase. Vestida de luto, como acostumbra, más hermosa todavía; una mona vestida de... mona. Ideal. Ideal de la muerte, oiga usted. Pero, con perdón ¡eh!, no tiene ni puta gracia.

Lo más ideal de usted, dejando a parte su look digno de las más grandes revistas de moda, como el Komunistak, es su gloriosa inteligencia; mejor dicho, su gloriosa (falta de) inteligencia. Esa verborrea climaticambiadora y esa sarta de imbecilidades, y a pesar de eso, que se las de usted de académica de la lengua (¿castellana o española?). Que usted diga que el enamoramiento es una enfermedad en el Café del Sol de Gijón y se quede tan ancha –así, como se va a quedar sino, si es que usted es ancha en sí de suyo-- lo paso: se debe a la simple razón de que usted es tonta del culo con premeditación y alevosía, ¿qué vamos a hacer? Pues nada. Pero cuando hace dos semanas va la tonta del haba y sin cortarse un pelazo (de esos que no se corta bajo sus alas, según usted muy extendidas y según yo muy sucias) suelta en su habitual semanario –y es que por no hacer publicidad a semejante mierda de revistilla ni el nombre digo, y no creo que haga falta, la verdad-- que los niños que han sufrido abusos sexuales se sentían especiales, afirmando prácticamente, que les gustaba que su papá, su tío, su profesor o ... lo que sea... les practicase el sexo anal o demás barbaridades (sí, ya sé que a usted le encantan esas cosas), se pasó usted de la raya y con las rayas; demostró, a todos los que sabemos leer (viva la diversidad) que usted es, simple y llanamente, una imbécil.¿Más burradas de usted, señora, señorita o gilipollas consumada? Decir que el maltrato familiar es simplemente una “manipulación de la prensa nacionalista”.

¡Cómo me encanta citarla a usted, Lucía! No sé si reirme, acudir al excusado o empezar a tutearla, por gusano (o gusana, como guste la señora que se hace llamar "feminista"). Aunque tu subnormalidad y grosería te lleve a vacilar de no haber comido nunca –excepto en mi tierra por tiempos del festi de cine de hace unos añitos – en un restaurante de 100€ el cubierto, tienes dinero; ¡no comas, por D´s! Mejor aprovecha el dinero del Planeta, como buena sociata o “algo así” que has sido siempre tú lo cobras pero no lo recoges (¿es Etxebirria Almodovar?), y vete a un psiquiatra. Anda, ve, y háztelo mirar. ¡Qué miedo daís algunAs, la leche!. Infórmate, lee, vuélvete a informar y luego, habla.

Aquí os dejo un texto sobre Hirsi Ali (sobre todo para los afortunados de Hispanoamérica que puede que tengan la ventura de no conocer a la individua); el texto es, como dicen por los pueblos de la Vieja Castilla, "pa mear y no hechar gota"... Mejor expresado, imposible:

Permitidme tutearos, Imbéciles

PATENTE DE CORSO

Permitidme tutearos, imbéciles

ARTURO PÉREZ-REVERTE | XLSemanal | 23 de Diciembre de 2007

Cuadrilla de golfos apandadores, unos y otros. Refraneros casticistas analfabetos de la derecha. Demagogos iletrados de la izquierda. Presidente de este Gobierno. Ex presidente del otro. Jefe de la patética oposición. Secretarios generales de partidos nacionales o de partidos autonómicos. Ministros y ex ministros –aquí matizaré ministros y ministras– de Educación y Cultura. Consejeros varios. Etcétera. No quiero que acabe el mes sin mentaros –el tuteo es deliberado– a la madre. Y me refiero a la madre de todos cuantos habéis tenido en vuestras manos infames la enseñanza pública en los últimos veinte o treinta años. De cuantos hacéis posible que este autocomplaciente país de mierda sea un país de más mierda todavía. De vosotros, torpes irresponsables, que extirpasteis de las aulas el latín, el griego, la Historia, la Literatura, la Geografía, el análisis inteligente, la capacidad de leer y por tanto de comprender el mundo, ciencias incluidas. De quienes, por incompetencia y desvergüenza, sois culpables de que España figure entre los países más incultos de Europa, nuestros jóvenes carezcan de comprensión lectora, los colegios privados se distancien cada vez más de los públicos en calidad de enseñanza, y los alumnos estén por debajo de la media en todas las materias evaluadas.

Pero lo peor no es eso. Lo que me hace hervir la sangre es vuestra arrogante impunidad, vuestra ausencia de autocrítica y vuestra cateta contumacia. Aquí, como de costumbre, nadie asume la culpa de nada. Hace menos de un mes, al publicarse los desoladores datos del informe Pisa 2006, a los meapilas del Pepé les faltó tiempo para echar la culpa de todo a la Logse de Maravall y Solana –que, es cierto, deberían ser ahorcados tras un juicio de Nuremberg cultural–, pasando por alto que durante dos legislaturas, o sea, ocho años de posterior gobierno, el amigo Ansar y sus secuaces se estuvieron tocando literalmente la flor en materia de Educación, destrozando la enseñanza pública en beneficio de la privada y permitiendo, a cambio de pasteleo electoral, que cada cacique de pueblo hiciera su negocio en diecisiete sistemas educativos distintos, ajenos unos a otros, con efectos devastadores en el País Vasco y Cataluña. Y en cuanto al Pesoe que ahora nos conduce a la Arcadia feliz, ahí están las reacciones oficiales, con una consejera de Educación de la Junta de Andalucía, por ejemplo, que tras veinte años de gobierno ininterrumpido en su feudo, donde la cultura roza el subdesarrollo, tiene la desfachatez de cargarle el muerto al «retraso histórico». O una ministra de Educación, la señora Cabrera, capaz de afirmar impávida que los datos están fuera de contexto, que los alumnos españoles funcionan de maravilla, que «el sistema educativo español no sólo lo hace bien, sino que lo hace muy bien» y que éste no ha fracasado porque «es capaz de responder a los retos que tiene la sociedad», entre ellos el de que «los jóvenes tienen su propio lenguaje: el chat y el sms». Con dos cojones.

Pero lo mejor ha sido lo tuyo, presidente –recuérdame que te lo comente la próxima vez que vayas a hacerte una foto a la Real Academia Española–. Deslumbrante, lo juro, eso de que «lo que más determina la educación de cada generación es la educación de sus padres», aunque tampoco estuvo mal lo de «hemos tenido muchas generaciones en España con un bajo rendimiento educativo, fruto del país que tenemos». Dicho de otro modo, lumbrera: que después de dos mil años de Hispania grecorromana, de Quintiliano a Miguel Delibes pasando por Cervantes, Quevedo, Galdós, Clarín o Machado, la gente buena, la culta, la preparada, la que por fin va a sacar a España del hoyo, vendrá en los próximos años, al fin, gracias a futuros padres felizmente formados por tus ministros y ministras, tus Loes, tus educaciones para la ciudadanía, tu género y génera, tus pedagogos cantamañanas, tu falta de autoridad en las aulas, tu igualitarismo escolar en la mediocridad y falta de incentivo al esfuerzo, tus universitarios apáticos y tus alumnos de cuatro suspensos y tira p’alante. Pues la culpa de que ahora la cosa ande chunga, la causa de tanto disparate, descoordinación, confusión y agrafía, no la tenéis los políticos culturalmente planos. Niet. La tiene el bajo rendimiento educativo de Ortega y Gasset, Unamuno, Cajal, Menéndez Pidal, Manuel Seco, Julián Marías o Gregorio Salvador, o el de la gente que estudió bajo el franquismo: Juan Marsé, Muñoz Molina, Carmen Iglesias, José Manuel Sánchez Ron, Ignacio Bosque, Margarita Salas, Luis Mateo Díez, Álvaro Pombo, Francisco Rico y algunos otros analfabetos, padres o no, entre los que generacionalmente me incluyo.

Qué miedo me dais algunos, rediós. En serio. Cuánto más peligro tiene un imbécil que un malvado.

El irrisorio "Concilio Ateo" de la FIdA

Resumen -- a base de citas literales tomadas del artículo en cuestión -- de la genial crónica de Atilana G. Sánchez sobre el Concilio Ateo de FIdA.

Primer Concilio Ateo,la hetería felicitaria del ateísmo canalla

Atilana Guerrero Sánchez

«No queda otra alternativa sino la de mirar con desprecio a quienes hablan, en general, de la rudeza del pensamiento teológico y de su acción retardataria, y creen, con ingenuidad de adolescente idealista, que removida la religión e instaurado el ateísmo, el progreso, el bienestar, la paz y la felicidad vendrán por sí mismos.» (Gustavo Bueno)

El insólito nombre de «Primer Concilio Ateo» con el que la Federación Internacional de Ateos (FIdA) había decidido llamar al evento, nos predispuso a categorizarlo como de «Congreso de Filosofía» del «tipo galeato» (del latín gale?tus, cubierto con casco o celada){1}. De un «tipo galeato», eso sí, bien raro, puesto que en lugar de acogerse al cientificismo al uso, según el cual los filósofos «embozados» prefieren pasar por sociólogos o psicólogos, en este caso preferían pasar por teólogos.

(...) En cambio, desde nuestra inscripción telemática tuvimos la prueba de que el concilio ateo no estaba pensado para acoger a teístas, deístas o agnósticos. Peor aún, tampoco se contaba con la existencia de ateísmos irreconciliables entre sí; la prueba, decíamos, es la siguiente: sólo el mero hecho de inscribirse y pagar la cuota de asistente implicaba automáticamente ser miembro, durante un año, de la misma Federación Internacional de Ateos (FIdA).

Esta falta de dialéctica en sus coordenadas teóricas impedía ya, de entrada, que el acto, público en sí, tuviera alcance universal al menos entre las personas que compartimos el español. Pues desde nuestro ateísmo católico, creemos que cualquiera que no estuviera preso de una falsa conciencia irrecuperable, debería haberse considerado como posible asistente. Si pensar es pensar contra alguien... a poder ser, en voz alta para que me escuche.

La primera noticia escrita sobre la FIdA y su convocatoria la tuvimos gracias al magnífico libro de Gustavo Bueno, recién publicado, La fe del ateo, en el que, en su página 11{3b}, se advierte del confusionismo con el que esta organización se presenta en un «Manifiesto público»{Ape0} que «se salta todas las categorías vigentes de la Antropología y la Sociología de la Religión».

El documento en cuestión, cuya rudeza conceptual nos abstenemos de comentar, aparte de históricamente disparatado, tiene como objeto exigir a la Iglesia católica que excomulgue a los miembros de la FIdA por herejía, blasfemia y demás «graves pecados». En fin, una «autodenuncia» que si se toma en broma, tanto peor. Las consecuencias teóricas o ideales de la excomunión, socialmente hablando, ¿cuáles son? ¿Qué puede importar que alguien esté registrado burocráticamente como católico siendo ateo? Realmente nos parecen problemas de conciencias atormentadas que demuestran un apego emocional por la Iglesia y sus leyes muy propio del que ha «colgado los hábitos» (para más señas, entregado con copia en latín).

En cualquier caso, el «manifiesto por la excomunión» nos permitió adoptar la distancia necesaria para percibir el evento más bien desde una perspectiva antropológica que filosófica (...)

[La] ubicación fue muy celebrada entre los organizadores por el que creían escarnio que supondría para la Iglesia toledana que un concilio de ateos pudiera realizarse donde a pocos metros, según decían, había estado la Casa de los Inquisidores. «¡El primero de la historia y aquí!», se decía.

Al entrar en la antigua iglesia, una música, al parecer compuesta para la ocasión y cuyo estilo recordaba el comienzo de una película de terror, recibía al participante. Todo muy adecuado teniendo en cuenta el cartel publicitario del «Concilio», el negro de las vestimentas del personal organizador, y la combinación de rojo y negro que decoraba las paredes de la nave central.

[...]

¿Y por qué razón un ateo debería reapropiarse o usurpar lo que es de la Iglesia? ¿Es que acaso es deseable? Pero no sólo dice lo del «reapropiarse» respecto al lenguaje, sino respecto al depósito de creencias, entre las cuales, suponemos, se encuentra la de la misma creencia en la existencia de Dios...

Esta apertura del concilio nos permite entender que estamos ante una manifestación de lo que Bueno ha denominado el «síndrome teórico-práctico» de la «concepción canalla de la felicidad»{5}, en este caso, a través de lo que quiere ser una institución cultural que realice, suponemos que periódicamente, la «celebración gozosa» del hecho que suscita la alegría de sus participantes, es decir, el contento de «ser ateos».

Y es natural que este síndrome está asociado a un tipo de ateísmo, simplista, que no distinga entre las diversas religiones (no es lo mismo negar a Zeus que a Alá), ni entre las distintas Ideas del dios monoteísta (el cristiano es politeísta para el musulmán).

El ateísmo asociado al «síndrome canalla» será el ateísmo existencial del Dios terciario, del Dios del monoteísmo, que es el ateísmo por antonomasia. Pero lo particular del ateo así definido es que la esencia de Dios no la rechaza, al menos totalmente, porque encuentra algunos de sus atributos en otros «lugares» asociados a su vida feliz (la Democracia, el Estado de Derecho, la Ciencia, el Progreso... en fin, los actuales dispensadores de felicidad una vez que «Dios ha muerto»).

Por eso este ateísmo existencial puede llegar a ser tan mitológico, si no más, que el propio teísmo, puesto que los sucedáneos «terrenales», al fin, no dejan de ser instituciones humanas vulgares sacralizadas

(...)

Y es fundamental que hablen de la «recuperación del sentido de la existencia humana» al comienzo de la Apertura. Porque, en efecto, ¿qué tiene que ver el ateísmo con el «sentido de la existencia humana»?

(...) Por eso es por lo que hablaríamos de un «ateísmo canalla», porque, como los canes (de donde viene la raíz de la palabra) respecto de los hombres, o las hienas de los leones, vive de las migajas que sobraron de aquella ontoteología tomista. La misma que tiene el valor, entre otros muchos, y ya sería suficiente para otorgarle desde el ateísmo el necesario respeto dialéctico, de situarnos en la antesala de nuestra concepción materialista.

Así habla de ateísmo el coordinador de FIdA«Queremos hablar de fundamentalismo. Somos ateos, y creo que por eso amamos tanto la naturaleza, la vida y el conocimiento. Por eso, también, nos preocupa el rumbo que puede adoptar la historia, el proceso involutivo que parece darse en gran parte de las sociedades. [...]

Nuestra intención no es otra que la de impulsar una renovación ética e ideológica a partir de la actualización de los principios y contenidos de la Ilustración: la razón, las libertades, la autonomía del individuo, el hedonismo, la solidaridad y la justicia. Y, por lo tanto, la trayectoria a seguir será siempre la afirmación del ser humano, del cuerpo, de la búsqueda del placer, entendido como la aceptación plena y libre de la existencia, como el único fin en la vida y como el solo escenario posible para la expansión y la práctica de virtudes éticas y de políticas responsables. Con ello nos enfrentamos directamente a los valores clericales de la obediencia, el castigo, el sacrificio y el dolor. Tocamos así su punto más débil: la evidencia de su eterna manipulación de los cuerpos y de las conciencias mediante técnicas psicológicas de control.»

El fundamentalismo democrático es esencial a este «ateísmo canalla». Es la garantía de que las imperfecciones que hay en el mundo, causadas por las religiones entendidas unívocamente, pueden echarse en la cuenta de los déficits que en un futuro, y entre otros agentes gracias a la FIdA, se compensarán, con un superávit.

(...)

Las fotografías de J. A. M. Montoya (especialmente las que tienen que ver con la interpretación de iconografía religiosa desde el prisma de las «obscenidades de pareja» o las de obscenidades de cloaca»{8}) ya habían amenizado las conferencias en los días anteriores. En una pantalla situada a la izquierda del escenario.)(...)

El artista pintor nos descifró las claves del cuadro de El Bosco, el Tríptico de las Delicias, desde las precisas coordenadas del ateísmo canalla que, por cierto, para una visión histórica que no sea un puro disparate suponen su completa tergiversación.Pero el famoso Tríptico abierto en una panorámica pantalla que ocupaba el escenario sirvió de ilustración para una «lección» que nos enseñó que el Jardín de las Delicias era la imagen de la vida «atea y libertaria» (sic). Era, según él, un mensaje cifrado de El Bosco para los ateos venideros que, evidentemente, Felipe II –al que llamó «Franco purulento lleno de escapularios»–, teniéndolo enfrente, no podía captar.(...)

Por último el payaso, Leo Bassi, nos contó a través de un video que se emitía por primera vez en público titulado Torquemada y el Bufón su vida de «artista perseguido» y su «lucha por la libertad». Después, representó un fragmento de su obra perseguida La revelación. Y pudimos, en efecto, comprobar la inocencia infantil de unas escenas por las que un católico no debiera temer ningún perjuicio a su dignidad como creyente, aunque otra cosa distinta diríamos de la de los que las contemplaran felices.

Letrillas Satíricas de Quevedo: Dama y Galán

Quiero una explicación: ¿por qué en esta España querida y desvariada nuestra, las personas de la izquierda divagante y extravagante (tomado de El mito de la izquierda) son del equipo-Góngora y los liberales, junto con todo el resto, del equipo-Quevedo? A jugar un partido dispóngome, pues.

LETRILLA BURLESCA

Galán y Dama

G. Si queréis alma, Leonor,

daros el alma confío.

D. ¡Jesús, qué gran desvarío!

dinero será mejor.

G. Ya no es nada mi dolor.

D. ¿Pues, qué es eso, señor mío?

G. Dióme calentura y frío,

y quitóseme el amor.

D. De que el alma queréis darme,

será más razón que os dé.

G. ¿No basta el alma y la fe,

en trueco de acariciarme?

D. ¿Podré de ella sustentarme?

G. El alma, bien puede ser.

D. ¿Y querrá algún mercader

por tela su alma trocarme?

G. ¿Y es poco daros, Leonor,

si toda la alma os confío?

D. ¡Jesús, qué gran desvarío!

Dinero fuera mejor.

G. Daréos su pena también.

D. Mejor será una cadena

que vuestra alma, y más en pena.

G. Con pena pago el desdén.

D. Para una necesidad,

no hay alma como el dinero.

G. Queredme vos como os quiero,

por sola mi 'voluntad.

D. No haremos buena amistad.

G. ¿Por qué vuestro humor la estraga?

D. Porque cuando un hombre paga,

entonces trata verdad.

G. ¿Qué más paga de un favor

que el alma y el albedrío?

D. ¡Jesús, qué gran desvarío!

Dinero fuera mejor.

Amor

¿Cómo desear la muerte a alguien que dices amar? Procurar su desgracia y sus lágrimas...

Eres hipócrita, falso, traidor, egoísta,ególatra, narcisista, deshonroso, vergonzoso, odioso, vengativo, reconroso, malo, orgulloso, furioso.

En tu vida me has querido, porque esas palabras no hubieran entonces salido de tu boca

Mertxe hablaba en el post anterior de la definición de amor,

Jaime, del amor cristiano [¿?]

Yo conocí desde joven dos poemas que definen el amor, tal como yo lo vivo

Desmayarse, atreverse, estar furioso,

áspero, tierno, liberal, esquivo,

alentado, mortal, difunto, vivo,

leal, traidor, cobarde y animoso;

no hallar fuera del bien centro y reposo,

mostrarse alegre, triste, humilde, altivo,

enojado, valiente, fugitivo,

satisfecho ofendido receloso;

huir el rostro al claro desengaño,

beber veneno por licor suave,

olvidar el provecho, amar el daño;

creer que el cielo en un infierno cabe,

dar la vida y el alma a un desengaño,

esto es amor: quien lo probó lo sabe.

(Lope de Vega)

Es hielo abrasador, es fuego helado,

es herida que duele y no se siente,

es un soñado bien, un mal presente,

es un breve descanso muy cansado.

Es un descuido que nos da cuidado,

un cobarde con nombre de valiente,

un andar solitario entre la gente,

un amar solamente ser amado.

Es una libertad encarcelada,

que dura hasta el postrero paroxismo,

enfermedad que crece si es curada.

Este es el niño Amor, éste es tu abismo.

¡Mirad cual amistad tendrá con nada

el que en todo es contrario de sí mismo!

(Francisco de Quevedo)

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e) apología del nazismo, racismo

f) apología del terrorismo

g) Comentarios repetidos varias veces

h) Apología del relativismo

i) apología del islam

K) LENGUAS DIFERENTES AL PERFECTO CASTELLANO

- Los tacos son semi-permitidos (dependiendo del grado del palabro en cuestión)

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Urbanidad dieciochesca para señoritas y señoritos de Falange

Esta fué mi respuesta barroca dieciochesca con algo de rima en Izquierda Hispánica a una persona (desconozco su sexo) apodada por "Covadonga" que defendía una tesis de las más extravagantes que he escuchado, a saber: que Primo de Rivera, y con ello, la Falange (la F.A.) eran de izquierdas. La referencia a la urbanidad vino dada por su tono de voz completamente inapropiado; temía que un simple jajaja o un "niñ@, guarda esos modales que esto no es una taberna" fuera menos ofensivo que esto:

Tamaña urbanidad por tu parte me turba… Intrigada me hallo ante los resultados en las urnas con votantes como usted;

y si jactas de buen conocedor del castellano ser de aquí, cuanto antes, ve; porque de los pastos que se te brindan no mucho después te habrás de proveer…

A escribir en castellano has de aprender: existen comas, puntos, tildes y exclamaciones si evitar quieres mis correcciones, y mi desdeño hacia usted, Covadonga,que el fascismo, quiera o no, defiende con enmarañada y aprovechada prosa…

Control

A los que vivimos en esa neurosis perpetua y a veces paranoica, obsesionados con el orden y el control de absolutamente todas las cosas que suceden a nuestro alrededor, y, aunque realmente no sirva para nada en absoluto, suelen contarnos una fábula bastante chistosa. En realidad nos cuentan fábulas constantemente porque nuestra necesidad de control total y nuestra capacidad de orden es simplemente superior, y, en la mayoría de los casos, muy útil. ¿Será "envidia"? Quizá sea un trastorno psicótico, ¡a saber!. Pero útil es, y mucho; eso no se le puede negar.

Resulta que había "hace mucho mucho tiempo" un joven y hermoso (y sexy y atractivo) matrimonio, y como solía pasar en aquellos tiempos sin anticonceptivos, la esposa estaba embaraza (aunque a diferencia de lo que sucedería ahora, era motivo de alegría y regocijo, valga la cursilería premeditadamente cursi). Decidieron ir a una bruja a que les leyese las cartas de la niña (¿pero cómo sabían que era mujer y no varón? si aún no había ecografías... ¿o se lo diría la bruja con las cartas? ¿usarían quizá algún método de esos que describe Juan Huarte de S. Juan de posturas y demás para que salga nena o nene? y lo mejor: ¿funcionó?). A ver, dejemos de hacernos preguntas...¡Es un mito! ¿vale?.

Bueno, pues eso; que los padres fueron a la maestra brujeril a que les leyese las cartas de la (aun no sabemos cómo) niña; la bruja(cuyo nombre no conocemos así que no me pidaís datos de contacto porque sino la primera que hubiese acudido a ella hubiera sido yo), ¡perdón!, quería decir "la profesional de las artes esotéricas" (seamos políticamente correctos, que ahora hasta el fraude es "respetable") afirmó que la niñita se iba a pinchar con una aguja y se iba a morir (desangrada, suponemos... pero entonces, ¿qué clase de aguja era esa, Dios Santo?)

Los padres, que tenían buena intención pero no era muy listos al parecer, guardaron todas las agujas (esperemos que en todos esos años no se hubiera roto ni un botón) en el sótano (cuando todo el mundo conoce la aficción viciosa de todo niño y animal a andar ahí por sitios con puertas, normalmente, cerradas). Total, que la nena (que al final, SÍ, nació buena hembra) acabó bajándose al sótano cuando era ya una pobre, insegura y acomplejada púber y, a pesar de ese super control previsor de los padres, la chica se pinchó y murió. Fín.

Me gustaba más el cuento de la Bella Durmiente, con el cual encuentro un sospechoso parecido, pero este es más gracioso. A mí, en mis cuentos, también me gusta cargarme a las progonistas. El rollito Rueca en La Bella Durmiente tiene su atractivo estético, pero con una muerte pueril hubiera sido más estético aún. Pero claro, es un cuento para niños (ahora; ¡a saber como era la versión original! ¿recordaís o no recordaís el mito sexual de Caperucita Roja? Yo SÍ) y para enfermos mentales de diversas psicopatologías...

Y como decía Virgilio, y aunque yo no me lo crea:

"Los hados del destino guían al que quieren; al que no quiere, le empujan"

Beatriz

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