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Beatriz, a martillazos de symploké materialista

"Un hombre puede ser un escéptico sistemático; pero entonces no puede ser ya ninguna otra cosa; y ciertamente tampoco un defensor del escepticismo sistemático." (JK Cherteston)

El beso, el Eros y el Sexo

Artículo de servidora con la posterior respuesta de Belén Laspra, filósofa y amiga.

Dedicado a S.O.R.

Mucha tinta corre, no toda buena ni correcta, ni coherente, ni siquiera lógica y bien conformada, sobre el tema que más interés despierta -ergo, más interesante- de nuestro tiempo: el amor y el sexo. Algunos dicen que cualquier relación sexual lleva implícita amor, otros que eso que se llama amor no es más que un estado cerebral; algún conocido no besa a sus compañeras sexuales ¿por temor al amor? ¿es que hay acaso una relación entre “El beso” en los labios, antigua costumbre entre parientes – por tanto más ligada a la filía y el ágape que al eros-, y el amor sexual o “enamoramiento”?. Cuando se afirma que es un estado cerebral desde el más burdo pseudomaterialismo ¿nos atenemos a la distinción mente-cerebro? ¿psicológico-neurológico? Parece que no. ¿No tienen acaso los animales relaciones sexuales? ¿puede llamarse “amor” a esa conducta? ¿no existe acaso una distinción clara y distinta de lo que significa sexo etológico y sexo biológico?

El amor no es un valor absoluto proveniente del éter, de Dios o de la Nada, muchos menos si al amor sexual o eros (de aquí en adelante) nos referimos. Esto no implica que sea sin más un estado cerebral, pues es absurdo definir “eros” en términos de “alteración hormonal, endorfinas, feromonas, estrógenos y, además, alteración neuronal”, porque eso sería, junto con la estimulación de fibras de modo continuado, la definición de orgasmo; y el eros no siempre lleva al orgasmo, es más: no siempre conduce al sexo, a pesar de que éste esté contenido dentro del mismo concepto, no pudiendo ser el eros tal sin “erotismo” (éste erotismo trata de todo aquello que emana de nuestra zona libídica y está relacionado con el sexo y con el amor-eros)

El eros no nace de un beso, ni de dos, ni de mil (según sería el modo de pensar de ciertos conocidos o de las prostitutas de Pretty Woman, no siendo más que una ensalzación del beso sin fundamento en la realidad), ni de una serie continuada indefinidamente de relaciones sexuales. Aparece, aparentemente, sin lógica alguna (de serendipity, o serendipia); es un estado mental más o menos duradero. Adviértase que he dicho estado mental, y nunca estado cerebral ni estado neurológico, ni mucho menos, tal como afirmó Lucía Etxebarría “patología” o “enfermedad”. El eros es un estado de la mente tan natural como los celos (que tampoco constituyen una patología, sino más bien un resquicio del instinto de posesión de bienes de nuestros ancestros, no pudiendo calificarse, salvo en rarísimos y extremos casos -como todo- una enfermedad psiquiátrica, ycon mucha menos razón podría calificarse como un trastorno a tratar por un neurólogo), como la envidia, como el deseo de comprar/poseer cualesquiera bienes materiales, &c. Esto no rebaja la “dignidad” a la que el cristinismo ha elevado el eros (al menos dentro del matrimonio y, bajo castidad entendida como abstención, en el noviazgo) ni implica que la relación amorosa entre dos personas sea de duración limitada (la duración puede ser indefinida, aunque innegablemente la muerte pone punto final a la relación, si no al estado en cuestión); es más, se trata de rebatir esas acepciones de enamoramiento como enfermedad. El problema es que, en el intento de rebatir estas posiciones, caemos, a menudo, en la divinización del eros, y por ello es necesario tratar de la distinción entre sexo etológico y sexo biológico

Dejemos muy clara una cosa: el eros y el subsiguiente erotismo (derivado del sexo etológico) es patrimonio exclusivo de los seres racionales, es decir, los Hombres. En los animales, al carecer estos de razón, sólo existiría el sexo biológico; pero, teniendo en cuenta la Evolución del homínido, el sexo, en un principio, era biológico. Solo cuando el hombre se hizo Hombre (es decir, cuando adquirió cultura objetiva) podría haber empezado el sexo a ser etológico. Paradójicamente parece que encontramos muestra de sexo etológico en ciertos animales, como los monobos, sin embargo es muy discutible poder atribuírle eros a un monobo (ya que por esos mismos argumentos manejados por Singer no vemos razón para dejar de atribuírle ese mismo eros a un gato o, incluso, a una gallina) En los seres humanos, e independientemente de los sentimientos que existan hacia la otra persona el acto sexual tiene el mismo funcionamiendo con o sin amor-eros: el orgasmo tiene la misma naturaleza sea con o sin amor ya que se debe, nada más, que a una estimulación de fibras; no existe un “orgasmo espiritual” al modo del misticismo que, en ocasiones, quiere dársele al matrimonio o a las relaciones amorosas en las cuales existen también relaciones sexuales. El sexo etológico es una conducta instintiva humana derivada del sexo biológico, siendo éste el necesario, y común a todos los animales, para perpetuar las especies. El sexo etológico sería consecuencia del placer derivado del sexo biológico, placer que no todos los animales disfrutan, y sería el conformativo definitorio de la conducta sexual.

Respecto a las relaciones amorosas de las que anteriormente insinuamos tratar, a saber, aquellas en las que también se incluye la relación sexual plena (es decir, el coito o sus diversas variedades), cabe afirmar que, pese a no poder negar el afecto mútuo, el cariño, el ágape (en cierto modo) y el amor-eros, dentro de la pareja, el mecanismo sexual es idéntico al de otra pareja no “unida” por el eros. Hacer el amor se entiende a veces como una conducta sexual más calmada y suave; más bien diría que el amor se hace fuera de la cama ya que, una vez entrados en el coito, el mecanismo coital sería igual: no cabría negar el afecto amoroso-eros de una pareja que prefiera tener relaciones sexuales más violentas en relación a otra pareja con un afecto equiparable que prefiera un coito sencillo y extremadamente suave, probablemente en virtud de ciertos tabúes.

A modo de resumen, el eros tendría como consecuencia no-necesaria el coito y como consecuencia necesaria (para ser tal) el erotismo, y no vendría dado por una relación sexual continuada en el tiempo entre dos individuos, ni mucho menos por un beso en los labios (o varios), sino por una suerte de serendipia que daría lugar a un estado mental – normal y necesario para la perpetuación de la especie y para la salud mental de los individuos – ligado, eso sí, a ciertas características en el cerebro (pero también en los órganos sensoriales, y por tanto, no un estado cerebral o neurológico), y con una duración indeterminada.

RESPUESTA DE BELÉN LASPRA

Amor y besos

Aunque no seamos más que células, neuronas y relaciones entre estas no puede el amor reducirse a ellas. Ni el amor ni probablemente nada. Sería tanto como decir que el corazón es un conjunto de células cardiacas. No es sólo eso, es además un músculo que bombea sangre a todo el cuerpo, que se acelera cuando hacemos deporte o nos ponemos nerviosos y que se calma cuando dormimos.

Sin duda el triunvirato entre el erotismo, el amor y el sexo es más bien un matrimonio polígamo mal avenido. Algunos confunden el amor con el erotismo, otros no entienden el sexo sin el eros, y casi todos ellos dicen amor cuando quieren decir sexo.

De los tres, el más cercano a la física es el sexo, orgasmos, excitaciones, gemidos. Animalidad. Por eso puede haber sexo sin amor y sexo sin erótica. El sexo es biológico. Sin embargo, como humanos que somos (al menos algunos) no podemos evitar ser racionales, y el sexo, aunque sólo sea sexo por sexo es siempre algo más, porque hemos eliminado el elemento reproductivo. Sí lo hemos eliminado, porque aunque sirva para traer Beatrices al mundo, la reproducción es una decisión que no se toma por instinto, se toma por razón.

El amor nos queda en el otro extremo. Y creo como tú, que no nace del beso. El amor es un esquema mucho más complejo en el que entran a jugar factores varios y variopintos. En el amor entran en juego las biografías personales y las circunstancias sociales; esas cosas que hacen que el amor no sea suficiente para amarse.

Así que nos queda el erotismo. Complicado porque el erotismo ni es sexo ni es amor, ni tampoco es una mezcla de ambos. Desde luego es algo racional, los monos no usan ligueros… a menos que se los pongan los humanos… (Cada uno…). Es algo racional que tiene efectos físicos: la excitación, que no necesariamente deviene en sexo.

Así que, básicamente estoy de acuerdo contigo. Tan sólo se me ocurre una cosa respecto a los celos, y es comparar los celos adultos, que nacen generalmente de la inseguridad, con los celos de un niño, que nacen generalmente de la falta de atención (desde el punto de vista del crio).

Un beso guapísima.


7 comentarios - Escribe aquí tu comentario

lo dijo Mertxe 29 Noviembre 2007 | 07:51 AM

Me ha parecido muy interesante.

Una vez, hace la tira de tiempo, me leí algo de Morin sobre este tema y me pareció acertadísimo su definición del amor: un complejo, lo entrejido...

lo dijo Jaime GR al que desea la muerte de Beatriz 29 Noviembre 2007 | 11:04 PM

1 Aunque hablara las lenguas de los hombres y de los ángeles, si no tengo caridad, soy como bronce que suena o címbalo que retiñe.

2 Aunque tuviera el don de profecía, y conociera todos los misterios y toda la ciencia; aunque tuviera plenitud de fe como para trasladar montañas, si no tengo caridad, nada soy.

3 Aunque repartiera todos mis bienes, y entregara mi cuerpo a las llamas, si no tengo caridad, nada me aprovecha.

4 La caridad es paciente, es servicial; la caridad no es envidiosa, no es jactanciosa, no se engríe;

5 es decorosa; no busca su interés; no se irrita; no toma en cuenta el mal;

6 no se alegra de la injusticia; se alegra con la verdad.

7 Todo lo excusa. Todo lo cree. Todo lo espera. Todo lo soporta.

8 La caridad no acaba nunca. Desaparecerán las profecías. Cesarán las lenguas. Desaparecerá la ciencia.

9 Porque parcial es nuestra ciencia y parcial nuestra profecía.

10 Cuando vendrá lo perfecto, desaparecerá lo parcial.

11 Cuando yo era niño, hablaba como niño, pensaba como niño, razonaba como niño. Al hacerme hombre, dejé todas las cosas de niño.

12 Ahora vemos en un espejo, en enigma. Entonces veremos cara a cara. Ahora conozco de un modo parcial, pero entonces conoceré como soy conocido.

13 Ahora subsisten la fe, la esperanza y la caridad, estas tres. Pero la mayor de todas ellas es la caridad.

lo dijo Beatriz 1 Diciembre 2007 | 07:55 PM

Cor 13?

Amor Cristiano?

Ágape?

lo dijo Rafael 11 Febrero 2008 | 10:24 PM

Me gustó el análisis de beatriz. Eso sí, me pareció algo barroco (de todas formas, no te preocupes, quizá no sea por tí, sino porque hace mucho que dejé de estudiar y ya no andaba hecho a los escritos tan analíticos) Eso sí, a veces no sé si escribes así porque sientes así o para demostrar al mundo o a tí misma que eres una tía inteligente. En fin, que no tengo duda ni creo que nadie la tenga, acerca de tus conocimientos y validez. Eso sí, mira, bajo mi punto de vista, tu amiga o profesora o quién sea, la señorita Belén Laspra, vino a decir lo mismo sin tanta retórica, más humanismo, más sentimiento, emoción y cercana. En fin, no soy muy viejo pero tampoco muy joven, y recuerdo que cuando tenía tu edad y era estudiante, y estaba lleno de sueños y ganas de cambiar el mundo, me exaltaba tanto como tú (en el sentido que tus textos son demasiado críticos, no en el sentido de estudio sino en el de intentar agredir con las palabras a otros)

lo dijo Beatriz a Rafael 12 Febrero 2008 | 06:03 PM

Vaya, Rafael, no sabía yo que viviese en el s. XVIII.

Eso sí, a veces no sé si escribes así porque sientes así o para demostrar al mundo o a tí misma que eres una tía inteligente.

¿De qué vas? ¿de psicoanalista? No me parece que sea apropiado tu juicio, me parece penoso: deberías psicoanalizarte tú primero. Parece que quieres resultar "útil" con esos análisis... no sé a qué achacarlo, aunque es que yo "no creo en Freud".

Eso sí, mira, bajo mi punto de vista, tu amiga o profesora o quién sea, la señorita Belén Laspra, vino a decir lo mismo sin tanta retórica, más humanismo, más sentimiento, emoción y cercana

Belén es una excelente estudiante. Pero esto era una respuesta AMISTOSA y en privado que posteriormente ella permitió que publicase.

Yo no escribo para que cualquiera lo entienda sino para quien lo entienda a quien corresponda; es decir no tengo porqué resultar CERCANA

Cada uno que se preocupe de su forma de escribir... porque perder el rigor en filosofía .........

ampoco muy joven, y recuerdo que cuando tenía tu edad y era estudiante, y estaba lleno de sueños y ganas de cambiar el mundo, me exaltaba tanto como tú (en el sentido que tus textos son demasiado críticos, no en el sentido de estudio sino en el de intentar agredir con las palabras a otros)

Hasta el jueves no había insultado A NADIE en este blog, pero perdona, joven, una mujer que dice que los menores que sufren abusos sexuales se sienten genial y lo disfrutan lo mínimo que merece es ser insultada.

lo dijo TLK GRRRL 12 Febrero 2008 | 06:09 PM

es lo malo de los textos academicos xD

lo dijo Beatriz 12 Febrero 2008 | 06:10 PM

Lulú, ¿el qué?

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