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Beatriz, a martillazos de symploké materialista

"Un hombre puede ser un escéptico sistemático; pero entonces no puede ser ya ninguna otra cosa; y ciertamente tampoco un defensor del escepticismo sistemático." (JK Cherteston)

Aborto y Anticoncepción

Comenzaremos diciendo que es ético – la conducta responsable es virturosa - utilizar cualesquiera métodos anticonceptivos con el fín de planificar responsablemente la maternidad-paternidad siempre y cuando éstos no supongan un riesgo para la salud del individuo usuario o para el acompañante en las operaciones sexuales; todo método que, en X individuo, no cause daños, aunque estos sean leves, es éticamente legítimo y “bueno”. Si por el contrario, alguno de los individuos operantes sufre riesgo, por ínfimo que este parezca, en su salud, el uso de este método puede llegar a ser, incluso, ilícito e irresponsable. Por ejemplo, una persona con graves problemas cardiacos, si su ginecólogo estima que podría sufrir algún daño tomando la píldora anticonceptiva combinada, está actuando de un modo contrario a la ética poniendo en peligro su conservación; al igual, si una mujer usa anticoncepción hormonal sin la preescripción y revisión de un médico ginecólogo actúa irresponsablemente y de modo inmaduro, tal como si un alérgico al latex se negara a usar preservativos de poliuretano por no comprarlos en una farmacia. Es evidente que, a pesar del bajo coste y la fácil accesibilidad de los métodos anticonceptivos, la utilización de estos es completamente irresponsable, sobre todo respecto a dos de ellos: el preservativo y la píldora postcoital.

En todo medio de comunicación (internet, radio, revistas, televisión) y en casi todos los colegios (religiosos inclusive) se explica cual es la manera correcta de usar un preservativo, aun así, las consultas de urgencias están llenas de jóvenes pidiendo la píldora “del día después” alegando ruptura del preservativo, ruptura que no coincide con los estudios realizados al respecto sobre el látex. Con un componente de supuesta “vergüenza” adolescentes, jóvenes y adultos alegan que no compran preservativos en las farmacias, los conservan en la cartera y los utilizan indebidamente. Las máquinas de discotecas expendedoras de condones no son para nada un lugar apropiado, ni las marcas que se venden fiables; la conservación en una cartera de polipiel o piel de un preservativo de látex y la despreocupación por no mirar la fecha de caducidad implica que éste pueda romperse muy facilmente.

Por otro lado, las estadísticas afirman que un 76% de las jóvenes que en Asturias solicitan la píldora postcoital tienen pareja estable – ergo, usan inadecuadamente el método anticonceptivo si es que de verdad están usándolo – y son menores de 29 años. Los médicos fomentan una conducta completamente irresponsable expendiendo píldoras a jovenes que la toman abusivamente: cuando se solicita ésta, la paciente queda registrada. Se sabe que más de tres veces su consumo es altamente perjudicial para la salud, por eso, a pesar de que el proceso celular no ha iniciado a las 72 horas un nuevo organismo humano (y posiblemente no lo inicie en el 54% de los casos en mujeres blancas) y no sea considerado, un aborto, el consumo de este medicamento, abusivamente, es contrario a la ética.

[pues convierte a una individua, en principio, sana, en una individua enferma o, en el mejor de los casos, potencialmente enferma]

La tasa de eficacia del preservativo es de un 97%, pero su uso debe ser rigurosamente responsable. La píldora combinada, el parche y el anillo hormonal – métodos similares pero indicados para casos diferentes a recomendación del médico – tienen una eficacia del 99%, la más alta salvando las esterilizaciones definitivas, ligadura de trompas, sólo indicadas para mujeres maduras y seguras de no querer tener descendencia. La vasectomía tiene un pequeño margen de riesgo y es reversible. Por otro lado, los métodos naturales son escasamente efectivos, sobre manera el coitus interruptus, por tanto si su uso fallido diese lugar a un embarazo, riesgo conocido, y éste a un aborto provocado, sería una conducta negligente e inaceptable. Resulta curioso que el coitus interruptus no es usado por matrimonios con fuertes creencias religiosas dispuestos a aceptar un “accidente” (de hecho, derramar sémen fuera de la vagina está prohibido por las tres grandes religiones) sino por jóvenes de 16 a 20 años con relaciones esporádicas. Es decir, la edad con mayor número de IVEs coincide con la edad en la que se usa la mal llamada “marcha atrás”, sin preservativo, sin responsablidad y, evidentemente, a los datos me remito, sin suficiente desarrollo intelectual y emocional como para tener sexo de modo responsable. No parece dificil preveer cuándo va a tener lugar un encuentro sexual, por lo tanto, no se comprende demasiado bien la ausencia de preservativo o cualquier otro método seguro y fiable en tal relación. La madurez para tener relaciones sexuales implica madurez para conocer las operaciones, los operantes y los métodos para que la posible consecuencia de esa operación no se dé; en estos casos, el embarazo no es lo peor que podría pasar. No se puede comprender cómo en el mundo occidental, con medios e información, las ETS, el SIDA o la hepatitis crecen al ritmo al que lo hacen si no fuera por el conocimiento de la irresponsablidad quasi-delictiva de los jóvenes que practican el sexo sin precaución aún a riesgo de transmitir una enfermedad terminal a su pareja.

En cuanto al DIU, su funcionamiento no está claro; algunos médicos afirman que éste es abortivo ya que expulsa el óvulo fecundado una vez que se implanta en el útero – posición de las iglesias cristianas – y otros afirman que actúa evitando la entrada de espermatozoides. Si esto fuese así, no plantearía ningún problema, pero si funciona del primer modo habría que replantearse la legitimidad de tal y su propia denominación como anticonceptivo o como abortivo (dos cosas bien distintas). De todos modos, en muchos casos éste ha perjudicado la posibilidad de fertilidad en mujeres, lo cual podría implicar, si se quisieran tener hijos, cierta peligrosidad del método.

Actualmente, los más recomendados y cuyo uso parece el más ético y legítimo, son tanto el preservativo como los anticonceptivos hormonales, aunque estos últimos, al no prevenir enfermedades por trasmisión sexual, son recomendados únicamente a parejas estables. Existe anticoncepción para todo modo de vida y situación personal, y los laboratorios farmaceúticos sacan a la venta productos más seguros, baratos y cómodos. Entonces, ¿por qué tantos embarazos indeseados? Hay quien, hoy en día, a la luz de los anticonceptivos de nueva generación, se atreve a decir que no toma la píldora “porque engorda” ni usa preservativo “porque es poco romántico y espontáneo”, ni se pone un parche o un anillo por un supuesto “estropicio” en sus nalgas o pereza para insertar dentro de la vagina una goma hormonada...(.lit). Después de esto, ¿es aceptable éticamente un aborto?


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