Capítulo 3
El Sol implacable recalienta la sangre de los reptiles que inermes esperan insensibles la oportunidad del movimiento que no llega. Cientos de brillos desparraman la luz cegadora por todas partes. Efluvios extraños surgen del asfalto abrasador formando múltiples cortinas deformes de espejismos engañosos.
Una avispa enorme sobrevuela este infierno con su peligroso aguijón bien señalizado e inhiesto, colándose de polizón en alguna de las muchas tripas de tan pacientes saurios. Una niña ensimismada en sus cosas la descubre horrorizada sobre su cuaderno de teoremas, el cual vuela arrojado fuertemente y entre gritos sobrecogedores hacia la calva brillante del conductor que con un gesto reflejo pisa a fondo el acelerador impulsando su vehículo hacia el trasero redondo y plateado de un GTI.
-¡Pamm!
Una mirada fría observa con atención el incidente desde su ataúd hermético ajena al calor que todo lo invade, abre la boca varias veces como si se comunicara con alguien, pero víctima del letargo que las frigorías infringen al organismo humano, no parece inmutarse, alejándose claramente de cualquier conato de empatía.
Clic-clac, se abre una puerta, sólo una. El sonido fuerte y estridente de una música rítmica, chumaba-chumba, chumaba-chumba , se extiende en un radio de cincuenta metros, haciéndonos a todos participes de tan exquisito gusto. Una figura delgada enfundada en negro se acerca a la parte de atrás de su coche, se toca la nuca mojándose la mano que seca más tarde en sus vaqueros. La víctima mira con desdén al autor del impacto a través de unos cristales oscuros que protegen sus delicados ojos de las agresiones lumínicas.
Una voz lejana, fuera de lugar, surrealista y “metomentodo”, exclama desde la altura de su furgón: ¡No ha sido nada, sólo hubo contacto pero ni un rasguño! La cabeza desnuda y preocupada hasta hace un instante se relaja poco a poco, mira a la niña con maldad vengativa y se decide a dar la cara ante el siniestro damnificado:
-¡Es verdad, menos mal, no ha sido nada! ¿Verdad? –exclama esperando un asentimiento.
-Hum… eso parece, ¿en qué andaba pensando? ¡Vaya con más cuidado hombre! Menudo susto nos ha dado –dice sin mucha convicción volviéndose a mojar la mano con su nuca sudorosa y notablemente decepcionado de no poder hacer sangre de aquello, de no tener donde desahogar los sinsabores de tanta frustración reprimida, y no sólo por las interminables esperas en esas ratoneras alargadas que son los atascos. No confundamos al detonante del efecto con las razones de la causa. Pero allá se las componga cada uno con su vida, bastante tengo yo con hacer de narrador omnisciente en semejante situación.
Y pensado esto, buscó nuestro narrador, de tan altas miras y profundo entendimiento, el mullido y fresquito asiento de algún lagarto de alta gama a la espera de algo interesante que contar.
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EL ATASCO
La primavera llegó, las golondrinas de Alejandría ya regresaron a Inglaterra sobrevolando el Cabo de Gata. Y ahora, con el estío, nuevos viajeros, de muy diferente índole, se lanzan a recorrer las sinuosidades del asfalto. Desde mi privilegiada visión de narrador, parece una estampida de cangrejos y tortugas de cuatro ruedas que se aprestan a arrastrar sus panzas bajo el calor sofocante de un verano inmisericorde. Desde mi trono omnisciente detecto millones de personas que ilusionadas dirigen sus lagartijas metálicas a mejor destino, no sin antes sufrir para merecerlo, soportando así las interminables esperas en ésos “cuellos de botella” mal llamadas “vías rápidas”.
Un dedo fino y rosado, de uña carmesí, arrastra una porción de polvo dibujando una línea larga y negra en el salpicadero gris de uno de tantos coches allí atrapados.
- ¡Qué guarro eres Paco!- dice ella mientras se mira divertida el dedo ennegrecido.
- ¡Ya ves tía! - dice él rascándose su barba de tres días - No he tenido tiempo de “lavalo”, pero toma, haz algo- sugiere Paco pasándole una bayeta ennegrecida.
- ¡Qué asco, quita, quita!- dice la Mari con mucha “grasia” provocando la risotada del acompañante y la algarabía mutua de tan curiosa hermandad.
En la planta primera de un enorme camión, se abre lentamente una ventanilla buscando la traicionera brisa de los campos de Castilla. Un rostro poco agraciado, yo diría que algo embrutecido, se asoma con cuidado mirando hacia bajo y sonríe, deleitándose con la refrescante visión de unos muslos blancos anhelantes de playa, mar y sol mediterráneo. Ella, ignorante de tan erótico protagonismo, airea con garbo su voluptuosa falda provocando oleadas mínimas de agradables vientos.
Al otro lado de la autovía, una madre malhumorada, bajo la atenta mirada de un padre resignado y unos hermanos divertidos, sacude con violencia el cuerpecito tierno y asustado de su hijo, al tiempo que le arroja todo tipo de improperios, seguramente desaprobados por cualquier método pedagógico, incluso de educación canina.
- ¡Tonto del haba! ¡Meón, que eres un meón! ¡Qué no lo hiciste en casa como te dije! ¡Siempre la misma, siempre me hace la misma! ¡Me “cagüentó” el niño éste…!
A lo lejos se oye el monótono canto de los claxon que llaman otra vez al orden, la serpiente multicolor vuelve a moverse lentamente, arrastrando su pesada carga, unos cuantos metros más allá, lo justo para no desesperar a nadie, lo imprescindible para cambiar el paisaje de las miradas, lo necesario para enriquecer los acontecimientos sociológicos entre cangrejos, tortugas y lagartijas…
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El texto pertenece al duelo literario que estoy librando en www.yolje.com y al cual estáis invitados.
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Después de no sé cuantos herrores 500 me voy, podéis encontrarme en:
Mi nuevo blog:
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Un saludo a todos.
Muy mala imagen tienen en nuestra sociedad los llamados hipócritas, yo mismo soy portador de tan despreciada flor, y lo admito, lo soy. Yo hablo, reflexiono y escribo sobre cosas que me superan, que si la sabiduría, la belleza, el amor, la psicología humana, Nietzsche, los ideales, la trascendencia, el ser, Dios… Y claro, uno es humano, y a veces muy humano, con lo cual vivir a la altura de tan altas miras es poco menos que imposible, por eso se puede asegurar que digo una cosa y hago otra, que soy un hipócrita, en pocas palabras. Y en este post me propongo defender el derecho a serlo.
“Dime de qué hablas y te diré de lo que careces” dicho popular español (y de otros lugares seguramente) muy acertado. Pero ¿acaso hay otra manera, otro proceso? Creo que primero nos damos cuenta de algo, puede ser una injusticia o una errónea manera de proceder, luego reflexionamos sobre ello haciéndolo consciente, lo comentamos también hablando o escribiendo, y más tarde, pero bastante más tarde, eso modifica las inercias de las costumbres, las conexiones neuronales, las actitudes inconscientes, etc., etc. Y entonces, sólo entonces, nos acercamos a lo que hemos descubierto y creemos que debería ser en nosotros. Pero hasta que ese proceso llega, por el camino, seremos unos hipócritas ¿no?
Me pregunto si hay otra vía, y sí, la hay, pero sufre similares mismas consecuencias. Me refiero a la imitación de moldes, y es que cuando uno no sabe muy bien quién es, al menos en algunos aspectos de la vida, entonces prueba a copiar modelos que le son atractivos aunque ajenos (por ejemplo ideas de moda), las saborea y mastica hasta que por fin hace un natural proceso de asimilación y evacuación de lo inservible bien conocido de todos. Sin embargo, en ese largo proceso, uno ha ido mostrando a los demás toda una gama de imágenes de sí mismo un tanto contradictorias. Y volvemos a lo mismo, es fácil, muy fácil, en esa situación, etiquetar a alguien de hipócrita.
También me pregunto si me perdonarán aquellos a quienes hice daño, o defraudé, en el largo camino que va desde mi toma de conciencia hasta una aceptable asimilación. En mi defensa diré que tengo buen fondo, que soy “buena gente”, y que el signo zodiacal que al parece me rige, sagitario, es así, medio bestia, medio humano, pero siempre con su arco al cielo apuntando, las saetas de sus inquietudes.
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Solemos pensar, o eso me parece, que aquellos que vienen a nuestro país en busca de un mejor futuro, son personas que rompen sus lazos con su anterior vida en el país que los vio nacer, o al menos que lo hacen en una gran medida, pero nada más lejos de la verdad. Olvidamos que sus raíces suelen ser profundas, muy fuertes, y es lo natural, por lo tanto, son gente que inevitablemente tienen el corazón “partío” (permítaseme adjetivar de esta guisa). Un trozo lo tienen en su tierra natal, y sigue vivo en los recuerdos, en la complicidad con los paisanos que también están aquí, en las llamadas internacionales desde esos locutorios que crecen como setas, en las horas que pasan “chateando” con los que allí quedaron, en los objetos típicos traídos a escondidas, ya sean masticables, bebibles espiritosos o cualquier cosa cargada de amor patrio.
Su otra mitad, que a veces es un tercio, permanece aquí, en España, en esta variopinta piel de toro no bien avenida del todo (y disculpen por la rima fácil), con su nueva casa, o pisito, o cuarto, o cuartucho… también el nuevo barrio alimenta esa parte de corazón, y el trabajo que encuentran, y las amistades que hacen con nosotros, los de aquí.
Así pues, estamos ante personas con dos hogares, y todo lo que eso significa de nostalgia, esperanza, recuerdos, miradas vidriosas… Y puede ser que, por la puerta de ese músculo enternecido, absorbido por una de tantas sístoles, te veas invitado a su mundo, a su casa, a tomar algo propio de su país. Y si eso sucede, no nos extrañemos de que en medio de tan exótico ágape, te muestren un enorme calendario con la foto de una hermosa ciudad costera, y te señalen con orgullo y alegría el lugar donde viven… ¡al otro lado del Atlántico!
Y es que éste, el de aquí, sólo es su segundo hogar, pero en realidad viven allí, es así, soy testigo emocionado. Y tanto es así que entre ellos se buscan, y se ayudan, y hacen patria lejos de su patria. Ese primer amor terruño impide que sea de otra manera, ni buscan que sea de otra, ni maldita la falta que les hace.
En mi anterior post mostraba frases de Chamalú sobre la mujer, en esta ocasión traigo enseñanzas suyas, que hago mías, sobre la vida, sobre la actitud que nos llena de libertad, sobre la realidad que somos y hemos de realizar:
| Saboreo cada acto. Antes cuidaba que los demás no hablaran mal de mí, entonces me portaba como los demás querían y mi conciencia me censuraba.
Menos mal que, a pesar de mi esforzada educación, siempre había alguien difamándome. ¡Cuánto agradezco a esa gente que me enseñó que la vida no es un escenario! ¡Desde entonces me atreví a ser como soy!
He viajado por todo el mundo, tengo amigos de todas las religiones; conozco gente extraña: vegetarianos que devoran al prójimo con su intolerancia, personas que caminan con un cartel que dicen: “Yo se más que tú”; médicos que están peor que sus pacientes, gente millonaria pero infeliz, seres que se pasan el día quejándose, que se reúnen los domingos para quejarse por turnos, gente que ha hecho de la estupidez su manera de vivir.
La montaña es mi punto de referencia: ser invulnerable, que cada uno diga lo que quiera, yo sigo caminando imparable, soy guerrero: mi espada es el amor, mi escudo el humor, mi hogar la coherencia, mi texto la libertad, y si mi felicidad resulta insoportable, discúlpenme, no hice de la cordura mi opción, prefiero la imaginación a lo indio, es decir inocencia incluida.
Por eso es muy importante que sea el amor lo único que inspire tus actos. Sin amor nada tiene sentido, sin amor estamos perdidos, sin amor corremos el riesgo de estar de nuevo transitando de espaldas a la luz.
En realidad, sólo hablo para recordarte la importancia del silencio. Anhelo que descubras el mensaje que se encuentra detrás de las palabras; no soy un sabio, sólo un enamorado de la vida.
El silencio es la clave, la sencillez es la puerta que deja fuera a los imbéciles.
La educación oficial te prepara para que seas tu propia interferencia. Es interesante ver cómo los programas educativos eligen cuidadosamente todo lo esencial para descartarlo; así, no se enseña a vivir ni a morir, a amar ni a reír. La gente feliz no es rentable, con lucidez no hay necesidades innecesarias.
No es suficiente querer despertar, sino despertar. La mejor forma de despertar es hacerlo sin preocuparse porque nuestros actos incomoden a quienes duermen al lado.
Recuerda que el deseo de hacerlo bien será un interferencia; es más importante amar lo que hacemos y disfrutar de todo el trayecto; la meta no existe, el camino y la meta son lo mismo, no tenemos que correr hacia ninguna parte, sólo saber dar cada paso plenamente.
No, no te resistas, ríndete a la vida, quien acepta lo que es y se habilita para hacer lo que puede, entonces encarna las utopías y lo imposible se pone a disposición.
La mejor manera de ser feliz es: “ser feliz”; reconstruye tu raíz y saborea la vida; somos como peces de mares profundos, si salimos a la superficie reventamos. La frivolidad y la intrascendencia condenan la vida a la muerte. Cuando somos más grandes que lo que hacemos, nada puede desequilibrarnos, pero cuando permitimos que las cosas sean más grandes que nosotros, nuestro desequilibrio está garantizado.
El corazón está en emergencia por falta de amor, hay que volver a conquistar la vida, enamorarnos otra vez de ella; nuestro potencial interior aflora espontáneamente cuando nos dejamos en paz. Quizá sólo seamos agua fluyendo; el camino nos lo tenemos que hacer nosotros, mas no permitas que el cauce esclavice al río, no sea que en vez de un camino tengas una cárcel.
La infelicidad no es un problema técnico, es el resultado de haber tomado el camino equivocado.
Amo mi locura que me vacuna contra la estupidez, amo el amor que me inmuniza ante la infelicidad que pulula por doquier, infectando almas y atrofiando corazones. El amor es, a nivel sutil, la esencia de nuestra instancia inmunológica. Sin amor, el síndrome de inmunodeficiencia será adquirido inevitablemente y ello es mortal.
Desde mi corazón indígena sospecho que ser infeliz es una evasión. ¡Cuán fácil es hacer tonterías en este mundo moderno! Sospecho que el hombre empezó a equivocarse hace mucho tiempo, es decir que ya es tiempo de rectificar la marcha, y reorientando el paso, retomar la sagrada senda del sol. No es posible llegar a nuestro sitio sin trascender el egoísmo; no es posible acceder a la vida plena sin haberse purgado previamente de miedos y temores.
La gente está tan acostumbrada a complicarse, que rechaza de antemano la sencillez; la gente está tan acostumbrada a ser infeliz, que la sensación de felicidad les resulta sospechosa; la gente está tan reprimida, que la espontánea ternura le incomoda y el amor le inspira desconfianza.
Hay cosas que son muy razonables y… apestan.
Ya no podemos perder el tiempo en seguir aprendiendo técnicas espirituales cuando aún estamos vacíos de amor.
Un día permitimos que nos esclavizaran y ni siquiera existen. El amo resultó ser un fantasma manejado a control remoto por quienes nos prfieren domésticos.
Quienes no están preparados para escuchar tienen la recompensa de no enterarse de nada.
Disfruta de lo que tienes, recibe lo que venga, crea e inventa lo que necesites, haz solo lo que puedas, y fundamentalmente celebra lo que tengas.
La vida es un canto a la belleza, una convocatoria a la transparencia, cuando esto lo descubras desde la vivencia, el viento volverá a ser tu amigo, el árbol se tornará en maestro y el amanecer en ritual, la noche se vestirá de colores, las estrellas hablarán el idioma del corazón y el espíritu de la tierra reposará otra vez tranquilo.
Digan lo que digan de mí yo soy el que soy.
Chamalú
|
Dedico este post, con mucho cariño, a mi buena amiga Pilar, a quien mando desde aquí un abrazo muy fuerte.
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Desconfío como el que más (aunque de todos algo se puede aprender) de gurús, iluminados, maestros sospechosos y demás grupos salvadores de la humanidad... sin embargo he descubierto, recientemente, alguien cuyas palabras me seducen: Chamalú. He aquí una muestra de ellas y que cada uno juzgue por sí mismo:
| Las células son las estrellas de nuestro universo corporal, las mujeres son los faros de la naciente humanidad, más aún, ésta es la transición y la luz que recién comienza a desplazar la oscuridad. Aún hay sombras abundantes, bosques oscuros de densos miedos, donde el tupido follaje de la incertidumbre impide a los rayos de luz llegar hasta los corazones.
Y los dioses pidieron a través de los maestros árboles, entregar la antorcha encendida a la mujer, mas no a la mujer miedosa y conformista, no a la mujer resignada y quejosa, no a la mujer débil y desprovista de confianza en sí misma, sino a esa mujer, que, aún levantándose desde sus errores, atravesando sus miedos y rompiendo sus cadenas, se atreva a levantarse, caminar con paso firme hasta que sus brazos se conviertan en alas y el vuelo a la luz sea inevitable.
Esa mujer vive en semilla es todas las mujeres esperando el agua de espiritualidad y la luz del conocimiento para germinar, crecer y florecer.
Es probable que la semilla de la nueva mujer haya germinado, más en el intento fue atada a su raíz, obligándola a permanecer enana, sometida, impotente, paralizada por miedos que en nombre de una ficticia seguridad le ofrecen la protección de una cárcel, paradójica situación que alimenta una alegría artificial que perpetúa cadáveres con apetito, en esta constelación de estrellas apagadas, esperando la oportunidad de despertar.
La germinación de la nueva mujer comienza con un acto de rebeldía, suprema rebeldía, sagrada disidencia de lo establecido, que en nombre de una normalidad anormal, mutilada, esclaviza a la mujer en modernas cárceles de barrotes invisibles.
Es preciso convertir la vida en una maravillosa aventura de aprendizaje sin límites, sin auto engaños, sin verdugos, sin víctimas, sólo con el fervor de crecimiento hecho manera de vivir creativa, conducida por la imaginación. Es preciso convertir la vida en una suprema ceremonia, para que todo sea sagrado, todo importante, más nada demasiado importante como para impedir la lucidez, la serenidad y el amor.
Nunca hoy como antes la mujer tuvo la oportunidad de convertirse en una mujer sagrada, en un ser lúcido y sabio, en una guerrera-caminante, consciente de que nada puede perder porque no busca ganar.
Cuán importante es que el despertar de la mujer guerrera esté caracterizado por la tolerancia, la caminante requiere de obstáculos en su camino, obstáculos que fortalezcan su voluntad tornando a sus pasos serenidad y valor.
Las mujeres están regresando convertidas en preciosos seres que derrochan belleza y musicalidad e invitan a los hombres a instalarse y vivir en la dimensión poética de la vida.
La mujer sabia no precisa hablar, su presencia es suficiente, su mirada, su silencio, todo es enseñanza, su amor se instala llenando el espacio de luz que habita... quizás todo comience tomándose unas vacaciones a solas, es decir consigo misma, ¿qué otra cosa tienes que a tí...?
¿Y si hoy te propusieras cambiar, transformar a la mujer común en una caminante-guerrera, transitando un sueño, encarnando una utopía, vivenciando que el paraíso es un estado de conciencia?
¿Y si te atrevieras a ser tú misma, silvestre, salvaje, libre, natural, inocente, niña y abuela ? !cuánta luz volvería iluminar tu rostro! !cuánto amor emitirían tus ojos! !cuánta energía llenaría tus manos!
El despertar de la mujer adquiere connotación de rebelión, supremo acto de valor que convertirá la oruga en mariposa.
!Fíjate con qué facilidad se desplaza la luciérnaga en la noche! En tiempos como éstos estamos destinados a vestirnos de luz. A eso hemos venido.
EL amor comienza más allá del temor. Mientras tenemos miedo estamos paralizados. Es precios avanzar en dirección a nuestros peores miedos, es urgente enfrentar nuestros peores monstruos, para descubrir que los tigres son de papel, es preciso prepararse para tener la forma del agua, tan fuerte que perfora la roca y tan flexible que tiene todas las formas sin dejar de ser agua.
Ser mujer en esta época, es una iniciación. El hombre privilegió lo externo, apostó su vida en favor de lo cuantitativo, descuidó la esencia, pisoteó lo sagrado.
Mujer, ¿comprendes el motivo trascendental de tu paso por la tierra? si así fuera, todo el universo apoya tus pasos.
Y más allá del temor, transita la mujer guerrera, caminante de todos los senderos, porque cuando vivimos en el corazón, donde sea que estemos, estamos en casa... "
Texto (levemente retocado) de Chamalú. |
Estas palabras están especialmente dirigidas a ellas, otro día pondré cosas que nos atañen a todos, aunque ya sabéis... todos llevamos dentro una mujer, o deberíamos, sobre todo por aquello de la armonía.
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nada soy, lo sé
y así me despido
buscadme entre vosotros
si es que me echáis de menos
nada puedo decir
que no esté ya dicho
ni el canto de lo bello
ni el descifrar de enigmas
desconfiad de mis palabras
tempranas enseñanzas
aborrecidas a destiempo
y miradlas con renovada mirada
sé olvidadizo y creativo
entra en los templos del silencio
y asómbrate ante la vida
recreadlo todo, como hace el poeta
dejad que enmudezca ahora
palabras mancilladoras
el símbolo es un testigo mudo
semilla durmiente mecida en el viento
nada soy... y muero
preñado de mis sueños
esperaré en absoluta quietud
abierto al dolor... y la vida
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