Miedo a fluir

Ante los vaivenes de la mente y los estragos del olvido, solemos aferrarnos a los pensamientos, a las ideas. Y en el caso del escritor (me incluyo entre ellos) tememos dejar pasar una frase, un hallazgo, una genialidad… Por eso apuntamos o grabamos rápidamente cualquier “luz” que se nos venga encima.
Tenemos miedo a fluir, a confiar en una mente que se nos muestra inestable, cuando en realidad podría ser más estable de lo que imaginamos, eso sí, siempre que aprendamos a estar tranquilos y en paz con nosotros mismos.
Quizá eso sería un grado más en nuestro crecimiento como personas. Se trataría de una nueva generosidad, o una nueva libertad, la de no necesitar aferrarse a las ideas como si fueran bastones donde apoyarnos, donde sentirnos seguros.
Tendríamos que reconocer como algo real que las ideas están ahí, y seguirán estando…
4 comentarios - Escribe aquí tu comentario
Se me ocurren dos comentarios a tu última reflexión.
Primero: creo que como, personas a las que nos apetece disfrutar de la sensación placida que otorga el escribir, dibujar o cualquier otra manifestación de lo que habita en nosotros, como tu muy bien dices, deberíamos confiar más en nuestras mentes libres (tenemos otra que por desgracia no lo es) a la hora de ese siempre estar pendientes de coger al vuelo una imagen, una palabra, una frase que tememos perder por miedo a no encontrar una sustituta que nos haga capaces de expresar lo que queremos.
Si nos soltásemos la coleta de la mente, es muy probable que permitiésemos una mayor fluidez y sobre todo eliminaríamos el obstáculo del ¿Qué estilo elijo, que imagen propongo?
Todo acudiría a notros de forma más pura, más limpia, más ingenua.
En segundo lugar, yo creo que todo esto puede suceder no solo en este campo creativo, sino en cualquiera que sea el lugar o la actividad que tengamos.
Lo cierto es que nosotros hacemos bastante poco y lo único que logramos con nuestras ideas es interponer cortapisas al devenir de lo que llamamos vida.
Seguro que continuamos con este tema.
Es cierto. Influyen demasiadas cosas que hacen de nuestra cabeza un baúl sin fondo en el que es difícil encontrar piezas de incalculable valor para nosotros. La edad viene a empeorarlo aún más.
Nuestra "vida reflexiva" aflora cuando la reproductiva se hunde. Recuerdo que con 30 años todavía no se me olvidaba nada, y eso que estaba más dispersa.
Con respecto a las ideas, ...ummm... bajo mi punto de vista son bastones muy necesarios, pero que no son eternos, caducan con nuestros cambios. También las veo relacionadas con los sueños (no de dormir).
Un post muy interesante. Da para pensar mucho y hablar más. Muchas gracias.
Un saludo desde la Enterprise.
Comparto a plenitud tu pensamiento en este aspecto. Se requiere de más confianza en nosotros mismos. saludos.
Llego tarde a la bienvenida (el 500 me ha estorbado el paso) Por lo que ya he leído, es seguro que me encantará visitar esta página regularmente.
me reitero: bienvenido











