En defensa de Nietzsche (III)
Esta entrega de frases de Nietszche tiene un sabor muy especial, pues habla de un momento crucial de su vida, cuando, hastiado de su trabajo de filólogo, cae enfermo, y en ese cuidarse encuentra todo un campo sembrado de tesoros internos. Me recuerda a cuando el propio Buda (salvando las distancias) abandona sus ayunos y castigos corporales que tanto le debilitaron, y en ese recuperarse decide meditar a los pies del árbol Bodhi...
Seguimos en el libro ECCE HOMO, concretamente en el capítulo "Humano, demasiado humano".
“Arrastrarme con acribia y ojos enfermos a través de los métricos antiguos (¡a esto había llegado!) Me vi, con lástima, escuálido, famélico: justo las realidades eran lo que faltaba dentro de mi saber, y las “idealidades” ¡para qué diablos servían!”
“Entonces adiviné también por vez primera la conexión existente entre una actividad elegida contra los propios instintos, eso que se llama “profesión” (Beruf), y aquella imperiosa necesidad de lograr un adormecimiento del sentimiento de vacío y de hambre por medio de un arte narcótico, (...una primera contranaturaleza fuerza formalmente otra segunda...) se olvidan de sí mismos, se evaden de sí mismos por un instante... ¡Qué digo! ¡por cinco o seis horas!.”
“Cualquier modo de vida, las condiciones más desfavorables, la enfermedad, la pobreza. Todo me parecía preferible a aquel indigno “desinterés” en el que había caído, primero por ignorancia, por juventud, pero al que había permanecido aferrado más tarde por pereza, por lo que se llama “sentimiento de deber”.
“La enfermedad me proporcionó asimismo un derecho a dar completamente la vuelta a todos mis hábitos: me permitió olvidar, me ordenó olvidar; me hizo el regalo de obligarme a la quietud, al ocio, a esperar, a ser paciente... ¡Pero esto es lo que quiere decir pensar!...”
“El mí-mismo más profundo, casi sepultado, casi enmudecido bajo un permanente tener-que-oír a otros sí-mismos (¡y esto significa, en efecto, leer!) se despertó lentamente, tímido, dubitativo, pero al final volvió a hablar. Nunca he sido tan feliz conmigo mismo como en las épocas más enfermas y más dolorosas de mi vida...”
Y con este "mí-mismo" me retiro de momento, otros frentes me reclaman, afortunadamente relacionados con el escribir. Os dejo en buena compañía, sin duda alguna.
3 comentarios - Escribe aquí tu comentario
Buenos días Blas,aunque no deje comentario te sigo leyendo.
Estoy espesita aún a estas horas y Nietzshe no me va a ayudar mucho para aclararme.
Un saludo de Pilar
No Pilar, justamente hoy es muy fácil de leer, habla de su vida.
Un besote y gracias por seguirme, se que hablar de Nietzsche no es precisamente popular, pero debo ser fiel a mí mismo.
Hola Blas! Acabo de postear un breve Nietzscheano en mi Blog. Pasa y solázate.











