Libro de Arena
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Reflexiones

Vivir y escribir, escribir y vivir, todo es uno y lo mismo.

Banda sonora

Por fin es viernes, he terminado algunos trabajos, otros tendrán que esperar, y mientras suena Norah Jones de fondo vienen a mi memoria algunas ideas que, no hace mucho, revoloteaban sobre mi cabeza, o sobre donde quiera que esté el centro de mi consciencia, pues uno ya no está muy seguro de nada, dicen que cuando a un japonés se le pregunta con qué piensa se señala el estómago (quizá por eso se coman a los delfines). Y por otra parte algien ha descubierto que la zona del corazón tiene entramados neuronales parecidos a los del cerebro, por no hablar de la actividad que se percibe en tan romántico lugar. En fin, que las ideas, cansadas de esperar me han tomado al asalto y aquí estoy, siendo su embajador, su altavoz, su vida encarnada, y tal y tal… ¡pero que pesado estoy hoy!

El tema son las bandas sonoras que escuchamos en las películas, elemento imprescindible que nos mete en situación, en cualquier situación; nos pone románticos antes del beso y durante también; y nos acojona sin motivo a aparente como títeres que permiten manipular sus emociones. Nada sería el cine sin las bandas sonoras, haced la prueba, qué vacío tan grande, qué soledad, qué nadidad más insoportable ¿verdad? Y yo me pregunto, como siempre hago cuando no entiendo algo o no me cuadran las cosas: si en la vida real no hay banda sonora ¿Por qué es tan importante en el cine? ¿Qué representa la música?

Y digo todo esto porque yo también quiero una banda sonora, deseo despertarme con Mozart, trabajar con Freddie Mercury, hacer el amor con el Bolero de Ravel y dormirme con una nana, por ejemplo. Pero todo ello sin tener colgado de mis orejas un auricular enchufado a un emepetres, no, no, que surja del espacio al igual que en el cine.

Veamos, veamos que puede ser eso de la banda sonora… quizá esté sustituyendo algo que tenemos las personas cuando contamos una historia, pues cuando alguien me cuenta su vida (y lo hace con cierta gracia) no echo de menos nada ¿será la calidez de la voz, la presencia real del otro, su mirada? Es posible, a fin de cuentas la música surge de los movimientos interiores del músico, sus emociones, sus ideas, sus miedos y bravatas, etc. en definitiva de todo su mundo interior, algo que está en todos nosotros y que no podemos evitar mostrar al expresarnos. Creo que eso es lo que no tiene el cine, y lo que la música trata de sustituir.

Al final va a ser que sí tengo mi propia banda sonora, que todos la tenemos, y que todo es cuestión de escucharse con cuidado, shhhh, silencio, que estoy en ello…

www.blascubells.com


4 comentarios - Escribe aquí tu comentario

lo dijo Revangel 16 Noviembre 2007 | 08:53 PM

Yo siento que en el caso del cine la música completa y contiene al mismo tiempo todo eso que se nos escapa por la "ficción" o "irrealidad" del cine, su no estar frente a tí, y puede expresar esa cosa que sientes en presencia de alguien, en cualquier situación, cuando está bien compuesta y armoniza e hila las escenas.

En mi vida sí hay banda sonora. No me recuerdo sin música, no puedo imaginar mi vida sin ella. A veces es puramente música, que surge de una orquesta, del ordenador, de la radio del coche. Otras veces todo lo que hay alrededor monta un concierto inesperado. La música es una forma de expresión tan sublime...

lo dijo Rubentxo 16 Noviembre 2007 | 09:56 PM

Hola, Blas.

Es curioso lo que expones.

Algunas veces, después de ver una película, me he dado cuenta de que durante toda la proyección yo estaba notando algo muy extraño. ¡¡Y era que la peli no tenía música!!

Últimamente he visto varias películas seguidas en las que no había música (creo que casi todas del movimiento Dogma). Parece raro, pero también descubres que una buena historia, bien realizada, bien interpretada y bien contada, no necesita música.

Por otra parte, hay películas en las que la música es mera decoración (sobre todo cuando esa banda sonora es de música pop o rock).

A mí me encantan las bandas sonoras. Y, efectivamente, hay miles de películas que no serían lo mismo, incluso que no tendrían sentido sin sus bandas sonoras: La naranja mecánica, 2001, La guerra de las galaxias... En fin...

Un saludo y, ¡música!

lo dijo Concha 17 Noviembre 2007 | 06:37 PM

Me temo, Blas, que la banda sonora que suele acompañarnos es la de los pensamientos reincidentes, 60.000 al día, dicen los expertos; esos 60.000 se parecen a los de ayer y a los de hoy. No sé dónde leí que nos resulta chocante ver a una persona hablando en alto sola, pero no nos resulta extraña esa conversación mental que nos traemos constantemente.

Eso sí, la música, el baile, el arte, su contemplación y disfrute, y aún más, su creación, nos deleitan y sosiegan.

lo dijo Blas a Concha 18 Noviembre 2007 | 03:41 AM

Bueno, mi querida Concha, gracias a que esos expertos se equivocan, tenemos compositores que hacen buena música, y la sacan de su propio interior, o eso creo.

Un besote.

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