El derecho de ser hipócrita
Muy mala imagen tienen en nuestra sociedad los llamados hipócritas, yo mismo soy portador de tan despreciada flor, y lo admito, lo soy. Yo hablo, reflexiono y escribo sobre cosas que me superan, que si la sabiduría, la belleza, el amor, la psicología humana, Nietzsche, los ideales, la trascendencia, el ser, Dios… Y claro, uno es humano, y a veces muy humano, con lo cual vivir a la altura de tan altas miras es poco menos que imposible, por eso se puede asegurar que digo una cosa y hago otra, que soy un hipócrita, en pocas palabras. Y en este post me propongo defender el derecho a serlo.
“Dime de qué hablas y te diré de lo que careces” dicho popular español (y de otros lugares seguramente) muy acertado. Pero ¿acaso hay otra manera, otro proceso? Creo que primero nos damos cuenta de algo, puede ser una injusticia o una errónea manera de proceder, luego reflexionamos sobre ello haciéndolo consciente, lo comentamos también hablando o escribiendo, y más tarde, pero bastante más tarde, eso modifica las inercias de las costumbres, las conexiones neuronales, las actitudes inconscientes, etc., etc. Y entonces, sólo entonces, nos acercamos a lo que hemos descubierto y creemos que debería ser en nosotros. Pero hasta que ese proceso llega, por el camino, seremos unos hipócritas ¿no?
Me pregunto si hay otra vía, y sí, la hay, pero sufre similares mismas consecuencias. Me refiero a la imitación de moldes, y es que cuando uno no sabe muy bien quién es, al menos en algunos aspectos de la vida, entonces prueba a copiar modelos que le son atractivos aunque ajenos (por ejemplo ideas de moda), las saborea y mastica hasta que por fin hace un natural proceso de asimilación y evacuación de lo inservible bien conocido de todos. Sin embargo, en ese largo proceso, uno ha ido mostrando a los demás toda una gama de imágenes de sí mismo un tanto contradictorias. Y volvemos a lo mismo, es fácil, muy fácil, en esa situación, etiquetar a alguien de hipócrita.
También me pregunto si me perdonarán aquellos a quienes hice daño, o defraudé, en el largo camino que va desde mi toma de conciencia hasta una aceptable asimilación. En mi defensa diré que tengo buen fondo, que soy “buena gente”, y que el signo zodiacal que al parece me rige, sagitario, es así, medio bestia, medio humano, pero siempre con su arco al cielo apuntando, las saetas de sus inquietudes.
8 comentarios - Escribe aquí tu comentario
Probando
Querido Blas , pienso que lo que describes no es hipocresia,la hipocresia es otra cosa ,es el arte de fingir que se tienen cualidades,ideas o sentimiento que en realidad no se tienen.
No hay que confundir hipocresia con aprendizaje.
Un escritor no es hipocrita ya que si tiene,cualidades ,ideas y sentimientos y ataves de ellos ,aprende ,reflexiona ,los incorpora a su vida o los desinstala y modifica .y con ello surgen cambios el comportamiento del individuo atraves de su propia experiencia personal.
HIPOCRESIA NO, APRENDIZAJE SI.
Solo los necios llaman ipocresia al aprendizaje.
Besitos
Empar
Querido Blas , pienso que lo que describes no es hipocresia,la hipocresia es otra cosa ,es el arte de fingir que se tienen cualidades,ideas o sentimiento que en realidad no se tienen.
No hay que confundir hipocresia con aprendizaje.
Un escritor no es hipocrita ya que si tiene,cualidades ,ideas y sentimientos y ataves de ellos ,aprende ,reflexiona ,los incorpora a su vida o los desinstala y modifica .y con ello surgen cambios el comportamiento del individuo atraves de su propia experiencia personal.
HIPOCRESIA NO, APRENDIZAJE SI.
Solo los necios llaman hipocresia al aprendizaje.
Besitos
Empar
Sí lo sé, pero eso no evita que otros te vean como hipócrita, y sería de hipócritas decir que a uno le importa un pimiento lo que digan los demás.
Un besote.
Cierta dosis de hipocresía es necesaria para mantener una apariencia educada ante los demás, aunque sé de qué hablas y no te refieres a eso.
Yo tengo un defecto terrible: soy sincera sin proponérmelo, por pura impulsividad. Esto tiene mucho que ver con la impertinencia. A ver si poco a poco me voy puliendo.
Relaciono lo que dices con el superyó freudiano. Y estoy totalmente de acuerdo con lo que escribe Empar.
Se me hace difícil pensar que tú puedas hacer daño a alguien, al menos conscientemente porque tienes un corazón inmenso.
Un beso muy, muy fuerte
Pues al parecer sí puedo hacer daño, lo cual me tiene perplejo y es motivo de varias reflexiones, y es que las posibilidades para interpretar un gesto, una acto, una palabra... son infinitos y tienen mucho que ver con el mundo interior del que lo recibe, todo es increiblemente subjetivo, incluido el cómo me veo yo.
Por cierto, me alegra verte por aquí.
Un besote.
Hay que tener mucho cuidado con las subjetividades ajenas: el que tiene el poder es el que consigue que el otro se sienta culpable. Las personas de bien, los neuróticos, somos los que nos sentimos culpables cuando no lo somos: presas fáciles para los psicópatas disfrazados de "equilibrio y control", a los que admiramos porque nos hacen ver que somos débiles ( y culpables).
Yo también me alegro mucho de tu vuelta; es increíble que LDA funcione un día como hoy.
Besitos
Es un problema de ellos Blas,lo importante es como te sientes tu.Todos podemos hacer daño en un momento dado, pero habria que preguntarse porque el otro se siente dañado.
Besitos
Empar











