Libro de Arena
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Reflexiones

Vivir y escribir, escribir y vivir, todo es uno y lo mismo.

"El Atasco" Duelo Literario (I)

EL ATASCO

La primavera llegó, las golondrinas de Alejandría ya regresaron a Inglaterra sobrevolando el Cabo de Gata. Y ahora, con el estío, nuevos viajeros, de muy diferente índole, se lanzan a recorrer las sinuosidades del asfalto. Desde mi privilegiada visión de narrador, parece una estampida de cangrejos y tortugas de cuatro ruedas que se aprestan a arrastrar sus panzas bajo el calor sofocante de un verano inmisericorde. Desde mi trono omnisciente detecto millones de personas que ilusionadas dirigen sus lagartijas metálicas a mejor destino, no sin antes sufrir para merecerlo, soportando así las interminables esperas en ésos “cuellos de botella” mal llamadas “vías rápidas”.

Un dedo fino y rosado, de uña carmesí, arrastra una porción de polvo dibujando una línea larga y negra en el salpicadero gris de uno de tantos coches allí atrapados.

- ¡Qué guarro eres Paco!- dice ella mientras se mira divertida el dedo ennegrecido.

- ¡Ya ves tía! - dice él rascándose su barba de tres días - No he tenido tiempo de “lavalo”, pero toma, haz algo- sugiere Paco pasándole una bayeta ennegrecida.

- ¡Qué asco, quita, quita!- dice la Mari con mucha “grasia” provocando la risotada del acompañante y la algarabía mutua de tan curiosa hermandad.

En la planta primera de un enorme camión, se abre lentamente una ventanilla buscando la traicionera brisa de los campos de Castilla. Un rostro poco agraciado, yo diría que algo embrutecido, se asoma con cuidado mirando hacia bajo y sonríe, deleitándose con la refrescante visión de unos muslos blancos anhelantes de playa, mar y sol mediterráneo. Ella, ignorante de tan erótico protagonismo, airea con garbo su voluptuosa falda provocando oleadas mínimas de agradables vientos.

Al otro lado de la autovía, una madre malhumorada, bajo la atenta mirada de un padre resignado y unos hermanos divertidos, sacude con violencia el cuerpecito tierno y asustado de su hijo, al tiempo que le arroja todo tipo de improperios, seguramente desaprobados por cualquier método pedagógico, incluso de educación canina.

- ¡Tonto del haba! ¡Meón, que eres un meón! ¡Qué no lo hiciste en casa como te dije! ¡Siempre la misma, siempre me hace la misma! ¡Me “cagüentó” el niño éste…!

A lo lejos se oye el monótono canto de los claxon que llaman otra vez al orden, la serpiente multicolor vuelve a moverse lentamente, arrastrando su pesada carga, unos cuantos metros más allá, lo justo para no desesperar a nadie, lo imprescindible para cambiar el paisaje de las miradas, lo necesario para enriquecer los acontecimientos sociológicos entre cangrejos, tortugas y lagartijas…

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El texto pertenece al duelo literario que estoy librando en www.yolje.com y al cual estáis invitados.

www.blascubells.com


2 comentarios - Escribe aquí tu comentario

lo dijo Vagabunda 24 Abril 2008 | 01:16 PM

Si es mejor quedarse en casa o caminar ...mierd... tanto coche.

Asi que de duelos? Te deseo mucha suerte.

saludos

lo dijo Blas a Vagabunda 24 Abril 2008 | 01:27 PM

Gracias Vagabunda, tengo una contrincante muy buena, voy a necesitar suerte... y mucho votos cuando se cierre el duelo. :-P

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