Una sonrisa de oreja a oreja
Quizá estas reflexiones sean los primero pasos hacia mi perdición, pero si ha de ser así que sea, pues eso es lo que en estos momentos veo y entiendo, y sería un suicidio de la coherencia renunciar a lo que por mí mismo descubro y aprendo.
Todo comenzó (lo que da pie a estas palabras) el fin de semana que pasé en Madrid hace algunos días, un buen amigo me invitó a jugar un partido de futbito el sábado, hacía tiempo que no practicaba ejercicios por problemas en una rodilla (suelo hacer deporte), pero una extraña alegría interior me impulso a aceptar a pesar de ser consciente de la paliza que eso suponía. El caso es que nos juntamos diez hombres (y algunas espectadoras) en La Chopera del Retiro, todos jóvenes menos mi amigo y yo, por lo que fuimos capitanes y elegimos uno a uno a los dos equipos. Desde el primer momento supe que ganaríamos, nos entregamos en cuerpo y alma a correr pelota arriba, pelota a bajo, pase aquí, pase allá, y aunque empezamos muy mal, perdiendo por 0-2, al final remontamos quedando 8-5. El ambiente que se creó entre nosotros al compartir sudor, esfuerzo y goles fue maravilloso, y los otros supieron encajar la derrota que no era tal, pues de lo que se trataba era de jugar y jugamos. A todos se nos quedó una sonrisa de oreja a oreja.
Días después un amigo, soltero él, me contaba como una noche entró en un pub y entre risas y bromas con una chica que se encontró con otra gente, acabaron yéndose a un hostal haciendo el amor apoteósicamente hasta tres veces, no les importó a ninguno de los dos que ella tuviera novio. Por descontado que la apasionada experiencia le dejó una sonrisa de oreja a oreja que aún le dura, y es de suponer que a ella también. Entre mis recuerdos, no lo negaré, hay algún episodio parecido… pero no me pondré nostálgico, mejor será que no.
De todo esto concluyo varias cosas, que esa sonrisa de oreja a oreja es lo más parecido a la felicidad, o al menos a un tipo de felicidad (si es que hay varios), y que como elemento común tienen la osadía, la pasión, el juego y la entrega (y quizá el sudor), que podríamos resumir como “el acto de vivir”.
Y es que va a tener razón Gabriel García Márquez cuando en su obra “Cien años de soledad” apunta que cuando los Ángeles se revelaron a Dios le ganaron la batalla, pero prefirieron que ningún humano se enterara, con lo que es el Diablo quien está en el trono de Dios haciéndose pasar por él y gobernando el mundo, y quien con sus religiones monoteístas llenas de moralina condicionante nos hacen infelices al prohibirnos vivir, y no dejarnos disfrutar libremente de la existencia. Así pues concluyo que la espiritualidad, lo que nos hace felices y ser, está en vivir, en la sed de vida, en el impulso de ser uno con todo lo que existe, y no en otra cosa.
Me voy de rebajas…
14 comentarios - Escribe aquí tu comentario
me encanto tu relato amigo es cierto
la verdadera felicidad es estar bien
reir y disfrutar de lo qué la vida te ofrece
las cosas belllas , los amigos , el amor
ectr y desde luego no es para menos
qué tu amigo tubiera esa son risa de
oreja a oreja como ella claro esta
un placer leerte saludos de manoly
un besito
Tener la virtud de darse cuenta de los momentos que, de verdad, valen la pena y saborear el preciso y precioso instante presente, es el mayor de nuestros tesoros.
Enhorabuena.
Cuidado que las rebajas. Tienen el defecto de hacerte "subir" por las paredes... jajaja
Pues sí, quizás esas sonrisas abiertas sean lo más parecido a la alegría que podemos encontrar, tal vez, de hecho, sean la esencia de la felicidad misma.
Muy interesante. Y muy sabio.
Saludos y cuidado con las rebajas.
Hasta pronto.
Estoy plenamente de acuerdo con lo que dices. Es un pecado desperdiciar cualquier momento que nos haga sentir bien. Bueno, siempre que no sean perjudiciales como jugar y amar.
Un beso
Que puedo decir, solo que como ya vengo diciendo siempre, el pasado puede ser precioso, pero tambien el presente e incluso el futuro.
Y tambien que por mucho tiempo que pase..por muy mayores que nos hagamos dentro de nosotros hay un corazón que quizas se torne debil y cansado con los años...pero que en cuanto a sentimientos y a disfrutar vivencias no entiende nada de calandarios.
Un abrazo.
Se dice que la felicidad no existe, pues esta puede definirse como la satisfación de los deseos del ser humano, y que, cuando uno queda satisfecho, ya hay otro a la puert que no nos deja alcanzar esa felicidad.
Pero desde luego, lo que tú describes es lo mas parecido a ser felíz, al menos, difrutando del momento.
Un beso
wow, haces un resumen especialmente dulce. a mitad del ralato no negare que me detuve para dejarlo, pero volviste a captar mi atencion y el final no pudo sermejor, felicidades......dame el privilegio de seguir leyendote
Buenas tardes Blas
He llegado a t ublog por pura casualidad de lo que me alegro u n montón, jeje
La sonrisa de oreja a oreja es una sensación casi prohibida hoy en día
Yo particularmente so yde carcajadas abiertas y sonoras, signo inequivoco de que vivo y además disfruto intensamente
Besos
Seguire leyendote
Gracias a todos por vuestros comentarios, al parecer os ha gustado la reflexión, e incluso he hecho nuevos lectores, genial, sed bienvenidos, por supuesto.
Victormanuel, gracias por tu sinceridad, te respondo de igual manera: creo que la parte del futbito me ha quedado algo larga, supongo que ahí es cuando decae el ritmo ¿no? pues me tuve que controlar para no poner más detalles, y es que tras el futbito mi amigo (un giri enamorado de los tópicos españoles) y yo nos fuimos a un bar de pantalla gigante a ver el partido España-Suecia, sólo vimo los últimos 20 minutos, suficiente para que la sonrisa aún se acercara más a las orejas, jejejeje.
Me reitero, gracias a todos por leer mi blog y por vuestros amables comentarios, me ponéis las pilas.
Vivir el momento intensamente. ¿Por qué será que todos los que estamos por aquí metidos cada vez creemos más en esa forma de vida?¡ Porque YA es una forma de vida! Debe ser porque a todos nos funciona.Un beso de oreja a oreja.
Para cada cual hay felicidad, disfrute y placer de acuerdo con su propio nivel. Y como estamos tan embebidos de nuestra propia manera de percibirlos, nos cuesta concebir que lo que para nosotros es goce, quizás para otros es sufrimiento, y viceversa.
¿Qué hay más intrincado y subjetivo que los sentimientos, pensamientos y pasiones humanos?
Moraleja: de lo que tú sientes y percibes, no te apresures a sacar conclusiones abarcativas para el resto de la Humanidad...
Enhorabuena por tu triunfo futbolístico.
Y sí, todos hemos tenido momentos que nos han dejado una sonrisa de oreja a oreja.
Hay que saborear bien todos esos instantes, “hay que sudar la camiseta” :D
Hola Jorques ¿qué tal ese veranito? a ver si quedamos para tomar algo y se lo decimos a Salva.
Saludos.
Hey Blas, el veranito con calor, mucho calor, pero aún así pinta bien.
A ver si la próxima vez nos reunimos todo el grupo.
Por cierto, acabo de actualizar mi blog :P











