LA MALA EDUCACIÓN


Prefacio al Nº 1 de "PALABRAS ESCRITAS"
Los nueve años que compartí con don Augusto Roa Bastos comprendí en forma cabal la importancia de la integración de los pueblos a través de la cultura. Nuestro MERCOSUR nació entre pañales de marketing y publicidad multimedia pero fuera de los discursos de barricada de políticos de turno que a su turno pasan sin dejar rastros, la agenda cultural ha sido un pobre fantasma hasta hoy. Y, mientras los discursos políticos son pasto del viento, los pasos de la cultura quedan grabados en la piedra.
La prédica de don Augusto jamás cesó de clamar en este desierto de ideas: la integración debe incluir la cultura como fundamento, y dentro de la cultura las letras tienen el privilegio de remansar el pensamiento que es la expresión más acabada de la identidad de los individuos y los pueblos.
Palabras, gracias a Vidalia Sánchez sale ahora con autores argentinos, brasileros, uruguayos y paraguayos. Estamos pensando en la Región y con ojos nostálgicos, dejamos atrás los provincialismos que nos mantuvieron aislados en clanes, topografías, grupos y capellanías siempre propensasal encierro y al autismo de unos pocos cofrades que se leen a sí mismos. Para iniciar un auténtico proceso de comunicación es necesario el diálogo fluido, los encuentros, el conocimiento de obras y autores desde todos los puntos que conforman el círculo de la comunidad comunicante.
Este prefijo comunnis reúne y aglutina en una misma transferencia de ideas al conjunto social. Si úpor ejemplo- los escritores paraguayos conociésemos más autores brasileros podríamos promover la lectura de sus textos hoy casi apócrifos, es decir, escondidos a las miradas de la gente. Paralelamente, nuestros vecinos uruguayos y argentinos desconocen nuestra existencia; no serán más faustos después de leernos pero sí seguramente más ricos en su visión y eso evita los encasillamientos y prejuicios que cierran la mirada al otro con simplificaciones.
Vivimos un mundo complejo donde los medios masivos invaden casi cualquier campo hasta volverlo confuso e incomprensible si los actores culturales no hallamos los códigos para dialogar y filtrar la avalancha de cifras, datos, informes, panoramas, intereses, políticas y vaticinios econométricos que abruman.
La lectura se ha convertido en ese refugio contra las interferencias. Si esa lectura sirve para comunicarnos y conocernos ha doblado su propósito original. "Palabras" es un puente más para propiciar ese diálogo en la Región.
¿Qué será esta cosa tan compleja comprendida como "Región"?
Creo que en ese concepto está la clave para desentrañar un proyecto como éste. Y en este sentido, entender que ya no somos provincianos ni aldeanos significa romper moldes rígidos que por siglos ataron a los autores a los mapas políticos como si fuese parte de un destino ineludible.
Diversos criterios utilizaron los estudiosos para sitiar geográficamente a un autor; unos dicen que es un escritor argentino "quien nació en la Argentina" pero sabemos que el lugar de nacimiento es casual y siguiendo esa receta, un paradigma de la literatura brasileña, Clarice Lispector debería consignarse entre las escritoras ucranianas. Alfonsina Storni sería suiza y Josefina Plá, española.
Otro localizador es el sitio donde escribió sus obras. También este criterio puede ser reducido al absurdo si pensamos por ejemplo que Conrad escribió casi toda su obra en el mar, durante los viajes. Ni hablar de Rubén Darío, Neruda, Alberti poetas que por nomadía o exilios escribieron en diversos puntos del planeta. El mismo Roa Bastos escribió muy poco en Paraguay, es cosa sabida que su producción más importante la escribió en la Argentina y Francia.
Otro canon sugiere que el tema o el enfoque dan carta de ciudadanía literaria a un autor o autora. Dante sería, siguiéndolo, un autor "del otro mundo" ya que, aunque llenó el "Infierno" de italianos, (especialmente de toscanos) no cantó a las llanuras ni al Arno sino al paisaje del más allá al que nos lo trajo más acá por obra y gracia de su escritura prodigiosa. Flaubert podría ser oriental si nos atenemos a "Salambó" y "Las tentaciones de San Antonio". ¿Bram Stoker es, entonces, un escritor rumano? ¿Y qué decir de los autores de ciencia ficción? ¿Son marcianos o lunares? Cito ejemplos al azar. Podrían multiplicarse ad infinitum
Por último, está la norma que define a un escritor por la lengua en la que escribe, pero en Sudamérica, salvo Brasil, todos seríamos autores españoles.[1]
Contradiciendo el principio de Occam de "no multiplicar innecesariamente los entes" ¿no podríamos fijar otro principio? ¿Por qué no empezar a pensar en autores de regiones? Libres de las barreras idiomáticas y las fronteras geopolíticas (dibujos cartográficos de militares retirados del siglo XIX en sus momentos de ocio, a los que demasiadas veces tomamos demasiado en serio) creo en lo que me enseñó Augusto Roa Bastos. Creo que una región que comparte los mismos problemas y el mismo futuro es la carta de ciudadanía más legítima para un humanista. Y empecé predicando con mi vago status ciudadano: soy un argentino, viviendo en Paraguay, escribiendo sobre Brasil.
Quiero agradecer al escritor Adolfo Montejo la autorización para publicar el primer capítulo de su obra Correspondencia Celeste, nueva poesía brasileña (1960-2000) Ediciones Àrdora, Madrid,2001 obra pionera en este proceso de comunicación que intentamos entre todos.
alejandro maciel, asunción, noviembre 2005.
[1] He aprendido que en España se enfadan cuando decimos "castellano" y hasta el D.R.A. dice en el lomo "lengua española".
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Fragmento de la adaptación del "Sueño de una noche de verano" para el Paraguay._____________________
En un interior de vivienda, traen tres sillas, una mesita, un gato de yeso u otro adorno inútil.
Esteban ¡El día de nuestro casamiento está cada vez....
Pierina ...más cerca, como siempre! (limándose las uñas, lo dice)
Esteban ¡Faltan 4 días!
Pierina Sí: martes, miércoles, jueves y ¡viernes!
Esteban: Mi querida Pierina serás por fin mía, de mí solito, toda para mí de arriba a abajo, de la cabeza a los pies... Tuve que pelear con cinco tipos para conseguirte, tuve que ganar las elecciones municipales porque si no, tu papá no quería saber nada... tuve que....
Anselmo: (entrando, carraspea al ver que ellos están abrazados) Buen día don Intendente, y felicidades....
Esteban: ¡Don Anselmo! ¡Justo estaba pensando en usted!
Anselmo: ¡No me diga! Ya me pareció.....
Esteban No, no... estaba abrazándole a mi novia, pero se me ocurrió que nos podría prestar su pista de baile para el casamiento.
Anselmo: ¡Pero cómo no, mi amigo! Ahora yo también quiero pedirle una cosita.
Esteban ¿Qué necesita don Anselmo?
Anselmo (llamando a alguien que se quedó afuera) No sé si le conoce a Hugo Espina...
Esteban: ¡Pero claro!, si me votó en las últimas elecciones, él y su papá y los hermanos...
Anselmo Bueno, bueno, mejor así...porque yo le di la mano de mi hija a este muchacho.
Esteban: ¿Y para qué pió quiere la mano?
Anselmo Una forma de decir, don intendente Esteban, yo quiero que mi hija se case con él y como usted es la autoridad....
Esteban A ver, a ver... despacito.. yo soy la autoridad civil don Anselmo.
Anselmo: Y bueno, el registro también es civil y ahí se casa la gente. Por eso vengo a hablar con usted.
Esteban ¿Y qué dice su hija?
Anselmo (haciendo señas de nuevo para que entre Leandro) Ahí co está el problema, don intendente. Éste badulaque de Leandro le confundió la cabeza a la pobre, escribiéndole versitos y haciéndole serenatas tachín, tachán todas las noches con la guitarra, que si no es guarania es cachaca, otro día un valseado, y así, le tiraba chucherías por la ventana.
Esteban ¿Chucherías pió?
Anselmo Pero,¡ pavadas!, esos ositos de trapo, bombones Bono Bon, y collares de plástico. Y la tarada de mi hija se enamoró de él. Ahora no quiere saber nada de Hugo Espina.
Esteban: Y bueno, la muchacha ha de querer la flor, no la espina.....
Anselmo ¡Déjese de jorobar usted también!, mire que vengo a pedirle algo serio. El doctor Carlos Espejo, que fue juez de paz me dijo que hay una ley antigua que todavía no fue ahogada...
Esteban Derogada....
Anselmo Bueno, como sea, no fue derogada y me da la autoridad para encerrarle a mi hija en el Buen Pastor siete años si no obedece a su padre enfermo.
Esteban ¿Usted pico está enfermo?
Anselmo ¡Me estoy por enfermar grave, don intendente! Ya me dijo el doctor Alejandro Maciel que mi mal es incurable.
Esteban ¿Vino tu hija?
Anselmo Sí, ahí está (señalándola)
Esteban Y vos, Lucía, ¿qué decís a todo esto?
Lucía Estoy enamorada de Leandro.
Esteban Pero tu padre quiere que Hugo Espina sea tu esposo.
Lucía ¿Por qué?
Esteban Bueno, porque le parece honesto, trabajador, inteligente, un muchacho bien puesto, responsable....
Lucía ¡Que se case él entonces con Espina ya que tanto le gusta!
Esteban Lucía, Lucía...más respeto por tu padre, que te crió, te cuidó y desde que falleció tu madre, fue todo para vos: papá, mamá, hermano, tío...él tiene que ser como un santo para vos.
Lucía Yo le quiero y le respeto, nunca le desobedecí, pero esto es distinto... yo me tengo que acostar con mi marido y cada vez que digo ?marido? únicamente pienso en Leandro...
(Fragmento)
Juicio crítico del Prof. Victorino Polo García sobre la novela "Culpa de los muertos", ediciones Rubeo, Barcelona, marzo 2008.
"Efectivamente, el editor me remitió su novela "Culpa de los
muertos", que he leído con atención y agradable sorpresa por su
excelente escritura. Un concierto coral multiforme que traduce muy bien
la dura historia, aunque el humor y la ironía templan bastante el ánimo
del atrapado lector. Incluso el hecho del doble tipo de letra contribuye
a la multiplicidad de reflejos que abren y cierran la trama de manera
muy equilibrada por mor de la alternancia. Mi enhorabuena más convencida
y sincera".
PROF. VICTORINO POLO GARCÍA
CATEDRÁTICO LITERATURA HISPANOAMERICANA
UNIVERSIDAD DE MURCIA
Debate fenómeno\ ilógico con Jacobo Kogan.
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Conocí a Jacobo Kogan a través de quien fue su esposa en vida , la querida Aída y dos de sus alumnos, Catalina Galatti y Coriolano Fernández. Nunca nos vimos frente a frente porque la muerte es porfiada y no ceja en la vetusta manía de separar a los amigos que nos aguardan; de esto se trata la siguiente discusión con Jaco. Hubiésemos sido excelentes amigos y de algún modo siento que es así y me permitiré discutir con él haciendo ningún caso a las advertencias de la muerte. Discusión que algunos considerarán ilógica pero, ¿acaso la religión no lo es, según el furibundo Tertuliano de Cartago?
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Jaco escribió un ensayo aparecido en el libro póstumo (como nuestra amistad) ?Temas de filosofía ? y que originalmente fuera publicado en la Revista de la Universidad Nacional de La Plata, Nº 18, 1964. ?El tiempo metafísico? parece haber sido escrito para entrar en nuestro repaso iluminada lectora, resignado lector.
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Como todos sabemos, empieza diciendo Jaco, la metafísica anhela responder a la pregunta ¿qué es la realidad? Y considerando que el tiempo es parte de dicha realidad, la pregunta <¿qué es el tiempo?>, está entonces dentro del ámbito metafísico. ¿Me siguen hasta aquí? Por favor si osaren desviar de ruta o regresar al punto de partida adviértanmelo antes, no me dejen hablando solo, no sea el caso que me cruzare con algún colega y éste decidiera internarme creyendo que mi juicio de realidad flaquea. Además no dejen de recordar, lectores, que andar solos por caminos desconocidos es una licencia peligrosa desde los tiempos de Caperucita Roja.
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Lo real se define como ?todo aquello que está en el tiempo y en el espacio?, nos recuerda Jaco y luego asesta la pregunta: ¿estará el tiempo dentro del tiempo? Si respondiésemos ?sí? transformaríamos al tiempo en una entidad metafísica. Si dijésemos ?no? el tiempo no es una realidad metafísica, es otra cosa. Jaco dice momentáneamente ?no lo sé?.
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?La teoría de Einstein no ha desmentido las profundas intuiciones de Kant sobre la idealidad del espacio y el tiempo, sino que, por el contrario, dio gran paso hacia su perfeccionamiento?.
¿Cómo es esto?, nos instiga a preguntarnos el sibilino argumento del gaticida. Jaco nos lo aclara: confundimos fácilmente la realidad del tiempo con la de los hechos que ocurren en el tiempo.
(FRAGMENTO...)
BREVES CONSIDERACIONES ACERCA DE LA NOVELA
Dentro de la Teoría de la Novela existen varias corrientes. La narratología describe varios subgéneros dentro del continente mayor de la Novela.
Se define como Novela a una ficción narrativa en prosa, de mayor extensión que el cuento, de sucesos imaginarios más o menos parecidos a la realidad. Ya con esto tenemos muchas complejidades. Primero, que la novela exige ficción (total o parcial) es decir, algo inexistente en sí mismo fuera de la imaginación del autor.
Segundo, esta ficción debe ser narrativa, es decir debe contarnos un argumento más o menos lineal que empieza, llega a un conflicto y se resuelve hacia el final.
Tercero, debe ser en prosa por eso La Odisea no es una novela, solo por eso ya que esta maravillosa obra épica fue escrita en versos, en maravillosos versos de un hombre ciego como Milton. Ambos fueron poetas ciegos que nos contaron historias en versos. Homero nos contó una guerra y un viaje, Milton nos contó cómo se perdió el Paraíso en una guerra y los viajes y destierros que sufrimos desde entonces pagando el rescate a un Dios que no perdona.
Cuarto, la novela debe tener una extensión mayor que un cuento o relato. En los concursos de novela se suele exigir una extensión mínima de 200 páginas para ser considerada competidora dentro del género.
Quinto, los sucesos de la novela son imaginarios, ficticios. Y éste es el talón de Aquiles de la novela histórica según veremos más adelante.
Sexto, estos sucesos imaginados deben guardar algún parecido con la realidad.
Aunque se considere en general al ?Quijote de la Mancha? como el inicio de la novela moderna, hay novelas mucho más antiguas que ?Don Quijote? cuya edición princeps se publicó en 1605.
Hay novelas ya durante la Grecia Clásica. La Ciropedia de Jenofonte que cuenta la historia del rey Ciro de Persia es considerada la primera novela de viajes ya que el griego Jenofonte informa en la misma acerca de las costumbres, tradiciones y rarezas del mundo de los bárbaros. Pero la verdadera novela griega nace con Dafnis y Cloe atribuida a Longo, una historia pastoril es decir ambientada en el campo, con pastores y doncellas como personajes. En la época romana tenemos dos magníficas obras cuyo interés perdura hasta nuestros días: el ?Asno de oro? de Apuleyo y el ?Satiricón? de Petronio. En el Asno de oro se nos cuenta la historia de un joven que por error toma una pócima embrujada que lo convierte en asno, y como es un animal de carga sufre todas las maldades humanas y descubre la doblez, la hipocresía, el cinismo de las personas que hablan libremente delante del burro pensando que se trata de un animal pero que en realidad conserva la inteligencia humana bajo la forma de la bestia.
El largo novenario de la Edad Media produjo obras muy mediocres en la novelística occidental ya que los diez siglos de oscurantismo religioso no eran propicios para la novela que ha sido, es y será un género absolutamente mundano.
Al despertarnos de esos largos diez siglos de rezos y salmodias, durante el Renacimiento resurge la novela divisándose ya por entonces los tres caminos que serán su destino: las novelas pastoriles de la vida rural, las novelas costumbristas que retratan las distintas tradiciones de los pueblos, (nuestro ?Don Segundo Sombra? podría ser un buen ejemplo) y la novela picaresca como el Lazarillo de Tormes donde se retrata la vida de personajes marginales de los suburbios.
En el siglo XVIII sir Walter Scott publica ?Ivanhoe? y otras novelas como ?La dama del Lago? y ?La novia de Lammermoor? con las que nace la novela histórica.
En el agonizar del siglo XIX y el pasado siglo XX con Marcel Proust la novela pierde el ordenamiento inicial de respetar el curso del tiempo para contar una historia como lo hace la Historia al referir los sucesos. Marcel Proust invierte ese sagrado orden y va del presente al pasado, recuperando con la escritura la nostalgia de la juventud y la niñez en la monumental obra que dejara escrita: ?En busca del tiempo perdido? cuyo título ya es un programa de tareas.
Luego Kafka vacía de contenidos el argumento al escribir novelas donde no suceden grandes cosas, o todo lo que hay por narrar ya se presenta al inicio y el desarrollo de la trama se vuelve reflexivamente hacia esos acontecimientos: una larga espera en ?El castillo? una sentencia que no se sabe de quién viene ni por qué causa en ?El proceso?, una transformación de un hombre en un insecto que nadie comprende en ?La metamorfosis?. James Joyce con el ?Ulises? introduce no los hechos sino los pensamientos que un paseo por Dublín despiertan en el protagonista que no es un héroe sino un hombre común y corriente con una vida nada interesante.
Dentro de vasto campo de la novela si atendemos al tema y su abordaje, podemos diferencias varios subgéneros, como el de la Novela psicológica tan propia de los novelistas rusos como Dostoievski (Los hermanos Karamazov, Los endemoniados) y Tolstoi; (Anna Kanerina, La Guerra y la Paz) que en la Argentina continuó Ernesto Sábato con, por ejemplo, El Túnel. La novela de aventuras como las de Defoe, Julio Verne, Emilio Salgari, Jack London, Stevenson. También la novela bizantina en la que una pareja de enamorados sufre miles de infortunios y separaciones que han sido siempre la base de los culebrones televisivos. También tenemos las novelas de caballería en los que se exaltaba el ideal de la vida medieval con sus torneos, justas, los ritos de iniciación militar, los escuderos, las damas en peligro salvadas por caballeros nómades que repartían en tierra la justicia divina como aparecen en los ciclos de Amadís de Gaula, Clarián de Landanís, Félixmagno, Palmerín de Oliva. Las dos ?Jerusalén? de Torcuato Tasso también integran esta categoría. Luego tenemos las novelas de ficción científica o ciencia-ficción en las que se anticipan descubrimientos y técnicas que consiguen cambiar la imagen del mundo como las obras de Mary Shelley, Julio Verne, Wells, Lovecraft, Asimos, Howard y entre nosotros, Bioy Casares. También tenemos las novelas costumbristas en las que se retrata con la fidelidad del realismo las características de la sociedad. Fueron exponentes Balzac, Zola, Dickens, Mogol, Pardo Bazán, Eugenio Cambaceres.
También tenemos la novela fantástica en las que la realidad se desdibuja detrás de una serie de interrogantes que profundizan la visión de una existencia no exenta de curiosidades como en las novelas de Henry James o Italo Calvino.
Por último, la novela histórica. Dumas, Fenimore Cooper, Víctor Hugo, Sthendal y el ya mencionado sir Walter Scott son los mejores exponentes. Entre nosotros, José Mármol con ?Amalia?, Lucio Mansilla con ?Una excursión a los indios ranqueles? y más cerca aún entre nosotros Gustavo Sánchez Mariño con la novela sobre la vida de Genaro Berón de Astrada.
Al terminar este repaso somero de la historia, entraremos de lleno en el análisis de los elementos del relato según Gerald Prince ("Narratology", 1982, Berlín, Edit Mouton)
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