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los libros de naná


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4 de enero

ayer leí un artículo (no te diré donde, porque lo cierto es que no lo recuerdo...), que aconsejaba que si un libro no te acaba de gustar lo dejes a mitad... ese artículo me llega tarde, ya que (como bien sabes) hace unos días que me acabé de leer el finnegans wake de james joyce... aunque si te soy sincera, lo cierto es que aunque me hubiese leído el artículo antes, creo que mi parte sabelotodo lo habría ignorado y habría seguido adelante con la tortura (sí, digo tortura siendo muy consciente del término que empleo) de semejante lectura...


y es que soy una snob, que diría mi querida virginia woolf, además de muy cabezota, algo soberbia, un pelín obsesiva y otro pelín orgullosa... así que después de tantos años buscando una edición descatalogada del mítico finnegans wake, después de haber podido con el ulises (y con lyotard, kierkegaard o lipovestsky, que son las lecturas más complicadas que puedo recordar en este momento, a las que me he tenido que enfrentar), va y lo vuelven a editar, en una nueva traducción y me lo traen los reyes magos (dentro de unos días hará un año), pues como comprenderás, una chica como yo, lo mínimo que puede hacer en semejante trance es leerse el libro cueste lo que cueste...


y prácticamente un año es lo que me ha costado... a mí, que la primera vez que lo vi, calculé a ojo que tardaría mas o menos una semanita larga en leérmelo... a mí, que cuando pasó esa semana calculé que quizás en un mes, intercalando otras lecturas acabaría con él, y que allá por el mes de agosto, me rendí a la evidencia de que después de ocho meses con él, o me organizaba, o se acabaría el año y yo seguiría con el finnegans wake a medio leer, yendo de la mesa del salón al sofá y vuelta a empezar, como un castigo al estilo de los dioses antiguos (y es que confieso que el libro en más de una ocasión se me ha antojado mi piedra de sísifo particular, o si me permites que sea un pelín más dramática: aquella águila que durante el día puteaba al pobre prometeo...), y ya sabes de esa extraña necesidad que tengo de ir acabando cosas cuando el año se empieza a terminar...


y vuelvo al artículo de ayer en el que aconsejaban dejar los libros a mitad, para explicarte algo que creo que ya he contado por estas playas, pero hace tanto tiempo que creo que puedo volvértelo a contar, y es el porqué soy incapaz de dejar a mitad un libro (pecado venial que confieso no haber cometido jamás...)


la culpa es de flaubert y de su madame bovary... sí.


y es que hace muchos años (tantos que no te voy a confesar cuantos), cuando yo estudiaba en la universidad y tenía una lista en mi agenda en la que apuntaba los libros que consideraba que tenía que leer sí o sí; encontré en una librería una edición de madame bovary, que obviamente figuraba en esa lista llena de clásicos inmortales de la literatura de todos los tiempos que yo tenía que leer antes de morir... me lo compré y me lo empecé a leer... y tentada estuve varias veces de dejarlo a medias, porque durante las primeras cien páginas no sólo me aburrí mortalmente, sino que no conseguía entrar en el libro de ninguna de las maneras... las descripciones de flaubert me sacaban de quicio, la señora bovary no me caía nada bien, y la verdad es que su suerte no me importaba... y entonces acabé metida en un barco, con el resto de los libros que llevaba para leer esas vacaciones dentro de una maleta en un camarote donde mi hermana la mediana y yo dejamos nuestras cosas, y el único libro que llevaba en el bolso no era otro que el flaubert (probablemente en un último intento de acabar de leerlo, antes de resignarme a abandonarlo de una vez si seguía sin engancharme).


(llegados a este punto he de decir que me empeñaba tanto en terminarlo, en parte porque era un clásico universal, y no podía soportar la idea de no ser capaz de apreciar lo que tanta gente tildaba de genial; idea que con el tiempo he sido capaz de asimilar... y en parte porque jamás me había dejado un libro a medias, y me costaba desprenderme de semejante manía...)


y así, en medio del mar, en un viaje en barco que duró un par de horas más de las que creíamos que iba a durar, con mi hermana dormida en una tumbona a mi lado, retomé la lectura de madame bovary, conseguí entrar en la historia, me enganché (hasta el punto de que después de dos horas de retraso, me dio rabia llegar al puerto porque tenía que interrumpir la lectura), y en un par de días me lo terminé completamente encantada con él...


así que por eso no me dejo libros a mitad: porque flaubert me enseñó que no te puedes fiar, y que te puedes enamorar de un libro que al principio no te gustaba nada...


pero ese no ha sido el caso con el finnegans wake... y además, te diré que después de las primeras cien páginas perdí completamente la esperanza de entender nada... porque sí, lo confieso, no he entendido nada después de más de seiscientas páginas... no tengo la menor idea de qué pretendía contarme joyce, y lo que es peor: no me importa... 


durante la lectura de este libro he barajado varias teorías al respecto... primero, claro, que yo no soy tan inteligente como creía ser, y que el problema era mío... después empecé a pensar que joyce bebía, y que el libro lo escribió integramente en estado de embrieguez... también pensé que igual el que bebía era el traductor (cosa comprensible teniendo en cuenta el libro que traducía)... e incluso llegue a pensar que lo que pretendía joyce era hacer que yo bebiera...


entonces volví a pensar que el problema era yo, y que mi intelecto no estaba a la altura del señor joyce, pero entonces me leí a faulkner, y a él sí que lo entendí perfectamente... también leí a kant durante este año, porque si algo he descubierto leyendo el finnegans es que cualquier otra lectura se vuelve clara combinada con él... y te diré que es más fácil entender a kant hablando de teorías estéticas que al señor joyce contándome la historia del tal finnegans...


después una nueva teoría se apoderó de mí, y no me ha abandonado hasta el final del libro, y es que creo que es un libro porno, pero que como joyce era un puritano no quería que nadie se diera cuenta, así que cuenta un montón de barbaridades sexuales pero en clave para que no lo entienda nadie... claro que esa teoría no la puedo demostrar, porque como ya he dicho varias veces, no he entendido nada de lo que joyce me contaba... lo del porno es más una sensación que una certeza...


así que no sé si lo que te estoy contando en este post es la crónica de un éxito o de un fracaso... porque sí, me he terminado el finnegans wake; pero no, no he entendido nada de sus más de seiscientas páginas... ni siquiera esa parte del anna livia plurabelle que se supone que es la parte que las personas entendidas más entienden...


sólo sé que sigo siendo una snob, cabezota, algo soberbia, un pelín obsesiva y otro pelín orgullosa... y que a mis casi cuarenta años sigo siendo incapaz de dejarme un libro a mitad... lo que no he decidido aún es si eso es una virtud o un defecto...


 

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veinticincos

dice gloria steinem que dice margaret atwood respecto a la ausencia de mujeres en las novelas de búsqueda de la identidad que «posiblemente, la razón sea muy sencilla: una mujer que se lanza sola a una azarosa expedición nocturna tiene muchas más posibilidades de acabar mucho más muerta, y mucho antes, que un hombre


muchas más posibilidades, mucho más muerta y mucho antes...


a lo que tal día como hoy, no puedo evitar añadir, que además, esa mujer que se lanza a una azarosa expedición nocturna, será sospechosa de haberse buscado, sea lo que sea, lo que le haya pasado...


eso es así... uno de los grandes problemas con los que las mujeres nos enfrentamos, no es ese vivir con miedo que todas conocemos, no es ese saber que si te equivocas de calle, de hora, de día de la semana o de mes, y te cruzas con quien no deberías haberte cruzado te harán daño... no... es ese saber que habrá quien se preguntará qué hacías tú a esas horas en esa calle, como ibas vestida y si provocaste o no, que te hicieran daño...


tres veces al día, una mujer denuncia que ha sido violada en este país, teóricamente civilizado (no quiero ni imaginarme cuantas mujeres son violadas y quedan fuera de la estadística porque no tienen las fuerzas ni las ganas de ser puestas en duda después de un acto tan atroz y traumático)


tres mujeres al día, que son veintiuna a la semana, unas noventa al mes, y más de mil al año, son obligadas a tener relaciones sexuales con personas con las que no quieren mantenerlas... y te voy a contar algo que todas sabemos pero que en general no ponemos en palabras: si nunca te han violado es sólo que has tenido mucha suerte, nada más que suerte... no es que hayas sido más lista, ni más precavida, ni más miedosa... no es que hayas seguido las reglas no escritas (ya sabes, no hables con extraños, no te gires si te gritan por la calle por muy ofensivo que sea lo que te digan, no camines por calles oscuras y poco transitadas, y si puedes crúzate de acera si ves venir cara a ti a alguien que te mira demasiado... porque sobre cómo se supone que deberías ir vestida o no, si eso ya lo hablamos otro día...), porque sabes que esas reglas no son mágicas, sabes que es una cuestión de azar...


y claro que no hay que tentar a la suerte, y que si evitas la ocasión evitarás el peligro y todas esas cosas, pero hay veces que el peligro sólo lo ves cuando ya no hay nada que hacer...


porque las casi cincuenta mujeres asesinadas por sus parejas o ex parejas en lo que va de año, te digo yo que cuando conocieron a los que las han asesinado, no se podían imaginar que morirían como han muerto... porque no tenemos bolas de cristal que nos avisen del peligro que corremos (peligro que en general, todas tenemos en la cabeza porque ya desde pequeñas nos explican a todos los males a los que estamos expuestas por el simple hecho de haber nacido mujeres en este mundo patriarcal)


no quiero vivir con miedo, pero lo tengo... lo tengo por mí, por mi madre y por mis hermanas y por mis amigas cuando vuelven solas a casa... tengo miedo por mis sobrinas que están creciendo en un mundo que no hemos conseguido, después de tantos años de lucha, que sea más seguro que cuando yo era jovencita... 


por eso hoy hay que salir y ocupar la calle, ese espacio público que desde pequeñas nos enseñan que no nos corresponde... porque somos muchas... cada vez más, y aunque sigamos teniendo miedo, sabemos que cuando no estamos solas somos menos vulnerables, más fuertes y nos atrevemos a soñar... soñar con futuros seguros en los que el hecho de ser mujer no sea una maldición que conlleve que tengamos muchas más posibilidades, de acabar mucho más muertas y mucho antes que si fueramos hombres...


 

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sin título

y después del precioso poemario de clarisse nicoïdski, decidí seguir con los episodios nacionales y me leí los evangélicos de benito pérez galdós, el penúltimo de la segunda serie, en el que salvador ha vuelto, pero a destiempo... y le pide a sola que se case con él, justo cuando sola le había dejado de esperar y le ha dicho que sí a cordero... claro que hay un problemilla con los papeles, lo que me deja al menos esperanzas para el último episodio de esta serie, que, te lo digo ya, no tardaré en leerme...


y después de galdós, tiré mano de cuarto tomo de la comedia humana de balzac, que está publicando hermida editores, y me leí la última novela que contenía: una hija de eva... 


(y es que cuando se acerca el final del año (y para mí la entrada en el cuarto trimestre marca ese principio del fin) no sé porque pero me da por ir acabando los tomos o las series que tengo empezados... aunque de sobra sé que no hay ninguna diferencia real entre el treinta y uno de diciembre y el uno de enero, es una manía (imagino que compartida) la de con la llegada del otoño empezar a intentar terminar las lecturas que están, digamos, a mitad)


y retomando la novela de balzac (aunque más que novela, debería decirte que es una novela corta) te diré que me recordó porque me encanta tanto este hombre... y es que aunque es una novela corta tiene concentrado en ella lo mejor de balzac, que es capaz de contarnos una vida en menos de doscientas páginas, y que con el final me dejó alucinada (además de encantada) porque resuelve en pocas páginas un problemón.


y después de la novela de balzac y de una lectura de la que prefiero no hablar (no por nada, sino porque no sabría como entrelazarla con mis lecturas, ya que no es mi tipo de literatura habitual), me leí desde la ventana carmen martín gaite, un ensayo sobre la literatura escrita por mujeres, que admito que me ha encantado...


quizás porque la martín gaite empieza hablando en el prólogo de una habitación propia de la woolf... quizás porque después va citando a autoras tan queridas y tan admiradas por mí como doña maría de zayas, sor juana inés de la cruz, santa teresa de jesús, rosalía de castro, gertrudis gómez de avellaneda, carolina coronado o carmen laforet... pero el caso es que este librito que compré al salir del dentista en la librería dos mil, a parte de por ser de quien era, porque, la verdad, estaba tan barato que era una pena dejarlo, ha sido todo un descubrimiento...


 

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quinto intento...

y como te decía el otro día, me leí el hombre en suspenso de saul bellow... el porque me leí este libro de saul bellow, es un poco raro de explicar, y es que tengo hace años un libro suyo de cuentos reunidos, de esos tochos, que a las chicas como yo nos cuesta leernos si no conocemos al autor... pero me lo regaló una amiga a la que le respeto mucho el gusto literario, así que lo he cogido varias veces de la estantería del pasillo, sin decidirme nunca a leerlo... y es que para emprender semejante empresa, necesito saber si el autor me va a gustar o no, porque ya sabes que soy de esas, que si se empieza un libro se lo termina (vease mi persistencia en dicha manía con el finnegans wake que llevo intentando leerme desde el día de reyes...), así que pensé que para saber si el autor me iba a gustar o no, lo mejor era empezar por una novela corta (ésta creo que no llega a las doscientas páginas).


y sí, el libro me ha encantado, el autor también, así que en breve rescataré los cuentos reunidos de la estantería...


y después del hombre en suspenso, me leí el mundo resplandeciente de margaret cavendish, escritora y filósofa del siglo diecisiete, a la que leí porque ya sabes que aspiro a ser una pequeña erudita (pero sólo pequeña, una erudita de andar por casa, para que me entiendas) y además pretendo demostrar una teoría que tengo hace tiempo sobre las mujeres y la literatura, y para eso necesito documentarme leyendo a estas escritoras que escribieron cuando se supone que las mujeres no solían hacerlo... así que me leí este libro en el que la cavendish no sólo nos describe el mundo resplandenciente al que va a parar la heroina después de ser raptada, en el que hay hombres-oso, hombres-pájaro, hombres-mono y varias clases de hombres-animales más, donde reina la armonía y hay diamantes a montones; sino que además aprovecha para ir explicándonos de manera muy amena las teorías científicas de la época...


todo un descubrimiento, esta mujer...


y estaba leyéndome a la cavendish cuando fallaron el nobel de literatura... y ya sabes que además de ser una snob (que diría la woolf), soy un pelín friki (o friky o friqui, la verdad es que no tengo clara la ortografía de esta palabra), y como encontré por casa un libro del nuevo premio nobel que compré hace años y que no había encontrado aún el momento de leer; pues decidí que la entrega del nobel bien merecía ser celebrada leyéndome un libro de kazuo ishiguro...


nunca me abandones, una distopía que es a la vez dulce, brutal y desoladora, que me hizo enfrentarme a un hipotético futuro en el que no sé si me gustaría estar... un libro de esos que se quedan contigo días después de haberlos cerrado, porque no puedes evitar seguir dándoles vueltas a las preguntas que te ha planteado...


y como el libro de kazuo ishiguro me dejó algo tocada, decidí que nada mejor que un poquito de poesía para superar el trauma (porque ya sabes que la poesía sirve lo mismo para un roto que para un descosido, porque viene bien cuando estás descentrada, cuando estás deprimida, cuando estás agobiada y hasta cuando estás con migraña...), y me leí el color del tiempo de clarisse nicoïdski, escritora francesa que escribe sus poemas en lengua sefardí...


y antes de terminar este post, me vas a permitir que te copie uno de los poemas de clarisse nicoïdski... porque ya sabes que no sé hablar de poesía... pero sigo el consejo que me dio hace poco la nothomb, que dice que: "todos los lectores deberían copiar los textos que les gustan: no hay nada mejor para comprender qué los hace tan admirables. la lectura excesivamente rápida no permite descubrir lo que esa simplicidad esconde."


los copio pues, esperando descubrir dónde reside la magia...


 



cuéntame la historia

que camina en tus ojos

cuando los abres por la mañana

cuando el sol

entra con su aguja de luz

en tus sueños 


clarisse nicoïdski



 

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cuarto intento...

y me terminé el banquete con la sensación de que de jovencita no entendí a platón, o que me equivoqué al leerme la república en vez de éste (claro que la républica era el libro que estudiábamos en cou; y ya sabes que por aquel entonces estaba un poco loca y decidí que leérmelo era mejor que estudiármelo, y no ha sido hasta ahora, más de veinte años después, cuando me he dado cuenta de que mi profesor de filosofía igual tenía razón, y que la que estaba equivocada era yo, porque con diecisiete años, no estaba preparada para platón, por mucho que yo creyera (pobre de mí) que estaba preparada para leer cualquier cosa...)


(eso, sí, lo que pensé del banquete en sí (que no de las teorías que en él se expresan) al terminarme el banquete, no te lo diré porque no quiero ser irrespetuosa con un filósofo como platón y un personaje como sócrates... te basta saber que me gustó el libro, que estuvo a la altura de mis expectativas y que volveré a leer a platón en breve...)


y siguiendo con esa teoría de que un libro te lleva a otro, y con la de que tres casualidades, dejan de ser casualidades para convertirse en señales, me leí una vida encantada de mary mccarthy, autora a la que no tenía el placer de conocer, pero que últimamente me han nombrado las hermanas mitford, la beauvoir y vivian gornick (y juraría que también me la nombró la jong, pero como no estoy segura del todo, no te lo voy a jurar, no vaya a ser que no sea verdad...), y te diré que me encantó la novela...


una historia que arranca con la vuelta de la protagonista, martha, al pueblo del que se fue en mitad de la noche, dejando a su primer marido por el segundo, con el que vuelve al lugar en el que sigue viviendo su ex, que también se ha casado y ha tenido un bebé (cosa que martha también quiere tener, pero con su segundo marido, claro)... y por si fuera poco, el pueblo en cuestión es una especie de comunidad bohemia y artística, con vecinos de lo más curiosos y con fiestas intelectuales donde se sirve (y se bebe) demasiado alcohol, y en el que está bien visto hacer gala de civilización, quedando con los exmaridos y las exesposas como si eso fuera lo más normal del mundo... todo un tratado de urbanidad, narrado de un modo genial...


(así que ahora no sé si buscar su novela el grupo, que también tiene una pinta estupenda, o buscar sus ensayos, que he leído por ahí que son aún mejores que sus novelas...)


y cuando acabé la novela de mary mccarthy, como no sabía qué leer, decidí que lo mejor sería sacar del bolso el libro de poesía de blake (de esos que me compro los sábados en el kiosko) que me había empezado hacía un par de días en la cola del banco, y que me volvió a emocionar (uno de esos fenómenos que soy incapaz de explicar) con lo de tigre, tigre, la mano y la terrible simetría...


(lo preocupante es que me estoy acostumbrando a leer poesía en la cola del banco, hasta el punto de que ayer fui al banco, con mi libro preparado en el bolso, y te diré que fue una decepción encontrarme con que no había cola...)


y después de blake me leí el viaje de invierno de amélie nothomb, porque ya sabes que me he enganchado a esta autora y de vez en cuando necesito leerme alguna de sus novelas...


y en esta, el protagonista empieza por confesarnos no sólo que le ponen nervioso los controles de los aeropuertos, sino que se dispone a secuestrar un avión para estrellarlo... por qué?... pues precisamente eso es lo que nos cuenta la nothomb... 


y después del libro de la nothomb, me leí el hombre en suspenso de saul bellow... pero eso te lo cuento en mi próximo intento, si vuelvo...


 


pd. le han dado el nobel a kazuo ishiguro... pero eso también lo hablaremos si es que hay un próximo intento...


 

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tercer intento...

y aunque sigo sin saber muy bien porqué, la verdad es que sigo abriendo este editor... no te sé decir si a modo de carta o a modo de terapía; pero vuelvo a abrir este editor, y sin saber muy bien que querría contarte, me descubro tecleando...


tecleo pues... quizás para intentar entenderme, o para conjurar el aburrimiento que estar en la caja me provoca; o simplemente porque tengo una compulsión no diagniosticada que consiste en poner casi todo en palabras...


seguramente porque reconforta ese intento de ordenar el caos deletreándolo, o porque, quieras que no, ayuda a procesar las cosas que nos pasan, cuando las traducimos en palabras...


y aunque no volcaré aquí mi alma, retomaré el post anterior y te diré que sigo leyendo (cuándo no lo he hecho?), y que el libro de david foster wallace y ese algo supuestamente divertido que nunca volveré a hacer, consiguió que me riera a carcajadas, y a la vez me hizo pensar en la sociedad en que vivimos (y reforzó mi idea del plan global)...


y después me leí apegos feroces, libro de memorias de vivian gornick, que tenía hace tiempo por casa y al que aún no le había encontrado el momento... seguramente porque lo compré por impulso, sin tener noticias de la autora, y no tenía claro lo que me iba a encontrar... y lo que me he encontrado son unas maravillosas y duras memorias en las que una mujer judía del bronx me ha contado su complicada (y a la vez increible) relación con su madre y con las mujeres del edificio en el que vivió de los ocho a los veintiún años...


y después me leí destruir, dice, porque hacía mucho que no leía a marguerite duras, y al verla me entraron ganas de leerla... pero no la recordaba tan complicada la verdad... porque aunque no es el finegans wake, la verdad es que si alguien me pidiera que hiciera un resumen del libro, como aquellos que hacíamos en el colegio, para demostrar que nos habíamos leído un libro, sería incapaz de hacerlo... sé que había dos hombres y dos mujeres, y luego el marido de una de ellas dos (el marido de la otra es uno de los dos hombres que ya he mencionado), que una de ellas mira por la ventana y que no sé lee el libro que tiene encima de la mesa para no forzar la vista... a parte de estos escasos datos, no sé que era exactamente lo que me quería contar la duras, porque he sido incapaz de seguirla... pero, y esto te va a parecer muy contradictorio, el libro me ha gustado, quizás porque me he encontrado con una autora a la que leí mucho de jovencita, y este libro me ha traído su voz, esa voz que me ha hecho recordar los madrugones y las lecturas en el autobús de ida y vuelta a la univerdad...


y no contenta con no haber entendido el libro de la duras, al acabarlo me descubrí buscando a platón por mis estanterías... platón!?... sí, platón... porque ya sabes que no creo en las casualidades, y me lo nombró anne carson (en aquel ensayo sobre eros) y me lo nombró iris murdoch (en su ensayo el fuego y el sol), y estoy segura de que alguien más me lo ha nombrado en mis últimas lecturas, pero la verdad es que llevo un rato dándole vueltas y no caigo... así que hace unos días lo rescaté de entre los libros que aún quedan en las estanterías que hay en mi antigua habitación en casa de mis padres, y me lo llevé a las estanterías que tengo en mi casa, de donde, como te contaba, lo cogí anoche, y me estoy leyendo el banquete...


curiosamente me ha pasado al contrario que con la duras: lo recordaba más complicado (y más denso y más, (por qué no decirlo?), aburrido) de lo que me está resultando...


 


pd. para mi sorpresa, alguien me dice en un comentario, en un post antiguo, sobre un libro que me costó muchísimo encontrar, que visto que me costó tanto encontrarlo que se lo "alcanze"... yo no presto libros (a la única persona a la que le sigo prestando libros de vez en cuando es a mi abuela, y sólo porque siempre que le he dejado un libro me lo ha devuelto en perfecto estado...), ni a mis hermanas y mira que sé donde viven y que en caso de necesidad podría "chivarme" a mi madre para obligarlas a devolverme el libro que fuera... así que lo siento, pero no... y menos un libro que me costó tantísimo encontrar y que está tan descatalogado que no sé yo si podría volver a localizarlo (porque soy de esas personas que si prestan un libro y no lo recuperan, cosa que me ha pasado varias veces, lo vuelvo a comprar, aún habiéndomelo leído ya, y no teniendo ninguna intención de releerlo en un futuro inmediato, es algo que no puedo evitar)


pd2. después de darle a publicar, me he acordado de que fue maría zambrano en su ensayo sobre poesía y filosofía la que también me nombró a platón... y ya sabes que tengo la firme creencia de que en cuestiones literarias las casualidades dejan de serlo a la tercera para convertirse en señales de que debes leer algo...


 

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segundo intento...

y aunque no es fácil, lo vuelvo a intentar, sin mucha convicción, pero con toda mi buena voluntad... seguramente porque he descubierto que, como bolaño, soy más feliz leyendo que escribiendo... quizás porque no es un buen momento y la verdad es que leer me ayuda a aguantar...


me explico: yo (me imagino que igual que el resto) tengo la mala costumbre de darles demasiadas vueltas a las cosas en general, y si hablamos de problemas, entonces les doy un par de vueltas más... busco soluciones, busco salidas, busco alternativas, causas, efectos, señales y posibles consecuencias a los problemas y a las posibles soluciones, a las salidas que encuentro y a las alternativas que se me van ocurriendo... 


les doy tantas vueltas a las cosas, que pierdo la perspectiva, me agobio, me entran sudores fríos y no puedo respirar; y aunque lo intento, no soy capaz de dejar de pensar (eso de poner la mente en blanco, la verdad es que jamás he sabido hacerlo), y lo que mejor me ha funcionado, desde tiempos inmemoriales para no pensar en mis problemas y desconectar de la realidad, ha sido la lectura...


porque la tele me entretiene, pero puedo seguir pensando en mis cosas mientras veo cualquier capítulo de cualquier serie; la música me distrae, pero también me deja a mi aire para seguir dándoles vueltas a las cosas que me preocupan; incluso lo he intentado con lo de la limpieza que dice una amiga que la relaja, pero a mí lo de lavar los platos, la verdad es que no me absorbe tanto como para dejar mi mente en blanco...


sin embargo cuando lees, necesitas concentrarte... en cuanto consigues entrar en el libro que te estás leyendo, todo lo demás se esfuma, desaparece y deja de importar; y así, durante el tiempo que dura la lectura, te puedes olvidar de tus problemas y concentrarte en los de los personajes del libro... seguramente por eso, dependiendo del momento, necesitas un novelón que te tenga en vilo durante varios días, o una novelita que te entretenga un par de ratos, o un libro de relatos porque no puedes prestar atención durante mucho tiempo, pero sí el que dura una historia corta; o poesía, porque tu mente está totalmente dispersa y la poesía te ayuda a concretarte en poemas...


y aunque me doy cuenta de que como dice hannah arendt que dijo isak dinesen: "todas las penas pueden soportarse si las ponemos en una historia o contamos una historia sobre ellas", me pasa un poco como al personaje de esther tusquets en varada tras el último naufragio, que "se repetía «debo escribir, he podido siempre, estaré perdida si ahora no consigo escribir», pero sabe muy bien que nada de lo que haya padecido en el pasado tiene nada que ver con lo que ocurre ahora"


así que en esas estoy... conozco la solución, conozco la manera de soportar las penas, pero me veo sobrepasada, e incapaz de poner ciertas cosas en palabras... quizás solo necesito tiempo... tomar distancia, relativizar mis dramas, y así poder ponerlos en palabras para sacármelos de dentro, como siempre he hecho... pero mientras: leo (en este momento algo supuestamente divertido que nunca volveré a hacer de david foster wallace, al que no tenía el placer de conocer; porque después de la plenitud de la vida de la beauvoir, que me ha encantado mucho más de lo que me podía esperar, necesitaba algo ligero)


y la verdad es que soy feliz leyendo...


porque como dicen unos versos de mary oliver en felicity (uno de los libros más preciosos que he tenido el placer de leer este año) y que son de esos que se te quedan enredados a modo de talismán contra los malos momentos: "la cuestión es, tú eres tú, y eso es todo lo que hay / que mantener para siempre."


así que, de momento, leyendo me mantengo...


 

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reinicios...

reinicio, o lo intento... seguramente porque vuelvo a necesitar estos tecleos... aunque la verdad es que no sé muy bien como hacerlo...


porque esta no es la primera vez que abro este editor e intento escribirte algo, pero no sé como retomar el hilo, o como cortar ese hilo y reiniciar nuevos tecleos que no tengan nada que ver con los anteriores... pero como no van a tener que ver con los anteriores después de tantos años escribiendo en estas playas?... imposible...


así que busco el equilibrio (en estos tecleos y en general) y ni retomo ni corto: me dejo llevar... y me limito a teclear, visto que hoy me apetece hacerlo, pero sin poder prometer una continuidad (ni siquiera una coherencia) en estos tecleos, que siempre han sido un poco dispersos...


pero no es fácil... no es fácil después de tanto sin escribir; y no es fácil porque te estoy escribiendo desde la caja, donde a los clientes y a los no clientes les sigue molestando que alguien teclee alegremente en horario laboral (sobre todo a mi otro jefe, que es la quinta vez que viene a interrumpirme con el mismo pretexto, lo que me está empezando a molestar, la verdad)


 


y retomo estos tecleos casi una hora después de haberlos iniciado, porque la mañana se me ha ido complicando (como todas las mañanas últimamente) y he tenido que pasar el antivirus, pasar un rma y un presupuesto, contestarle a un cliente que no tenemos lo que quiere, y a otro que aunque no tenemos lo que quiere, se lo podríamos pedir; y de subirle la compra a mi madre... además no tengo muy claro que pretendía contarte cuando he abierto este editor, si es que pretendía contarte algo, quizás simplemente con el final del verano descubro que sigo necesitando estos tecleos para que los días laborables no se me hagan tan largos... 


pero el problema es que no tengo claro que el escribir por escribir (que algo queda, según tú) se me dé bien a mí, que necesito motivos, temas o coartadas para poder escribir (aún admitiendo que mis tecleos suelen ser vagos y dispersos, siento que necesito tener algo que contarte para poder enhebrarlos)


así que buscando un motivo (un tema o una coartada), podría contarte que sigo leyendo a la beauvoir, y que (aunque te parezca una tontería, por no decir una gilipollez) me hace sentir bien...


me hace sentir bien, seguramente porque en el fondo soy una snob (que diría la woolf), y leer a la beauvoir tiene para mí, cierto, digamos prestigio, que no sé si sería capaz de explicarte... quizás porque leer a la beauvoir, aunque no es difícil, tampoco es fácil; quizás porque desde hace unas doscientas páginas, siento que la beauvoir se ha quitado la máscara y la coraza y está escribiendo sus verdades (incluso las que no quedan bien sobre el papel) y al cargarse de alguna manera su personaje, estoy empezando a conocerla, y me encanta, aunque no comparta algunas de sus ideas... quizás porque la beauvoir, contándome porque escribe me ha recordado porque escribía yo, y hace días que las palabras han vuelto a dar vueltas a mi alrededor, y quizás estos tecleos son mi manera de recomenzar algo que creía perdido pero que sigue dentro de mí... no sé...


quizás es sólo que me apetecía escribir(te) y mañana no vuelva a encontrar las ganas ni la inspiración necesarias para volver a abrir este editor...


de momento me dejo llevar... y visto que esto parece un post, le doy a publicar...


 

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