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** EL TRAPECIO DE MARION **

Me balanceo y, si es preciso, doy una voltereta y salto. Siempre sin red


Artículos publicados: 272
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Hoy tengo una sombra rota


Hoy tengo una sombra rota,


un mar en calma


anclado


al eco de un naufragio virgen,


un nudo en mi firma errante,


el peso de la nostalgia,


la angustia del no soñar,


el frío de un cielo mudo,


y una lluvia


persistente


vistiendo mi falta de fe.


 


Hoy tengo una sombra rota...


 


"Pero hierve la luz


en los espinos..."


Paisaje, Antonio Gamoneda


 


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La efímera belleza de las estrellas


Se atragantan en mi boca los segundos de los besos que no traspasan mis labios, las notas mil veces repetidas de un bandoneón zíngaro que hoy percibo distinto, la voz enmudecida en el salón del desaliento. Busco en mis bolsillos las siete diferencias que expliquen el por qué de la incomprensión que me cala en esta lluvia persistente, el argumento que rompa el círculo mágico que se cerró por donde no debía, el motivo que sea origen y epílogo de un ancla levada navegando hacia el mar en el que todas las utopías son (todavía) posibles. Me aferro a las letras que componen la espera porque son comunes a las que definen la esperanza, y no hay entre las huellas que te nombran toalla que arrojar al suelo cuando Dréxler sigue acariciando mis oidos con su todo se transforma. Hay en mi grafito, piel tatuada, el olvido premeditado de las letras negras de la ausencia, la voluntad inquebrantable para que la culpabilidad no le reste a mi mundo lo que la vida me permite: un ramo de instantes permanentes que abrazan los recuerdos más hermosos de mi infinita fe en la eternidad. Sigo paseando mis pies descalzos sobre el alambre del destino, robándole sus riendas invisibles para que la capacidad de decisión no deje de pertenecerme, sonriendo a los amaneceres que suman (aún) motivos para la dicha pese a mi desconcierto. Y no dejo de manifestar mi capacidad para la lucha -en las palabras que nacen mudas y en las lágrimas vertidas tras la luna- aferrándome a una saliva que me responde dulce pese a la amargura, fundiendo la nieve de mis deseos con el sol del mediodía, acercándome a la playa de los reencuentros con uno mismo.


...Y allí, en la soledad de las contradicciones que me definen, lucidez intermitente tras tantas noches de canela y miel, sé que he llegado al fin del mundo cuando miro a mi alrededor y dejo de sentirte...


 


"Ahuyentemos el tiempo, amor,


que ya no exista;


esos minutos largos que desfilan pesados


cuando no estás conmigo


y estás en todas partes


sin estar pero estando..."


Gioconda Belli


 



 

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Susurrando una plegaria...


 


Despertarme en un sueño.


Estrechar los dedos a la vida:


     atrapándola,


ser fe y lujuria


     deseo de luz,


dibujar adagios en la piel


     verterme en música,


enredarme en tu reloj:


     felicidad a bucles,


latir salitre


     en la cadencia del desierto,


ser sirena a medianoche


     buhardilla para un tango,


y saber que mis manos sostienen


     la pasión en monosílabos,


     la ilusión del placer que abrasa,


     el ronroneo de la dicha,


     y una horquilla en la que prendo


          la mitad de tu mundo...


 


"Sólo en sueños,


sólo en el otro mundo del sueño te consigo,


a ciertas horas, cuando cierro puertas


detrás de mí..."


Sólo en sueños, Jaime Sabines


 


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Tengo una tristeza tan concurrida...


 


Tengo un camino anegado de lágrimas secas. Una inundación de ilusiones evaporadas ahogándose entre miradas desiertas. Tengo la certeza del desconocimiento, el temor del error, el peso de la incertidumbre, el dolor del pesar, y una colección de reproches estallando entre mis versos. Tengo en el horizonte los cantos de sirena de las brumas, el eco infinito de los interrogantes suspendidos, y un abismo abierto (paréntesis que no se cierra) entre los diálogos de mi razón. Me duelen los besos ciegos acumulados en saliva amarga, las llaves con vocación de perecer en peceras vacías, las canciones detenidas en palabras sin salida, y el aliento de la soledad en el abrazo que se pierde en mi nuca. Tengo un cofre del tesoro todavía lleno de sueños, la fe en las utopías perenne en mi sonrisa desdibujada, la capacidad para colorear fantasías perdidas, y un cielo oscurecido por el empeño del genio de la lámpara en regalarme pesadillas sin efecto boomerang.


Tengo un nudo agrio en la conciencia, una palabra esquiva en los labios, la pobreza emocional en el espejo, y una tristeza tan concurrida...


¿Cuándo termina lo que sólo parece interrumpido?


(Discúlpeme la licencia, don Mario)


 


"He pasado toda la noche sin dormir, viendo,


sin espacio tu figura..."


Fernando Pessoa


 



 

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Amapolas de invierno


 


En la quietud de tus palabras,


bajo el abrazo del hechizo


     que imanta mis sueños a los tuyos,


allí donde la noche descifra sus espejos:


     en los balcones con estelas,


     en las gotas de lluvia violeta,


     entre los suspiros del ocaso,


retando eternidades,


siendo memoria en vida,


boca, fruta, poesía,


preludio de girasoles,


pluma parpadeando,


eclipse, puente, milagro.


 


Allí donde las caricias


     se deslizan sin vacío,


en el eco del futuro,


temblando, amante, nómada,


entre las olas de tu océano,


sirena feliz a la deriva,


sinfonía brotando


     en tus huellas,


     en tus labios...


 


"Así te quiero, en límites pequeños,


aquí y allá, fragmento, lirio, rosa,


y tu unidad después, luz de mis sueños"


Sucesiva, Gerardo Diego


 


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Ventanas.

Paisajes del alma


Y fuiste amanecer,


horizonte,


paisaje en mis manos,


palabras perfumadas,


brisa en mi piel mustia,


deseo hechizado,


vértigo de luna,


despertar de vida.


 


Y fuiste memoria, oleaje, tormenta, laberinto, ilusión,


...y naufragio.


 


Y fuiste silencio armado,


y desataste mi conciencia,


y levaste el ancla de mi fracaso.


 


Y te odié por ser, por amar, por perder, por renunciar, por prometer, por callar...


 


Y creí morir...


 


Y ahora,


tras el atardecer,


con la prosa de las mareas


y las cenizas de los sueños en mi orilla,


cegado ya el crepúsculo del azar,


rozando las puertas cerradas desde el margen del olvido,


no me duelen las espinas,


los latidos,


ni la lenta fuga que abrigó


el vacío ocre


de aquella despedida.


 


"Hay, en la espera,


un rumor a lila rompiéndose..."


Anillos de ceniza, Alejandra Pizarnik


 


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Flores de la marea. Haiku


 


Olas de aliento.


Mis pétalos nadando


hacia tu orilla.


 


"¿Qué voz viene sobre el sonido de las olas


que no es la voz del mar?"


Fernando Pessoa


 


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Alguien que cuide de mí...


Sigo manteniendo la fe en las utopías. Intentando proteger mis caminos entre nubes de soleado cristal, abriendo las puertas que señalan con pétalos de brisa los rituales del futuro, tiñendo de puntos suspensivos el aire: semillas de libertad fecundando destinos. Atravieso deseos y palabras calladas con la esperanza de aferrarme siempre a una mano que entrelace a mis costuras las penúltimas locuras, que sepa escribirme cursivas de te quieros en el vaho del espejo, que no tema a los besos que encierran mundos infinitos cuando se vierten por la espalda. Me acurruco en latidos que detienen el minutero del reloj con antracitas de recuerdos por vivir, y sonrío a los delfines que bailan valses a ritmo de jazz cada vez que nado desnuda al compás de tus pisadas. Respiran mis pestañas desde tu saliva, desde el punto de fuga en que proyectamos espejismos caleidoscópicos, cuando ordenamos las metáforas y las piezas sueltas de nuestras propias cicatrices dibujan constelaciones de pensamientos violetas y vistosas estrellas con aroma de canela. Y ya no acuno lamentos, ni maquillo tristezas, ni me dejo cegar por inventarios de poemas al borde de los acantilados, ni corro marchita contra los amaneceres en los reversos de la incomprensión. Ahora estampo girasoles de deseo cada vez que un violín detiene la noche en el atradecer de nuestros cuerpos. Ahora me siento transparente y presumo de fragilidad en el aire que te abraza vistiendo mis caricias de seda azul. Ahora empaño la libertad de mis dudas en tu hombro mientras llueves melodías de ternura para mi corazón.


Y cuando el mundo deja de existir, en esas horas en que se contonean las palabras y las sábanas son sinalefas de arándanos encadenados, es cuando sé que no hay utopía al escribir que encontré por fin alguien que cuide de mí...


 


"Levántame. Porque he caído en tus manos


y quiero vivir, vivir, vivir..."


Jaime Sabines 


 


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