Portal de blogs literarios, comunidad literaria, y foro literario - Libro de Arena
Conoce a maparo55            17 libros en su biblioteca
     18 valoraciones      392 posts en su blog      Es lector de 1 grupos

JUGUETEOS

Lo esencial es invisible para los ojos, sólo se puede ver bien con el corazón. Antoine de Saint Exupery


Artículos publicados: 392
 - 2 -  3 -  4 -  5 -  6 - 

The show must go on/ Leo Sayer

 Más música viejita.


Denunciar

Vienna/ Billy Joel

Vengo hoy por aquí, solamente a compartir un poco de música vieja y entrañable.


Denunciar

Un chispazo

Entre la vigilia y el sueño, amodorrado, un hombre vislumbra a su mujer desnuda; ella está recostada de espaldas sobre el lecho conyugal, profundamente dormida. Él, puede observar a plenitud aquella desnudez que lo perturba y maravilla a la vez. Las piernas largas y bien torneadas que descansan mustias sobre la blanca sábana; las curvas suaves de la cintura y las caderas prodigiosas; la piel morena clara surcada de pequeños lunares luminosos que adornan el deseable cuerpo; el vello rizado y misterioso de su pubis tentador; la sorprendente redondez y belleza de los pequeños senos, rematados por las dos flores celestiales que son los pezones. En ese breve instante, el hombre, azorado, confuso por la imagen entrevista en aquel chispazo, percibe la repentina fuerza dolorosa de una incipiente erección y comprende, que realidad o ensueño, acaba de entrever con milagrosa claridad, la entrada de la gloria. 


Denunciar

Sabios consejos

 Un asesino se quejaba amargamente con otro:


- ¡Mis víctimas son un asco. Ninguna lucha por salvarse. Todas se dejan matar dócilmente como borregos. Mi cuchillo chorrea siempre su asquerosa sangre pegajosa!


El otro lo escuchaba atento y le dijo al oído:


- Te voy a dar un par de consejos para que lo hagas más emocionante. Escúchame.


 


A partir del día siguiente, el primer asesino puso en práctica los sabios consejos del segundo; antes de matar a sus víctimas, les daba opciones a escoger:


- Reza o grita todo lo que quieras; quizás tengas la suerte de que lleguen a salvarte, antes que mi cuchillo te corte la garganta. O si lo prefieres, ten -, y les tiraba a los pies un arma similar a la suya - defiéndete y veamos quién es mejor carnicero.


Tengo que consignar que la emoción de este jueguito le duró poco, porque todas las víctimas tratadas así, terminaban  muertas bajo el filo temible de su facón.


El asesino, finalmente aburrido de matar, se convirtió en predicador. 


Denunciar

Y nada más

 Fue mi amigo Javier Fernández quien hace ya muchos años, me inició en los secretos de la música de Pablo Milanés y Silvio Rodríguez. Me prestó dos viejos lp de 33 rpm: uno de Pablo y otro de Silvio. Ahí conocí “Años” y “Te doy una canción”, entre muchas otras. Tendría yo entonces alrededor de veinticinco años y compartía mi vida con una mujer tres años menor que yo, con la que me gustaba hacer el amor a la menor provocación. Recuerdo que compartimos la música de estos dos cantantes cubanos e incluso asistimos a verlos en concierto, cuando vinieron por estas tierras. Muchos los adorábamos. Otros, los criticaban acremente; a lo mejor por ser famosos y vivir una vida mejor que el grueso de la población cubana.


Con el paso de los años, la admiración por las canciones de ambos creció. Entonces la discoteca particular se vio nutrida con otros lp, y más tarde, con cd´s y videos de su música. De entre todo el acervo de sus canciones, se me quedaron grabadas más, unas que otras. Entre ésas más está: “Y nada más”. La letra de la canción mirada en su conjunto, parece no decir gran cosa; pero entonces la empiezas a cantar despacito siguiendo la voz de Silvio, y te vas dando cuenta que sus versos breves y las notas de la guitarra, te van penetrando la piel y se quedan ahí debajo donde logran estremecerte sin razón aparente. Sus palabras te horadan en algún punto indefinido del cerebro y ondas de sentimientos y placer, te hacen vagar por insospechados paraísos sonoros. Y nada más:


Esta extraña tarde desde mi ventana


trae la brisa vieja de por la mañana.


No hay nada aquí,


sólo unos días que se aprestan a pasar,


sólo una tarde en que se puede respirar,


un diminuto instante inmenso en el vivir,


después mirar la realidad y nada más,


y nada más…


Ahora me parece que hubiera vivido,


un caudal de siglos por viejos caminos…


No hay nada aquí,


sólo unos días que se aprestan a pasar,


sólo una tarde en que se puede respirar,


un diminuto instante inmenso en el vivir,


después mirar la realidad y nada más,


y nada más…


Silvio Rodríguez



Denunciar

Sin nada que contar

 Me gusta contar historias; sobre todo cuando hay algo interesante que decir. Y si no lo hay, inventarlo, para que lo contado cause emoción y llegue hasta los sentimientos de quien lee. A veces, contar un hecho o imaginar una historia puede ser de lo más sencillo, las ideas corren como el agua y el bolígrafo o el teclado del ordenador, parecen impelidos por una fuerza misteriosa que los arrastra formando palabra tras palabra sin apenas parar. Lo malo es que no siempre sucede así. En ocasiones (las más), escribir una palabra, una frase, una simple oración, nos hace casi llorar lágrimas, porque nacen a cuenta gotas, sin querer salir o dejarse ver; es entonces cuando se siente uno desesperado, frustrado, triste, con ganas inmensas de mandar todo al diablo y acometer otro asunto. Pero es allí precisamente donde se necesita perseverar, no darse por vencido, no dejar que las palabras se conviertan en nuestras amas y señoras, y nos hagan desistir del firme propósito de contar una historia.


Una anécdota bien contada puede constituir una gran historia; pero a veces no somos tan afortunados y podemos echarla a perder si no sabemos superar nuestras limitaciones: la redacción,  el vocabulario, el estilo, etc; si nos sobreponemos a ello, escribir un texto: poema, ensayo, cuento, novela, puede convertirse en una experiencia inolvidable. Por ejemplo, yo estoy escribiendo las presentes líneas porque, precisamente, mi cabeza anda tan dispersa que no logro hilvanar muchas ideas, ni tampoco inventar algunas situaciones dignas de convertirse en un gran texto. En este momento estoy tan vacío como una cáscara de nuez (esos baloncitos redondos u ovalados cuya pulpa tiene un sabor espléndido, ideal para degustar sobre unos chiles en nogada o un flan suave bañado con rompope). Por cierto, ayer he visto una peli que trata sobre los problemas que sufre un adolescente, porque va a entrar a la escuela preparatoria y no tiene demasiados amigos. En la secundaria no le ha ido muy bien y no espera que en la prepa le vaya mejor, sino todo lo contrario. Así que no tiene amigos, ni novia, nadie lo ha besado en los labios, ni ha tenido sexo con ninguna chica. Ya tiene dieciséis, una edad de lo más difícil para un adolescente; si a eso le aunamos que ha estado enfermo porque tiene visiones de una tía muerta a la que ha querido mucho y que esto le ha ocasionado visitar el hospital por cierto tiempo, todo esto se convierte en una verdadera maraña que el joven no sabe ni cómo desentrañar.


Creo que me desvío; no quiero hablar sobre peli alguna, sino sobre el acto de contar y escribir una buena historia. Que resulta de lo más complicado cuando hay que inventarla casi en el aire, decidiendo los detalles que habrá de llevar y como engarzarlos de la mejor manera. El papel en blanco es un asesino, un matador de ilusiones para el que quiere escribir. A mí me da un miedo terrible, y la mayoría de las veces sucumbo ante su silenciosa blancura, que parece cegarme la visión y las ideas. Me asombra la facilidad que Anton Chejóv tenía para escribir sus cuentos, los construía sobre cualquier cosa, sobre la anécdota más pueril, sabiendo sacarle lo esencial y mejor, haciendo de cada cuento una pequeña obra de arte. Lo mismo admiro a Charles Dickens, que podía construir novelones de cientos de páginas y subyugar con ellos a sus lectores (a mí también). Y además, por entregas, manteniendo la expectación de la gente durante días enteros, hasta la aparición de la siguiente parte.


Que manía esta de irme por otros lados. Decía que si no se tiene un tema, de preferencia bien definido, planeado en sus detalles, lo más seguro es que no logremos una historia que tenga el suficiente interés para ser leída. Es muy probable que salga un bodrio aburrido y monótono que canse casi de inmediato a quien lo lea. Por eso hace ya algún tiempo que no escribo nada, ni siquiera cómo me siento porque la mujer que amo no parece ya sentir por mí, la misma atracción física de antes. Apenas me abraza o hace una caricia, apenas me besa en los labios, y ya ni me acuerdo cuándo fue la última vez que hicimos el amor. Y lo peor es que a ella parece no importarle que me muera por acariciar su piel café con leche o disfrutar el sabor a caramelo que tienen sus labios rojos; jugar con la lengua de su boca o compartir la trémula emoción que me embarga al desnudarla despacito, sin prisa alguna. A lo mejor le gusta alguien más. Quizá ya no le gusto o no me quiere o no le satisfago para nada.


Bueno, a lo mío. Ya lo dije: hace mucho que no escribo porque no tengo nada que contar, ni palabras para decir que hace unos días, he visto morir en la calle a un pobre perro, debatiéndose entre estertores, espumarajos y convulsiones; seguramente envenenado por gente desalmada y de mal corazón. Y con esto, me acuerdo de “El pinto”, ese cuento igual de triste y doloroso de Ángel de Campo “Micrós”. ¿Cómo alguien puede ser tan cruel para matar así a un animalito? O lo que es peor: torturar, mutilar o asesinar a personas.


Me quedo mudo; falto de ideas; triste de desamor; hastiado de la crueldad; angustiado por la suerte en una peli, de un adolescente virgen; resignado finalmente, por no tener nada que contar.


Denunciar

Matar o morir

 El soldado disparó la metralleta Thompson, casi sin apuntar, contra el bulto que se movía entre la maleza. No se detuvo a comprobar si había acertado y siguió corriendo, con el miedo agazapado en cada poro de la piel y el cerebro hecho un torbellino casi incontrolable. Los disparos eran continuos y levantaban pedazos de tierra y polvo a su alrededor. Se tiró de cabeza en una zanja que descubrió frente a él, apenas con el tiempo necesario para no ser alcanzado por las balas. El sol le quemaba el torso desnudo y sentía todo el cuerpo bañado en sudor. Se movió con rapidez, reptando con el arma preparada. Dos enemigos aparecieron casi al descubierto; apretó el gatillo sin titubear, con el corazón palpitante retumbando en las sienes. Uno de los cuerpos cayó a dos pasos de él; pero no había tiempo para nada, se incorporó y siguió corriendo. Con dificultad y siempre atento al entorno, trató de ordenar algunas ideas. La situación actual no era lógica, las cosas no parecían funcionar como debían. Estaban en guerra, él era un soldado en pleno combate y para salvar la vida había que matar enemigos. ¿Entonces, por qué tenía la impresión de estar viviendo algo ya vivido?, no una sino muchas veces, como un sueño repetido, como una pesadilla recurrente; en cada momento, la sensación de que todo pasaba inexorablemente una y otra vez, no lo abandonaba. No pudo reflexionar más; dando un enorme salto para librar una valla alambrada, trató de alcanzar el río que se encontraba un poco más allá. Se terció el arma a la espalda y se tiró al agua, mientras otra lluvia de balas casi lo alcanzaba. Logró llegar al otro lado y empuñar su arma, pero ya lo estaban esperando. Como pudo, disparó sobre ellos; pero eran demasiados. Con dolor, con rabia, con tristeza, sintió como el metal de múltiples balas penetraba en su cuerpo, y se miró caer sobre la hierba húmeda. Sabía que era el final y que no habría un mañana.


El soldado, condenado a la maldición del eterno retorno, nunca pudo escuchar el grito decepcionado del niño frente al televisor, al verlo caer abatido; mientras en la pantalla aparecía en grandes letras rojas, la leyenda: GAME OVER.


Denunciar

Lecturas de 2015

 El 2015, fue un año grato en lecturas. Muy diversas y sin un plan definido, se fueron dando según pintaba el momento, los ánimos, los préstamos, las compras y también las enfermedades. Finalmente concluí 34 libros, con un balance bastante irregular aunque tendiendo a lo enriquecedor. Algunos libros cumplieron con creces mis expectativas; pero otros se quedaron sólo a medias, sin aportar lo que de ellos esperaba. No señalo favoritos para no interferir en la opinión de otros lectores, que pudieran diferir de mis gustos personales. Aquí dejo los títulos de los libros y los nombres de sus autores:


1) Inquisiciones/ Otras inquisiciones - Jorge Luis Borges


2) El país del ocaso y otros cuentos – Bram Stoker


3) Mitos griegos contados otra vez – Nathaniel Hawthorne


4) Paz interior – Janet Dian


5) Santa Anna – Armando Fuentes Aguirre “Catón”


6) Descanso de caminantes (e-book) – Adolfo Bioy Casares


7) Memoria de apariencias – Juan Tovar


8) En esto creo – Carlos Fuentes


9) Un drama de caza – Anton Chéjov


10) La biblia de neón – John Kennedy Toole


11) Buzón de tiempo – Mario Benedetti


12) Cuaderno de escritura – Salvador Elizondo


13) Los años de peregrinación del chico sin color – Haruki Murakami


14) Sed de amor – Yukio Mishima


15) La novela de Violeta – Alejandro Dumas


16) La ciudad de las esfinges – Jaime Alfonso Sandoval


17) Camino de los Ángeles – John Fante


18) Matemágicas – Norma Muñóz Ledo


19) Manual del distraído – Alejandro Rossi


20) Flores de fuego – Yi Sang


21) Mooch – Dan Fante


22) Diez grandes cuentos chinos – Compilador: Poli Délano


23) Los papeles de Aspern – Henry James


24) Gramática de la fantasía – Gianni Rodari


25) La llave – Junichiro Tanizaki


26) Párrafos para un libro que no publicaré nunca – Emmanuel Carballo


27) Cuentos a la intemperie – Juan José Millás


28) Alfabetos – Claudio Magris


29) No basta decir – Alejandro Jodorowsky


30) Naomi – Junichiro Tanizaki


31) Octavio Paz, las palabras del árbol – Elena Poniatowska


32) Carta de una desconocida – Stefan Zweig


33) Los ojos del perro siberiano – Antonio Santa Ana


34) Lucas y yo – Audrey O´hearn


Felices lecturas para este año, 2016.


Denunciar
Artículos publicados: 392
 - 2 -  3 -  4 -  5 -  6 - 



Portal de blogs literarios, comunidad literaria, y foro literario - Libro de Arena

1 0 libros

General 17 libros



Ayuda | Contacto | Condiciones de Uso | Política de Privacidad



2014 © librodearena.com