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DIARIO DE DESINTOXICACIÓN NO ETÍLICA


patochada Nº 24445


-Que quiere que le diga, no somos más que pequeños seres diminutos incrustados en una roca minúscula que da vueltas y vueltas sin fin. Y todo esto sucede en un universo descomunalmente grande y desconocido donde el 98% de su materia resulta ser oscura, y para más inri no tenemos la más pajolera idea de dónde se encuentra esta materia.


-Podrías ser más explícito y concreto.


-Doctora. ¿Usted me ha preguntado cómo me siento, no?


-No te incorpores, por favor, permanece tumbado en el diván…


-Es que hay un muelle que me está…


-Es de látex, Borja, no tiene muelles por ningún lado. ¿Querrías tranquilizarte y mostrar un poco más de colaboración? Basta ya de excusas y ábrete a mí…


-¿________? Ya me dirá doctora, ¿cómo se sentiría usted si miles de personas… que digo miles, millones, están leyendo todo lo que yo le cuento?... palabra por palabra.


-… paroxismo multidependiente, uhmm,…


-¿Pero qué dice? ¿No se da usted cuenta? Estos tipos no pierden ripia…


-¿Qué tipos Borja?


-Pues los del blog… todos, son legión, y me atosigan…ya le conté la semana pasada que escribo en un blog.


-¿Y qué es eso de un plog?


-BLOG, BLOG, con “B”. Vamos doctora, me está usted tomando el pelo…


-Está bien Borja, por supuesto que sé lo que es un blog, sin ir más lejos mi marido tiene uno sobre pájaros exóticos del Amazonas, el gilipollas… Únicamente buscaba hacerte hablar para penetrar en tu psique, que sean tus propias palabras, la manera en que te expresas, las que extraigan las pistas necesarias… las anomalías…


-Todo en mí es una anomalía. Es como si nada funcionara, como si todo estuviera fuera de lugar o en una escala temporal equivocada… como si viviera dentro de una película que se rueda sin mi consentimiento y yo no soy otra cosa que un personaje secundario, desenfocado, irreal, un …


-Hechos, cuéntame algún hecho concreto, no divagues. Necesitas focalizar en sucesos reales todo aquello que te preocupa. Por ejemplo, para empezar, ¿qué te parece si recordamos juntos la última vez en la que te sentiste de ese modo, fuera de lugar?


-… uhmm, fue a la entrada del centro comercial.


-¿Qué fue lo que pasó?


-La puerta automática no se abrió.


-A veces sucede, los mecanismos fallan, la tecnología no es infalible.


-Me planté delante y el mecanismo presencial no me detectaba, reculé unas cuantas veces y lo volví a intentar, pero nada, imposible. Luego llegó una mujer con un carrito y a ella sí que le franqueó el paso. Volví a intentarlo un par de ocasiones más. Era como ser invisible, todo el mundo entraba por aquella jodida puerta pero cuando lo intentaba yo… ¿quiere usted saber cómo conseguí engañarla para entrar?


-¡NO! En el trabajo Borja… ¿te sucede lo mismo?, ¿tienes fricciones con los compañeros?, ¿te sientes repudiado por tus jefes?


-No tengo jefes, bueno… más bien debería decir que no los conozco. Me hicieron una entrevista por internet, les envié mi currículo por e-mail, y eso fue todo.


-¿Y los compañeros, qué opinión tienes de tus colegas?


-Trabajo completamente sólo.


-¿Dónde?


-En unas instalaciones supersecretas del Gobierno. Vigilo el perímetro desde una sala de pantallas. Se suponía que las imágenes llegarían a esa sala por las cámaras instaladas en el exterior…


-¿Se suponía?


-En realidad las cámaras están, pero luego se fundieron  el resto del presupuesto en otras pamplinas y nunca las acabaron conectando. Las pantallas no han emitido una imagen en su vida, están las 24 horas a oscuras. Negro sobre negro, nada, niente.


-¿Entonces?


-Yo cumplo con mi horario y el cheque llega a fin de mes…


-No hay más contacto, no sé, algún supervisor…


-A veces ha sonado el teléfono, pero siempre es alguien que se equivoca… o te quieren vender algo… Yo ficho puntual a mi hora, todo está automatizado, no hay forma de engañarles, si intentas metes tu tarjetita cifrada por la ranura antes de la hora de salida, simplemente la puerta no se abre.


-¿Y si hay algún incendio? ¿Cómo te las arreglarías?


-… ¿…?


-Está bien, cambiemos de tema que nos estamos dispersando. Relátame algo acerca de tu vida sexual. ¿Es satisfactoria?


-…estaba pensando en lo del incendio…


-¡OLVÍDALO!, ¿quieres?... Tu vida sexual…


-… ¿aquí? Es que me da vergüenza.


-Estamos solos. Nadie nos va a oír.


-¿Y los del blog?


-¡…pero qué blog ni qué PUÑETAS, vale ya Borja! Si no colaboras, yo no puedo ayudarte. Si viniste a mi consulta fue por decisión propia, nadie te obligó a que lo hicieras.


-Tenía que escribir algo, darle grano a los pollitos… este post es antiguo, ¿sabe? Pero… no se dan ni cuenta…


-… disfunción afectiva retroalimentada…


-Pero que dice doctora, le juro que es verdad. Mire: el que lea esta línea que conteste en un comentario con el número que da solución a la ecuación X+123= 128.


-Bueno… eso parece difícil, ¿no? Cambiando de tema: ¿Te sientes observado?


-¿Observado? Mi vida ya no es privada…los lectores. Ellos están ahí.


-AHÍ, ¿DÓNDE? Aquí no hay nadie. Mira a tu alrededor. Tú y yo solos… y un armario, y un diván, y un par de cuadros expresionistas, y…y…y… mi grabadora. Y ya está. Nadie más, joder Borja, NADIE MÁS en esta puta consulta…


-Ya veo que no me cree. ¿No me cree verdad doctora?


-Son invenciones, tu imaginación. Estoy para ayudarte, debes controlar tus reacciones, alejar esas esquizofrenias…


-Pues observe esto…


-


-¿Lo ve?


-


-¡Ande doctora, diga algo!


-


-Pero grite, no se quede callada. ¿Qué le sucede, no puede?... quizás.


-


-Imposible, ¿verdad? Está bien, no la haré sufrir más.


-¡CABRÓN, QUÉ ME HAS HECHO! Mi garganta…


-No grite doctora, contrólese.


-¡HIJO DE PUTA!


-¡Huy, qué mal hablada! Como no se controle hago algo peor con usted.


-Voy a llamar a la policía…


-Da igual lo que haga, si yo quiero puedo hacer llegar a los bomberos, o mejor… a un grupo de majorettes.


-Haz el favor de salir de mi consulta. ¡Ahora mismo!


-Está bien, me voy, la verdad es que todo esto ya me aburre, me aburre, me aburre, me aburre, me aburre, me aburre, me aburre, me aburre, me aburre, me aburre, me aburre,


 


 


 


 


 


-Así es inspector. Estaba ahí, incorporado en el diván. Luego empezó a recitar que todo le aburría en exceso y…


-¿Aburrido?


-Como se lo cuento, empezó a decir aburrido, aburrido … muchas veces, cada una de ellas más bajito, más bajito, más bajito, hasta que desapareció… fue un proceso gradual, como una evaporación evanescente… ¿no sé si me expreso bien?


-Se expresa usted estupendamente… ¿Y dice que la dejó muda, que no podía hablar?


-Yo hablaba, pero no era capaz de oír mis propias palabras… era como… no sé… muy desagradable… ¿sabe?... además…


 


¡SE FUE SIN PAGAR!


 


 


 


-¿Qué opina inspector? ¿Nos la ha dado con queso otra vez, no es así?


-El que empieza a estar aburrido de todo ese asunto soy yo… idas y venidas… para nada. Mi opinión, escúchame bien Morgan, es que ese tipo, el Borja, no existe.


-Una invención de la pájara esta.


-Está más loca que sus pacientes.


-Pues imaginación la sobra a raudales. Escuchó usted aquello de la ecuación matemática, no sé qué de la X y la Y, y la madre que la parió… hay que ser enrevesada para elucubrar semejante entramado.


-Yo creo que es 123.


-¿El qué?


-El número del autobús de vuelta a la comisaría, no te jode. Pues la solución a la ecuación, ¿qué va a ser?


-Ah… yo ahí ni entro ni salgo, cuando voy al Fridays y pago la cuenta, nunca entiendo las vueltas…


-Eso es porque te quedas babeando al mirar la pechera de la camarera.


-Puede ser, pero usted no se queda atrás, que yo le observo y se le van los ojos también.


-Escucha Morgan. ¿Te das cuenta que siempre acabamos los diálogos igual, hablando de lo mismo?


-Esa extraña sensación...


 


-¿Cuál jefe?


- Como si todo esto ya lo hubiéramos vivido...


- Querrá decir que ya hubiera sido escrito...


- Es lo mismo Morgan. Aunque cambie el tamaño de la letra, es tan sólo un engaño.


- ¿Usted cree que ha vuelto?


- Quizás nunca nos fuimos...


 


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Nº 834-3456

 


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Todo el mundo sabe lo que es una hoja en blanco. Ya somos mayorcitos, ¿no? Una superficie cuadrangular de bordes definidos; concretamente cuatro líneas que se cortan en sus extremos dando lugar a un espacio cerrado sobre sí mismo, como si fuera una circunferencia, pero en este caso tenemos cuatro esquinas ...o cuatro corners como dirían los snobs. Si nos diera por empezar a correr por encima de esas líneas al menos tendríamos un descanso de vez en cuando, un solaz que la anteriormente mencionada circunferencia jamás se dignaría en concedernos, por muy farrucos que nos pusiéramos. Y a dar vueltas y vueltas, y así eternamente, hasta el infinito...


Pero nadie da vueltas encima de una hoja en blanco. De eso nada, hasta ahí podríamos llegar…


Hasta aquí todo evidente. ¿Si hay alguien que se haya perdido que levante la mano, por favor? Está bien, parece ser que hoy la concurrencia está repleta de chicos listos ... ¿Y cuál es el siguiente paso? ¿Alguien lo sabe?


Muy bien, si no lo decís vosotros os lo digo yo: Hay que llenar esa hoja cuadrangular e inmaculada de arriba abajo y de izquierda a derecha, por ese orden y no por otro. Que luego llega un despistado o un natural de la isla esa más allá del Canal e intenta engañaros, que si os cuenta una milonga acerca de sus hábitos de conducción o que si el viento sopla de poniente y si se da el caso se puede alterar este orden por el bien más preciado de la Reina Madre, o por los hijos de Lady Di … : vosotros ni caso. Haced las cosas como yo os lo digo: de arriba abajo y de izquierda a derecha…


¡Pero ojo! Que aquí, en el estrado, mi derecha es vuestra izquierda y mi izquierda será vuestra mano diestra. No quiero líos con esto. Si hay que parar y volver a repetirlo no dudéis en interrumpirme, que luego los conceptos se acumulan y no me gustaría llegar a ver caras largas porque alguien se ha perdido. Bien, todo bien. Vuestros rostros confirman la confianza que deposité esta mañana en todo el grupo, nada más llegar y subir al escenario. Chicos listos, espabilados. Tenéis pinta de cazarlo todo a la primera.


¿Por dónde iba? ¡Ah, sí!, ya lo recuerdo. Se trataba de rellenar ahora esa hoja en blanco, tierna, nuevecita, con ese olor característico, esa fragancia que desprende el libro según sale de la imprenta, el libro joven que no ha sido aún manoseado, virgen de toda manipulación; de ahí viene la necesidad de lavarse bien las manos, ya sabéis a lo que me refiero, ese desdén que tienen algunos en el trato diario con el bien más preciado que inventó el hombre, y van y lo ningunean, y con una mano están comiéndose un sándwich de caballa y con la otra sujetan el volumen. Y luego al pasar las hojas, las manos cambian de función y la que antes tocó la grasa ahora impregna el papel, ¡Oh Dios, qué horror! ¿A vosotros no os pasa lo mismo, no sentís asco al contemplar estos actos de desprecio supino, no sólo por el autor de la obra, ni por el librero que gustosamente se desprendió confiado de su mercancía, sino por el libro en sí, por la materia misma, por la celulosa, por el árbol que se cortó…?


Perdonad un momento, me temo que me acaloré en exceso, necesito una pausa. Ufff … beberé un sorbito de agua. Sí, gracias señorita, así está bien, un poco de agua me sentará bien...


 


-¿Y tú cómo llegaste a todo esto, Borja?


-¿Yo? De la cola del paro. Me preguntaron acerca de mi experiencia pasada y les dije que era escritor. Me llamaron ayer, a última hora, pensé que había tenido suerte, pero la chica me dijo que tan sólo era un curso de refresco…


-Ya veo. Bello eufemismo. Llamar a esto un curso de refresco. A mí se me están calentando las sienes con tan sólo escuchar a este tipo.


-Dicen que es una eminencia. En el folleto he podio ver que ha recorrido medio mundo con sus conferencias de escritura creativa.


-¿Ah, sí? Pues en el otro medio deben de estar temblando con la mera posibilidad de que le dé por hacerles una visita…


 


y cuando finalmente nos decidimos a rellenar esa hoja vacía e impoluta, ¿se trata quizá de atiborrarla con cualquier cosa que primero se nos ocurra, con cualquier objeto que tengamos a mano? ¿Manzanas, baldosines de cerámica, escarabajos peloteros…? No. Por supuesto que no. Tendremos que regirnos por unas reglas, y esas reglas…


 


-Lo siento, pero yo no lo soporto ni un segundo más. ¿Tienes fuego Borja?


-¿Cerillas?


-Sí, lo que sea. Me voy a liar un peta en los servicios, tío. Cualquier cosa con tal de no caer redonda y sucumbir al rollo de este descerebrado.


-No sé, quizás deberíamos aguantar hasta el final, me imagino que tendremos que firmar para dar constancia de que asistimos al curso.


-Dar constancia… ¡Uy, qué finolis nos ha salido el Borjita! No, si ya lo digo yo, estáis todos cortados por el mismo patrón. Os pone el olor de la tinta y el moho de los libros viejos. Pandilla de chalados…


-¿Y tú, por qué has venido, si puede saberse?


-¿Yo? Porque vi la cola en la puerta y pensé que darían algo, pero visto lo visto prefiero pasar frío en la calle antes de que me confundan con un friki de estos. ¿Sabes qué? Yo me voy a fumar el tripi, si quieres me sigues y si no te quedas, lo mismo me da que me da lo mismo…


 


la esencia del relato son los caracteres, o quizás deberíamos decir que los caracteres forman, dado su propio orden, la verdadera contribución semántica al organigrama que los formó… tal contribución en sí misma no podría dar lugar a ninguno de los escenarios que conforman…


 


-Uhmm… ¡espera, espera! … ¿tendrás para los dos?


 


 


y así fue como aquella noche acabé finalmente


rellenando mi hoja particular de color blanco.


La rellené como pude, algún borrón se me escapó,


pero ahora que la releo con vosotros,


compruebo que el humo decididamente me cegó,


y de aquella chica, la estampa y la libertad, y poco más quedó.


 


 

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Nº 834-3455

Toda mi vida había querido ser un escritor y ahora tenía mi oportunidad y no se me ocurría nada… Estaba jodido. No pude conseguir la palabra y me tiraron a una esquina… Podías empezar a escribir de mil maneras diferentes. Y entonces escribías un poco. Y conocías a unos cuantos escritores… Te dabas cuenta en cuanto te metías en alguna habitación con ellos. Sólo había un gran escritor cada 500 años, y tú no eras él, y ellos ciertamente tampoco. Estábamos jodidos. “


 


Charles Bukowski. Se busca una mujer.


 


Bukowski tenía razón…


 


Me tiro en el sofá y enciendo la tele. Veo lo que veo y empiezo a vomitar.


 


Apago la tele.


 


Me asomo a la ventana del patio de luces para que me dé el aire. Escucho las conversaciones de los vecinos y vomito una vez más sobre la ropa tendida. No es una metáfora...


 


Me siento delante del ordenador. Otra vez. Mi jeta se refleja en la pantalla.


 


Quizás no seamos tan malos, pienso.


 


¿O sí?

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Otro mundo es posible...

 Si quieres hacerte con el cariño de un animal, dale de comer en tus manos.


 

Si, en cambio, quieres hacerte con un voto, inventa un sistema bipartidista. Tarde o temprano se cansarán del otro y te votarán a ti.

 

"El ser humano es el único animal que siempre acaba tropezando dos veces en el mismo voto"

 

 

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El principio del final...

 


Cierto día me encontré con un tipo de avanzada edad, alto y de pelo cano, que se paró ante mí en el parque. ¿Qué haces?, me preguntó. Alcé la vista e interrumpí mi tarea sin disimular cierto disgusto. Utilizando la palma de mi mano por visera le miré a la cara, su rostro amparado en la penumbra, detrás de él, el sol. Estoy escribiendo, respondí. El viejo no se amilanó y continuó su interrogatorio: ¿Y qué estás escribiendo, si puede saberse? Un cuento corto, respondí. Aquel hombre esbozó una sonrisa y acto seguido me ofreció uno de esos sabios consejos que caen del cielo cuando menos te lo esperas, aquellos de los que sólo un necio puede sentirse tentado a ignorar. Todo relato de éxito, dijo, utilizando una voz pausada, debe tener un comienzo bueno y un final excepcional. Lo que haya en el medio carece de trascendencia.


 


El hombre, se apoyó de nuevo en el bastón y continuó su camino sin otro comentario. Yo me quedé detenido, con el bolígrafo suspendido en el aire, contemplando como su figura se desvanecía entre los árboles.


 


Desde aquel día no he sido capaz de escribir ni una sola línea más. Entretuve el resto de la tarde dando vuelta tras vuelta a sus palabras. El viejo tenía razón. La literatura se reduce tan sólo a esto: atrapas al incauto, le entretienes largo rato y finalmente le despides con un golpe de efecto que le deje un buen sabor de boca, para que vuelva.


 


Ahora, que ya no tengo nada que contar, nada que merezca la pena para ilustrar un comienzo, entretener en el medio, ni aderezar un final, tan sólo me queda recordar una nota que dejó Roberto Bolaño a su editor para el final de su estupenda obra póstuma 2666: …esto es todo amigos, ahora si me quedaran fuerzas, me echaría a llorar…







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NMH III

 ¡Paren este blog... que yo me bajo!


 


 


 

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GBF II

 Los adjetivos, querida, no son más que artefactos inventados por el hombre con el fin de edulcorar la triste realidad.


 


 

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GHI

 La vida es un viaje alocado... a ninguna parte.


 


 


 

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