He pasado unos meses complicados, sobretodo desde el punto de vista laboral. Ahora que empiezo a tenerlo todo medio ordenado, me vuelvo a asomar a este rincón, en el que tantas cosas he compartido con vosotros.
Después de la disculpa, que os la debía sin lugar a duda, y para ir rompiendo el hielo, os cuento los actos que hicimos en el Día del Libro, el Club de Lecturas “Lectio Legens”.
Por la mañana, estuvimos en el Colegio Público de Ojén, donde entregamos a los alumnos unos cómics que elaboramos con motivo del día señalado, y entregamos libros para la Biblioteca Escolar.
Por la tarde, en la Plaza del Pueblo, un Stan literario recibía a los paseantes, invitándoles a llevarse un libro, y que trajesen otro de casa. Este sorpresivo “intercambio de libros” tuvo una gran acogida.
Por la noche, me desplace a Málaga, con unos compañeros del Club, para asistir a un acto que “Las Personas Libros” (1) realizaba en la Fundación Alonso Quijano, para la lectura, de Málaga.
Quedé impresionado, ver como las personas libros, narraban de memoria textos, poemas, de una manera tan especial, bonita, agradable…. Me encantó.
¿Y vosotros, hicisteis algo especial ese Día?
¿Conocéis lo de “Las Personas Libros?
(1)En el mundo que describe Ray Bradbury en Fahrenheit 451 los libros están prohibidos. Sin embargo hay personas que se resisten y lo hacen aprendiéndose cada una de ellas un libro. El Proyecto Fahrenheit 451 (las personas libro) busca eso mismo: que la población ande por ahí recitando en voz alta sus libros.
En varias ocasiones, os he comentado el proyecto "mejora con los libros", que desde "lectio legens" (el club de lecturas de Ojén -mi localidad-) iniciamos hace más de un año.
Empezamos como bien sabeis, con la recogida de libros, para llevarlos a los menores hospitalizados. Después entregamos los libros en la Fundación Alonso Quijano de Málaga, donde seleccionarón y catalogarón los libros recogidos. (en post anteriores, vereis fotografias y videos del evento)
Y Por fín, llego el gran día, el pasado 23 de Febrero, y coincidiendo con el segundo aniversario de la creación de este singular Club de Lecturas. Visitamos el Hospital Materno Infantil de Málaga, lleno de ilusión, historias para contar y entretener y por supuesto, libros, muchos libros.
Compartimos una bonita tarde con los niños hospitalizados. Primero en la Ludoteca, y despues visitando a su habitación a los que no pudieron acuidir. Fué un gran día y sentí la necesidad, de compartilo con vosotros, amigos areneros.
Estaba sentada leyendo “veinticuatro horas en la vida de una mujer” de Stefan Zweig, cuando sonó el timbre de la puerta. Dejó el libro en la mesa ovalada, no antes de colocar el marca páginas en su interior, para poder continuar con esa lectura que le tenía fascinada.
Un bonito de ramos de rosas le entregaba la chica de la floristería, con una sonrisa y unas palabras de felicitación. Sonia, además de sonrojarse, algo nerviosa y sorprendida también sonrió.
Miró el sobrecito que acompañaba en su envoltura a las flores. Era de Raúl. Volvió a sonreír. No estaba acostumbrada a estos detalles. Tanto, que le estaba esperando, y tenía prepara la tetera para disfrutar como cada domingo por la tarde de una bonita conversación y como no, de una buena taza de té.
Puso las rosas en un jarrón azul vidrioso, que había comprado en Túnez, en aquella escapada romántica, ya casi olvidada.
Con el sobre en la mano, se sentó en el sofá, y se dispuso leer su contenido. Lo leía, a la vez que su rostro se ponía tenso, nervioso y preocupado. Lo volvió a leer. Otra vez más. Es como si no entendiera la dedicatoria. Levanto los ojos, y observo con atención las flores, las rosas. Sin dejar de mirarlas, nuevamente su rostro cambia, esta vez es una alegría enorme la que aparece en su cara. Se levanta, toca las rosas, y comprueba que una de ella no es natural, es de plástico.
Ahora no sonríe, son carcajadas lo que sale de su boca, y un grito alargado y alegre:
-¡Te quierooooooooooooo.!
Lanza la tarjeta de felicitación al aire, y cae boca arriba en la mesa, junto al libro. La vuelve a mirar, y se da el gustazo de de volver a leerla:
“Se tendría que secar todas estas rosas, para dejar de quererte".
Se acerca el Día de los Enamorados, y vamos buscando regalos, poemas y algunas cositas, para sorprender a nuestras parejas.
Seguro que tenéis una infinidad de poemas cortos, poesías, frases, que nos convengan conocer y nos servirá también para tener recursos suficientes para ese Día.
Me parece muy fuerte Ángela, que sólo por el olor, salgas disparadas como si fueses una ladrona. Como si hubieses robado algo. -Sí, llevas razón. Pero Sonia, espera deje que te siga contando.
“Anduve varios pasos en la acera, con la duda si volver o no. Levante la mirada, y con firmeza me dije que sí. Que debía volver al piso. Con valor, y mucho miedo volví a cruzar la acera, y fui a la puerta del inmueble.
Te puedes imaginar, tú que me conoces. Los nervios se me metieron en el estomago, y en todas partes. Incluso esa tos que aparece cuando estoy a flor de piel, que a veces casi me produce vómitos.
La llave, nuevamente entro fácilmente. Aunque esta vez, me pareció hacer más ruido que la vez anterior.
El olor a té. A té verde. Era aún más fuerte. Me dispuse a cruzar el largo pasillo cuando de pronto. Oh, dios, aún me sonrojo. Un hombre desnudo salía de una de las habitaciones. No, no era Raúl.
Menudo susto. Grite, digo que sí grite. El con las manos se tapo sus partes y me pedía calma, cuando apareció Raúl.
Me abrazo, me beso, me susurro explicándome algo que no oí. Me dijo que era un amigo que se había quedado unos días, ya que tenía un seminario sobre temas fiscales y laborales.
Nos dimos las explicaciones que se puedan explicar de nuestra corta separación. Le conté que pensaba que estaba con su mujer. Me corrigió: - será mi ex – me dijo con esa sonrisa que tiene y es tan cautivadora. De modo que, ahora he vuelto, y vivo con él.
Pero sabes una cosa, en solo unos días, he notado que es más silencioso, lo noto ausente, aunque si se da cuenta que estoy pendiente a él, rápidamente disimula y se vuelve encantador y cariñoso como siempre.
Es todo demasiado perfecto, y claro, cuando es así, me surgen las dudas tontas. Y a veces, como ahora, me pregunto que no se sí entendí bien lo que vi.
Sí, Sonia, si es que no me oyes, me refiero al otro chico que estaba en el pasillo desnudo.
¿A ti que te parece?
-Ángela, que huelo a té, a té verde.”
Dedicado a Merche, a Cibeles y a Princesalia, que desaban que Ángela volviese al piso de Raúl.
Con el ánimo de compartir un rato agradable, intentare dar opiniones sobre libros leidos, algunas reflexiones, y tambien algunos relatos que me atrevo a escribir.
Es tu "casa", adelante.
Diego Santos Márquez.