Todo empezó en la tierra alrededor de los años ochenta y noventa del siglo XX, pero no fue hasta bien entrado en el siglo XXI, cuando surgieron y poblaron la tierra. Al principio eran pocos; en cambio y, en poco tiempo empezaron a infectar a todos los jóvenes del planeta, convirtiéndolos en espectros andantes, sin autoestima propia.
Utilizaban el poder de las ondas, para emitir sus mensajes subliminales en la mente de la población. Eran una plaga que se debía de aniquilar; pero ya era demasiado tarde.
El 80% de la población mundial cayó en un año, bajo el poder e influjo de estos seres andrógenos.
Las Naciones Unidas se reunieron y decidieron que ya era hora de pararlos y crearon un Grupo de Operaciones Especiales para detener esta plaga; los llamaron: Metal Law, un grupo de entregados y valerosos con largas melenas armados con chupas de cuero con los cuernos en alto, para poder detenerlos al fin.
Son Ozzy “The Wizard” Osbourne, Doro “The Amazon” Pesh, Bruce “ The Man” Dickinson y James “The Rider” Hetfield.
He aquí su historia…
Año 2012 (2 años después del Emocalypsis).
La Tierra esta íntegramente devastada. Todo es desierto, agua y muerte. Solo en Metal City, resiste una pequeña parte de la población que sobrevivió a ese fatídico día. No son más de dos mil, los supervivientes que integran esta sociedad. Hace dos años que estamos resistiendo sus continuas y despiadadas envestidas. A través de estos años, hemos descubierto que los alemanes, finalizada la Segunda Guerra Mundial, iniciaron un proyecto secreto en sus búnkeres subterráneos en la antigua Alemania del Este, alterando el ADN de diferentes y cuidadosamente escogidos sujetos, para poderlos liberar años más tarde. Con la caída del Muro de Berlín, el proyecto se agilizo y sus sujetos pudieron moverse a sus anchas por toda Europa y América. Una primera vía fue la creación de la MTV y así divulgar sus creencias, utilizando a su vez, a emisoras de radio próximas a su líder espiritual: El Ojo.
Ya en nuestro siglo y con la entrada de Internet en los hogares, su virus se propago de forma irremediable. En el día de Año Nuevo del 2010, se inicio su devastador proyecto y gran parte de la población se suicido de forma masiva utilizando diferentes formas y, sin motivo aparente convirtiéndolos en unos Zombis Lacrimógenos y Pusilánimes.
Solo los adoradores del vil Metal y de los dictámenes de Satanás y fervientes maestros de la nota maldita, logramos escapar de las garras de estos engendros, encerrándonos en la antigua Nueva York, derruyendo todas las vías de acceso a la ciudad.
Me encuentro delante del Bar Dark Corner de Hempstead en New Jersey. Es un recinto donde todos los chupasangres pijos e ricachones de Nueva York, vienen todas las noches a beber litros y litros de sangre, de algún imbécil humano de estética ghotic o dark, que ha leído demasiados libros sobre vampirismo. Y que para ellos, son los auténticos dioses sobre la tierra. O sea, que una panda de estirados y refinados snobs albinos que solo pueden salir de noche y que se tienen que alimentar de otros seres vivos para sobrevivir; son dioses. Que alguien me lo explique; ya que me cuesta creerlo.
Yo como hijo de un Lycan y de una Loba Salvaje, que tengo más siglos en mi espalda que alguno de ellos, me sorprende que mi raza, tenga tan pocos seguidores entre los humanos; por ello creo entender, porque mi padre abandono su apariencia humana y vivió sus últimos siglos en forma de lobo, y justamente por hacerlo fue castigado por los suyos y, le dieron muerte. Los Lycans podemos adoptar tres formas: Humana, Lycan y Lobo, aunque esta última aparte de mi padre, nadie la ha tomado nunca, ya que si permaneces mucho tiempo transformado, pierdes todas sus emociones humanas con todos tus recuerdos y te vuelves salvaje y primitivo.
Al nacer yo en Hanau, en Alemania y, sabiendo mi padre que seria ejecutado por nuestros propios congéneres; más aun siendo un vástago mestizo, me llevo a la casa de la única familia de humanos, que siempre nos sirvió y ayudo; y a los que mi padre les consideraba y llamaba amigos: Los Grimm. Mi padre me envolvió con una túnica roja y me dejo en la puerta de su casa; y de ahí viene mi nombre.
Después de tantos años explicándoles mis historias contra vampiros, no-muertos, fantasmas entre otras criaturas, decidieron escribirlas en un libro y publicarlas. El resto ya es historia. Hasta que entrado el siglo XX crearon aquí, en América la G.P.A (Grimm Paranormal Agency) y desde entonces trabajamos conjuntamente con el Gobierno, para poder frenar, el crecimiento de la sociedad vampirica. Los chupasangres sustentan en el mundo sobrenatural, la condición de regentes sobre las otras criaturas, así que su mandato es de orden y ley de obligado cumplimiento, sino, se castiga con la pena de muerte. Como ocurrió a mi padre, que obligaron a nuestra familia a cazarlo y matarlo. Así, que mi odio hacia estas criaturas, esta más que justificada. Además, están muy bien organizados; cada ciudad o pueblo tiene su casta de purasangres, para que la controle a la población humana de su zona; aunque todos están a expensas de lo que diga, su máximo dirigente, a día de hoy inalcanzable, por el puesto que ejerce, entre los seres humanos: El Papa.
Hoy hemos descubierto, que el que se proclama, como el príncipe de New Jersey, un tal Alp Balan del Clan de los Magnifique, vendrá a hacer su fiesta de aniversario al Dark Corner. Balan quiere someter a los clanes, bajo su batuta de mando, para que en la próxima elección del Líder Vampírico, todos los votos de los Ancianos vayan hacía él.
Los miembros de los otros grandes clanes como los Siegreich, Reffinato o los Prvenac, ya hace un par de horas que están dentro. Así, que solo nos queda esperar y aguardar su llegada. Aquí estoy dentro de un coche, pasando un frió de tres pares de hostias, junto a Gabriel Grimm, el tataranieto de segunda generación de mi padre adoptivo Jacob.- ¡Que ganas tengo que empiece la fiesta! – Pensó.
No logro recordar, cuando fue la primera vez que me ocurrió. Solo tengo la imagen de mi madre gritando y cayéndole todos los platos al suelo. Debería tener unos dos años según me contó con el tiempo. Como me estaba comportando bastante mal, me castigo sacándome el biberón de la boca, para ponerlo en la encimera. Dice que berreaba mucho; en algo no he cambiado.
Y de sopetón o por arte de magia, conseguí hacerlo levitar y llevarlo hasta mí.
Aquí, ya es cuando se desmayo, pobrecita; y me tranquilice.
A partir de ese momento, nunca más me volvió a sacar el biberón. Nunca se lo contó a Papa, temiendo que al descubrirse lo que podía hacer, me hicieran infinidad de pruebas, y acabara perdiéndome.
Mi padre, era un Coronel de las Fuerzas Aéreas. El típico soldado férreo, que nunca traicionaría y, daría todo por su país. Trabajaba en el proyecto secreto Washstorm, que conjuntamente con los soviéticos, pretendían crear una nueva raza de súper soldados, a partir de unos embriones alienígenas que guardaban congelados, y que los descubrieron, la primera vez que fueron a la Luna.
Así, que todo el tema de la guerra fría, solo fue una patraña orquestada, por ambos lados, para no atraer la atención de posibles curiosos.
Y supongo que al estar expuesto a altas radiaciones durante mucho tiempo; al concebirme, algo de aquellas criaturas, pasó a formar parte en mi padre, y de él a mí.
A los quince años, me fugue de casa, el mismo día que mi padre dio una paliza a mi madre; me enfurecí y golpee con tanta fuerza a mi padre, que encontraron su cuerpo a seis kilómetros de nuestra casa. Y eso, que solo lo pensé unos segundos, y pude causar dicho destrozo, ya que la mitad de nuestra casa, quedo completamente destruida y en ruinas; jamás he dejado que algo así, me vuelva a ocurrir.
Mi madre, me ayudo a hacer la maleta y me dio unos dólares, que los tenia ahorrados para el día de mi graduación; y marche sin mirar hacía atrás, como ella me juro prometer.
Ahora tengo unos cuarenta años, pero tengo la apariencia de un joven de dieciocho; se ve que el lifting alienígena, funciona de maravilla. He visto pasar a distintos presidentes; pero todos son los mismos perros pero con diferente collar. He trabajado en las obras, metalurgias, pasando por un sinfín de puestos, viviendo el día a día y sin pensar en el mañana; pero algo tenía que llevarme a la boca.
Hasta el día de hoy, en el que el proyecto Washtorm ya ha salido a la luz publica, a través de todos los canales por cable del mundo. Nuestro presidente lo ha anunciado a bombo y platillo, y con una gran sonrisa de oreja a oreja. Presentando a esta nueva fuerza de elite: The Thinkers. Pero como siempre ocurre; no es oro todo lo que reluce y, se me ha quedado grabada, la última frase de su discurso inaugural retransmitido desde la Casa Blanca.
- Es el momento del cambio; no solo de América, sino para todo el mundo -. Y a mi pesar, eso conlleva, a plantearme, que ocurrió con el proyecto Washstorm, que trabajaba mi padre y cual ha sido el resultado final. Y descubrir, que intereses reales tenían tanto mi país como los rusos con esos embriones. Hace cuarenta años, no existía la tecnología para poder aplicar correctamente, un cambio selectivo o completo de un cuadro genético; así que es posible que se les hay ido de las manos, y ya estemos padeciendo las primeras consecuencias.
Me llamo Ben, pero me puedes llamar Sci; fui el primero de ellos, así que les llevo unos cuantos años de ventaja.
*Personaje salido de la mente de mi mujer mientras comiamos hace 2 días*
Pocas veces me llaman al busca para decirme que han encontrado un cuerpo muerto en la Quinta Avenida. Normalmente, todo ocurre algunas calles más arriba. Esta vez el fiambre es Patrick Vetuel, un banquero de la United Internacional y lo han descubierto en el cruce con Broadway Avd. El pobre Vetuel estaba ahí tirado como si fuera un borracho pasando la mona. El Sargento Nash de Homicidios, me ha informado que no tiene signos de violencia o heridas de arma blanca o de fuego. Así, que suponemos que habrá sido causa de un infarto súbito e repentino, a expensas de lo que nos pueda ofrecer la autopsia o las pruebas que saquemos del escenario.
Ahora me estaría tomando un café largo y leería la sección de deportes del Post. Y no me tendría que ver aquí en medio de la calle, y rodeado de curiosos y cámaras de televisión que poco me dejan hacer mi trabajo. Pero así es la gente de Nueva York.
-¡Oye…Oye¡ ¿Qué película estáis grabando?- Le pregunta un joven.
- Película…¡Esto es real, chaval!- Le contestó.
- ¡Bah! Pues vaya decepción – Respondió el mismo joven.
Lo dicho. Si no hay alguien del star system de por medio, cualquier tipo tirado muerto en medio de la calle, en extrañas circunstancias, se convierte en anónimo, y ya carece de total interés para el publico generalista.
- Vayámonos. Que ya lo veremos por la CBS o la FOX en sus informativos- Dijo una señora de avanzada edad, que se encontraba en primera fila.
- Circulen, por favor. Que ya no tienen nada más que ver.- Dijo el agente Lewis mientras apartaba a la gente del lugar.
Por fin podía dedicarme a sacar muestras y fotografías con los Agentes Axel y Brenda, para llevarlas después al Laboratorio Forense, para su análisis.
-Axel, saca unas fotos de ambos lados de la victima.- Dijo estando de cuquillas. – Y tu Brenda, pásame una bolsa de evidencias del maletín – dijo señalándole donde se encontraba al colocarse los guantes, para no entorpecer su evaluación..
Axel, saco su cámara Polaroid y hizo cinco instantáneas del cuerpo de Vetuel, mientras Brenda me acercaba la bolsa que le había pedido.
- ¿A ver que encontramos en su boca? – Dijo al colocarle el bastoncillo por la boca para recoger restos de saliva o narcótico.- Premio…¡Azul! – Exclamó levantando su brazo a espaldas de sus compañeros. – A este, lo han asesinado por introducción accidental, o no de alguna sustancia directamente por la boca- Dijo al levantarse mientras introducía la muestra en la bolsa.
Brenda se le acerco para recogerla. – ¿Será un caso fácil, no Sargento Taggart? – Le pregunto, al introducir la bolsa en el frigorífico de almacenamiento de pruebas.
- Nunca hay un caso fácil, chiquilla – Le contestó - ¿Qué es eso? – Dijo volviéndose a agachar retirándole con las manos la americana. – ¿Carmín? – Dijo levantando la ceja izquierda al sacarse otro bastoncillo y pasándolo encima de él.
Axel, se acerco hacía nosotros con la Polaroid colgada al cuello, llevando las fotos en sus manos. – Tenga sargento- Dijo –¡Uau, que morros debe tener la tía!Vetuel ha tenido una muerte dulce, por lo que se ve-dijo mientras le entregaba las fotografías a Taggart.
- Es muy pronto para asegurar. Si ha sido un hombre o una mujer, Axel. No sabemos las preferencias sexuales del Sr.Vetuel – Dijo con una sonrisa socarrona Taggart. – Pero, por ahora seguiremos la ruta convencional…Ya sabéis amigos, amigas, ligues y familiares, de acuerdo chicos. – Dijo al volverse a poner en pie.- ¿Fresa?…Huele a Fresa- Dijo oliendo la muestra de carmín. – ¡Me gusta la fresa!- Exclamó.
Susan bajo al desván, y vio a Riley tendido en el suelo gimoteando en posición fetal. Se acerco a él y lo abrazo con dulzura.
- Cariño. ¿Qué te pasa?- le pregunto mientras le secaba sus lagrimas con un pañuelo de su delantal.- ¿Piensas en Michael?- le dijo tocándole su mejilla derecha con sus manos para poder verle su rostro.
- No lo se, Susan…No lo se – Dijo compungido Riley – Es el trabajo. ¡Ya no puedo más! – Grito Riley volviendo a romper a llorar en el pecho de Susan.
- Tranquilo, cariño. Los niños no tienen que verte así – Dijo Susan mientras levantaba a Riley del suelo y lo cogía por la cintura.
- Lo entiendo, Susan – Dijo Riley secándose sus lágrimas con su antebrazo izquierdo.
- Vamos arriba. Tenemos que cenar juntos. Como la familia que somos, cariño – Dijo Susan mientras lo acompañaba hacia las escaleras.
- Una familia…Una familia…- Balbuceaba Riley a cada paso que daba.
La cena fue un silencio. Solo se oían los movimientos de las cucharas al golpear los platos y los sorbos que daban ala sopa. Susan que se sentaba siempre enfrente de Riley no dejo de mirarlo en ningún momento. La imagen de un hombre abatido es lo que veía en él. Los niños se acabaron sus platos muy rápidamente, y Susan les saco del frigorífico una manzana para cada uno, y se fueron al sillón para ver la televisión. Susan se volvió a sentar en la mesa.
- Riley…Por favor. Dime que te ocurre – Dijo Susan con un hilo de voz.
- Ya hace más de un año de lo de Michael, cariño- Dijo Riley sin apartar su mirada a su plato vacío. – Tal día como hoy fue cuando ocurrió. Acaso lo has olvidado, Susan- Dijo Riley mirándola con extrema dureza.
- ¡Como diablos quieres que lo haya olvidado, Riley!- Exclamo Susan golpeando la mesa derramando su copa de vino encima del mantel. – Pero todo esto ya paso… Y atrapaste a su asesino y lo mataste- Dijo- Cumpliste nuestra venganza tal y como nos dice la Biblia- Siguió- Ojo por ojo, Riley. No hiciste nada malo- Dijo al levantarse y poniéndose a la espalda de Riley abrazándolo des de atrás.
- Lo se…Pero a que precio, Susan. ¿Pero a que precio?- Dijo Riley agarrandola con su mano derecha los brazos de Susan que le cubrían el pecho.
Por la noche Riley, no pudo cerrar los ojos pensando en que le quería decir Shade con lo de que ya le había contestado a sus preguntas. – Si, no me dio tiempo – Pensó - al voltearse para ver el reloj de encima de su mesita. Susan dormía placidamente y acurrucada a su lado. Riley se levanto sin hacer movimientos bruscos de la cama y bajo de nuevo hacía el desván. Repitió de nuevo la ceremonia y espero a que viniera Shade.
- Hola, teniente Riley– Le dijo Shade que le apareció por detrás poniéndole su fría mano en su hombro izquierdo.
- Shade. Tienes que contestarme a mis preguntas. Y no irte así sin más- Dijo enfurecido Riley girándose hacía él de un salto.
- Ya le conteste, teniente Riley– Dijo Shade apartándose unos metros de la luz de la bombilla.
- Mentira, Shade…Lo sabes muy bien – Dijo Riley golpeando el cuerpo intangible de Shade traspasándolo por completo.
- Con ira no conseguira nada– Dijo Shade esbozando una sonrisa.
- No te rías de mi, Shade. No te lo permitiré- Dijo Riley señalándole con el dedo índice de su mano derecha.
- Me pedio ayuda hace un año, y yo se la concedi - Dijo–A cambio de trece almas impias, yo limpie su alma y mente. Acepto el trato, teniente Riley – Dijo Shade moviéndose unos pasos hacía la derecha de donde estaba.
- ¡No se de que me estas hablando, maldito! – Exclamó Riley.
- Pronto lo sabra. No se preocupe por ello. Yo siempre cobro mis deudas– Dijo Shade antes de volver a desaparecer en la oscuridad.
Riley se volvió a quedar solo en medio del desván. La cabeza le dolía y no conseguía recordar nada de lo que le había comentado Shade. Tapo con la alfombra el pentagrama y apago las velas con sus dedos y las guardo en su mesa de trabajo; alzo la mano y estiro el cable para apagar la luz del desván, y subió a oscuras hacia la planta superior, para dirigirse de nuevo a su dormitorio.
Susan seguía dormida en la cama. Así que levanto con sumo cuidado la sabana, y se coloco dentro, junto a Susan y cerro los ojos.
A la mañana siguiente Riley se despertó, y vio que Susan ya se había levantado. Se levanto de la cama y se fue al baño para darse una ducha – Necesito despejarme. He tenido una pesadilla… – Pensó. Se ducho rápidamente y se visto de traje y chaqueta. Se perfumo y bajo a la cocina. Susan había preparado unas tortas y un par de huevos escalfados acompañados de un poco de café.
- Buenos dias, cariño – Dijo Riley sentándose en la mesa. – Y los niños. ¿Aun no se han levantado? – Pregunto al colocarse la servilleta a modo de babero.
- Buenos días, Riley. No, aun siguen durmiendo. Les dejare unos minutos más, ya que hoy tienen una excursión, y hasta las diez no hace falta que estén en el colegio- Dijo Susan sentándose al lado de Riley con un plato de tortas con un poco de mantequilla por encima. – ¿Has pasado buena noche, cariño?- Le pregunto al mordisquear una de las tortas.
- No muy buena, cariño. Me ha costado mucho poder dormirme. – Le contesto Riley al beberse de un trago el café.- Me comeré el resto de camino a la comisaría- Dijo cogiendo una torta del plato y levantándose de la silla dándole un beso en la sien a Susan.
- Que tengas un buen día, cariño – Dijo Susan diciéndole adiós con la mano.
- Lo mismo te digo…- Dijo Riley mientras salía hacía el jardín para coger el coche.
Al entrar en el coche, Riley abrió el portaobjetos cogió y se anudo bien su corbata.
- ¡Bueno…Vamos allá! – Exclamó al encender el coche y empezar la marcha hacía la comisaría.
Como cada día la comisaría era un caos. A primera hora ya habían pillado a diez prostitutas, dos yonquis y a un tarado que había matado al gato de su vecina, por que el pobre se le coló en su casa y se le cago en su cama.
Riley se dirigió hacia su oficina y vio que Peter le estaba esperado en el interior cuando pasaba enfrente de la mesa de Cynthia.
- Buenos días, Cynthia.- Dijo – ¿Que hace Peter en mi oficina? – Le preguntó.
- Buenos días, Teniente. Se ve que han descubierto nuevas pistas sobre el caso Rostov, o algo así – Le contestó Cynthia.
- Nuevas pistas…- Dijo Riley poniendo una mueca de asombro antes de entrar a la oficina.
Al entrar vio como Peter se estaba mordiendo sus uñas mientras ojeaba un informe que tenia delante suyo encima de la mesa.
- Hola Peter. Ya me ha dicho Cynthia, que parece que tenemos nuevas pistas sobre el caso Rostov, ¿no es así? – Dijo Riley al dejar su chaqueta en el perchero.
- Si, teniente. Así es.- Dijo Peter con semblante serio- Hace dos días. Diga casualidad o no, mientras Charlie archivaba el informe de la autopsia de Rostov en su carpeta. Derramo por accidente un poco de café en el archivador. Y al intentar sacar las manchas, descubrió que había pruebas que no habían estado analizadas aun. Y se las paso, al departamento correspondiente- Dijo – Ya que hasta ahora no se habían tenido en cuenta, teniente- Dijo Peter pasándose su mano izquierda por su nuca. – Y además…Asuntos Internos, ya cogió el caso por su cuenta. Me han dicho que hoy ya tendrán algún resultado- Dijo abriendo la carpeta del informe previo, para que lo pudiera ver Riley.
- ¡Madre de díos!- Exclamó Riley mientras pasaba las hojas del informe previo. – ¡Pero, como es posible que no se tuvieran en cuenta! Estas pruebas son fundamentales y se interrelacionan con los otros once casos que tenemos pendientes- Dijo Riley sentándose bruscamente en su silla. – ¡Patrones, Huellas, Cabellos… Todo!- Exclamó.
- Y, si me permite mi teniente. En la última hoja del informe…- Dijo Peter.
- ¿Qué? ¿Qué hay más? – Le preguntó Riley moviendo lo más rápidamente posible las hojas para llegar a la última página. – ¡No puede ser! – Gritó Riley.
- Si, señor. Hay nuevos indicios de que Parker, no fue quien asesino a su hijo Michael. – Dijo Peter mirando fijamente al teniente Riley. – Alguien le colgó el muerto – Dijo.
- No puede ser cierto…- Dijo Riley con gran estupefacción en su rostro.
- Pues así parece, teniente – Dijo Peter levantándose de la silla y recolocándola hacia en interior de la mesa.- Supongo, que querrá estar solo, teniente Así que me iré – Dijo mientras se retiraba de la oficina de Riley.
Riley no lo entendía, pero necesitaba contárselo a Susan. – Mate al que no era…Soy un asesino- Musitó, mientras marcaba el teléfono de su casa. Susan tardo más de lo previsto en coger el teléfono. Pero, a la décima vez lo descolgó.
- ¿Diga?- Se oyó al otro lado del aparato.
- ¿Susan? Soy yo Riley – Dijo con la voz entrecortada.
- Dime cariño. ¿Qué ocurre? – Le preguntó.
- Mate…Mate, al que no era, Susan…- Dijo Riley sollozando.
- ¿Qué me estas diciendo, Riley? ¡Contéstame, por favor!- Dijo Susan.
- Parker no fue quien secuestro y mato a Michael…Hemos encontrado nuevas pruebas, cariño. Soy un asesino…- Dijo Riley.
- ¿Qué? No te…- Dijo Susan antes de que Riley colgara el teléfono.
El mundo le daba vueltas. Riley no podía comprender como había podido cometer dicho error. – Si, todas las pruebas lo incriminaban- Pensó. Una desagradable sensación le invadió, y vomito su desayuno en la papelera. No podía seguir allí sin hacer nada. Tenia que irse. Cogió su chaqueta del perchero y salio como una exhalación de la comisaría, para coger su coche y dirigirse rumbo a casa.
- Cynthia. Me voy a casa…No me pases llamadas – Dijo a Cynthia.
- ¿Pero, teniente y su cita de las once…?- Dijo Cynthia mientras veía desaparecer al teniente por las escaleras.
El viaje se hizo eterno. Más largo que nunca. Pero, al fin llego a la tranquilidad de su casa. Susan le estaba esperando sentada en el sofáfumándose un cigarrillo, y bebiéndose una copa de coñac mientras miraba la televisión.
- ¡Cariño…Soy un asesino! – Exclamó Riley al entrar en casa tirando al suelo su chaqueta. – ¡Me van a condenar por ello, Susan! – Gritó al caerse de rodillas contra el suelo rompiendollorar.
- No, no lo eres. Creíste que era él, y hiciste lo que debías – Dijo Susan apagando su cigarrillo en el cenicero y bebiéndose de un trago su copa. Acercándose, al cuerpo inerte de Riley.
- Vayamos a la cama, cariño – Dijo Susan – Descansa. Y cuando despiertes todo lo veras con más claridad – Dijo Susan levantándolo del suelo y acompañándolo a su habitación, para recostarlo en la cama. Lo tapo con la sabana y le beso en la frente.-Descansa, cariño. Todo saldrá bien. No te preocupes – Le dijo sonriéndole mientras cerraba las ventanas para que pudiera descansar mejor, estirándose a su lado abrazándolo con ternura.
- Riley, hoy he aprovechado y he hecho limpieza en el desván- Dijo Susan para desviar el tema de la conversación – Creo que no es un sitio idóneo para trabajar. – Siguió contándoselo Susan.
- ¿Que has hecho que? – Le pregunto enfurecido Riley. - ¡Quién te ha dado permiso, eh! – Exclamó con dureza en sus palabras.
- Tampoco es para tanto, Riley. ¡Si solo hay una bombilla y un espejo!- Le espetó Susan apartándose de él levantándose de la cama estirando con fuerza la sabana, dejando a Riley completamente destapado. – ¿Que te esta pasando? Ahora deberías sacar fuerzas, por Michael. Y descubrir quien fue el que de verdad lo mato, Riley. Y no preocuparte por un maldito desván – Dijo mientras abandonaba la habitación y cerraba la puerta de un portazo.
- ¿Una bombilla y un espejo? – Pensó Riley -¿Y la mesita o el pentagrama? No pueden haber desaparecido – Se preguntó – Habrá sido Shade, seguro – Dijo entre dientes mientras cerraba sus ojos. – Ese cabrón, lo tiene todo calculado- Dijo antes de dormirse profundamente.
Riley no tuvo conciencia de cuanto tiempo paso durmiendo en la cama; los minutos parecías horas y por fin en muchos meses descanso, de verdad. Se levanto de la cama y se fue al cuarto de baño para refrescarse, un poco la cara que la tenía entumecida. Y se dirigió hacia la puerta y la abrió. Vio que delante mismo de la puerta estaban dos policías con chaleco apuntándolo con una pistola.
- ¡No se mueva, teniente!- Dijo uno de los policías que se encontraba más cerca de Riley.
- ¿Que demonios creéis que estáis haciendo? – Les preguntó ladeando la cabeza y mirándolos a los ojos.
- ¡Repito, teniente. No se mueva!- Volvió a decir el mismo policía, en el instante que Peter subía por las escaleras.
- ¡Bajar las armas!- Dijo Peter – Teniente, seria mejor que nos acompañara, sin oponer resistencia- Dijo Peter acercándose con la mano derecha alzada muy cuidadosamente hacia Riley.
- ¿Es por lo de Parker, Peter?-Le preguntó mientras se colocaba sus brazos hacia atrás.
- No señor…Es por más cosas- Dijo Peter mientras lo esposaba y lo dirigía hacia abajo las escaleras dirección a la calle.
Riley vio a Susan llorando abrazada a un policía al otro extremo del comedor, tomándole declaración.
- ¡Bastardo…Hijo de Puta! – Gritó Susan abalanzándose sobre Riley propinándole un puñetazo que le tumbo en el suelo. – ¡Púdrete en el infierno, monstruo!- Exclamó Susan escupiéndole en la cara.
- ¡Por favor. Lleváosla de aquí! – Dijo Peter agitando su brazo derecho, mientras levantaba a Riley del suelo.
Riley sintió como si se despertase de un largo sueño. Todo empezaba a tener sentido y empezó a recordar. Recuerda como el 22 de Mayo de hace un año, se acercó a la habitación de Michael, como hacía cada noche y empezó a jugar como él a lo denominaba, sus Juegos Secretos, con su hijo pequeño. Ve como se le fue la mano y lanzaba a Michael contra el suelo, para que no gritara y despertara a Susan y a los otros niños. Recuerda como lo embalo en su propia sabana y lo bajo y deposito en el maletero del coche. Como desordeno la habitación para que todo pareciese un secuestro. Ve como adormeció con cloroformo, al resto de su familia, para ganar tiempo.
Aprovecho, que estaba trabajando en el caso de Parker, un pederasta que vivía en Canton Street, que ya quiso encerrar años atrás. E ir a su casa y entrar a tientas y obligarle encañonándolo, a firmar una declaración, antes de pegarle un tiro en la cabeza.
Como falsifico los informes de la autopsia y balística para que coincidieran las horas, con las de las muertes. Ve como le entregan la medalla al merito, por su valor. Ve como Shade aparece y le ofrece su salvación. Presencia como en todos los otros casos, es el quien se ve, pero es Shade quien actúa a través de él. Él, era solo un mero comparsa de esta función de teatro, que llegaba a su fin.
- ¿Dios, que he hecho?- Se pregunto Riley.- ¡Él, me utilizo…Me engaño!- Exclamó.
- Dios, no tiene nada que ver con esto, teniente Riley- Le contesto Peter- Sus huellas, sus cabellos y su letra estaban en todos y cada uno de los casos. Seguramente lo hizo para exculparse, pobre diablo.- Siguió diciendo- Aunque eso ahora no importa…- Concluyó Peter al deshacerse de Riley al entregárselo al Sargento McGrath, para que se lo llevara a comisaría. – Nadie se escapa de la justicia. Siempre llega a la hora de cobrar sus deudas con los culpables- Dijo mirándole como salía por la puerta de la casa y lo introducían al coche patrulla.
Al llegar la noche a la ciudad de Nueva York. Las calles tranquilas y seguras se convierten en un hervidero y cultivo de toda clase de carroña. Mires por donde mires, toda esa suciedad y polución retorcida te penetra hasta tus pulmones y no te deja respirar. Me inquieta que los políticos y jueces no hagan nada al respecto, y solo piensen en agrandar sus cuentas bancarias, defendiendo y apoyando a las peores ratas de alcantarilla, que nos puede ofrecer esta sociedad corrupta y denigrante. Todas esas almas serán mías ya que les arrebatare su jugo exprimiéndolos hasta los huesos. Me pedirán laclemencia que ellos no le otorgaron a sus victimas.
No podrán detenerme. Mi juego ya ha empezado y no voy a parar. Mi amo y señor me utiliza como ángel redentor y yo seguiré sus designios. La noche es mi día y mi día es tú noche. No te podrás esconder, ya que presiento el mal este por donde este. No hay secretos para mí. La oscuridad de las sombras es mi morada y hogar.
- ¡La Virgen, Peter! ¿Esta es la carta que recibió Alexei Rostov?- Dijo el Teniente Riley depositándola encima de la mesa.
- Si, Teniente. La tenía encima de su cara cuando llegamos al escenario del crimen.- Dijo Peter – Rostov estaba como si le hubiesen sacado toda la sangre del interior de su cuerpo. Estaba pálido, rígido como una piedra. Y con una expresión de autentico horror en su rostro.- Siguió contando – Teniente, ese tío era conocido como el Carnicero de la Guardería. Había descuartizado a cientos de niñas. Y ese montón de mierda se hizo sus necesidades encima un buen par de veces.- Prosiguió – No se que vio o que le paso. Pero, ese tío se le paro el corazón antes de morir-Finalizo, reclinándose un poco en la silla que estaba sentado.
- Claro es lógico, Peter- Dijo Riley mirándolo asintiendo con la cabeza y levantando sus hombros.
- Creo que no me ha entendido, Teniente- Dijo Peter – Lo que le estoy diciendo. Es que Rostov estaba muerto, pero su corazón seguía latiendo- Dijo pasándose su mano por la boca.
- No es posible…- Dijo Riley- No se puede estar muerto y que tu corazón siga latiendo…- Dijosentándose en su silla y sirviéndose un vaso de agua, mientras se pasaba su mano izquierda por su frente.
- Teniente, Charlie me lo confirmó mientras le hacía la autopsia.- Dijo Peter, mostrándole el informe al Teniente Riley.- Además, sus ojos se habían fosilizado como autentica roca volcánica- Dijo enseñándole las fotografías que se adjuntaban en el informe.
- ¡Joder. A que nos enfrentamos!- Dijo Riley sirviéndose de nuevo otro vaso de agua – Parece obra del Infierno – lanzando sobre la mesa el informe, esparciéndolo por toda la mesa.
- Sea lo que sea. Lo atraparemos. ¿Verdad, Teniente?- Pregunto Peter mientras recogía y ordenada de nuevo el informe.
- Si, tenlo seguro.- Dijo Riley mientras miraba entre las rendijas de su persiana al exterior. – Puedes retirarte, Peter. Cualquier novedad sobre este caso mantenme informado, de acuerdo – Dijo girándose y volviendo hacía la mesa.
- A la orden, Teniente- Dijo saludando con la mano sobre su sien. Retirándose de la oficina del Teniente Riley.
Toda esa mañana y gran parte de la tarde, el Teniente Riley no pudo quitarse de la cabeza, la atrocidad sin sentido que le había ocurrido a Rostov. Se paso todo ese tiempo firmando documentos fiscales y ordenes de ingreso a prisión. Pero la idea de que alguien no humano estuviera detrás de esos hechos, no hacía más que preocuparle más. Riley abrió su archivador y saco del interior los archivos clasificados de los asesinatos sin resolver y los puso encima de su mesa.
- Doce. Doce casos con las mismas similitudes y sin ninguna pista que le pueda ofrecer a la fiscalia, sin que piensen que estoy loco- Dijo Riley – Tengo que pregúntaselo. Hace más de tres meses que no se nada de él- Pensó, mientras sacaba una carpeta del interior de uno de los cajones de su mesa y colocaba los informes en el interior. Riley que solo había podido comer un Hotdog y una patatas fritas en todo el día. Miro su reloj y le dio al interruptor de centralita de su teléfono.
- Si, Teniente. ¿En que puedo servirle?- Dijo una voz dulce al otro lado del aparato.
- Hola Cynthia. Disculpa si te molesto. ¿Tengo alguna cosa o caso pendiente para hoy? – Le pregunto Riley.
- No, no señor. Hasta mañana a las once horas no tiene ninguna cita prevista – Dijo Cynthia mientras miraba en su base de datos del ordenador.
- De acuerdo, perfecto. Entonces me iré a mi casa, ya que quiero revisar unos informes para realizar una presentación este jueves para la fiscalia del distrito- Dijo Riley levantándose de su silla para coger su abrigo del perchero.
- A la orden, Teniente- Dijo Cynthia cortando la comunicación.
De camino hacia casa Riley ojeaba en cada semáforo que podía, los informes de los casos sin resolver. Cada uno el modus operandi era distinto al anterior. Pero todos estaban y sucedieron en esas mismas condiciones. Los dejaron secos y sin ningún atisbo de vida.
- McTaggart, Williams, Jones, Parker…Autentica escoria humana- Dijo Riley – Y pensar que todos ellos se los ofrecí a él. ¡Pero no creía que pudiera ocurrir esto, demonios!- Exclamó.
En pocos minutos llego al porche de su casa. Vio a Susan a través de la ventana de la cocina y a los chiquillos jugueteando en el jardín de su casa. Apago el motor del coche y cogió la carpeta colocando de nuevo todos los informes en él. Se quito la corbata de la camisa y la coloco en el guarda objetos.
- Joder, como apreta la condenada – Dijo Riley saliendo del interior del coche cerrándolo con la llave. Dirigiéndose hacía la puerta de entrada de su casa.
- ¡Cariño. Ya estoy en casa!- Exclamo mientras se dirigía hacia la cocina.
Ahí estaba Susan preparando la cena. Estaba de espaldas preparando una sopa por el aroma reinante que había en el ambiente. Llevaba el delantal que le regale la navidad pasada anudado a su cintura y ese vestido de una sola pieza que tan bien le quedaba. Se había recogido su larga melena en un moño con un par de pinzas de cabello.
- Hola preciosa- Dijo besándola en la nuca y amarrándola suavemente por su cintura.
- Hola cariño. ¿Como ha ido hoy en la Comisaría?- Le pregunto Susan siguiendo cortando unas cebollas a capas muy finas con un cuchillo de cocina.- Hoy has venido pronto. Me alegro. Así podrás jugar con los niños un rato mientras acabo de preparar la cena- Dijo mirándolo dulcemente y besándole su mejilla derecha.
-Me temo que no podré, cariño. Tengo que mirar estos informes para tenerlos listos para mañana. Lo siento, Susan…- Dijo Riley poniendo una mueca de compromiso.
- A los niños les hubiese gustado, Riley. Hay algo más que trabajo en esta vida- Le contesto fríamente apartándole la mirada.
- Lo siento, cariño. Es que…- Dijo Riley sin poder pronunciar ninguna palabra más.- Me voy al desván, Susan. Necesito pensar y relajarme. – Dijo retirándose de la cocina.
-Ya te avisare cuando la cena esté lista. – Dijo Susan alzando la mirada para mirar a los niños jugaban en el jardín.
- De acuerdo, cariño- Dijo Riley con voz baja.
El desván estaba en la parte inferior de la casa. Era oscuro y solo se podía iluminar con una pequeña bombilla que tenia colocada en el techo, que daba directamente a la mesita de trabajo. Estaba decorado muy minimalista y a parte de la bombilla. En el suelo había colocada una gran alfombra en el centro mismo del desván. Riley retiro unos centímetros la alfombra, para dejar al descubierto un pentagrama dibujado a tiza en el suelo. Riley saco del cajón de su mesita cinco velas y las coloco en cada punta del pentagrama y las encendió con su mechero. Se arremango las mangas de su camisa y se sentó en el centro del dibujo y cerro los ojos.
- Oscuridad que gobiernas en la noche y mandas sobre la luz de la mañana. Trae ante mí a tu siervo- Pronuncio Riley.
El desván se oscureció aun más por unos instantes. La bombilla tintineaba de un lado hacia otro. Apagándose y encendiéndose sin cesar. Una niebla espesa se formo delante del cuerpo de Riley.
- Buenas tardes, teniente Riley…- Dijo una lúgubre voz en el fondo del rincón más oscuro del desván.
- Hola Shade. ¿Como estas?- Le pregunto Riley levantándose del suelo y encendiéndose un cigarro.
- Hambriento, como siempre teniente Riley–Le contesto Shade – Hacia tiempo que no nos veíamos. ¿Que quieres de mí? – Le pregunto mientras se le acercaba a través de las sombras del desván.
- Quiero saber si estas detrás de todos estos casos, Shade - Dijo Riley tragando saliva - Pero primero empezaremos con este. - Dijo Riley entregándole el informe de Rostov.
Shade se acerco hacía el pentagrama y de la oscuridad apareció una mano y cogió el informe. Solo se podía distinguir un tenue reflejo del collar dorado de su capucha y sus ojos blancos flotando en el aire, gracias a los destellos de las velas.
- Alexei Rostov Mihailkovich. Nacido en Siberia en 1954. Criado por su abuela desde los cinco y después por su tio hasta los veinte. Se fugo a los veintidos debido a los abusos sexuales que le sometia a diario. Fue encarcelado dos meses mas tarde por su asesinato. Lo destripo, descuartizo, guiso y se lo comio. Al salir de la prision a los treinta busco a su abuela y tambien la mato, y la dio de comer para la parroquia. Llego a Nueva York a los treinta y tres y comenzo en un trabajo de bedel en una escuela catolica del Bronx. Ahí es donde empezo su carrera… - Dijo Shade sin inmutarse.
- ¡Basta Shade…Por Dios!- Exclamo Riley.
- Dios, no tiene nada que ver con esto, teniente Riley -Dijo Shade volviéndose a ocultar en las sombras.- Adios, teniente Riley. Ya que sus preguntas han sido contestadas -Le espeto Shade antes de que la normalidad volviera al desván, al desaparecer y cayera el informe de Rostov, al suelo esparciendo su contenido por el suelo del desván.
- ¡Maldito…!- Dijo Riley – Porque viniste en mi ayuda. ¿Por que?- Pregunto Riley cayéndose de rodillas al suelo rompiendo a llorar.
El olor a la rica y suculenta carne de buey ya se podía sentir nada más bajar dos escalones más. Uesteen al entrar en el Gran Comedor se dirigió hacia sus queridas y ansiadas brasas y volteo el pedazo de buey que estaba dorándose por su costado derecho, antes de que Kendral le pidiera ayuda para subir al Príncipe Erik a sus aposentos y lo volteo hacia la izquierda.
Agarro su delantal se lo coloco por su cabeza y se lo anudo en su cintura. Se volvió sobre si y se dirigió hacia un pequeño estante contiguo a los de los vinos y licores varios. Cogio un poco de canela, ajo molido y azafrán de los pequeños tarros, se los coloco en la palma de su mano izquierda y los amaso con un poco de aguamiel. Les dio textura frotando sus palmas al ritmo de compás y lo esparció sobre el buey. Avivo con tres troncos más de leña y musito- Se van a chupar los dedos…Aunque no se si vendrá alguien o no a comer hoy- Siguiendo alternando pequeños soplidos para que la llama estuviera siempre alta y activa.
Cuando se dispuso a voltear de nuevo el buey y repetir la tarea de las especias se fijo que el Rey Thornegar apareció en escena empolvándose de la nieve y paja que le cubría todo su ropaje real. Tras de si también apareció Dergaan frotándose sus manos mientras las acercaba a la chimenea de la entrada para calentárselas.
- ¡¡Buenas Tardes, mis señores!!- Vocifero como de costumbre Uesteen.
- Buenas Tardes….Uesteen- Le contesto Thornegar sin tan siquiera mirarlo mientras se sentaba en la presidencia de la mesa.
- No tan Buenas, Uesteen…No tan buenas- Cito en alto Dergaan fijando su mirada en su rey.- A alguien de esta corte…Parece que haya perdido la cabeza de forma momentánea- Sentándose al lado de Thornegar sin dejar de mirarlo- No es así, mi rey- Acabo, mientras se bebió de un trago, directamente de la jarra de vino caliente que tenia sobre la mesa sin tan siquiera pestañear.
- No se a que te refieres, Dergaan…Pero si me aprecias tanto como yo a ti…Dejaras ese tema aparcado, entendido- Replico Thornegar sin mostrar ningún atisbo de culpabilidad o pena por lo acaecido.
- Pero..mi rey. No ha visto lo que le ha hecho a su hijo primogénito..¡¡A Erik !!- Exclamo con fuerza Dergaan.
- Cállate, de una vez Dergaan. O también sufrirás mi implacable ira, de acuerdo- Pronuncio Thornegar cruelmente y levantando su mirada la dirigió hacia la cocina- Uesteen…Uesteen..¿Donde esta Kendral?. Encuentro a faltar a ese lame culos y yo ya tengo demasiada hambre.- Dijo golpeándose como si un tambor fuese con ambas manos su enorme y redondeada barriga.
-Ya he aguantado bastante…Si me disculpa iré a ver a la reina- Dijo levantándose suavemente y recolocando la silla donde estaba sentado.- Iré a mostrar mis condolencias a mi reina y a mi amada Brygetth. Si me lo permite, mi señor-Continuo realizando una reverencia muy solemne que hizo levantar la ceja derecha del rostro de Thornegar.
- ¿Quien se ha muerto?- Pregunto a Dergaan con aun la ceja levantada en su rostro.
- El rey, que conocía….Y vos no sois él…Sin duda alguna, mi señor- Dijo retirándose agarrando con fuerza la empuñadura de su espada a esperas de su respuesta y solo oyó levemente que decía al abandonar el Gran Comedor.
- ¡¡Hasta tu…Me quieres abandonar, hijo mío!!- Exclamo Thornegar golpeando fuertemente la mesa con ambas manos.- Que hago o estoy haciendo mal. Que alguien me lo diga, por los Justos- Acabo, colocándose ambas manos sobre su sien.
Uesteen se acerco al rey Thornegar. Se sentó a su lado y le dijo- Thornegar…Mi rey y amigo- Colocándole su mano derecha sobre la de Thornegar que había vuelto a depositarlas sobre la mesa.- No te atormentes por lo que piensen o digan de ti. Y se responsable de tus actos. Nadie podrá jamás…Solo tu debes juzgarte por lo que has hecho en el día de hoy- Dijo con la mirada cabizbaja – Quieres que te traiga un pierna de buey…Y mientras la disfrutas, recapacitas un poco, viejo amigo- Le susurrodulcemente, pero con voz sonante al oído.
- Si…Me iría bien. Pero que este bien crujiente. Asegurate bien de ello Uesteen- Murmuro Thornegar.
El viejo amigo del rey se levanto y se dirigió a la cocina para traerle su suculento manjar. En ese instante Thornegar vio que Kendral bajaba hacia el Gran Comedor.- ¿Donde estabas Kendral?. Uesteen no es el que tiene que venir a tomar nota de lo que quiero comer…Solo tú- Pregunto Thornegar levantándose con una mirada fija y fría clavada en Kendral.
- Mi rey…Estaba con el Príncipe Erik en sus aposentos- Dijo Kendral- Para curarle su herida, mi rey…Perdóneme por no estar en el momento justo aquí- Contesto con su habitual y sarcástica voz.
- De acuerdo- Respondió Thornegar- ¿Y como se encuentra?- Pregunto sin apartar su vista de la mesa.
- Bien, mi rey…Se ha recuperado muy rápido. Esta completamente cicatrizada. Es más a salido a tomar el aire a los jardines no mas despertarse..- Le contesto sonrientemente- Si me permite…Empezare a realizar mis tareas, mi rey- Dijo realizando una reverencia para dirigirse hacia la cocina donde ya se encontraba expuesto sobre la tarima el plato de buey para Thornegar.
- ¡¡Bien…Pues empieza trayéndome mi maldito plato!!- Exclamo Thornegar dando dos palmadas que resonaron en todo el Gran Comedor.
En segundos Kendral ya había depositado el rico y sabroso plato de buey frente a Thornegar, depositando a su vez un excelente espiritual sobre la mesa. el cual se abalanzo como animal sediento de sangre hacia el plato. Aparto de un golpe seco la enclenque figura del sirviente haciéndole caer bruscamente al suelo y solo se pudo oír un leve crujido de huesos que hicieron mover la cabeza de Thornegar y bajando su mirada al suelo, vio a Kendral tirado en el suelo sobresaliéndole la tibia por un costado de su pierna ya ensangrentada.
- ¡¡Pedazo de idiota!!- Vocifero Thornegar escupiéndole de mientras pedazos de buey de su boca a la cara de Kendral . – Levántate indigno hijo de Valydor…Sucia rata de alcantarilla – Apuntillo de forma tajante– Tendría de haberte dejado matar el día que te conocí…- Acabo, escupiéndole mientras con la mano derecha le vaciaba encima de su rostro todo el contenido de la jarra de espiritual que tenia sobre la mesa.
- ¡¡Piedad, mi señor…piedad!!- Gritaba lloriqueando Kendral como si de un niño de teta fuese desprovisto de golpe de su leche materna durante su amamantamiento diurno.
Un fuerte puño golpeo y puso de rodillas al orgulloso rey de Valydor de forma inmediata y súbita.- ¡¡Detente Thornegar…O tendré, que !! – Dijo Uesteen mirando fijamente a los ojos del que fue su amigo y ahora rey.- ¿O que, Uesteen?- Le pregunto jocosamente Thornegar mientras se limpiaba la sangre de la comisura de sus labios.- ¡¡Que haras,eh!!...Que un hijo me golpee lo acepto…Pero tu, ni de asomo, amigo mío- Dijo Thornegar levantándose como un león en celo, abalanzándose rápidamente sobre el cuerpo de Uesteen. – ¡¡Ahora veras, traidor!!- Increpo violentamente Thornegar a la figura aun inmóvil de Uesteen.
- ¡¡Cállate, de una vez bocazas!!- Dijo Uesteen, propinándole un certero y duro puñetazo que abrió la ceja izquierda de Thornegar de par en par.- El único traidor que veo esa ti, mi rey…Si vuestro padre os viera os haría decapitar de inmediato-Siguió diciéndole Uesteen a Thornegar yaciendo ya este en el suelo.
- Eso crees, viejo amigo…O tal vez seria el tuyo quien lo haría a ti a pesar de todo de que nos une- Respondió Thornegar sonriente, continuo.- Por cierto, aun conservas su destreza en la lucha, viejo amigo…Ahora, apártate de mi vista o te haré destripar desde tus cojones hasta tu jodida boca de plebeyo, entendido- Finalizo, levantándose y empujando al cuerpo de Uesteen, aplasto con fiereza la pierna de Kendral contra el duro suelo y el grito ensordecedor conjuntado con el escalofriante crujido de huesos y la olor de la sangre fresca derramada, fue lo único que acompaño esa tarde en el recuerdo de los sentidos en Uesteen por lo que le queda de vida.
El príncipe Erik bajo como una exhalación por las escaleras y se dirigió rápidamente hacia los jardines de palacio donde sabia que las tropas se preparaban antes de partir a alguna misión. Un golpe de aire helado casi le hace resbalar ayudado también por el constante hielo que se formaba en la tierra, al salir al exterior.
Prosiguió su marcha dirigiéndose hacia el pabellón de oficiales, cuando a pesar de la espesa y fría niebla que ocultaba cualquier forma de vida observo en la lejanía formas móviles de jinetes y de sus monturas.
Al acercarse unos cuantos metros más, la niebla ya no parecía tan densa y espesa, y vio al Sargento Ow’Skeen al lado del Comandante Fernsyl ayudándole a montar en su caballo y dijo con voz fuerte y altiva.- ¡¡Alto, mi Comandante!!- Apartando al Sargento de un grácil pero efectivo movimiento con su mano derecha.- ¿Que deseáis, mi príncipe Erik?- Pregunto sorprendido Fernsyl ante la presencia de Erik.
- ¿Os hace falta algún otro jinete más, Comandante?- Le pregunto Erik al aun sorprendido Fernsyl que bajo de su caballo con un rápido giro de cadera.
- Por ahora no, mi señor- Respondió Fernsyl elegantemente entre hilos de vapor que sobresalían de su boca.- Es más, mi príncipe…El General Dergaan me ha podido ofrecer y escoger a uno de nuestros más valerosos Espadas Ónices, mi señor.- Concluyo acercándose unos pasos hacia al Príncipe Erik.
- ¿A quien si puede saberse?- Pregunto con gesto firme.
Fernsyl giro su cabeza y alzo su brazo derecho, y señalo hacia al noroeste de la posición en la que se hallaban y aun en la niebla Erik observo un jinete muy diferenciado en estatura y corpulencia sobre los otros.
Un rayo de luz disipo la neblina unos instantes y lo vio…
Y no pudo creer lo que vio y a que Ónice había escogido entre todos, el Comandante Fernsyl para tan arriesgada misión, que hicieron tragarse la saliva de golpe al Príncipe Erik .
- ¡¡Vardees’Rhoak…A Vardees, dios mío!!- Exclamo Erik, como un joven seguidor acérrimo del campeón de las Tierras Herederas de las Justas.
- A si es, mi señor…Al Capitán Vardees- Dijo solemnemente Fernsyl- Nuestro Lugarteniente del Paso del Cristal de Aour’Doaas de la Cuenca Septentrional de nuestros dominios. – Concluyo esbozando una leve y grata sonrisa.
- Veo que habéis hecho una muy acertada elección, Comandante- Dijo Erik compungido y a pesar de su juventud saco todo el orgullo de su linaje y siguió. - Pero creo que mi espada Maere necesita beber la sangre de los Impíos de nuevo otra vez, mi Comandante…¡¡Entendido!!- Alzando su mirada de forma desafiante y directa hacia Fernsyl.- Y no olvidéis con quien estas hablando... Así que medir vuestras replicas soldado y recordad a quien servís y protegéis, de acuerdo.- Cito Erik torneando levemente su cabeza frunciendo su ceja izquierda.
- Nunca lo olvido, mi señor- Respondió Fernsyl, secamente realizando un atisbo de sonrisa.- Pero antes debería avisar a vuestro padre de vuestra elección, mi señor…No creéis…Ya que yo solo me debo a la Corona de Valydor, mi joven príncipe-Dijo jocosamente Fernsylmirando a sus jinetes que empezaron a soltar leves carcajadas y risas burlonas.
- ¡¡ Malditos Insolentes!!…¡¡Callaros o os haré destripar a todos y a vuestras jodidas familias, queda lo suficientemente claro!!- Exclamo firmemente mientras se disponía a desenvainar a Maere de su cinto.
- No se exalte, mi príncipe- Contesto Fernsyl haciendo un rápido gesto con su mano para que se callaran. – Jamás querríamos ofenderle, mi señor…Esto nunca lo dude, mi príncipe Erik- Prosiguió realizando una reverencia a Erik mirado de reojo a sus hombres esbozando una picara sonrisa cómplice que todos menos el Capitán Vardees pareció compartir, ya que su rostro como todas las demás Espadas Ónices estaba cubierto por el Manto Rojo.
- Si, así es…Ensilladme un caballo, de inmediato. Y partamos ya que aquí ya no hay nada que hacer ni perder- Dijo Erik vacilando unos segundos en cada frase que pronunciaba.
- ¿Y el nacimiento de su hermano, mi señor. No es motivo suficiente para estar aquí en palacio?- Pregunto rápidamente Fernsyl.
- ¡¡No!!…Ni el nonato, me puede atar ya a este lugar, Comandante- Le respondió fríamente mirando hacia el suelo.
Al instante después, el Sargento Ow’Skeen se aproximo con Ypsalion ya vestido con los ropajes negro-carmesí de batalla de Kerrkor y se lo ofreció al Príncipe Erik que rápidamente monto a su grupa y dijo- ¡¡En marcha, Jinetes!!…¡¡Que el destino de los Justos nos protejan!!- Alzando su brazo derecho desenvainado a Maere y ofreciéndosela al cielo.
-¡¡Por los Justos!!- Gritaron al unísono los Jinetes mientras ya se dirigían junto al Príncipe Erik, al Portal del Umbral Gris que daba acceso al Embarcadero para subir a bordo de la Fragata Faer’Gha’an de la flota militar de Valydor.
Y hay quien dice, que el Príncipe Erik, jamás miro atrás ni un solo instante, pero muchos recuerdan, como la tenue luz del sol ,que consiguió atravesar la niebla en ese día ,pudo hacer brillar sus sonrojadas mejillas, al abandonar Valydor sin saber si volverían alguna vez a pisar de nuevo sus tierras.
Apasionado de 33 años y padre de familia, a la narrativa y a los comics en general.
Sigo a The Authority, The Boys y todo lo que haga el maestro MOORE o ENNIS.
A los cinco años ya leía a Poe, Lovecraft, Kafka, Orwell o Asimov, y los entendía; con lo que mis padres alucinaban.
Siempre busco historias o relatos (No que me transporten a lugares de ensueño, idílicos o maravillosos) que me aporten algo en que pensar; aunque también lea las tiradas de consumo ofrecidas por las editoriales.
Me encanta el Horror; pero con una premisa:
Pasar miedo es un estado físico y tener miedo es un estado psicológico.¡Me quedo con el segundo!
Mis lemas:
*Que si no puedes concentrar una historia en 100 páginas, no me llenes otras 200 páginas de paja pura; y me hagas pagar más por esos complementos.
*Que si no te puede enganchar una historia en las primeras 10 paginas, no tenga que esperar a llegar al Capitulo 10, para que lo haga.
O como dice mi Padre:
Escribir es fácil, solo hay que poner letras, hacer frases y dar fondo a la narración.
Yo escribo Plots o Ideas Básicas, para poder desarrollar en el futuro, alguna que otra novela corta, a expensas de la Trilogía que será, mi aportación final al mundo de las letras, por allá el 2050; o al menos eso espero.
Apunte:
Mientras sigan existiendo religiones en el mundo, nunca llegaremos a ser una sociedad avanzada. ¿Debemos creer? Si. Creer que desde el instante mismo en que nacemos, nuestro reloj ha empezado ya la cuenta atrás y no nos queda tiempo.¡Aprovéchalo!
¡Ah! y también me apasiona,toda la buena musica:
2 MIXPOD
Primero: Heavy
Segundo: Dance
Pausar, el que no os guste...;)