El sueño se hizo realidad. Fueron muchos los que remaron para que la nao llegara a buen puerto, tantos que sería interminable citarles aquí.
El pasado viernes 8 de abril, presenté mi primer poemario en un acto entrañable e inolvidable celebrado en La Casa del Libro de Sevilla.
Mi mayor tesoro fue ver reunida a tanta gente a la que quiero y que han configurado mi vida hasta el día de hoy. También hubo quien no pudo acudir por causas de fuerza mayor pero que de algún modo se hicieron notar.
Llorar de alegría fue el sentimiento que me embargó de modo especial al sentir tan cerca a quienes quiero y he querido, a mi familia, a mis amigos de toda la vida y a otros que se han incorporado más tarde pero con la misma intensidad y a compañeros de diferentes ámbitos.
Tuve la suerte de verme arropado por mi amigo y compañero Fran Picón, poeta zaragozano, y contar con la presentación generosa y brillante de la gran Nerea Riesco.
A todos GRACIAS por compartir mi sueño, por hacerlo más bello de lo imaginado y por creer en mí.
HOY HACE 100 AÑOS QUE NACIÓ EL GRAN POETA DEL PUEBLO, MIGUEL HERNÁNDEZ. Un siglo después aún queda mucho para hacerle justicia. Fue un gran poeta y un gran hombre. Luchó con la palabra y sobre todo con su vida.
Hace tiempo que venía meditándolo, al final me he decidido.
Emigro, estas arenas seguirán guardando este rincón, probablemente apareceré de vez en cuando, porque dejo aquí muchos momentos hermosos y a personas a las que les he tomado cariño, pero me marcho a un nuevo blog llamado LA MEMORIA DE TU OLVIDO, por si os interesa la dirección es:
Una voz que no puedo oír en este silencio de una mañana diferente que tanto se parece a la de todos los días.
Hay paisajes de los que nunca se vuelve o tal vez a los que nunca se debió ir.
Me quedo con esta paz que aunque debiera serlo, no es sosiego, me quedo con este cúmulo de sensaciones extrañas que se yuxtaponen y dan forma a lo que siento e intentan buscar un sentido a las decisiones tomadas.
Me quedo con mi voz, con mis letras que siguen diciendo lo que quiero decir aunque no se me entienda, aunque suenen a reiteración o hastío, cansancio o abandono.
Pero no es nada de eso lo que habita en mí. Mi esperanza, vieja y paciente, sigue aguardando, sigue pintando de vivos colores mis sueños, tocará después reconocer la realidad, aceptar la verdad y el lienzo se revelará relleno del tono más inesperado, porque esa es la grandeza de la vida, la grandeza y la insignificancia de nuestra existencia, todo sigue dando vueltas y estrechos caminos conducen a amplias alamedas y túneles oscuros desembocan en cascadas de luz y espejos insobornables contestan nuestras preguntas.
Estoy de vuelta. He vuelto de mis vacaciones, mucho mejores de lo esperado aunque sin estridencias y vuelvo de una mudanza que me tenía abducido.
Tengo proyectos nuevos, ilusiones renovadas y una leve esperanza, pero persiste en mí el temor a que todo eso tenga un efecto gaseosa y pronto vuelva a estar como antes.
He pasado una semana en mi segunda tierra, Asturias, con gente a la que cada vez quiero más, y me han vuelto a demostrar la Generosidad, el Cariño, la Complicidad, la Humanidad, todo así, con mayúsculas, me han hecho regresar con la autoestima alta para que sepa valorarme, que a veces hay que cambiar de rumbo.
Pero estoy de vuelta, y aquí algunas cosas no cambian o empeoran, y la autoestima y todo se resiente. Puede que me esté volviendo radical, inconformista, puede que siga exigiéndole demasiado a los demás y también a mí mismo, pero creo que además de que todo eso probablemente sea cierto, simplemente es que veo el mundo de un modo muy diferente y a pesar de que lo intento no entiendo ciertas actitudes, sobre todo si vienen de quienes llevan media vida cerca de mí.
Soy contradictorio, lo sé, lo tengo asumido, pero hay unas cuantas cosas que para mí son innegociables, por muy intolerante que pueda sonar la palabra innegociable y a ellas no voy a renunciar, seguiré expresando mi opinión, lo que siento y como lo siento.
Aplico la autocrítica, las personas que me quieren siempre han puesto mucho más de lo que yo he ofrecido, sobre todo una de ellas que lo dio todo sin exigirme nada y esperó y yo no supe valorarlo o me quejé demasiado, es un defecto que no sé como subsanar, aún así, siempre he intentado transmitir lo que siento y por amor lo he hecho casi todo y por amor he llegado a apostar prácticamente todo, más allá de ese sentido común que en el amor no puede ni debe existir.
¿He perdido?, ¿he arriesgado demasiado?, no lo sé, no soy práctico, pero me quedo con momentos irrepetibles que son míos, los de un brillo en la mirada de quien era sólo luz, reflejo, los de una caricia que se quedó a vivir en mi piel, los de pequeñas grandes cosas que cuando los astros fueron favorables ella me regaló.
Debería estar orgulloso, no hay mucha gente que te considere un pilar insustituible en su vida, que acuda a ti cuando llegan los malos momentos, los suyos y los míos, y sin embargo quiero más, también los buenos, porque no entiendo la vida parcelada, la quiero en mi todo y quiero estar en su todo, ¿será egoísmo?, ¿afán de posesión? o ¿simplemente eso tan irracional que llaman enamorarse?
Pues sí, no podía ser de otra manera, mujer tenía que ser la que me trajo al mundo y me ha ido enseñando cosas sencillas que parecen, a juzgar por el entorno, difíciles de entender y aún hoy, cuando es ella la que lo necesita, sigue empeñada en cuidarme.
Mujer tenía que ser la que me hizo descubrir un mundo de sensaciones, no por naturales y esperadas, menos maravillosas, decidiendo, de paso, unir su destino al mío mientras nuestros corazones siguieran latiendo con el mismo son.
Mujer tenía que ser la que consiguiese mezclar, en la dosis justa, un poco de enajenación, algo de extravío, con los colores, los abrazos, los besos inigualables y el calor de un cuerpo del que no se retorna, para hacer de mi un enamorado permanente y sin remedio que seguirá clavándose todas las espinas y disfrutando todos los cielos.
Mujer tenía que ser la que desde su cordura pusiera calma en mis desvaríos y desde su locura pintara ilusiones reales, pequeños paréntesis llenos de todo, en el lienzo de mi vida.
Mujer tenía que ser la que sin ver creyó en mí, la que sin recibir dio incluso lo inesperado, la que esperó cuando no había nada que esperar, la que escuchó lo que no dije y no quiso oír lo que intenté explicarle.
Mujeres tenían que ser, las que con diferentes matices, me preguntasen cómo estaba y se parasen a oír la contestación dejando gotas de sus esencias inimitables, las que leyesen mis escritos y escuchasen mis palabras, las que motivaron mis gestos y recogieron mis caricias, las que visitan, de forma mayoritaria, este rincón que es mi desahogo.
Y por último, mujer tenía que ser, la que diese sentido a todo, la que promete prolongar mi mirada, mis sentidos, también quizás mis defectos, la que llena todos mis momentos, la que llegó, hace justo ocho años, para dar respuesta a todas mis preguntas, incluidas las que aún no me he formulado.
Mi nombre es Rafael y mi ciudad Sevilla, me gusta la aventura de intentar crear utilizando el lenguaje, soñar despierto, aprender continuamente y crecer gracias a las palabras y las acciones de aquellos que son ejemplo permanente.