Hace tiempo que venía meditándolo, al final me he decidido.
Emigro, estas arenas seguirán guardando este rincón, probablemente apareceré de vez en cuando, porque dejo aquí muchos momentos hermosos y a personas a las que les he tomado cariño, pero me marcho a un nuevo blog llamado LA MEMORIA DE TU OLVIDO, por si os interesa la dirección es:
Una voz que no puedo oír en este silencio de una mañana diferente que tanto se parece a la de todos los días.
Hay paisajes de los que nunca se vuelve o tal vez a los que nunca se debió ir.
Me quedo con esta paz que aunque debiera serlo, no es sosiego, me quedo con este cúmulo de sensaciones extrañas que se yuxtaponen y dan forma a lo que siento e intentan buscar un sentido a las decisiones tomadas.
Me quedo con mi voz, con mis letras que siguen diciendo lo que quiero decir aunque no se me entienda, aunque suenen a reiteración o hastío, cansancio o abandono.
Pero no es nada de eso lo que habita en mí. Mi esperanza, vieja y paciente, sigue aguardando, sigue pintando de vivos colores mis sueños, tocará después reconocer la realidad, aceptar la verdad y el lienzo se revelará relleno del tono más inesperado, porque esa es la grandeza de la vida, la grandeza y la insignificancia de nuestra existencia, todo sigue dando vueltas y estrechos caminos conducen a amplias alamedas y túneles oscuros desembocan en cascadas de luz y espejos insobornables contestan nuestras preguntas.
Estoy de vuelta. He vuelto de mis vacaciones, mucho mejores de lo esperado aunque sin estridencias y vuelvo de una mudanza que me tenía abducido.
Tengo proyectos nuevos, ilusiones renovadas y una leve esperanza, pero persiste en mí el temor a que todo eso tenga un efecto gaseosa y pronto vuelva a estar como antes.
He pasado una semana en mi segunda tierra, Asturias, con gente a la que cada vez quiero más, y me han vuelto a demostrar la Generosidad, el Cariño, la Complicidad, la Humanidad, todo así, con mayúsculas, me han hecho regresar con la autoestima alta para que sepa valorarme, que a veces hay que cambiar de rumbo.
Pero estoy de vuelta, y aquí algunas cosas no cambian o empeoran, y la autoestima y todo se resiente. Puede que me esté volviendo radical, inconformista, puede que siga exigiéndole demasiado a los demás y también a mí mismo, pero creo que además de que todo eso probablemente sea cierto, simplemente es que veo el mundo de un modo muy diferente y a pesar de que lo intento no entiendo ciertas actitudes, sobre todo si vienen de quienes llevan media vida cerca de mí.
Soy contradictorio, lo sé, lo tengo asumido, pero hay unas cuantas cosas que para mí son innegociables, por muy intolerante que pueda sonar la palabra innegociable y a ellas no voy a renunciar, seguiré expresando mi opinión, lo que siento y como lo siento.
Aplico la autocrítica, las personas que me quieren siempre han puesto mucho más de lo que yo he ofrecido, sobre todo una de ellas que lo dio todo sin exigirme nada y esperó y yo no supe valorarlo o me quejé demasiado, es un defecto que no sé como subsanar, aún así, siempre he intentado transmitir lo que siento y por amor lo he hecho casi todo y por amor he llegado a apostar prácticamente todo, más allá de ese sentido común que en el amor no puede ni debe existir.
¿He perdido?, ¿he arriesgado demasiado?, no lo sé, no soy práctico, pero me quedo con momentos irrepetibles que son míos, los de un brillo en la mirada de quien era sólo luz, reflejo, los de una caricia que se quedó a vivir en mi piel, los de pequeñas grandes cosas que cuando los astros fueron favorables ella me regaló.
Debería estar orgulloso, no hay mucha gente que te considere un pilar insustituible en su vida, que acuda a ti cuando llegan los malos momentos, los suyos y los míos, y sin embargo quiero más, también los buenos, porque no entiendo la vida parcelada, la quiero en mi todo y quiero estar en su todo, ¿será egoísmo?, ¿afán de posesión? o ¿simplemente eso tan irracional que llaman enamorarse?
Pues sí, no podía ser de otra manera, mujer tenía que ser la que me trajo al mundo y me ha ido enseñando cosas sencillas que parecen, a juzgar por el entorno, difíciles de entender y aún hoy, cuando es ella la que lo necesita, sigue empeñada en cuidarme.
Mujer tenía que ser la que me hizo descubrir un mundo de sensaciones, no por naturales y esperadas, menos maravillosas, decidiendo, de paso, unir su destino al mío mientras nuestros corazones siguieran latiendo con el mismo son.
Mujer tenía que ser la que consiguiese mezclar, en la dosis justa, un poco de enajenación, algo de extravío, con los colores, los abrazos, los besos inigualables y el calor de un cuerpo del que no se retorna, para hacer de mi un enamorado permanente y sin remedio que seguirá clavándose todas las espinas y disfrutando todos los cielos.
Mujer tenía que ser la que desde su cordura pusiera calma en mis desvaríos y desde su locura pintara ilusiones reales, pequeños paréntesis llenos de todo, en el lienzo de mi vida.
Mujer tenía que ser la que sin ver creyó en mí, la que sin recibir dio incluso lo inesperado, la que esperó cuando no había nada que esperar, la que escuchó lo que no dije y no quiso oír lo que intenté explicarle.
Mujeres tenían que ser, las que con diferentes matices, me preguntasen cómo estaba y se parasen a oír la contestación dejando gotas de sus esencias inimitables, las que leyesen mis escritos y escuchasen mis palabras, las que motivaron mis gestos y recogieron mis caricias, las que visitan, de forma mayoritaria, este rincón que es mi desahogo.
Y por último, mujer tenía que ser, la que diese sentido a todo, la que promete prolongar mi mirada, mis sentidos, también quizás mis defectos, la que llena todos mis momentos, la que llegó, hace justo ocho años, para dar respuesta a todas mis preguntas, incluidas las que aún no me he formulado.
Me aprendí su cuerpo en ordenada progresión, más allá de la imposible geometría de dos almas asumida en largas noches de insomnio en las que ella fue siempre mi cafeína.
Un grano de arena fue cayendo, otro, otro, uno más...crearon montañas de tiempo incomprendido y volví a dormir, mas los sueños ya no me visitaban y en la sorpresa de una mañana por estrenar, encontré huérfanos sus pechos sin lograr reconocer que eran los de ella y supe que no había comprendido nada.
De memoria me aprendí sus ojos en un desorden de caos deshabitado, prendido de miradas ebrias de tanto vértigo reflejado y volvieron a caer los granos de arena, otro, otro, uno más…mis pupilas se fueron acostumbrando a la penumbra de su extravío y en el silencio de una tarde otra voz, que no era la suya ni la mía, recitaba un poema que le escribí un otoño y entendí que no había nada que comprender.
Busco. Encuentro. Gano. Espero. Pierdo. Vivo. Y vuelvo a buscar y vuelvo a encontrar y… siguen cayendo los granos de arena, otro, otro, uno más…
Por la calle abajo camina la gitana más hermosa en busca de la alegría que la ciudad disfrazada ofrece a los asombrados ojos de quienes la visitan. Con ella va mi corazón o lo que queda de él.
Todos van, yo vuelvo. Dejo atrás los brillos que no atraen a mi alma.
Nadie espera. Yo no espero. Y pasa el tiempo en esta ciudad dual y contradictoria, como el agua del río corre entre los ojos de ese puente que el pueblo dejó de citar con nombre de reina poniendo Triana sobre el rótulo oficial de Isabel II.
Y otra vez voces generosas despiertan mis sentidos. De nuevo están ahí, al rescate y me tienden la mano, las mías están vacías o simplemente confundidas.
Regresan sensaciones. Han pasado años, rostros, promesas, besos pero todo está ahí casi intacto y otras risas dan sentido a las de ayer, todo continúa.
Estoy lejos, muy lejos, pero regreso caminando de madrugada por una ciudad que no duerme, hasta la Giralda cedió sus luces a la fiesta y a pesar de ello aún encuentro el tesoro de calles deshabitadas y silenciosas, esas callejas que casi todo saben de mí y en la confusión de tanto contrasentido encuentro la poesía que me rescata y camina un extraño ser que se parece demasiado a mí y respiro hondo llenándome de todo. Ya estoy más cerca.
Y la vida tampoco espera. Una mirada, el roce de una piel, el aroma de un cuerpo y un horizonte diferente con forma de mujer único como todos los paisajes de mi existencia, y antes de que el sol amaneciendo mire por encima de la tapia de otro día, me busco en la recién llegada.
No sé quién soy pero intento reencontrarme en las palabras que no necesitan explicación. Ya no sueño pero siguen siendo sus ojos los que como puñales asoman en otras miradas y sigo sin entender por qué tanto silencio, por qué tantas voces, por qué tanta ambigüedad calculada, ella como la ciudad, dual y contradictoria. Y ahora distingo que ya he llegado pero no sé dónde.
Hace unos días apareció en este rincón un texto titulado HASTA SIEMPRE, en él intenté expresar lo que sentía en ese momento. Muchos de los que visitáis esta página dejasteis vuestros comentarios, en la mayoría de los casos de ánimo y comprensión.
No os conozco más que por esta aventura loca y hermosa de juntar letras a excepción de dos de las personas que dejaron su opinión utilizando un nick que como es habitual no se corresponde con el nombre real de las mismas.
Una de esas personas, precisamente la única que me lee también fuera de aquí y a la que cada día le debo más, me ha pedido que no deje de escribir en Libro de Arena y supongo que no dejaré de hacerlo porque me gusta demasiado aunque ahora sienta que se han esfumado muchas cosas.
A todos, los conocidos y los desconocidos, quiero agradeceros vuestras visitas, opiniones y palabras de cariño y os debo la explicación de por qué ese texto con todos los comentarios que lo acompañaban ha desaparecido.
En esta ocasión no cabe culpar a Libro de Arena que a veces funciona muy mal, el único responsable en este caso soy yo y os pido perdón por ello, pero la persona sobre la que versaban esas palabras se ha sentido dañada y he considerado oportuno proceder del modo en que lo he hecho.
No persigo más que estar en paz conmigo mismo, mirarme al espejo y reconocerme y ahora tengo afortunadamente la conciencia tranquila, sólo he procurado ser honesto, caminar a corazón abierto y decir lo que sentía y pensaba, sí con ello me ha ido mejor o peor soy yo el único responsable.
Mi nombre es Rafael y mi ciudad Sevilla, me gusta la aventura de intentar crear utilizando el lenguaje, soñar despierto, aprender continuamente y crecer gracias a las palabras y las acciones de aquellos que son ejemplo permanente.