- 2 panecillos tipo hamburguesa (enteros, que no estén cortados)
- 1 huevo de los más pequeños para batir
- 2 huevos medianos/pequeños
- 3-4 taquitos de jamón pequeños por panecillo
- 1 tranchete (1/2 por panecillo) *El tranchete es el queso que se usa para los sandwiches mixtos*
- 2 bolitas de mantequilla
- Un pellizco de queso rallado por panecillo
- Un chorrito de leche
Cortamos la parte superior a los panecillos y se les saca la miga, dejando un margen para que no se rompan por debajo.
Batimos el huevo más pequeño junto con un chorrito de leche, sal y pimienta. Ponemos 3-4 cucharaditas con una cucharilla de las del café en cada panecillo y lo extendemos bien. Luego, ponemos en cada panecillo 3-4 taquitos de jamón según el tamaño y medio tranchete de queso. Por último cascamos un huevo encima de cada panecillo, con cuidado de que no se rompan y que no sean muy grandes, para que no se nos salga.
Esto lo metemos al horno precalentado, sobre papel de hornear, durante más o menos un cuarto de hora. Y, mientras se hace, con el huevo restante que batimos con la leche, calentamos aceite de oliva en una sartén antiadherente y hacemos una tortilla. Entonces, cuando haya pasado el tiempo, sacamos los panecillos del horno y los ponemos en platos individuales, adornando alrededor del panecillo con la tortilla en tiritas.
Usamos la tapa, que habremos reservado, para adornar.
Por no haber registrado con un nombre legal a su hijo después de cinco años de su nacimiento, Elizabeth Hallin y su pareja deberán abonar 682 dólares según lo dictaminó una corte de Halmstad.
Como respuesta a la orden judicial los padres decidieron que si había que ponerle un nombre, Brfxxccxxmnpcccclllmmnprxvclmnckssqlbb11116 estaría bien. Es más, consideraron que era un "pregnante y expresionista desarrollo que vemos como una creación artística".
Los padres -que por alguna de esas injusticias inexplicables todavía no fueron sometidos a terapia de electroshock- manifestaron que ese nombre es perfectamente comprendido en el ámbito de la patafísica.
Los padres accedieron a cambiarle el nombre por "A", pero el gobierno también lo rechazó.
La patafísica es una ciencia en broma vinculada al movimiento surrealista. Así como según su etimología la metafísica estudia "lo que está más allá de la física", la patafísica estudia aquello que está "alrededor de lo que está más allá de la física".
- 2 tazas de vino Moscatel
- 1 lata de 400 gramos de leche evaporada Nestlé
- Azúcar al gusto
Mezclamos el Moscatel y la leche y removemos bien. Comprobamos el punto de dulzor y si no nos satisface, le añadimos un poco de azúcar y removemos bien hasta que se disuelva. Tened en cuenta, que el Moscatel ya es un vino dulce de por sí. Yo no le añado azúcar, pero claro, cada cual tiene un gusto distinto.
Bueno, luego no queda más que meterlo unas horas en la nevera o, mejor, dejarlo de un día para otro, que esté bien fresquito. Luego, se sirve en vasos y a disfrutar ;)
Hoy comienza mi viaje. Adónde, no lo sé. Pero será un viaje de redescubrimiento, de renacimiento. Redescubrimiento de mí misma, renacimiento de mis ilusiones y esperanzas.
Será éste un viaje sin vehículos ni desplazamientos. La mente será mi transporte, mi alma será la que viaje, mis recuerdos y anhelos serán mi equipaje, el destino será el propio principio. Llegaré al principio, para analizar todos y cada uno de mis pasos. Encontraré el punto donde me perdí, para desandar lo andado y comenzar de nuevo. Pues, como siempre digo, el mejor modo de encontrar el camino de vuelta, es regrasar al punto donde uno se extravió.
No hay mejor crítico, a la hora de analizar los propios pasos y hacernos mejores, que uno mismo. Los que nos conocen siempre serán indulgentes con nosotros, porque nos quieren, porque no quieren lastimarnos o, sencillamente, porque les da igual. Nosotros, en cambio, nos queremos de un modo distinto. No nos odiamos, pero queremos ser mejores de lo que somos. Es ese un sentimiento que todos experemientamos en algún momento de nuestras vidas.
Querer ser mejor no es malo, no significa que uno sea arrogante o se crea mejor. Querer ser mejor de lo que uno es, significa sencillamente ansiar un cambio. Un cambio de nosotros mismos, por nosotros y por los que nos rodean.
Quiero ser mejor, por eso emprendo este viaje. Un viaje sin fecha de retorno, uno que podría llevarme toda una vida, pero sin el cual nunca sabría si realmente puedo ser mejor de lo que soy.
?Hasta luego, querido?.
Fueron las últimas palabras que le oí decir a mi madre antes de salir a una fría y húmeda mañana de abril.
Pancho, en cambio, trotaba feliz a mi lado, aullando de júbilo. Lo miré con exasperación, pero no se dio por aludido, nunca lo hacía.
?¿Por qué tiene que ser así? Era ésta una pregunta que no podía evitar hacerme continuamente. Nunca estuvo entre mis prioridades tener un perro, quería gozar de mi libertad y no verla recortada por este tipo de obligaciones. Ni siquiera me di cuenta de que me seguía, hasta que al llegar de la escuela, justo en el jardín de casa donde mi madre estaba tendiendo la ropa, la oí exclamar: ?Oh, ¿y este perro?
No sé cómo se las arregló pero en un tiempo récord había logrado engatusar a mis padres quienes lo adoptaron sin tener en cuenta si yo quería tener un perro, hasta el nombre lo eligieron ellos.
En fin, que por un capricho del destino, aquí estoy camino del parque con un perro que no elegí, pero al que tengo que sacar a que haga ejercicio, al que tengo que bañar y ponerle la comida.
Para colmo de males, justo cuando iba a cruzar al otro lado de la calle, vi al pie del bordillo un enorme charco, dejado sin duda por la lluvia anterior.
Y, justo cuando intetaba tomar impulso para saltarlo, Pancho vio a los perros del parque y ladrando se lanzó hacia ellos, haciendo que perdiera el equilibrio y cayera cuan largo era sobre el charco.
Me incorporé, chorreando agua y maldiciendo entre dientes; mientras, Pancho, haciendo honor a su nombre, permanecía sentado y me miraba como si no pasara nada.
Entonces, una idea acudió a mi mente; si lo soltaba, tal vez se iria corriendo detras de esos perros y si además quitaba la chapa y la correa nadie sabria de quien era. Y, tan tonto como era, seguro que nunca encontraria el camino de regreso a casa
Pero algo me detuvo, algo en su mirada. Permanecimos varios segundos mirándonos: él todavia sentado, yo sentado en el bordillo con los pies dentro del charco.
Con un suspiro me levanté, así la correa de mi perro y retomamos el camino hacia el parque.
Supongo que, a pesar de todas mis precauciones, a mí también me había engatusado.
Dicen que es mera ilusión,
nada más que un simple rayo de luna
proyectado en aguas de olvidada laguna;
apenas una simple sensación.
*
*
*
Entonces afortunada sea
esa olvidada laguna,
que el amor baña en plata de luna;
pues nunca habrá sensación más bella
ni sentimiento más fuerte,
más incluso que la misma muerte;
más hallarlo ya es cosa de fortuna.
*
*
*
Dicen que no es real
sino mera sugestión,
fruto de la imaginación;
¿Hallarlo? Jamás.
*
*
*
Entonces jamás la imaginación desaparezca,
capaz de crear tan sublime sentimiento,
obnubilador de todo pensamiento;
del corazón jamás esa dicha perezca
ni se borre sensación tan bella,
que en ella la vida no deje mella
ni en un año ni en ciento.
*
*
*
Dicen que su búsqueda
es una locura sin igual
pues nada hay que hallar
y al final nada nos queda.
*
*
*
Entonces bendita locura
sea la que nos guía,
pues jamás se hallaría
en otras manos mejor fortuna;
y si la locura guía al amor
a nosotros a él nos lleva con fervor,
así nuestra aliada en su búsqueda sería.
*
*
*
Dicen y dicen sin cesar,
de nuevo repitiéndose
y no rindiéndose jamás,
todo lo anterior dicho y más.
*
*
*
Ahora decidme a mí:
si el amor no es real,
¿en esta vida qué lo será?
si no hubiera amor en ningún confín,
¿cómo mantendría el mundo,
sin su fuerza el rumbo?
Así pues, no lo dudéis: es de verdad.
Tiempo, ¿dónde vas?
gigante temido
y a la vez querido,
que sin cesar avanzas.
º
º
º
Te temen los que lloran,
apegados a la vida
o ante la felicidad perdida;
pero tu pronta llegada imploran
los que te saben sanador de esas heridas,
sólo por la vida inflingidas,
pues gracias a ti el corazón olvida.
º
º
º
Tiempo, ¿dónde vas?
¿Dónde te ocultas
de los que te buscan?
dime, Tiempo, ¿dónde estás?
º
º
º
La vida te llevas contigo
dejando sólo el recuerdo,
que en el corazón queda interno;
permanecerán siempre conmigo
las historias que viví,
las gentes que conocí;
en mí, grabadas a fuego.
º
º
º
Tiempo, ¿dónde te hayas?
Déjame ir a buscarte,
déjame encontrarte,
para que sanes mi alma.
º
º
º
De la justicia esencia,
pues iguales ante ti son rico o pobre
viejo o joven;
nadie escapa a tu presencia,
y la misma vara es para todos
pues todos son iguales ante tus ojos,
ninguno es menos, ninguno sobresale.
º
º
º
Tiempo, ¿cuándo llegarás?
Spaguetti en salsa de limón y Abadejo en salsa de mostaza.
1º - Spaghetti en salsa de limón
Ingredientes para 3 personas:
- 1 manojito de spaguetti por persona, más uno extra
- 2 cucharadas de jugo de limón
- 2 cucharadas de perejil picado
- 2 cucharadas de mantequilla sin sal
- 1/2 cucharadita de ralladura de limón
- 1 cebolla rallada
- 3 ajos pelados y picados
- 1 brick de nata vegetal
- Queso rallado al gusto
- Sal y pimienta
En una cazuela con abundante agua salada ponemos a cocer los spaguetti hasta que estén al dente. Los escurrimos y reservamos.
En una sartén antiadherente ponemos al fuego mínimo a derretir la mantequilla. Una vez que esté derretida y caliente ponemos a freír la cebolla junto con los ajos y el perejil picado pero sin que se dore en exceso. A continuación agregamos la nata, la sal, la pimienta y el jugo y ralladura de limón. Cocinamos unos minutos, removiendo constantemente.
Ponemos los spaguetthi en una fuente de servir, los cubrimos con la salsa, espolvoreamos con el queso rallado, removemos y servimos
Nota: Lo que he usado para esta receta es Parmalat Chef - Preparado para cocinar a base de grasa vegetal y he quedado muy satisfecha pues esta nata es bastante espesita y se espesa la salsa muy bien.
2º - Abadejo en salsa de mostaza
Ingredientes para 3 personas:
- 2 filetes de abadejo por persona
- 2 pastillas de caldo de pescado
- 1-2 cucharadas de mostaza
- 2 cucharadas de harina
- 2 cucharadas de jugo de limón
- 1 taza y media de agua aprox.
- 1/2 taza de vino blanco de guisar
- 1 brick de nata vegetal (Parmalat Chef)
- Sal, pimienta y perejil picado
En una sartén grande ponemos el agua a calentar, cuando empiece a bullir incorporamos el vino blanco y las pastillas de caldo desmenuzadas. Removemos hasta que se disuelvan y a continuación agregamos los filetes de pescado.
Dejamos cocer unos 10 minutos. Trasncurrido ese tiempo, retiramos y reservamos aparte el pescado.
Cogemos un cuarto de taza de ese caldo y ahí disolvemos 2 cucharadas de harina normal, que reincorporaremos al resto del caldo bajando el fuego al medio. Removemos hasta que se integre bien y agregamos la sal, la pimienta y la mostaza. Removemos y dejamos cocer unos minutos a fuego medio. Ahora agregamos la nata y el jugo de limón. Dejamos hervir un minuto más y apartamos del fuego. No dejemos ni un momento de remover para evitar que se formen grumos o se pegue.
Con esta salsa bañanemos el pescado y lo espolvorearemos con perejil picado antes de servir.