Introducción a la novela de intriga.
(Publicado en la colección Mis Libros, Anaya).
Preliminar
Yo no creo en las brujas, pero haberlas haylas.
Alvaro Cunqueiro.
En el otoño de 1978, dos psicólogos franceses dieron a conocer a la opinión pública de su país un informe, según el cual el posible origen de muchos trastornos nerviosos infantiles podría residir en los efectos que sobre su ánimo provocaba la lectura de cuentos o relatos de terror. A raíz de su publicación, se levantó una apasionada polémica sobre el tema, en la que participaron, sosteniendo tesis muy diversas, destacadas personalidades tanto científicas como literarias.
Como consecuencia del debate surgió una cierta alarma popular, que se concretó en una petición firmada por numerosos ciudadanos, para que el Ministerio de Cultura francés adoptase medidas oportunas.
Las autoridades galas, envueltas en el dilema de ser acusadas ora de prácticas inquisitoriales ora de debilidades perniciosas, encargaron a un equipo de expertos de la UNICEF. -el organismo internacional encargado de la defensa de la infancia- la redacción de una encuesta e informe definitivo sobre el asunto. Durante un año, los sociólogos Paul Audat y Jacques Bugnicourt, junto con la doctora Mamis lvonne, recopilaron todos los trabajos referentes al tema, consultaron a numerosos especialistas, investigaron personalmente y terminaron por dar a luz un volumen, el informe Audat, donde recogían las conclusiones de sus trabajos. Para ellos la literatura de intriga, misterio o incluso terror no incidía negativamente en las mentes juveniles y, por tanto, no aconsejaban ninguna medida preventiva. ?El miedo ?resumían-, en realidad nunca procede del exterior. Está en nosotros mismos. La lectura de relatos de ese género no resulta perjudicial para los niños y jóvenes, les permite conocer, reconocer y dominar el miedo que llevan en su interior.?
Hemos querido abrir nuestra Introducción a la novela de intriga con esta crónica, porque, por desgracia, todavía existen hoy gentes que miran con desconfianza o aversión el acercamiento de niños y jóvenes a esas áreas literarias. La literatura en ningún caso crea miedo; lo descubre y delata.
No es su causa u origen; todo lo más, su mensajero. Por eso conviene recordar la máxima espartana: ?No es de cobardes tener miedo, sino tener miedo de tenerlo?.
Alguien, quizá de forma exagerada, ha podido afirmar que el amor es un sentimiento que inventaron los escritores provenzales allá por el siglo XII. No podría decirse lo mismo del terror. El sentimiento o sensación de terror parece consustancial al hombre, algo unido a su condición o naturaleza animal. Desde siempre el hombre se ha asustado.
No resulta difícil imaginarse a los hombres primitivos aterrorizados por el espectacular aparato de los fenómenos naturales: rayos que abrasan, truenos que abruman o centellas que rompen la noche. Un eclipse de sol debió de representar para ellos un cataclismo inaprensible. El mundo fue durante siglos un espacio peligroso para el hombre. El progreso humano ha permitido que se hayan conocido y dominado muchos focos de terror. El fuego y la luz rompieron hasta cierto punto el misterio de la noche, pero en otros muchos aspectos todavía el hombre continúa siendo un ser a la intemperie. Los antiguos terrores permanecen agazapados en lo más profundo de nosotros.
Lo terrorífico asusta, pero a la vez atrae. No es de extrañar por tanto que el componente estético del hombre haya trabajado sobre los materiales del terror. Las pinturas del Bosco, los crueles frisos asirios o las macabras esculturas aztecas confirman que el hombre en todas las épocas históricas ha buscado plasmar artísticamente su peculiar relación ?repulsión/atracción con el terror.
Todos sabemos que, al hablar o verbalizar aquello que nos asusta u origina miedo, éste parece evaporarse, y quizá sea ésta la causa de que la humanidad desde sus comienzos históricos haya tendido a objetivar sus temotes a través de la literatura, En los textos literarios más antiguos se nos refieren historias cercanas a lo terrorífico: diluvios, pestes
devastadoras, muertes anunciadas, ángeles exterminadores, nefastos presagios. En las sagas noruegas, en los textos bíblicos o en la literatura hindú se encuentran temas próximos al terror. La literatura oral o escrita ha sido un medio, entre otros, de ahuyentar los malos espíritus.
Vetemos en su momento cómo los relatos de terror, si bien siempre presentes en la literatura universal, terminarán por formar un género aparte, precisamente en la etapa histórica en la que el hombre pretende por medio de la razón olvidar las oscuras zonas de lo atávico o irracional que comúnmente denominamos lo sagrado Precisamente porque los elementos, ingredientes y estructuras
formales típicas de la literatura de terror están presentes en la historia literaria desde sus comienzos, la delimitación del género no puede efectuarse de un modo claro y unívoco. Sin entrar ahora en la polémica sobre la consistencia de las teorías que estudian los géneros literarios, parece diáfano que la literatura de terror es colindante con otros tipos de narración. En realidad las señas de
identidad de esta clase de literatura coinciden y hasta, se confunden en muchos casos con la literatura de aventuras, la literatura fantástica, los cuentos de hadas y la literatura policíaca y criminal. Como en ellas, en la literatura de terror se presenta un misterio, un obstáculo que salvar, un hecho a quien encontrarle explicación o una irrupción de lo insólito. Comparte con ellas zonas de afinidad y encuentro; de ahí lo dificultoso, a veces, de situar una determinada obra en un género u otro.
Indica el poeta Rainer Maria Rilke que ?elegir es renunciar al horizonte?, y si traemos a colación su pensamiento es porque inclinarse por una definición de la literatura de terror entre las muchas existentes significa tirar por un camino, aun a sabiendas de que existen otras posibles rutas.
La que aquí proponemos: ?Literatura de terror es aquella cuyo fin es producir miedo en el lector o auditor. Es decir, busca, a través de la producción del miedo, el hallazgo de un cierto placer estético?, se debe al ensayista español Rafael Llopis, uno de los más capacitados conocedores del tema, y la ofrecemos, insistimos, sin ánimo dogmático alguno.
Otras muchas podríamos haber presentado como alternativa a la citada. Cada una tiene sus ventajas e inconvenientes.
Si hemos preferido ésta, es porque a nuestro entender encierra dos cualidades de mérito:
- Su sencillez.
- La conexión entre el miedo y estética.
El mero enunciado de un concepto resulta escasamente eficaz para la comprensión de un fenómeno. Sólo a través de continuas aproximaciones podemos llegar a comprender la compleja realidad que se oculta bajo una definición. A ello dedicaremos las páginas que siguen.
Como en todo objeto de estudio, la literatura de terror se puede abordar desde muy variopintas ópticas, ángulos o puntos de vista: la sociología, la psicología, la historia, la mitología, etc. Dadas las limitaciones que el espacio disponible y el carácter de esta Introducción nos imponen, nos acercaremos a ella desde aquellos campos más cercanos a la crítica literaria. Pero, antes de avanzar por esa vía, señalaremos que históricamente se ha detectado la existencia de dos técnicas o formas básicas de producir miedo y, por tanto, de dos tipos literarios de terror:
- Terror oblicuo o intelectual.
- Terror frontal o emocional.
En el caso del terror oblicuo, blanco o metafísico, lo terrorífico, la provocación de miedo en el lector, no resulta de la introducción en la ficción narrativa de hechos o seres constitutivamente aterradores, sino de la discreta, gradual y sopesada conversión de objetos o seres de apariencia real familiar en objetivos o seres de orden, es decir, de orden siniestro.
El terror frontal, negro o emocional, se caracteriza porque en este tipo de relatos lo terrorífico proviene de la aparición acumulativa dentro de la trama de personajes u objetos terroríficos en sí mismos: fantasmas, vampiros, tumbas, sangre, muertes, etc.
De cada uno de ellos podemos las siguientes características:
-En las narraciones de terror oblicuo o intelectual el terror se sugiere, se intuye, y el miedo es de tipo más cerebral o psicológico, lo que de ninguna forma significa que sea menos intenso. En ellas el miedo se palpa, de ahí que lo importante sea la creación de una atmósfera sutilmente opresiva.
-En las narraciones de terror frontal o directo, lo terrorífico se describe, se muestra, y el miedo es de carácter más emotivo o visceral, sin que ello signifique mayor facilidad para su producción. En ellas el terror se ve, de ahí que en este tipo de relatos abunden las escenografías truculentas.
En principio no puede afirmarse que una técnica sea mejor o peor que la otra. Con el método directo se han escrito excelentes relatos de terror, como sería el caso de El Monje, de Matthew G. Lewis, e igual sucede cuando se sigue la técnica del terror oblicuo o sugerente, tal y como hace Henry James en su novela Otra vuelta de tuerca. Sí parece cierto sin embargo que para la sensibilidad del lector moderno, más cercana al estilo elusivo, el método indirecto resulta más afín y atrayente. Vistos ya estos dos modos de producir terror, nos acercaremos ahora a las narraciones de este tipo atendiendo a los aspectos estructurales y temáticos.
En la literatura de terror puede aislarse la repetida de tres elementos:
-Muerte
-Sangre.
-Erotismo.
De la presencia de la muerte proviene un ingrediente formal básico: la tentación de conquistar la inmortalidad, que a su vez se plasmará literariamente en el protagonismo primordial dentro del género de seres -vampiros, monstruos, fantasmas, .etc.-, caracterizados por estar poseídos por un mal concreto: la sed de perdurar eternamente. Este deseo de transgredir la ley humana de la mortalidad ?Drácula, Frankenstein- es el hilo que liga el terror con lo sagrado. De ahí las evocaciones religiosas perceptibles en muchas de las narraciones de terror. A nuestro entender esta presencia tan fuerte del apremio por romper el tiempo está en la base de otros muchos ingredientes que aparecen en la literatura de terror: las ruinas de castillos o mansiones en cuanto reliquias de otro tiempo; los espacios oscuros, por cuanto que la no-luz parece ser el lugar del no-tiempo, o los paisajes remotos, por evocar geografías en donde el tiempo (la historia) apenas ha dejado huella.
La sangre es una presencia contraria a la muerte y literariamente funciona en este tipo de literatura como su polo estructural opuesto: representa la vida, el recuerdo constante y físico de la condición mortal del hombre. Desde un prisma formal, muy simple y casi anecdótico conviene hacer notar la abundancia de personajes pálidos que pueblan este tipo de relato. Su palidez -carencia o flaqueza desangre- pone en sobre aviso a cualquier lector: actúa como señal que sugiere el más allá. De ahí su eficacia y, por tanto, su tópica sobreabundancia. Donde mejor puede comprenderse
esta relación muerte-sangre-terror es en la novela Drácula de Bram Stoker. El conde vence al tiempo gracias a la sangre de sus víctimas, la muerte de ellas es la contribución obligada para su inmortalidad de vampiro. Pero la sangre como recuerdo de la vida mortal no se limita dentro de la literatura de terror al tema de los vampiros. En realidad su contraposición con el mal -deseo soberbio de inmortalidad- da lugar a la estructura narrativa más común en el género: héroe mortal que se opone al malvado o en otras palabras enfrentamiento del bien con el mal.
El erotismo es una presencia que aúna a las dos anteriores por cuanto que en él coexisten el deseo agudo de vivir con intensidad -hierve la sangre- y una fuerte tendencia a diluirse o fundirse -desvanecerse- en el objeto amado. El erotismo en las narraciones de terror aparece como un lugar de redención: el lugar donde se vive fuera del tiempo.
Explicar esta fusión de contrarios podría llevarnos a disquisiciones fatigosas y acaso aburridas. Valga como argumento el recuerdo de esa frase inevitable entre enamorados:
a tu lado se me pasa el tiempo sin darme cuenta. A nivel literario la presencia del erotismo se resuelve o desemboca en la aparición de una trama amorosa que se superpone y entrevera a la lucha ya indicada entre el bien y el mal. Ni que decir tiene que ese componente erótico en las malas obras del género aparece en sus formas más degradadas y superficiales, perdiendo así el complejo papel estructural, a que hemos hecho referencia.
No quisiera terminar este breve apunte sobre los tres ejes subterráneos de la literatura de terror sin mencionar las sugestivas (y subjetivas) teorías del profesor Guillermo Pezzi. Según él, en
muchas narraciones terroríficas el erotismo se hace presente en su variedad narcisista. El ejemplo literario que señala es la famosa novela de R. L. Stevenson, El extraño caso del Dr. Jekill -y Mr. Hyde, ampliando su teoría a todos aquellos relatos en que se
produce la transformaci6n de un personaje humano en otro ser, humano o bestia; es decir, aquellos cuyo tema es el doble o ese otro que parecemos llevar dentro y que, para Pezzí representa una posible alternativa para escapar de la propia vida.
Muerte, sangre y erotismo son los tres pilares sobre los que se levanta el universo literario de las narraciones de terror. Estas tres presencias se explicitarán literariamente a través de muy diversas tramas que a su vez darán lugar a muy dispares narraciones. Es hora, por tanto, de pasar a analizar la literatura de terror desde el punto de vista temático.
Se ha indicado repetidas veces que los temas de la literatura de terror son limitados. Parecería que los autores insistiesen una y otra vez en abordar temáticas muy semejantes, aunque con tratamientos y por tanto resultados muy distintos. No vamos a intentar agotar la lista de temas en estas breves páginas, pero sí daremos noticia atenta de lo, que personalmente vislumbramos como más significativos y pertinentes dentro del género.
-Los relatos de espíritus.
Confluyen bajo esta rubrica aquellas narraciones en las que los espíritus ?fantasmas, espectros, etc- son ?presencias? de muertos que reaparecen en los lugares que habitaron en otros tiempos. Constituyen de hecho el ?leitmotiv? de la novela gótica. Manuscrito encontrado en Zaragoza de Jan Potocki serviría como ejemplo representativo.
-Los no-muertos.
Los ?ondead? en su denominación inglesa constituyen esos seres híbridos entre la vida y la muerte: cadáveres reanimados y evadidos de sus tumbas. Encarnan el deseo soberbio de estar por encima de la mortalidad, que hemos definido como la maldad propia de las narraciones de terror. Entre ellos ocupan la primera plana los vampiros. Drácula de B. Stoker es la novela cima y emblema de este tipo de relatos. En ella la muerte, la sangre y el erotismo se entrelazan de forma magistral, de ahí su consideración de obra maestra.
-Demonios
Satán y lo satánico ocupan un gran espacio en el arco de los temas del terror. Unas veces de forma directa y otras por vía de seres a través de los cuales manifiesta su poder y maldad, el diablo en cuanto encarnación del mal absoluto v contrafigura de Dios destaca como elemento preponderante en este tipo de literatura.
-Monstruos
Los monstruos -físicos o metafísicos- que se pasean por los relatos de terror pueden ser agrupados en dos modalidades:
- Narraciones que tratan de la creación de monstruos:
Frankenstein, El Golem o La isla del Dr. Moreau. En todas
ellas el constructor o fabricante de monstruos intenta apoderarse de la facultad divina de crear vida y, por tanto, de vencer a la muerte.
- Narraciones en las que interviene una persona monstruosa
o deforme:
Ejemplo de este tipo sería Las manos de orlac de Renard, La mano encantada de Gérard de Nerval, y, colindante con el género policíaco, El fantasma de la Opera de Gaston Leroux.
-El Doble
Tal y como hemos indicado al hablar de la presencia del narcisismo en algunos relatos de terror, este tema, uno de los más tradicionales del género, ha dado lugar a múltiples variantes. En algunos casos , ese otro yo que descansa en el fondo del personaje, devendrá la contracara del yo aparente, su personalidad oculta y depositaria de sus instintos irracionales y primarios. En realidad el doble será el vengador de las frustraciones que la vida en sociedad con sus leyes, reglas y moral provoca en el hombre. En algunos relatos -Él Bosque de Ancines, de Martínez Barbeito- tomará forma de bestia salvaje; en otros, caso de la ya citada novela de Stevenson, mantendrá su apariencia humana.
Siempre reflexioné sobre la cuadratura del círculo y al círculo lo idealicé como la figura más pura y perfecta. Recapacité que los libros son siempre cuadrados y que su perfección llegaría en el día que alguien inventara un libro redondo. Pablo Nicoli
Oler la humedad de un libro que estuvo guardado muchos años nos hace retroceder en el tiempo, recordar la niñez, la biblioteca de los abuelos y nos hace pensar si aquella esencia peculiar no será propia de los personajes emparedados en las viejas páginas y en el tiempo.
Pablo Nicoli
Me ha sucedido que habiendo encontrado un libro que me robaron, no me quedó sino contemplarlo, tocarlo un poco y volverlo a dejar en su sitio en el estante, pues no tenía dinero para comprarlo, ni forma de demostrar que alguna vez fue hijo mío. Pablo Nicoli
Aspirar el olor de un libro nuevo cuya tinta aún está fresca, es una droga aromática que embota nuestro cerebro. Pablo Nicoli
?El pueblo que no preserve su memoria escrita está condenado a morir de frío?. Pablo Nicoli
Se acercó un niño a mí y con gran emoción me dijo: Usted es el escritor, ¿verdad? Yo tengo todos sus libros ?afirmó. ¿A muy bien? ?le respondí-. ¿Y cuál de ellos te gustó más? ¡Aún no lo sé! ?me dijo-. Todavía no los he leído? (Pablo Nicoli)
¿Cuando la humanidad haya desaparecido? No aún no.
¿Cuando no haya piedra sobre piedra en la tierra? No, aún no habrá llegado el momento.
¿Cuándo el último libro haya sido consumido en el fuego del olvido? Dices verdad, sólo entonces podremos decir que el final de los tiempos ha llegado.
Pablo Nicoli
Pronto, cuando los libros convencionales empiecen a ser más onerosos de fabricar que los virtuales, cuando las computadoras sean portátiles y puedan llevarse en un bolsillo, cuando a las nuevas generaciones les parezca extraño agarrar un libro de papel y deliciosamente atractivo leer a través de la pantalla de cristal, entonces el libro que siempre conocimos habrá pasado a convertirse en una pieza más de museo, junto a milenarias tablillas de arcilla, arcaicas hojas de papiro, oscuros y quebrados pergaminos y rollos sellados sobre otros incunables... No sé si deseo ver ese día. (Pablo Nicoli)
Por momentos, escribir un libro se convierte en una pesadilla; algo muy difícil de hacer. En otros, de manera inexplicable, parece que un espíritu te estuviera dictando las ideas. Uno es entonces un médium entre dos mundos: el real y el de la ficción. Pablo Nicoli
?El libro más hermoso del mundo? aún no ha sido escrito. Bueno, al menos no con ese título? (Pablo Nicoli)
?Algunos maestros parecen empeñados en quitarles el gusto de la lectura a sus discípulos. Mientras más voluminosa la obra mejor nota? (Pablo Nicoli)
Grande aquel maestro que tuvo la sabiduría de dejarme a mí la elección más importante de mi vida: escoger el primer libro qué leería. Pablo Nicoli
Un libro cerrado es como una puerta a la que tocan y tocan y nunca acudimos. Pablo Nicoli
Un escritor puede escribir libros sin ser muy imaginativo; pero el escritor que explora el género fantástico y sus alrededores debe ser doblemente creativo y, por tanto, el mérito es más que evidente. Pablo Nicoli
Y llegará el día en el cuál la máquina del tiempo nos devuelva la memoria perdida por la humanidad: la antigua Biblioteca de Alejandría.
Pablo Nicoli.
Dejad que los niños vengan a mí?, y que traigan sus libros para autografiarlos. Pablo Nicoli
Yo le hago el amor todos los días a mis libros; los trato con sumo cariño? Pablo Nicoli
No sé si daría mi vida por el prójimo; pero sé que por mis libros cometería cualquier locura. Pablo Nicoli
Al pasar junto a un libro es como si una voz me llamara y me dijera: ¡he tú, ábreme en esta página¡ ¡Aquí hay algo interesante para ti! ¡Mira este gravado espectacular?! Pablo Nicoli.
Cuando contemplo un libro antiguo: con tapas primorosamente decoradas, muchas veces descoloridas, el lomo maltratado, las hojas amarillentas, la tinta opaca, quizás con alguna incrustación de metal, un título curioso, me parece estar frente a un anciano lleno de conocimientos olvidados, de una persona que se hizo de incontables amigos que lo apreciaron y que hoy yo conservo a mi lado; le hago compañía. Pablo Nicoli.
Hay miles de cosas más por decir sobre los libros, pero en cualquier caso siempre será mejor leerlos o escribirlos; relacionarnos con ellos y apreciarlos en la justa medida de nuestras emociones y de nuestras maravillosas locuras. Pablo Nicoli
Les he pedido a mis hijos que cuando sea mi hora y me entierren en una fosa profunda, depositen dentro de mi ataúd uno o dos de los libros que escribí, quién sabe, quizás me anime a releer y seguir corrigiendo. Pablo Nicoli
Si el antiguo testamento concursara par a par con los mejores relatos del crimen que se han escrito, a no dudar Jehová sería el ganador del premio.
Pablo Nicoli
El camino al cielo está empedrado de buenos libros? Pablo Nicoli
Cuando nuestros viajeros estelares llegaron al nuevo planeta, encontraron una civilización de seres pensantes que habitaban cada uno su burbuja flotante y de la cual nunca salían. Que pena nos dio percatarnos que en ese mundo no existían los libros; y con todo el tiempo que hubieran tenido para leer. Pablo Nicoli.
He notado que en mi biblioteca han empezado a desaparecer algunos libros. Me he acercado a verificar y he tocado el lugar vacío. Me doy cuenta que ningún libro falta allí, están todos allí aunque no pueda verlos. ¿Cómo es posible? ¿Será que olvidé la presencia de algunos títulos y preferí los otros? Se han convertido ahora en libros fantasmas; libros que solo podré leer cuando yo también sea uno. Pablo Nicoli
Mejor que una casa de ladrillos con libros, es una casa construida con libros en vez de ladrillos. Pablo Nicoli
Quién esté libre de pecado que arroje el primer libro? Pablo Nicoli.
?Más espeluznante que un libro de horror para un niño es el prejuicio real de sus padres a determinado tipo de lectura. (Pablo Nicoli)
Cuando los extraterrestres arribaron a nuestro planeta descubrieron con horror que su Dios: Libro, se había multiplicado hasta la enésima potencia en esta parte del universo, y que sus Jehovás cotidianos eran aquí una sola entidad descarnada. (Pablo Nicoli)
?Diccionario: Libro, del latín liber. ¿Libertad? Sin duda, la libertad de la imaginación y del conocimiento ilimitado. Pablo Nicoli
?La lectura es alimento para el espíritu y el libro de cabecera el mejor almohadón? Pablo Nicoli
?No es la falta de libertad la peor sanción para un hombre cautivo. El más inhumano de los castigos es quitarle su derecho a la lectura?
Pablo Nicoli.
?Cuando en la edad de las persecuciones religiosas millones de libros fueron quemados en las hogueras por ser considerados malvados, perversos o satánicos, todo este conocimiento halló la forma de descender a los infiernos. Desde aquel entonces el demonio posee la mejor biblioteca de todos los tiempos. Ya quisiera Dios tener un diezmo de ésta. Pablo Nicoli.
?Quien diga que nunca copió una línea o una idea de otro autor, que arroje la primera piedra?. Pablo Nicoli
?Y en el principio Dios creó el libro?? Pablo Nicoli.
?Si el genio de la botella me concediera un solo deseo, yo le pediría ser inmortal en la forma de un libro?. Pablo Nicoli
¿Qué a quién amo más si a mi esposa o a mis libros? Perdone, se lo respondo cuando no esté ella presente? Pablo Nicoli
Todo el conocimiento humano esta impreso en los libros. Destrúyelos todos y en tres generaciones volveremos a la edad de piedra. Pablo Nicoli
No hay peor crimen que encontrar en la lectura el castigo perfecto para un niño. Pablo Nicoli
Si se dedicaran tantas horas de lectura como horas se le dedica al fútbol, entonces los estadios serían las grandes bibliotecas del conocimiento.
Pablo Nicoli
Que cuando muera sea dentro de una biblioteca; deseo ser el guardián del lugar y leer como un fantasma por la eternidad. PABLO NICOLI
¿Qué a quién agradezco más por seguir con vida? ¡Sin duda a mis libros! Fueron ellos quienes muchas veces me arrebataron el arma con la cual había pensado volarme los sesos. PABLO NICOLI
Siempre he amado a los árboles, ¿acaso no son ellos las madres que dieron a luz a mis libros?? Pablo Nicoli
Las tapas de los libros siempre me asemejaron puertas cerradas; y uno sabe cuanta curiosidad puede generar una puerta que nos oculta el misterio que hay del otro lado. Pablo Nicoli
Mientras en los países del tercer mundo no haya una política cultural de apoyo al libro, la piratería será un mal necesario y la única opción de lectura. Pablo Nicoli
En literatura hay una diferencia sutil entre las palabras horror y terror: el primero es el miedo exagerado a cualquier entidad o situación, proceda de dónde proceda. El terror en cambio, está específicamente ligado al miedo cuya naturaleza es la tierra: los entierros, las tumbas, los muertos, mundos subterráneos... Pablo Nicoli.
De todos los inventos, es el libro y su magia el único que me hace dudar y preguntarme si los extraterrestres ya estuvieron antes aquí. Pablo Nicoli
He entrado a la biblioteca y he podido constatar, nuevamente, que a pesar que la habitación está cerrada y sólo yo tengo la llave, el polvo se acumula siempre más allá de lo razonable. Me he preguntado entonces, será sólo el polvo del saber, el que se junta cuando van envejeciendo los libros, o es que yo también me voy haciendo polvo junto con mis libros. Pablo Nicoli.
La inspiración siempre sabe encontrar el mejor camino para asegurarte un buen escrito. Pablo Nicoli
Lo fantástico en literatura es lo imposible de suceder; la ciencia ficción es imposible hoy; pero no mañana. Pablo Nicoli.
Odió tanto Conan Doyle al famoso detective que creó, que en un cuento disidió asesinarlo. La crítica y también su madre se le vinieron encima. Hubo que revivir a Sherlock Holmes en otro cuento y dejar que el personaje le robara la inmortalidad. Pablo Nicoli
Los libros fantasmas son aquellos que nadie coge del estante. Pablo Nicoli
Es recién con el nacimiento del CD y en especial del DVD que aquel viejo refrán: El saber no ocupa lugar, tomó un justo sentido. Pablo Nicoli
El cuento más corto del mundo es el que se me quedó atorado en la garganta. Pablo Nicoli
?Cuando Noé terminó de subir al Arca al último de los animales pensó en el destino de los libros. Se le ocurrió entonces echar afuera al unicornio, y conservar las tablillas con el Génesis. (Pablo Nicoli)
Portadas, ilustraciones, grabados. En todos los niños, en muchos jóvenes y aún en ciertos adultos, el libro entra por la vista? Pablo Nicoli
Cuando los extraterrestres, arribaron en plena edad media, a nuestro planeta descubrieron con horror que su símbolo religioso: El Libro, se quemaba por miles en todas partes y que la cruz, el implemento más vil de tortura en toda la galaxia, era aquí venerada como un Dios
(Pablo Nicoli)
La torre de Babel fue levantada a base de billones de libros escritos en el lenguaje de Dios que nadie pudo leer, ni tampoco entender. (Pablo Nicoli)
Sienten algunos libros envidia del compañero de estante que es llevado a pasear todos los días. Pablo Nicoli
Es desagradable encontrar un cuerpo flotando en la piscina; mas si aquel cuerpo es el del libro que tanto queríamos. Pablo Nicoli
El otro día cogí uno de esos libros ornamentales cuyo interior es hueco y en dónde se guardan ciertas cosas que no vienen al caso mencionar. La verdad es que hasta ahora no me repongo de la mala impresión: fue cómo abrirle el tórax a un paciente de quirófano y descubrir que en su interior no había órganos, esqueleto, ni alma? Pablo Nicoli
Puedo entender el racismo de los hombres: se trata en el fondo de un complejo de inferioridad y de una crianza torcida; pero nunca me entrará en la cabeza esa gente que es racista con el género de los libros?
Pablo Nicoli
Pues éste libro no es sólo cáscara? Es un amigo silencioso; que sin embargo me sabe contar cosas maravillosas al oído. Pablo Nicoli
Cuento independiente que forma parte de la zaga iniciada con la novela: Aventura de dos arequipeños en época de Cristo (2004), del mismo autor.
Cuando a nuestro regreso del más increíble de los viajes, el profesor Paulet incursionó en mi despacho cargando libros y mapas descoloridos y vociferando que había reconstruido la máquina del tiempo yo, a diferencia de la vez anterior, pude anticipar que este sería el inicio de una segunda y de seguro, más arriesgada aventura, hacia otro lugar y otro tiempo de la historia.
Como ustedes ya deben saber, si han tenido oportunidad de leer el libro del Sr. Francisco Nicoli: ?Aventura de dos arequipeños en época de Cristo?, publicado originalmente en 1945 (Leer pie de página 1), mi compañero el profesor P. Paulet y quien escribe, tuvimos la increíble oportunidad de visitar Tierra Santa, aunque no precisamente en pleno siglo XX, sino en la misma época en la que Jesús de Nazaret vivió y predicó su doctrina.
A nuestro regreso por el tiempo nos sorprendió encontrar una realidad muy diferente a la que dejamos antes del primer viaje. Sucede que una vez consultada la geografía sudamericana descubrimos, para nuestro asombro, que el mapa físico del Perú se había reducido ostensiblemente con respecto al conocido por nuestros contemporáneos en 1943. Estos eran los peligros del viaje en el tiempo, me explicó el profesor Paulet. Nosotros, hombres del futuro, habíamos arribado a los tiempos de Jesús y de alguna forma, nuestra participación en dicha etapa histórica había modificado parte de la historia sudamericana futura de la que sólo nos percatamos al volver al siglo XX. No obstante la máquina del tiempo había estallado y tuvimos que aguardar, pacientemente unos meses, antes de intentar viajar, nuevamente por el tiempo y arreglar las inverosímiles consecuencias. Al parecer, el momento crítico se había sucedido en la Guerra del Pacífico entre los chilenos y peruanos. De alguna manera nuestros vecinos del sur se habían hecho de una porción mayor a la esperada del territorio nacional y su mapa político incluía, ahora, la ciudad de Arequipa, nuestro querido terruño.
A mi se me había ocurrido que un nuevo viaje por el tiempo podría arreglar las cosas y devolvernos a la situación de normalidad que tanto mi compañero como yo, deseábamos obtener y ¿quién sabe? nuestras intenciones podrían llegar aún más allá. ¿Sería posible que con nuestra ayuda y conocimientos los valientes peruanos de 1879 ganaran la Guerra del Pacífico? ¿Es qué no era nuestro deber defender los intereses patrios ahora o en cualquier otra época? Por supuesto que el profesor Paulet me había expuesto lo terriblemente peligroso de poner en práctica una empresa de tales magnitudes, pero después de la lamentable desmembración de nuestro suelo nacional, cualquier riesgo era poco.
Ahora que el profesor me comunicaba que su invento estaba en funciones, una idea había revoloteado en mi mente. Pedro Ruiz Gallo, mi abuelo paterno y héroe nacional, muerto en una terrible explosión mientras experimentaba con primitivos torpedos en plena Guerra del Pacífico, podía ser el nexo entre aquellos años y los nuestros. Estaba convencido que si mi abuelo hubiera tenido la orientación técnica necesaria y el apoyo económico para la elaboración de torpedos modernos, sin duda esta innovadora arma de guerra hubiera podido cambiar el curso de la historia. ¿Imagínense a Grau y a su famoso monitor dotado de este ingenio bélico? Pero, si el Perú hubiera contado con un arma tan particular, ¿cómo habría afectado el futuro de la historia nacional tal acontecimiento? La única forma de averiguar esto era viajando una vez más por el tiempo y hacer realidad nuestro vehemente cometido.
Es así que hoy 19 de enero de 1945 empiezo a redactar estas notas históricas en mi diario de cabecera, para que si algo nos sucediera en nuestro arriesgado intento y consiguiente viaje al año 1879, quede fielmente registrada tal vivencia para conocimiento de las nuevas generaciones.
19 DE ENERO 1945 - 23 SEPTIEMBRE DE 1879.
Lo primero que hicimos en los días precedentes al viaje fue aprovisionarnos de todos los implementos necesarios para la aventura ?planos, dinero, libros técnicos sobre la construcción de torpedos, fotos familiares, credenciales trucadas, etc.-, y fijar la fecha en la cual debíamos encontrar a mi abuelo: Pedro Ruiz Gallo, es decir el 23 de septiembre de 1879, unos meses antes de su muerte.
Al penetrar en la máquina del tiempo, lo primero que capturó mi atención fue el nuevo calendario digital que el profesor había diseñado. Cómo antes, me sentí transportado hacia la posteridad. Entre tanto el profesor apretó un mecanismo y las oscuras puertas se unieron con la misma magia con la cual ya las había visto moverse meses antes. Cuando nuestro compartimiento terminó de cerrarse, los asientos de goma nos comprimieron de forma que quedamos aprisionados en nuestros cómodos sitiales. El profesor me miró de costado y me preguntó si me encontraba preparado. Mi corazón en esos momentos latía al doble de lo normal y sólo atiné a proferir con voz apagada: que sí, lo estaba. El dedo índice del profesor se adelantó y presionó el botón rojo que teníamos por delante. La monstruosa aceleración fue lo último que puedo recordar de forma conciente?
Al despertar, después del estrepitoso choque, nos vimos de pronto cubiertos de agua por todos lados. La máquina del tiempo parecía haberse convertido en un inesperado submarino. El aire pareció faltarme de pronto, sin embargo mi compañero me previno que no había de que preocuparse. Nos encontrábamos flotando en el mar, pero no nos hundiríamos. Al parecer esa parte de la costa Limeña, de la cual habíamos partido en 1945, había sido geográficamente parte del basto océano en 1879 y ahora estábamos flotando a la deriva. Un pescador que se hallaba cercano al muelle pareció reparar en ese misterioso animal marino que relucía como el oro y que parecía observarlo con sus dos enormes ojos oscuros. De pronto le vimos hacerse la señal de la cruz y enrumbar raudamente, ayudado de los remos del bote, hacia un lugar más seguro, mientras podían oírse sus gritos de alerta a los demás pescadores que miraban boquiabiertos al inusual cetáceo que se alejaba burbujeando por el océano. Por un momento me pareció estar viviendo una novela de Julio Verne, pero con matices mucho más loables que la sola aventura: la recuperación del suelo patrio; el ahorro de muchas vidas humanas.
No tuvimos problemas en llevar la máquina del tiempo a un islote cercano y también deshabitado. Una vez allí, nos las arreglamos como mejor pudimos para cubrir su presencia con ramas y hojas verdes. Un bote inflable que el profesor había tenido a bien incluir entre nuestras posesiones nos llevó a salvo a una playa desierta y de allí no fue difícil cambiar de trajes a unos más adecuados y de vistosas insignias militares.
Aquella primera noche, al amparo de una modesta lámpara y hospedados en una gran habitación dentro de una vieja casa de alquiler, delineamos las últimas ideas de nuestro sencillo plan. Nos presentaríamos a la mañana siguiente como miembros de marina con nombres de oficiales ya fallecidos en combate, (aunque aún no declarados hasta 10 días más tarde, según pudimos recavar la información de partes militares de la Guerra del Pacífico), en las instalaciones del Ministerio de Guerra en el Callao, lugar donde mi abuelo estaría trabajando los primeros detalles del experimento cuya prueba tendría lugar a las 10.45 de la mañana siguiente. Pediríamos hablar con el teniente coronel Pedro Ruiz Gallo con instrucciones precisas del Presidente de la República; un documento firmado y hábilmente fraguado avalaría nuestra misión secreta, para que confirmáramos la exactitud de sus notas experimentales y de ser necesario ampliáramos el proyecto con ayuda económica del gobierno. Cantidades desproporcionadas de papel moneda de la época (cambiada por la moneda de tiempos de Cristo que habíamos conseguido y vendido a muy buen precio), sería suficiente para llevar a buen término nuestras intenciones patrióticas?
24 DE SEPTIEMBRE.
La sorpresa fue mayúscula cuando al penetrar a las instalaciones militares fuimos conducidos, previamente, al despacho de un hombre corpulento y de barbas copiosas cuya presencia marcial nos apabulló. Se trataba del almirante Miguel Grau Seminario, quien demandaba ciertas apreciaciones de la supuesta misión secreta que el Presidente nos había encomendado.
-¡Hace meses -nos dijo en tono severo y mientras golpeaba su escritorio con los puños-, que escribo carta tras carta al Presidente Prado pidiendo material de guerra y nuevo armamento que hasta hoy ?seis semanas-, no recibo para artillar y arreglar los desperfectos del Huáscar! Tampoco soy recibido en Palacio de Gobierno. Y hoy aparecen dos oficiales con una misión secreta que dirigen esfuerzos económicos en un proyecto que aún está en pañales; sin menospreciar los denodados intentos del coronel Pedro Ruiz Gallo?
En esos momentos el profesor aprovechó la ocasión para calmar los ánimos del ?Caballero de los Mares?.
-Justamente de eso se trata ?dijo acariciándose el bigote mi acertado compañero-. El Presidente nos ha enviado para apoyar la materialización de un arma secreta que una vez concretada será ensamblada en el monito Huáscar. Se trata de un nuevo proyectil marino que podrá perforar y hundir a cualquier nave enemiga. Se llama ?torpedo dirigido?. Y aquí traemos los planos y especificaciones de su funcionamiento.
Terminó por agregar el profesor Paulet a la vez que extendía el documento en frente a Grau. Este miró los planos y si bien no pareció entender como funcionaría, a cabalidad, el ingenio de guerra, vimos como sus grandes ojos se alumbraron con la sola idea de que el Perú tuviera un arma con tal poder de disuasión.
-No se diga más, señores ?expresó Miguel Grau-. Yo mismo los conduciré al recinto dónde trabaja el coronel Pedro Ruiz Gallo?
Al entrar en la gran habitación que servía de lugar de pruebas dentro del complejo marítimo del ejército, quedamos sorprendidos al descubrir que sólo dos hombres trabajaban en la experimentación de explosivos. Debo indicar aquí que el tipo de torpedos con los que experimentaba mi abuelo, poco o nada tenían que ver con los actuales proyectiles marinos. Dichos artefactos, para explosionar, debían ser estrellados contra su objetivo lo cual era una gran desventaja, especialmente porque era seguro que con estos intentos se sacrificarían muchas vidas humanas, además de que el sistema de detonación no siempre daba resultado. Pero nosotros teníamos la solución a cada problema seguramente planteado infinidad de veces por mi abuelo y habíamos venido a resolverlos. No se trataba de un invento complicado, pero si ingenioso.
Una vez fuimos presentados por Grau con mi abuelo, éste quedó visiblemente sorprendido con mi presencia. Al parecer yo le recordaba físicamente a alguien. Estoy seguro que notó algo familiar en mí que no pudo explicarse. Por mi parte sucedió algo parecido, aunque yo tuviera la ventaja de la información futura y supiera el por qué. El profesor mostró nuestras credenciales y El Caballero de los Mares nos recomendó efusivamente. Eso fue suficiente, lo demás sucedió sin mayor esfuerzo.
Serían las 10 de la mañana cuando el ayudante de mi abuelo manipuló un detonador y yo lo detuve, antes que pudiera suceder una explosión que nos quitara la vida a todos. Le expliqué el peligro de dichas maniobras ?especialmente pensando que el ayudante recordara mis palabras unos meses más tarde-, y mí abuelo Pedro Ruiz ratificó mi fundada preocupación. Entonces el profesor empezó a cuestionar los adelantos experimentales del torpedo peruano y ante la atenta mirada de mi pariente, comenzó así mismo a explicar innovadoras teorías sobre el funcionamiento de un nuevo tipo de proyectiles marinos disparados como la bala de un cañón, pero con ventajas mucho más favorables a la hora de impactar en el blanco.
-Sucede ?dijo con total transparencia de pensamiento-, que cuando se lanza un proyectil convencional, hay que calcular la dirección de tiro tanto en la horizontal como en la vertical, pero con este nuevo tipo de torpedo marino, tendremos a nuestro favor un factor y es que eliminaremos la altura, lo cual es una gran ventaja. Además sólo tendríamos que acercar nuestra nave a una distancia prudente ?digamos 600 metros-, para no fallar en el blanco. Las especificaciones técnicas están en estos planos secretos.
Concluyó mientras Miguel Grau aplaudía tan magnífica disertación y comentaba frente a su plana mayor de oficiales:
-Señores, estoy convencido que hoy es un día histórico para nuestra nación y que el término de la guerra está muy próximo. ¡Viva el Perú y su gobierno! ¡Viva los hombres que conforman esta gran nación!
Y varias copas en el aire se escucharon rozar...
01 DE OCTUBRE.
Durante esta semana hemos trabajado arduamente en la fabricación del primer prototipo de torpedo dirigido y la primera prueba del artilugio ha resultado un éxito rotundo. Miguel Grau quiso escribirle al Presidente Prado aplaudiendo nuestra designación en la misión secreta; pero el profesor lo ha convencido de que este sería un riesgo muy serio y que lo mejor será que la nueva arma siga permaneciendo en el anonimato; especialmente por que la valiosa información de dicha misiva podría caer en manos enemigas. No obstante el profesor y anticipando esta arriesgada situación ?puesto que al descubrir que suplantamos a oficiales peruanos podrían tomarnos como espías chilenos-, ha enviado una carta al jefe de gobierno inventando una excusa convincente que nos proteja de posibles interferencias en nuestros propósitos patrióticos.
En tres días más Grau se hará a la mar y probará el nuevo tipo de torpedo para hundir a los blindados chilenos de mayor trascendencia. De ser posible, el Cóchrane o el Blanco Encalada, buques gemelos de 3650 toneladas respectivamente. No obstante la seguridad del profesor de que todo funcionará como un reloj, yo guardo mis temores de que algo inesperado pueda echar a perder las cosas? ¿Quién puede saberlo? ¡Sólo Dios! Pues la nueva historia del Perú está recién escribiéndose...
06 DE OCTUBRE.
¡Algo terrible ha ocurrido! Hemos sido descubiertos como impostores con falsas identidades y se nos ha arrestado para hacernos el interrogatorio respectivo. Miguel Grau ha partido del puerto pocas horas antes de nuestro penoso destino y mientras somos víctimas de toda clase de sospechas y maltratos, sólo esperamos noticias de la suerte que pueda vivir el Huáscar y su tenaz comandante. Y es que sabemos que sólo una estruendosa victoria nacional en el mar puede salvar nuestras vidas. Confiamos en la pericia de Grau y sus hombres y por supuesto en la precisión del nuevo torpedo dirigido que en número de tres carga el monitor; anhelamos obtener una contundente victoria, aunque no pueda dejar de pensar que el 08 de octubre de 1879, Grau y su plana perdieran la vida en el combate de Angamos y según la historia oficial escrita antes de nuestro primer viaje en el tiempo.
09 DE OCTUBRE.
Las buenas nuevas se oyen por toda Lima, por la totalidad del territorio nacional. Las campanas de las iglesias están sonando como no se escuchaba en años. Por fin la noticia ha sido confirmada. El blindado chileno Blanco Encalada ha sido torpedeado y hundido y las otras naves que le acompañaban capturadas. Grau ha repetido su acción generosa como lo hizo con La Esmeralda y ha hecho recoger a los náufragos enemigos después del combate que han repetido al unísono: ¡Viva el Perú generoso! El profesor y yo hemos sido absueltos de los cargos que se nos imputaban y llevados en hombros a la histórica Plaza Mayor. No obstante las dudas sobre nuestras verdaderas identidades el Presidente Prado nos ha conferido la medalla de honor por servicios al país y mi abuelo ha sido designado embajador plenipotenciario. El Caballero de los mares ha sido nombrado ?Contralmirante? por el Congreso de la República y se espera su glorioso arribo en cinco días más, pues el Huáscar anclará en Mollendo para arreglar ciertos desperfectos sufridos en combate.
-La guerra aún no ha concluido -a dicho el Presidente-, pero sin duda hoy nos hemos acercado un buen trecho a su término. Si ganamos la contienda, seremos un país generoso con nuestros vecinos y no aprovecharemos nuestra condición de vencedores.
PARTE DE GUERRA. (Leer pie de página 2)
Comandancia General de la 1ra División Naval.
Abordo del Monitor "Huáscar".
Al ancla Octubre 09 de 1879.
Benemérito Señor General
en Jefe del Ejército del Perú.
Conforme á instrucciones verbales que recibí del Señor General Director de la Guerra en el Callao, partí de este puerto con la División Naval de mi mando, compuesta por el Monitor "Huáscar" y la corbeta Unión.
El día 08 de octubre muy temprano, aproximadamente a las 6.00 horas 20 minutos, cercanos a la costa de Antofagasta, divisamos en el horizonte tres columnas de humo proveniente de naves enemigas. A los 15 minutos pudimos reconocer se trataba del Blanco Encalada, el Matías Cousiño y La Covadonga. Dispuestos a entablar combate y probar la nueva arma preparada para la ocasión, ordené a la Unión abrirnos en dos frentes y que enfrentara a la Covadonga. El Huáscar se acercó al Blanco Encalada y lo tomamos de costado, mientras el Matías Cousiño daba un círculo para atacarnos por detrás. A escasos 500 metros El Blanco efectuó su primer disparo cuyo proyectil pasó zumbando por encima de la torreta de mando e impactó en el océano. Sabíamos que en un segundo o tercer tiro nos darían de llenó así que procedimos a ejecutar el primer disparo del torpedo dirigido, pero mientras en esto nos afanábamos un segundo misil impactó a un costado del Huáscar, menos mal sin consecuencias mayores. Como venía explicando el torpedo fue lanzado y recorrió lentamente, como un pez espada, directo a la nave enemiga. Pudimos notar la sorpresa y desesperación de la tripulación chilena, mientras veían aproximarse al ingenio explosivo que en medio trayecto viró ligeramente de rumbo lo que, sin embargo no afectó el objetivo final, logrando en contados segundos hacer volar por los aires parte importante de la popa del Blanco Encalada. Doce minutos más tarde la nave enemiga yacía hundiéndose en el basto mar océano. Mientras tanto el transporte Matías Cousiño arremetía contra la tripulación del Huáscar con metralla, lo que propinó murieran en el acto seis bravos marinos peruanos y que quien le escribe perdiera parte de la mano izquierda; no obstante y ayudados por la corta distancia el Huáscar disparó dos veces con metralla y dejó inmovilizado al transporte enemigo.
Por otra parte La Unión ha perseguido a La Covadonga ?el más preciado trofeo de guerra de Chile- y la a abordado sin mayores contratiempos, pues sus tripulantes se han rendido ante la inminente superioridad de nuestras fuerzas, pidiendo ser tratados como prisioneros de guerra y con las ventajas que esta posición les otorga. La bandera de la Covadonga ha sido arriada y hemos izado la nuestra mientras ambas tripulaciones de naves peruanas han cantado el himno patrio.
Finalmente hemos recogido a los sobrevivientes chilenos y decidido dejar a algunos ingenieros Ingleses a bordo del Matías Cousiño para intentar la reparación de sus máquinas. La Covadonga, nave de madera, ha sido puesta al mando del oficial Elías Aguirre con la intención de llevarla al puerto del Callao y ver que destino le otorga el gobierno.
Con respecto al Cóchrane y las otras naves enemigas no hemos tenidos mayores noticias pero estamos seguros se encuentran más hacia el sur y en nuestra búsqueda. Estamos convencidos que muy pronto libraremos un nuevo combate que sellará los destinos del Perú.
Siempre a sus órdenes.
Miguel Grau Seminario
Almirante del Huáscar
En ese momento me he puesto a recordar algo de la historia del Perú y he caído en la cuenta de la pérdida del litoral de Tarapacá y el departamento de Arica a manos de los chilenos. Así mismo he traído a la memoria el desastroso tratado Salomón-Lozano (1922) que cedió años más tarde a Colombia el trapecio de Leticia. Entonces me he preguntado: ¿siempre tendremos que ser así de generosos?
La guerra del Pacífico terminó 18 meses después y el hundimiento del Cóchrane el 15 de octubre del mismo año y en circunstancias harto parecidas a las ya expuestas en el parte precedente fue el golpe final que Grau y sus hombres le dieron al ejercito Chileno cuyo escudo rezaba: Por la razón o por la fuerza.
El gobierno Boliviano ha extendido su territorio hasta la ciudad de Santiago y la República Argentina ha invadido lo que quedaba del país sureño antes conocido como Chile, hoy inexistente como nación. El Perú, como era de esperar, no ha tomado parte en esta repartición.
Arequipa ha declarado al profesor Paulet como su embajador y ha querido independizarse de la nación mandando representantes acreditados a la ciudad de Lima para ejecutar este vehemente pedido. El profesor ha declinado, cortésmente, esta designación; sin embargo ha prometido montar un proyecto sui géneris basado en sus estudios del cohete espacial y de la máquina del tiempo que lleve, en unos años, a los primeros characatos a la luna.
Por otra parte el profesor y yo hemos trasladado el artilugio del tiempo a su casa en Tiabaya y estamos dispuestos a lograr un nuevo periplo que nos lleve a salvar el conocimiento universal. Esta vez podría tratarse de la Biblioteca de Alejandría o quien sabe otra etapa de la historia del planeta?
1- Vuelto a editarse en el 2004 por Pablo Nicoli S.
2- Escuadra peruana de 1879:
-La Independencia (fragata blindada de 2004 toneladas, encallado el 21 mayo de 1879. Combate de Iquique).
-El Huáscar (monitor blindado de 1100 toneladas, al mando del legendario Miguel Grau)
-La Unión (corbeta de madera de 1150 toneladas)
-Pilcomayo (de madera, 600 toneladas)
-La Manco Cápac y La Atahualpa (por su antigüedad no podían navegar y anclados en Arica y el Callao sólo servían de baterías flotantes)
Escuadra Chilena:
-Blanca Encalada (acorazado blindado de 3650 toneladas)
-Cóchrane (acorazado blindado y gemelo del anterior de 3650 toneladas)
-Chacabuco (corbeta de madera de 1670 toneladas)
-O? Higgins (corbeta de madera de 1670 toneladas)
-Esmeralda (buque de madera de 850 toneladas)
-Magallanes (buque de madera de 800 toneladas)
-Abtao (buque de madera de 800 toneladas)
-Covadonga (buque de madera 600 toneladas)
Pablo Nicoli tiene publicados ocho libros, la mayoría dentro del género de aventura y horror. Es promotor cultural y editor del Semanario Fantástico. Se ha ocupado de la preservación de los Libros Históricos del Cabildo de Arequipa. Tiene tres premios nacionales y uno internacional.