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Sarffito Regresa

"No quiero escribir cosas buenas, quiero escribir cosas grandes". (Erick Sarff Valiente.)


La Leyenda De Melquiades

Tenía ocho años cuando Melquiades se paseaba por las calles de El Alto con un grupo de muchachos custodiándolo, era el abusivo del barrio, el terror de todos, le gustaba torturar a los niños y disfrutaba haciéndolo, era su pasatiempo favorito, para mi edad Melquiades era el más grande de todos, ya usaba pantalones grandes como los adultos, casaca de cuero y flequillo empinado como Elvis.


Había oído que torturaba a los niños con objetos punzocortantes, todos los niños del barrio que aun usábamos pantalones cortos con tirador corríamos a escondernos cuando su voz se aproximaba a nuestros oídos, como si de un maremoto se tratase, quien se topaba en su camino pagaba las consecuencias, nunca olvidaré sus palabras llenas de sadismo y diversión malsana cada vez que tenía en sus manos a uno de mis amigos.


-          Llora pequeño llora agu, agu, agu, ñe, ñe, ñe – decía mientras reía con los dientes cerrados para no soltar su mondadientes, sus compañeros lo sujetaban mientras el sacaba una jeringa y lo lastimaba con la aguja


Esa tarde de octubre pasé también por la terrible experiencia de ser atacado por Melquiades, aun puedo ver la cicatriz en mi hombro derecho, creí que iba a morir, sus frases me enchinaban la piel, no tenía buen pulso por lo que sus cortes con la jeringa eran bruscos y nos causaba grandes heridas, no voy a negar que lo odiaba con ganas.


Eran tan temible que Abel quien había tomado liderazgo en nuestro grupo decidió ponerle fin a los abusos después que su hermano Mateo fue herido brutalmente por Melquiades dejándolo parapléjico de por vida, fue terrible la escena, ver a Melquiades burlándose de Mateo mientras lo apuñalaba con la aguja en la columna.


-          Ñe ñe ñe llora agu agu – volvía a repetir el abusón


Vientos fuertes en aquel día no impidieron que Melquiades venga a buscarnos, nadie se movía a defendernos, los adultos nunca nos creyeron, ni siquiera lo conocían a pesar de que lo describíamos, hasta lo dibujábamos, nadie nos creyó, ni la policía que en aquella época era muy escasa, éramos tan solo niños, y el era más grande, puedo calcularle ahora que tendría entre unos catorce años.


Implacable, rodeado de aquellos muchachos de dudosa reputación, ¿cómo podían los adultos verlos a todos menos a Melquiades?, estaba tan visible, era el más alto de todos y bien parecido, esa noche de Halloween era toque de queda, Toño y yo nos habíamos quedado muy tarde jugando bolitas cuando se escuchó las voces de Melquiades y compañía, muchos niños corrían detrás de nosotros aterrados, aun puedo recordar con claridad esos rostros desencajados de horror.


Lentos eran mis pasos como si cargase cemento en las suelas de mis zapatos, Toño emprendió carrera, Melquiades venía hacia mí, cada vez que lo veía aproximarse veía la muerte respirar cerca de mí, agaché la mirada cerrando mis ojos fuertemente, solo escuché un bullicio, muchas voces conocidas entre ellas Abel, mi amigo, era casi mayor que yo pero menor que Melquiades, levanté la mirada y vi que muchos de los niños estaban sujetando a Melquiades, algunos con palos, antorchas, los demás muchachos que flanqueaban a Melquiades brillaban por su ausencia; solo estaba el, y por primera vez en mi vida lo vi flaquear y gimiendo de temor, pero ni ello pudo cesar la sed de venganza de aquellos niños que con jeringas en mano apuñalaron sin contención a Melquiades, provocándole una hemorragia imparable.


Después de eso, le llovían garrotes en todo el cuerpo como si se tratase de limpiar una alfombra polvorosa, y para mi sorpresa le prendieron fuego, pude ver como Melquiades se revolcaba de dolor lanzando lamentos.


-          Ñaaaaaa, ñaaaaaaaaaaa, aaaaaguuuuu – lloraba como cuando pedía que gritáramos nosotros


Era imposible creer lo que veía, restregaba mis ojos tratando de ver la realidad, Melquiades se revolcaba en el aire como si se tratase de un pájaro envuelto en fuego y escurriendo sangre podrida, fue una noche terrible, los cachacos esa noche asomaron a la calle disparando al aire y nuestros padres regañándonos por haber quemado un pájaro.


Abel, Mateo, Toño y yo supimos que ese no era un pájaro sino un desalmado sujeto llamado Melquiades cuya infancia nos llenó de horror, la sangre que derramó Melquiades esa noche nunca desapareció de aquella avenida, a pesar de que han transcurrido sesenta años.


Después del fin de año no volví a ver a mis amigos, cada uno se marchó a distintos lugares, yo me quedé aquí por eso lo recuerdo con claridad cada vez que cruzo la esquina de la avenida Grau, he oído hablar de mis amigos, algunos ya fallecieron de alguna enfermedad, que se yo, ya estoy viejo también y algún día partiré con ellos llevándonos a la tumba nuestro secreto, Melquiades no era de este mundo.


 


Fin


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Los Perros Del Fraile

Un fraile tenía cinco cachorritos a los que crió por igual con mucho esmero y amor hasta ya grandes, un día los perros en busca de libertad huyeron de casa, el fraile decidió dejarlos ir para probar su resistencia.




Algunos perros regresaron con el fraile después de varias semanas, esto lo alegró mucho porque comprendió que ellos necesitaban de su amor y cuidado en esta dura vida, los demás perros no regresaron jamás.



Una tarde mientras el fraile barría el patio del monasterio, su hermano se le acercó reprochándole por el abandono a sus demás perros, pues estos se habían vuelto agresivos, éste le contestó que a todos sus perros los había criado con amor, la agresividad había sido provocada por la necesidad y la falta de amor, generados por su libre decisión.



El fraile sonriendo con una paz absoluta agregó que siempre los estaría esperando con el amor de siempre, si algún día decidieran regresar.



FIN




Autor: Erick Sarff Valiente

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Agujero - CAPITULO 1 (segunda parte)


La ceremonia de apertura escolar ha sido todo un éxito, los alumnos se retiran a las aulas correspondientes del curso superior, los de primer grado suben por las escaleras pasando a su nueva aula, los gritos e insultos de los de quinto año no se hacen esperar, el aula de quinto queda frente al de primero.


-          ¡Primariosos…, jañapìtos, los que tienen chico el pito! – corean los de quinto grado


Alejandro voltea y los mira, mientras ellos le hacen figuras obscenas con las manos, uno de sus compañeros cierra la puerta mientras los de quinto están mirándolos.


-          No voy a permitir que nos molesten – dice su compañero


Alejandro se queda en silencio temeroso de la regla número cinco, en unos minutos entra al aula un hombre de estatura alta, su avanzada edad y su seriedad amedrenta a los alumnos, todos los alumnos se sientan observándolo con temor, el hombre está de pie frente a ellos y se presenta.


-          Buenos días – saluda mirando severamente a los alumnos


-          Buenos días – saludan en coro


-          Soy su profesor de Historia, mi nombre es Leonardo Arisco Cerati , anoten lo que van a usar para el curso de este año


Después de anotar, el profesor los llama al frente uno por uno para presentarlos.


-          Me llamo Alejandro Benjamín Vives De La Plata – se presenta Alejandro


-          Yo me llamo Charles Michael Balín Condena – se presenta un tímido gordito, de prominentes mejillas


Pasada una hora suena el timbre, Alejandro y sus compañeros salen despacio bajando las gradas, un alumno de quinto se pone en frente de uno de sus compañeros, el que les cerró la puerta, todos siguen su camino, nadie dice nada, nadie lo defiende, lo llevan a rastras hacia la plataforma del colegio donde arman un ring, el compañero se llama Bruno hijo de un ingeniero.


Héctor “El Invencible” está preparado para romperle los huesos; Bruno que es de contextura delgada sabe que no podrá tumbarlo al suelo pero hace lo posible, terminando en el suelo.


Suena el timbre y todos vuelven a sus aulas, Bruno sostiene con un paño la hemorragia de su nariz, Charles se pone nervioso y le sudan las manos; Alejandro sabía que iba a pasar esto, pero no le advirtió por la regla número cinco, nuevamente echa un vistazo a la hoja final de su cuaderno repasando la lista de castigos, de pronto entra una profesora joven, risueña, de perfecta silueta y de bello rostro, saluda a los alumnos y se presenta.


-          Hola chicos, mi nombre es Janina Bustos Dulces, soy su profesora de Ciencias Naturales


Nuevamente los alumnos se presentaron ante la profesora.


-          Mi nombre es Larisa Miranda Cotilla – se presenta una alumna muy delgada y la mas chismosa del aula


-          Mi nombre es María José Jaleo De La Alegría – se presenta una alumna con acento español, la más bella del aula, la más presumida, con un perfume de Chanel que arrebata suspiros y en el cuello un collar de huayruros


Alejandro sigue mirando su cuaderno sin percatarse de la alumna, pero Charles queda embobado contemplando a María José, saca su cuadernillo y la dibuja, María José sacude su larga cabellera color rubio dorado, y sus ojos celestes iluminan los corazones de todos sus compañeros.


Llega la hora de salida, Almudena busca a Alejandro entre el tumulto de alumnos que bajan por la escalera, éste encuentra a Almudena, y juntos esperan que llegue el auto que los llevará a casa, Charles camina despacio cuidando que sus cuadernos no se mojen con sus manos húmedas, Alejandro le sonríe y Charles sonríe también comprendiendo que tiene un amigo ahora, en unos minutos llega el auto Chevrolet y el chofer abre la ventanilla llamándolos.


-          ¿Podemos llevar a Charles a su casa? – pregunta Alejandro


-          No, puede ensuciar los asientos, o tal vez dañarlos – responde Almudena


-          El no es así, el es bueno


-          Ya no pierda tiempo y maneje – ordena Almudena al chofer


Llegan a casa, Almudena va a la cocina, coge una manzana y se retira a su alcoba, el chofer entra a la casa trayendo las mochilas de Alejandro y Almudena que dejaron en el auto, Chichi la empleada se acerca a Alejandro y le pregunta.


-          ¿Cómo le ha ido en su primer día de clases joven?


-          Chichi, ya te dije que no me digas así, dime Alejandro


-          Pero su mamá me lo tiene prohibido


-          ¿Está mi mamá acá?


-          No, viene a las 3.00 pm


-          ¿Entonces?


-          Bueno, como te ha ido hoy Alejandro


-          Bien, hoy he conocido dos profesores, uno...


-     ¡Los patrones no conversan con los empelados! - grita Almudena desde su alcoba


Continuará...



 

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Agujero - CAPITULO 1

 Primero


Alejandro vive en un hogar muy cargado de amor y secretos, con una familia de buen estatus social y económica.


-          ¡Ya es hoy, el gran día! – grita Alejandro saliendo de su alcoba


-          Ya lo sé hijo, lo sé – contesta su madre acabando de vestirse


-          Desde la semana pasada lo vienes diciendo ¡ya cansas! – comenta Almudena, su hermana mayor


-          ¡Entré a secundaria! – nuevamente grita emocionado


-          Ve a ducharte y alístate que se nos hace tarde, el chofer nos está esperando – dice su madre


En unos minutos sale Alejandro luciendo su uniforme de colegio particular Santo Calvario, el más prestigioso de la capital, Chichi la empleada le entrega su refrigerio.


-          Y Almudena que se muera de hambre, claro está – comenta nuevamente Almudena incómoda


-          Vamos Almudena, tu ya estás en cuarto grado, no necesitas esas cosas, toma veinte soles y cómprate algo – contesta su madre


Llegan al colegio, Almudena se encuentra con sus compañeras y amigas, entran al aula entre risas y coqueteos; Alejandro contempla a los alumnos ir y venir del pasillo, mira por las ventanas los interiores de las aulas, su madre lo llama para despedirse dándole un beso en la mejilla.


-          Chau cariño, pórtate bien y estudia – le dice mientras le besa


-          ¡Mamá nos están viendo! – exclama avergonzado


-          Hijo, pero siempre te despido así


-          Sí, pero ya estoy grande


-          De acuerdo, algún día tenía que escuchar esto


Diciendo esto su madre se va, Alejandro se sienta sobre las gradas mirando el asta, la brisa de la mañana recorre su cuello y él se encoje de hombros bostezando, se pone de pie y pasea por el colegio buscando la campana, pero es inútil, no lo haya; pasa un muchacho de piel canela y cabello espinoso, lo mira de pies a cabeza y le pregunta.


-          ¿Eres nuevo?


-          Si – responde Alejandro


-          ¿Qué grado?


-          Primero


-          Ah…, yo ya estuve en primero el año pasado, cuídate de los de quinto grado, son muy abusivos con los de primero


Alejandro medita la advertencia, bosteza nuevamente, está acostumbrado a dormir unas horas más tarde, en su colegio primario llegaba a la 1.00 pm; ahora tendrá que despertarse a las 5.30 am para llegar al colegio 7.00 am, pero le agrada el canto de los pájaros que se posan sobre los arboles y el techo de la escuela.


Un grupo de muchachos altos pasan desapercibidos que no notan su presencia, excepto uno que voltea a verlo, llama a los demás y se acercan a él preguntándole.


-          Oye mocoso, ¿eres de primer grado verdad? – pregunta uno sonriendo con malicia


-          No, voy a segundo grado – responde Alejandro con firmeza


-          Uhm, te salvaste, aunque los de segundo también son jañapìtos


Jañapito es una palabra propia de Perú, se refiere a un “lagarto pequeño”, también se le conoce como “niño bobo” o “niño torpe”.


-          Es nuevo, enséñale nuestra lista – agrega uno de ellos


-          Si, verás mocoso, nuestras mejores víctimas son los primariosos, son como la peste que llega a infestar la escuela queriendo cambiar la tradición


-          Así es, por eso entrenamos a los de… - agrega otro de ellos


-          Shh, cállate idiota, ¿no ves que este jañapito es nuevo?, bueno esta es la lista, escucha claramente para que no lo olvides:


Lista de castigos


Mentiroso: De cabeza al retrete


Entrometido: Al bote de basura


Bulloso: Tomarse el “sabroso desayuno” de Goyo, a base de lo que sea, vísceras, sesos, huevos podridos, y mas


Grosero: A la plataforma con Héctor “El invencible”


Chismoso: Te golpeamos en grupo


-          Solo son cinco, para que te quede bien claro que nosotros somos los que mandamos aquí – dice el muchacho apuntándole con el dedo índice el pecho


-          Entiendo, gracias – responde Alejandro sumiso


Alejandro se retira asustado de escuchar la terrible lista, las anota en la hoja final de su cuaderno para no olvidarse, su primera llegada a la secundaria y ya tiene serias advertencias, pero aun no conoce ningún amigo; el timbre suena, ya es hora de hacer la formación para la ceremonia de izamiento del pabellón nacional.


Contnuará...


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Trailer - Agujero



Yo prometo poner todo de mi esfuerzo en esta novela para ustedes. Aquí se tocarán muchos temas sociales, habrá comedia, drama, suspenso, romance colegial, los personajes serán como muchos de ustedes, adultos y adolescentes. Cuento con ustedes para acompañarme en esta nueva aventura literaria, leyéndola se sentirán un alumno mas de la escuela "Santo Calvario".


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El Chip Profético (última parte)

Tremendo susto que les dio su padre, ahí estaba él en su alcoba sin querer hablar con nadie, realmente estaba triste y decepcionado; sólo Tere Megabytes lo acompañaba en sus momentos de soledad, comprendía sus sentimientos y deseos reprimidos, aunque él se sentía ridículo dialogar con ella; el día que Tere Megabytes llegó a casa, al señor Aquiles le pareció gracioso, solo la trataba como un juguete y la programaba para hacerlo reír aunque sus funciones eran solo para ser doméstica.


Esa tarde Aron observando a Tere Megabytes podando el jardín no pudo evitar preguntarle sobre ciertas conversaciones privadas que tenía con su padre, así que se acercó a ella para charlar.


-       Tere Megabytes, deja de hacer eso, y siéntate acá conmigo a conversar


-       Sobre qué quiere conversar señor Aron


-       He observado consecuentemente las charlas que tiene con mi padre, y me he preguntado sobre que conversan


-       Pero señor Aron, no estoy programada para revelar conversaciones privadas, si se entera el señor Aquiles, me podría desmantelar


-       Jajaja, desmantelar jajaja – ríe Aron sosteniéndose el estómago


-       ¿Dónde está lo gracioso señor Aron?


-       ¡Ah vamos!, tú me lo puedes decir a mí, tengo el derecho, soy su hijo; él no se va enterar que tú me lo has dicho, te desprogramo por ahora para saber que conversaron


-       De acuerdo señor – asiente Tere Megabytes girando suavemente su cabeza a la derecha con los ojos cerrados - programación borrada – responde regresando su cabeza a su lugar - ¿quiere que se le revele de mi propias frases o prefiere ver el video de nuestras charlas con el señor Erick


-       Prefiero ver el video, súbele el volumen a 25


De inmediato Tere Megabytes proyectó el video, y pudo ver como su padre le decía que no se sentía a gusto con lo que estaba pasando y que no hablará definitivamente al menos que lo lleven a su pueblo, porque allá de repente no necesitarán de ese dichoso chip que está destruyendo vidas y acabando con la raza humana, que no era por caprichos de su edad sino que quería vivir allá como antes, sin tener que preocuparse por esas cosas.


Esto preocupó mucho a Aron y se puso muy triste, su padre quería alejarse, los quería olvidar, ahora estaba confundido, no entendía porque su padre dijo eso, no podría estar en su contra, si necesita paz, paz tendrá, pero tendría que acompañarlo alguien, necesitará otro robot de mente pueblerina, pensó él; su madre se deprimirá al saber esto, pero es su decisión y será respetada.


De inmediato Aron compró el robot, lo armó y lo programó, claro que sin que lo vea Tere Megabytes, es muy celosa; su hijo se le acercó muy triste y se sentó a llorar en el sillón, Aron preocupado lo observa y le pregunta.


-       Que pasa mi hijo, qué tienes


-       Es mi gato Michelle papá, se está muriendo


Esto lo dejó pensando y asustado una vez mas ¿será que también las mascotas necesitarán de este chip?, cómo será aceptado que el humano compre comida para gatos si su cuerpo no lo necesita, sino el gato, ¿A dónde parará el mundo teniendo hombres y mascotas el mismo chip?


-       Hijo, llevaremos al gato al veterinario para implantarle el chip


En seis horas el gato ya tenía su propio chip, esto puso peor a su padre ya que él adora a los gatos; el señor Aquiles anunció su partida a su pueblo, su familia se sorprendió poniéndose muy tristes, lloraron toda la noche. A la medianoche todos se despidieron del señor Aquiles, éste se puso muy sensible y lloró como un niño, pero la idea de irse era definitiva, las despedidas siempre son tristes, hasta para Tere Megabytes, que no sé si se puso triste porque el señor Aquiles se marchaba o porque se había enamorado de Richard Megatronics, que partía con él.


Pasaron muchos meses sin saber del señor Aquiles, Aron y su familia siguieron con sus vidas, hasta que una mañana Tere Megabytes recibió un mensaje virtual de Richard Megatronics anunciando que su padre se encontraba en un estado crítico, estaba enfermo y adelgazando, fueron todos de inmediato al pueblo de El Alto; y ahí lo hayaron postrado en una cama a punto de morir, no dudaron ni un minuto más en llevarlo al hospital, no quedaba otra alternativa que implantarle el chip Mefix.


-       Aron, ¿Qué haces?


-       Lo siento papá, te tengo que llevar a una clínica a implantarte el chip para que te recuperes


-       Hijo, déjame, tu padre ya está viejo y necesita morir


-       No padre tu todavía no estás en edad de morirte, tienes cincuenta y dos años, eres sano, y si estas enfermo es por tu terquedad de no quererte implantarte el chip Mefix


-       Hijo, ya te repetí que sobre mi cadáver dejaré que me implanten esa porquería, al menos que tengas la cobardía de sedarme y llevarme a la fuerza, no te lo perdonaría nunca y dejarías de ser mi hijo


-       ¡Ay papá no digas tonterías! – dijo enfadada mi hermana


-       Mi princesita, no me puedes gritar soy tu padre, tengo miedo a ese chip por favor, déjenme en paz


Aron y su hermana Micaela mirándose ambos con tristeza a Micaela comprendieron que no quedaba otra alternativa que sedarlo, invitándole con engaños una barra de chocolate, con algunas gota de morfina para que duerma, y así lo hicieron; lo llevaron dormido al hospital, bajándolo del autonave entraron a la sala de operaciones entregando a su padre a las manos de unos desconocidos androides de batas blancas apresurándose a implantarle el chip, pero el doctor mirándolos con hostilidad respondió.


-       Es muy tarde, no es necesario implantarle el chip


-       ¿Por qué doctor?, ¡es mi padre necesita recuperarse! – exclamó Micaela angustiada


-       Es tarde, el señor ha fallecido


Tremendo dolor causó la muerte del señor Aquiles durante largos años, pero todos estuvieron muy seguros de que realmente lo quiso así, prometió nunca implantarse el chip y cumplió con su palabra de honor.


Aron sentado en la oficina de su padre contemplando sus libros hastiado de muchas dudas, pensando, tal vez tenía razón, o que solo estaba en contra de la globalización o pensó en una profecía apocalíptica que acechará muy pronto.


 


FIN



Encontré este video video hace unas semanas, veanlo y comenten


 



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Feliz Navidad LDA

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El Chip Profético (segunda parte)

El señor Aquiles decidió salir del estudio, estaba muy serio y preocupado; no le dijo nada a su hijo, se sentó sobre el sofá cama tocándose la frente sudorosa, muy pensativo se puso de pié, se asomó a ver el autonave estacionado afuera sujeto en el aire, caminó hacia Aron y le susurró.


-       Ya te implantaste el dichoso chip, mira no te voy a decir nada; ya eres un hombre adulto y tienes derecho a hacer de tu vida lo que quieras; pero quiero que ayudes a este pobre viejo a vender sus libros sin tener que implantarse esa porquería, porque aun pienso que es una porquería eso


-       Viejito, es imposible, eso es lo que pensé primero pero no se puede, el chip te registra los datos del cerebro y verifica la necesidad del ser humano y te niega los productos innecesarios


-       Por Dios, ¡no puede ser…! Hay alguien detrás de todo eso


-       El chip implantado está conectado con las venas del cuerpo humano y los nervios del cerebro, si se desconecta por una casualidad o intencional, el silicio se derramará y recorrerá por todas tus venas mezclándose con tu sangre y podría ser fatal, ya sabes que me refiero a la muerte


Aquiles quedó en silencio, solo dejó escapar un sollozo, contempló tristemente a su hijo y le abrazó fuertemente, miró hacia el cielo, se puso de pie y se dirigió hacia la biblioteca digital; al rato volvió con un viejo libro en la mano, que si no me equivoco podría adivinar que es del año 2000 antes de que Aron naciera. Se acercó, le tocó la espalda y le dijo.


-       Hijo, mi error de padre, es que desde pequeño no te he acercado mucho a Dios, tal vez nunca tuve tiempo, sé que no es excusa, me culpo y me arrepiento por eso, pero no me he apartado nunca de la biblia porque me siento más seguro con ella, que sentándome en una banca escuchando un sermón de dos horas


-       Ese es el error papá, porque nunca debe uno confiarse de la biblia; la biblia es escrita por el hombre y a veces el hombre puede cambiar algunas versiones para conveniencia de sí mismo.


-       Tal vez tengas toda la razón, pero quiero que escuches este versículo del apocalipsis 13,15 que podría ser similar a lo que está pasando con el chip, dice


-       “Fuele dado infundir espíritu en la imagen de la bestia para que hablase la imagen e hiciese morir a cuanto no se postrasen ante ella, e hizo que todos, pequeños y grandes, ricos y pobres, libres y esclavos, se les imprimiese una marca en la mano derecha o en la frente, y que nadie pudiese comprar ni vender sino el que tuviese la marca, el nombre de la bestia o el número de su nombre. He ahí la sabiduría; el que tenga inteligencia calcule el número de la bestia, porque es número de hombre y su número es seiscientos sesenta y seis”.


-       Uhmm... pero papá que tiene que ver eso con el chip, no me lo implantado en la mano derecha o en la frente, tampoco tiene número ni marca de animal, nada de eso


-       Ay hijo… esa ignorancia lo has heredado de tu madre ¡por Dios…!!, hay que hacer algo por ti


-       Jajajaja viejito, a pesar del problema por el que estás pasando, no olvidas tu sentido del humor jajaja, apuesto a que el Papa Pedro II El Romano dice lo mismo jaja


-       Jamás vi con buenos ojos a esos hombres; bueno, ya todo terminó para mí, se acabó mi carrera literaria, porque sobre mi cadáver dejaré que me implanten la marca de la bestia; voy por una pastilla de piza con salami que tengo hambre


Después de cenar Aron llevó a la familia a pasear en al autonave, es fabuloso conducir por los aires es la sensación de Aron, sentir las nubes abofetearle el rostro con violencia, es una adrenalina indescriptible, con sonidos intergalácticos y puertas automáticas. Su padre pide que lo lleven a la iglesia, está muy extraño, parece que la edad le está cayendo muy precoz, Arón no puedo negarle su petición y lo conduce a la iglesia, ya le había dejado algunas dudas, estacionó el autonave sobre un restaurante a pedir una docena de pastillas de hamburguesa para llevar, pero le negaron las pastillas de hamburguesas solo podían aceptarle tres, el chip registró sus necesidades. Su familia tenía mucha hambre y decidieron ir al hospital a implantarse el chip Mefix.


No quería decirles que al implantárselo recibirían la fuerte descarga; aun sentía fuertes cosquillas recorriendo sus músculos, la sentía en su cuerpo, no quería asustarlos así que mejor calló, temía por sus hijos, ¿soportarían el dolor?, los oídos aun le zumbaban fuertemente; llegaron al hospital y su familia entraba uno por uno a la sala de operaciones, Aron se quedó en el autonave recostándose en el sillón, viendo unos videos musicales; del interior del hospital solo se escuchaban gritos y quejidos, temblaba del miedo ¿tendrá razón mi padre? Se preguntaba ¿es una tremenda locura hacer esto?, quisiera ser un robot como Tere Megabytes para no tener que implantarme nada. Pasaron más de cinco horas y su familia por fin salió del hospital, todos vivos felizmente.


Compraron ropa, utensilios de limpieza, adornos y todos los víveres para la semana; de pronto entró su padre a la cocina sorprendiéndolos con todas las compras, se quedó estupefacto observándolos unos segundos y se desplomó al suelo, sus hijos gritaron aterrados; de inmediato lo levantaron, lo auxiliaron, lo querían llevar a la clínica para que se recupere pero el señor Aquiles se negó, así que solo lo llevaron a su alcoba, no fue nada grave pero podría quedar en shock definitivo por tal impacto.


 


Continuará...

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