Ulises también tuvo miedo
Ya no hay remedio, las lechuzas han salido de su escondite diurno y observan el bosque dormido con mirada atenta, con ganas de atraparnos. Tú ratón, yo ratona, esperando que vuelvas a nuestra madriguera; pero esas, están por todas partes, su respiración se oye tan fuerte que ellas se descubren solitas...
Un ruiseñor nos dedica una opera al final del día, cuando tú y yo nos juntamos y bailamos con las manos entrelazadas, cuando tus ojos se reflejan en mis ojos, y lo míos, brillan por la emoción de sentirte a mi lado. Mi amor nocturno, mi ratoncito. Que te amo tanto que siento que se me parte el pecho, y mi alma me abandona por que no sabe ya vivir sin ti, invasor de mis sueños, poblador de mis días, alimento de mi sonrisa.
Siento que puedo rozar las orillas de Ítaca y ser un nuevo Ulises añorante de tu tierra y fuego, que estoy desangrando las horas en está carretera camino a lo elegido, pero aún puedo frenar en seco, hacer rechinar las ruedas, abrir puertas, respirar hondo y correr por el pavimento- en sentido contrario- no afrontar el doloroso adiós, y gritar un te deseo, te amo, un ven a buscarme o me pierdo...un...
Los tres cantautores brasileños dejaron de susurrarme ?vuela? en el oído y me descubro de nuevo aquí, sin frenos y sin atreverme a saltar cuando la vida gira a 140 kilómetros por hora, cuando tú sigues en mí, tan cerca y a la vez tan lejos. Y ahora, soy Thiana traspasando la grieta , buscándote en la profundidades del universo de roca en D?nee. Tú, mi Aitrus creando una nueva ?era? para nosotros, donde cada palabra escrita en el libro nexo se convierte en realidad ?siempre fue así, ¿no ves las estrellas que estoy pintando en nuestro cielo?-, donde la isla desierta de Myst nos esta esperando para ser poblada sólo por dos corazones latiendo al unísono, o, dos seres ocupando este nuestro corazón.
Y tener que releer la trilogía para darnos cuenta que tú y yo creamos cada vez que escribimos nuestros deseos...
H de L
Denunciar contenidos
