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flor de jazzmin

Club de jazz, literatura, olores nocturnos y otros desamores.


Detroit Loveletter

... Es un personaje sin duda diferente en ciertos aspectos a los que últimamente suelo leer.


No llego a poder imaginarme sus padecimientos físicos, aunque estoy seguro que yo en su situación me volvería loco en pocos  dias, pero algo me dice que sus anhelos últimos por aquella jovencita me hacen verme reflejado de algún modo en ese personaje. Quizás sean vagas semejanzas, ligeras trazas de ese anhelo, de ese enamoramiento agigantado con una pasmosa rapidez.


Philip Roth en "Sale el espectro", me ha sacado en parte de mis caminos literarios de los últimos meses. He intentado ponerle algo de música, pero creo que mejor dejo la que el propio escritor insinua.


Llevaba meses buscando alguna frase, algún fragmento de papel en el que plasmar un halo de mi vida, pero no lo consigo... O me quedé sin halos... o desapareció la vida.


Bohemio, aquí en mi ático, con mis pastillas de alfalfa, me quedé sin vitaminas para rasgar hojas de pasión blanca y negra...


Un leve susurro de José James y su "Detroit Loveletter", han hecho las veces de lámpara de escritor en esta olvidada madrugada....


Lo sé, no conseguí escribir nada bueno... puede que los olores a jazzmin se alejen y no me esté dando cuenta....


Promesas que no consigo empezar a cumplir.


Sueños fraguados bajo la luz de la luna... que se evaporan con los rayos de la mañana naciente.


Tes de jazzmin por descubrir... ... ... ... ... ... ...


 

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Salmanigra y los libros de Abril

     El dia amaneció algo lluvioso, con unas pizcas de frio que resbalaban en forma de gotitas de agua por las tejas de las casonas cercanas.


     Ella pasó la noche en el club, con la garganta algo desfavorecida. No fué una buena noche, el público estuvo disperso, distraido, desangelado, y por más que lo intentó no conquisto al auditorio. Ella se dijo que una mala noche la tiene cualquiera, pero punzadas de rabia y de dolor le abrazaban los costados. Se fué a dormitar con esa extraña tristeza que te atraviesa en las noches rugosas de primavera. Esas noches en las que mejor abrigarse bien con el pijama antes de irse a dormir por que si te desarropas el frescor del alba te pone todo el vello de punta y un gélido despertar  toca a la puerta de cada hueso de tu cuerpo.


     Los primeros asomos del dia, los primeros atisbos de luz solar le hicieron interrumpir su leve sueño de aquella noche. Estaba inquieta, y la garganta seguía algo seca y entrecortada. Quizó levantarse el ánimo, y con sus patita intentó forcejear en su piel reptiliana para ver si encontraba un huequecito para introducir una de sus patitas dentro y darle algo de cuerda a su corazoncito. La sangre andaba aún con textura de anticongelante, con un verdoso y espeso color sombrio. Quizó desayunarse un capuccino bien calentito, al estilo vienes, con virutas de chocolate que casi se le confundieran con sus pequitas.


     Una vez conquistó minimamente el dia, se lanzó a la aventura de las horas. Buscó la ruta más rápida y se instaló en lo alto de la primera caseta de la Feria de Libro de su ciudad, y fué saltando de techo  en techo, mirando con sus enormes ojos todo tipo de libros. Novelas, libros infantiles, comics, biografias, de viajes, de historia, de arte, de música, etc, etc. Cuando acabó con todos ellos, volvió a casa con briznas de  melancolia, con esquilas de un temor ignoto en los bordes de sus patitas. Y decidió poner en su tocadiscos a Nat King Cole, y  un "Let there be love" que parecía esfumarle sus pánicos escenificados al detalle,  los primeros acordes empezaban a surtir el efecto deseado. Se dejaba llevar, y las nuevas páginas, las nuevas historias se olfateaban de nuevo en el horizonte...

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cinematic

http://www.youtube.com/watch?v=QB0ordd2nOI&feature=related


 


Delicada taza de jazzmin, con música.

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Mark Murphy --- " Skylark/ You don´t know what love is"

     A veces se me olvida que significa el amor. A veces no hay cielo que me reconforte. Hay noches en que la Luna lo ilumina todo y entonces siento algo de paz. La paz de Selene me inunda los ojos y convierte mis diminutas lágrimas en inmensos océanos de profundidad insondable.


     Y esta noche, sin saber por qué razón, llegó Mark Murphy, con esta canción que en su voz resulta descarnada, y  con un punto de oscura tristeza. Como si me estuviera recriminando algo, como si se estuviera burlando de mí porque no sé que significa el amor. Como si supiera mis desastres más profundos. Como si quisiera colarse dentro y aumentar el frio que siento cuando no consigo arroparme completamente en las noches de primavera. Esas noches en las que por momentos te piensas que ya llegó el calor, te quitas tu ropa y piensas que no hará frio, pero en medio de la noche te tienes que levantar y arroparte con más fuerza porque un  inesperado frescor te ha inundado parte de la espalda y todos tus hombros. Entonces cuando por fin consigues volver a cubrirte con las cobijas de la cama, la felicidad, un inusitado y feliz calorcito te invade, y vuelves a seguir soñando en el mismo punto. Lo malo es cuando no lo consigues, y el sueño que tenías ya no se recupera, y una espesa incertidumbre te sigue acompañando hasta el amanecer. Para entonces tu humor ya mudo en acritud y todo te parece desangelado, y te quejas sin razón aparente de todo cuanto te ocurre en el nuevo dia...


 

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Uno de esos dias.

     Y entonces, por una fracción de segundo, el mundo entero se para. Todo el universo, todo el planeta, todo el continente, todo mi entorno cercano, parece detenerse esperando que yo tome una decisión. Y la decisión no llega, es más, en realidad no hay nada que decidir. La vida te enfrenta al pasado, al presente y al futuro en un único instante, y tienes la sensación de que tienes que decidir, que tienes que tomar algún camino determinado. Que en tu mano tienes una tirada de cartas, y que definitivamente no te puedes quedar con todas, que debes elegir con cual no continuas jugando.


     Es mucho más simple, te enfrentas a uno de esos dias en los que parece que tu corazón desea fijar su atención en una única persona, y tú sabes que por algún motivo eso no es posible. Que no puedes escuchar todas las palabras de amor que te llegan a los oidos. Que algo estás haciendo mal para no corresponder al amor que alguna persona deposita en tí. Y que aún así una fuerza que desconoces hasta ahora te hace seguir deseando encontrar a una persona que te dé paz... que la vida te ponga en situación de dar amor, de dejarte llevar y sentir cómo los corazoncitos de cereza dan saltitos en las arterias y en las venas y que las mariposas revolotean sin cesar por todo el cuerpo. Creo que esa sensación me abandonó hace tiempo, mucho tiempo, y me da cierto miedo que no vuelva a aparecer. Tengo pánico a que si vuelven a surgir en un determinado instante, no sean capaces de volver a aparecer en los sucesivos dias. Sé que al final tendrán que marcharse, visitar a otros cuerpos dejados de la mano de Cupido, pero que al menos yo sienta esa imagen en mi corazón por muchos dias, semanas y meses.


     Uno de esos dias en los que te gustaría no haber vivido tanto, y poder comenzar de nuevo. Volver a enamorarte por primera vez, aunque sea la de diez, o la de cien. Me he enamorado tantas veces, creo, que al final olvidé el número. Y ahora, cuando quiero ser egoista y amar para toda la vida, me doy cuenta de que eso es casi imposible. De que mi corazón se asemeja a una colmena y está lleno de celditas que en vez de miel, tienen trozitos de cariño, de amor, de saudade, de pasión, para distintas personas que han significado y significan demasiado en tu vida. Cada una con sus emociones, con sus sentimientos, con sus vidas, y yo atrapando en mis huecos parte de lo mejor de sus esencias. Y voy perdiendo día a día el afán egoista de dar amor a una sola persona, porque no sé como vaciar las celditas y crear un cesto enorme donde meter toda la miel y dársela y recibirla de una sola persona. Cada día me noto más un naufrago de este mundo, y me veo en la necesidad de volver a lanzar mis botellas al mar, y que alguna persona las recoja a modo de mi héroe de cuento, CERO. De todas formas, igual estaría dormitando cuando me llegaran las botellas de rescate de vuelta a la arena y no me daría cuenta.


     Es uno de esos dias, en los que te sientes extraño.  En los que te imaginas siempre como un barco sin timón, que se deja atrapar en la dirección del viento que más sopla. Un beduino que de nuevo se vuelve a perder en las arenas de la vida... la vida del corazón... la vida en la que sueñas con cenas de velas azules y rojizas... la vida bajo el influjo de la luna llena... la vida compartida... los sueños de sentimientos compartidos... la vidaque se anhela en un trozo de papel.


 


p.d.   (Najwa Nimri --- "One of those days")


 

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VIAJE subterraneo a LO TRISTE

Cassandra Wilson --- "Lover come back to me".


(Tengo por aquí un disco de Cassandra que se titula "Loverly", y el primer tema será el inicio de esta extraña historia que refleja y no refleja contradicciones de un existir cualquier que navega entre lo insondable y lo terrenal.)


 


     Los músculos estaban realmente estresados  y apurados, y el frio se colaba por todos los huecos libres de mi abrigo negro. Aquella parada en el Coviran para comprar crema hidratante de manos no hizo más que ponerme más nervioso. Yo ya sabía cómo serían sus manos, y me asustaba pensar que me gustaria su nariz, porque entonces parecería que todo mi cuerpo debía caer rendido a sus pies bien torneados. Era como si ya sintiese sus tacones a lo lejos, y pensaba en lo inevitable, en esa desconocida atracción sobre una persona absolutamente desconocida. Mientras pisaba adoquín sí, y adoquín no en el puente del rio pensaba en los cafés, en los encuentros furtivos, en los sollozos descarnados de las últimas semanas. Pensaba en el desconsuelo de un corazón solitario que se negaba a rendirse, que quería abandonar el club de abajo el amor, y que al mismo tiempo se percataba de lo cuasi imposible de salir de tal club. A veces cuando una maquinaria pesada se para, es muy dificil eliminar la sutil avería que impide el movimiento de miles de toneladas.


     Creo que me pasé buena parte de la tarde pensando, girando mi cabeza, ubicando recuerdos, destacando secuencia vividas con atención, y además esa tarde tenía que encontrar libros y música. La ruta por la ciudad tenía un final definido, las escalinatas de aquel impresionante edificio de Correos, donde alguna vez esperé con el corazón en un puño, igual que ocurriría de nuevo horas más tarde.


     Hacía dias aprendí que algunas personas necesitan dormir acompañadas. Necesitan "dormir  con personas", cómo me confesó. Sencillamente necesitaban un abrazo de buenas noches, alguien que le abrazara por detrás de la espalda y que les hiciera tener mejores sueños. Yo cada vez me admiro más de mi necesidad casi patológica de dormir sólo, no sé si es la sensación de moverme por todo el colchón sin tropezar con nadie, o si es el extraño influjo de alguna maldición que me impide disfrutar de las noches acompañado, y que hace difícil acostumbrarse a un despertar en compañia con dulzura. Mientras estas ideas fluían, ya había salido de El Corte Inglés, "lo bello y lo triste", no se encontraba allí. Para entonces y antes de cruzar el rio, yo traía de casa "La noche del Oráculo", un relato de Paul Auster que casi había cambiado mi vida años atrás, de hecho creo que la cambió. Este año era un regalo de reyes, que esa tarde se convertía en regalo de bienvenida. Seguro que la libreta roja, naranja o negra, volvía a resurgir.


     En la calle Primavera, con el sol casi calentando entré por primera vez a localizar  a Yasunari. No estaba, pero salí cargado. VIAJES con Herodoto. Y es que tengo una deuda pendiente con Kapuscinki, y esta vez la voy a cumplir. Y además me volví a quedar atrapado en la influencia de las arenas y apareció Kerouac, "Los subterráneos". Con la bolsa llena salí de la tienda, con libros que me miraban de malal manera por no haberlos introducido en la bolsa. Pero ya eran tres y la bolsa algo débil.


     Los pies me llevaron a la "Atlántida", allí tampoco estaba el libro de bolsillo que buscaba, este mes quiero ser bueno y terminar leyendo este libro. Antes de salir de Gran Via, encontré la música que buscaba, o mejor dicho que me encontró a mi. Jorge Pardo -- "Vientos Flamencos, 2". Hubo más discos, pero se quedaron allí, la tarde seguía fructífera. Aún así faltaba lo importante. Primero por el club de lectura de libro de Arena, este mes quiero ser parte de él. Y segundo por ella no me reconocería si no llevaba el libro entre mis manos. Ella seguramente aparecería tapando sus manos, y con un flequillo ladeado que me sugería demasiado. Y fué... donde si no!!... en la Picasso donde se escondia a media balda "Lo bello y lo triste". Cargado de libros y música me volví al lugar de mi cita, al lugar donde suponía una nueva puerta se iba a abrir de par en par.


No encontré los zapatos negros que andaba persiguiendo hacía dias. No encontré los pantalones que necesito para dar descanso a aquellos que conseguí en el bar Canela y MIrra. Son esos extraños regalos que me hizo la vida hace unos años. Fué divertido aquel sorteo!. Son casi como mi segunda piel desde aquel dia. Hoy presiento que necesitan un descanso. Y con minutos de antelación me ví, allí, delante de Correos. Mirando de reojo al granado, y escudriñando entre la jauria humana, dentro de los autobuses urbanos que pasaban lentamente por allí. Descubrí que  no estaba sólo, que aquel lugar es el comienzo de muchas tardes en compañía, de muchas tardes de compras en común. El inicio de miles de itinerarios que nunca sabes donde te llevarán. No sé como lo conseguí, pero mi corazón que ya casi salía por la boca se consiguió serenar. Y en un instante en el que podía respirar con normalidad, surgió ella de la nada, con su bufanda, su ropa oscura, y sus ojos que se me clavaron desde el primer segundo. Todo se quedó reducido a na franja de su cara que comprendía sus ojos y el trozito de nariz que los separaba. El té de jazzmin del Bohemia sirvió de poco, la suerte ya estaba echada, y "La noche del Oráculo", comenzaba justo sobre la tapa del piano. Los besos sin vino brotaron en la terraza de la tetería, con algunas llamas que devoran interiores, y continuó en un bar. "El bar del Beso", un nuevo rincón del Albayzin que te recomiendo no te pierdas, y en el que una vez que has entrado, no dejes de hacer honor a  su nombre, y besa, aunque sea al filo de la copa de vino...


    "VIAJE subterráneo a LO TRISTE" no acaba más que comenzar a escribirse, pero aún quedan muchas páginas por arañar y garabatear...


 


    


 

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Pájaros pequeños que se llevan la felicidad.

(- Jazzanova  -- "Little Bird" feat. Jose James)


 


Quizás todo empezó con un dolor en la mandíbula, en un lugar indeterminado cerca del lóbulo derecho de la oreja.


Luego todo siguió enrareciéndose. La extracción de la muela de juicio. Casi perder el juicio porque ella no quería comprender que cuando el amor muere no hay que ser grosero con la otra persona para que lo entienda. Lo sé, no entiendo que ella siga empeñada en que su cariño lo va a poder todo y yo volveré algún dia. ¿A donde he de volver?.


Otro diente ahora no mio, y otro viaje que no debí hacer me llevó al de esta tarde. Desde aquella otra primera tarde no quería hacerlo, pero su afán de buena samaritana, de amor desprendido hacia difícil que se dejara convencer, y como casi siempre desistí de seguir hablando con ella. Ese fué hace siglos el fin de todo.


Creo que todo se trataba de que al final yo me sintiera el hombre más malo de la tierra. Ella que todo dice saberlo de mí, no se dió cuenta nunca de que yo ya sé que soy ese hombre, y no me vanaglorio, pero tampoco lo escondo. Convivo como Dios me dió a entender con mi tarea en esta vida. Todo lo que ella pueda estar pasando, ya lo pensé y lo pasé  hace tanto tiempo que las lágrimas se cayeron, secas, por el camino. Eran dolorosas tarde de abriles lluviosos, donde la saudade y el Four Roses, corrian a raudales por las esquinas húmedas.


Y aquí estoy comenzando la noche, con el estómago lleno del vinagre que me hizo tragar, y la boca salada del agua que el dentista me recomendo tomar después de coserme como a una vieja chaqueta el agujero de la muela del juicio.


Siento como un corretear de musarañas delante de mis ojos, y no acabo de ver bien la realidad.


Presiento que las hormiguitas correr despavoridas de las cercanias de mi estómago.


Me acuerdo de los vinos que quedaron escanciados en las copas y no se acabaron de beber, y me imagino como será abrir las nuevas botellas de vino recién sacado del tonel de roble.


Robles de esos  de mediana edad, donde los Pequeños Pájaros hacen su vida, su nido, y todos los cortejos necesarios para seguir anidando.


A pesar de sentir como me siguen hilando la boca, me comería un donuts de manzana y canela... o quién sabe si hasta un té de jazzmin, con una onza de chocolate y unos golpecitos de canela molida...


Me duele...


 

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