Portal de blogs literarios, comunidad literaria, y foro literario - Libro de Arena
Conoce a jucar            73 libros en su biblioteca
     101 valoraciones      77 posts en su blog      Es lector de 1 grupos

El rincón de Jucar


Sinfonía inacabada

 Llegaste cuando las letras de las canciones  yacían de manera desordenada por el suelo como soldados vencidos de aquella batalla que nunca fue, mientras el genio escapaba por la ventana, dejando tan sólo  el vacío en el que resonaba el eco de los versos que escurridizos, no se dejaban atrapar. Frases inacabadas que intentaban conformar un todo, sin saber que su final no era posible, porque la historia aún estaba por escribir. El color de tus ojos empezó a conformar las estrofas precisas, como si de repente todo comenzara a encajar. Casi sin darme cuenta, el gris de las paredes comenzó a transformarse en un arco iris de colores infinitos, mientras mi inventario de recuerdos tristes se difuminaba cuando el dorado de tus rizos ocupaba el cielo de mi mirada.


Y comenzamos un viaje a la luna, a lomos de aquel cometa, con las alforjas repletas de sueños, desafiando las leyes de la gravedad, sin saber cual era el peso de ser feliz. Cada noche, nuestros pies despegaban del suelo para volar cerca de las estrellas, haciendo que todo lo demás dejara de existir. El brillo de tu mirada me guiaba hasta ti, donde las letras se hacían estrofas y las estrofas melodía. Y fue, y es, y será... sinfonía de notas multicolores, inacabada, infinita, eterna…


Y te fuiste, te perdí una noche aciaga, dejaste sin pulso mi corazón y mis palabras se secaron, mi mundo volvió a teñirse de grises derramándose sobre mi soledad con la insolente prepotencia de un tiempo que no me pertenece ya. La vida me redujo de nuevo  a la condena del recuerdo, e intenté escapar de él, intenté evadirme de todo y volar como un espíritu volátil,


No fue, mis pasos siguen resonando sobre el firmamento de la tristeza, aunque mi existencia se haya convertido en nada sin ti. Pasarán los días aunque como dijo el poeta, que haya existido no es prueba suficiente de que haya vivido.

Denunciar

Pensamiento otoñal


Es un día más, son las seis de la tarde y hace frío. La temida y predicha ola de aire polar nos azota con fuerza. Desde la ventana, a mi derecha, los últimos rayos de sol acarician la arboleda, detrás de la valla metálica. Sólo es un día más, con sus silencios, con sus problemas. A veces, y no es la primera vez que lo pienso, creo que la vida consiste en una sucesión de obstáculos y que nuestra misión es ir superándolos. Apenas hemos vencido uno cuando ya tenemos otro esperándonos a la vuelta de la esquina.

Pero al fin y al cabo, sólo es un día más, y en medio de todo ese maremagnum, el pensamiento, tal vez el único válido de todo el día, de que tengo que ser capaz de demostrar a la gente que quiero que la quiero. Sí, eso sí que es importante, y algo me atosiga dentro, me crea un nudo en el estómago y agarrota mi garganta, por tanto, creo que algo debo estar haciendo mal.


Porque los quiero, tanto que lo haría todo por ellos, y sin embargo, se apodera de mí la impresión de que no se lo demuestro lo suficiente, o tal vez que no me esfuerzo en estar con ellos todo el tiempo que debiera. No sé si eso me arrastrará algún día a la infelicidad, y sólo de pensarlo, el vacío se abre paso en mi interior. Y sin embargo, dejo pasar los días, uno tras otro, sin que el propósito de enmienda que me hago siempre que pienso en ello, llegue a materializarse de verdad nunca. ¿Podrán algún día perdonarme?

Denunciar

Monotonía

 Y hay días que despiertas con una sensación de melancolía grabada en el alma. Días que suceden a otros días, amalgama de grises salpicados de hastío que ensombrecen las telarañas del corazón. Y miras al cielo esperando respuesta, mientras tu cuerpo chirría al intentar ponerse en movimiento una vez más, como si de una maquinaria desengrasada y envejecida se tratara, resistiéndose a la inercia de continuar resbalando por los subterráneos de la inconsciencia.


Todo está en la mente, estas sombras que se desdibujan a mi alrededor hasta reducir mi impulso vital a una simple retahíla de movimientos monocordes programados de antemano. Tal vez si dispusiera de un solo segundo para abandonar mi cuerpo y contemplarlo todo desde otra dimensión. Ser libre, volar, sentirme parte de un universo bipolar. Cerrar los ojos, abrir la mente y recorrer en tan sólo un segundo la distancia que me separa de ti, sí de ti.


Ser capaz por un instante de rebelarme contra la rutina que domina mis días como un dictador insolente, invadiendo mi espacio, mi tiempo de ser, mi verdadero yo, hasta sentir como me sumerjo en la decadencia de mis días, que me traspasan cual ejército de alfileres invisibles que sin embargo, dejan su rastro perpetuo marcado en las arrugas no de mi cuerpo, sino de mi mente.


Aquellos pliegues que de manera ominosa me enfrentan a la realidad de lo que soy, no de lo que fui, ni de lo que quisiera ser. Y no hay salida ¿o acaso el polvo del sendero que recorro me impide percibir un arcoiris más allá de donde la miopía de mi intelecto alcanza a descubrir?


Hay días que despiertas con una sensación de melancolía grabada en el alma, añorando los sueños que quedaron por el camino.

Denunciar

Azul y rojo

 I


Rojo. Una pincelada más... Un poco de naranja en esta silueta…


Adriana dirigía sus trazos con suavidad sobre el lienzo, con el cuidado extremo del que crea una obra  de arte. En unos días terminaría el segundo cuadro de la trilogía que había decidido comenzar  hacía cinco meses, cuando las circunstancias que vivía le inspiraban tantas sensaciones salvajes. Sus blancas manos, subían y bajaban ligeras dibujando contornos ondulados que manchaban de colores los dedos de Adriana


Un profundo suspiro desvió su atención hacía la ventana, pues bajo ella se extendía dormido Elías, quien tras la cena que habían tomado juntos había comenzado a adormilarse, producto seguramente de las copas de vino que acompañaron a la comida. La noche había sido deliciosa, música suave, la tenue luz de las velas, comida exquisita… Compartir momentos con Elías era algo maravilloso para Adriana, sin embargo…


Parecía profundamente dormido y su cuerpo se derramaba desnudo entre las sábanas blancas de la cama, casi ni se había enterado de la ausencia de ella, la cual se había levantado después de hacer el amor para continuar con su cuadro.  Soltó sus pinceles para acercarse sigilosamente a su lado y poder escuchar lo que entre sueños murmuraba. Palabras confusas salían de sus labios pero resultaba imposible descifrarlas… ¿Fatum?





 II


Azul. Memoria evocadora de aquel mediterráneo sereno...


La piel dorada de Elías y aquella palabra que tanto signficado tenía para ellos hizo retroceder la mente de Adriana en el tiempo. Un tiempo de aire fresco y manantiales de aguas desbocadas, pasiones desatadas y reflejos de noches azules sobre sus rostros arrebolados. La cortina se mecía por la brisa que entraba por la ventana y ella desvió su mirada desde el cuerpo desnudo de Elías hacia algún punto del infinito.


El aire mecía las copas de los árboles pero la mirada de Adriana iba mucho más allá, hasta aquel pueblecito de casas blancas de la costa granadina donde algunos veranos atrás se habían conocido Elías y ella. Verano feliz de largos paseos por la playa, ella y Elías abrazados y Pipo el cocker de Elías correteando y saltando a su alrededor. Pipo ya no estaba con ellos, había muerto el último invierno dejando en sus corazones una profunda sensación de vacío.


Tal vez Pipo se había llevado consigo los últimos atisbos de aquel verano feliz. Adriana volvió a posar sus ojos sobre Elías, justo cuando este volvía a hablar entre sueños. Su rostro parecía compungido como si una profunda pena invadiera su alma en aquel momento. Se agitaba nervioso entre las sábanas. Adriana lo rozó ligeramente con el dorso de su mano izquierda, que permanecía más o menos a salvo de los caprichos de los pinceles.


 Hay dos cosas que el ser humano no puede ocultar; su embriaguez y su enamoramiento. Embriaguez de amores cómplices compartidos en noches de pasión y días llenos de arco iris. Sin embargo ahora, mientras hacía un alto  y contemplaba el letargo somnoliento de Elías en aquella cama, su cama, sentía la certeza de que todo aquello había quedado atrás, perdido en el tiempo, en una diáspora de sensaciones ocultas por la realidad de lo inevitable.

Denunciar

Ensoñación

Anoche soñé contigo, sí contigo. Sé que no debería, que mis sueños deberían estar prohibidos, que no tengo derecho a soñarte. ¿Pero quién controla los sueños? ¿Quién lastra sus alas para que no alcen el vuelo y se eleven, etéreos, ligeros, bordeando los límites de la realidad para adentrarse en universos perfectos, donde los deseos, aquellos que atamos con cadenas a este lado, disfruten de una libertad no imaginada?

Hubiera deseado no despertar, a veces ocurre ¿a ti no te ocurre cuándo lo que soñamos despierta los sentimientos y pone en marcha la maquinaria de un corazón destrozado en ausencias?

Hoy me he despertado con esa sensación única que a veces nos produce lo que la noche nos ha regalado, sobre todo cuando somos capaces de recordarlo. Y yo hoy lo recuerdo, con nitidez, como si de verdad esta noche hubiéramos estado juntos, como si el tiempo hubiera retrocedido hasta aquellos dias.

Hoy me embarga esa sensación que algunas veces tras despertar te acompaña, puede que sólo unos minutos, acaso unas horas, pero aún así única.

No, no te contaré lo que he soñado, pero esperaré con impaciencia a que llegue la noche, a que el manto de estrellas me acompañe y cerraré los ojos. Si los dioses están de mi lado, las huestes de Morfeo te devolverán a mí, una noche más.

Denunciar

Retablo otoñal

La brisa del mar que inunda mis sentidos. Mar en calma, sabores soñados, una hoja de papel en blanco y tú en mi pensamiento. Hojas de Otoño que lánguidamente se deslizan hasta el suelo, como gotas de lluvia que resbalan tras el cristal. Eterno mes de Octubre que nos separa, reloj que impasible marca el compás de los segundos; uno, dos tres, dos millones seiscientos setenta y ocho mil cuatrocientos. Pasiones escondidas esperando que llegue su momento de ser. Mis manos paganas volando hasta tus pechos, mi boca buscando la tuya con desesperación. Estaciones olvidadas, andenes de paso donde viajeros anónimos esperan su tren. Calles mojadas con sabores ajenos. Versos prohibidos que se agolpan en mi mente luchando por abrirse paso para volar hasta ti; Gala, Neruda, Benedetti...


Un lápiz, perfilarte contra la pared dibujando cada una de las curvas de tu cuerpo, recorrerte. Gatos maullando su soledad por las calles gastadas de esta vieja ciudad. Notas olvidadas en lo más hondo de un corazón, la certeza de que todo lo vivido hasta ahora me ha conducido hasta ti. Peregrinos sin equipaje que siguen su senda, descalzos, sin importarles tropezar con las piedras del camino, en busca de su santo grial. Pensamientos dormidos en el fondo de un cajón vacío, recuerdos de palabras pronunciadas en algún momento y que han quedado en mí. Un puñado de textos escritos para ti, como éste que pasará a engrosar las filas del ejército de sentimientos que me provocas.

El silencio que se convierte en cómplice cuando mis labios afiebrados bajan lentamente por tu columna. Un libro abierto de hojas en blanco, cuyas letras se borraron el día que tú y yo nos encontramos, está todo por escribir. Y nuestros cuerpos desnudos, sudorosos entre las sábanas, mientras en la calle el viento de otoño forma remolinos con las hojas caídas.

Denunciar

¿Qué soy? - Darilea

Hoy os traigo un poema de una compañera de letras, un poema que publicó el otro día en su blog y que me encantó. Se trata de Darilea (u Oréadas) y podéis leerla en Calma en días de tormenta


Soy apenas mota de polvo,

gato o guepardo

minúscula voz susurrando

en el vuelo onírico de la montaña.

¿Que soy...?

Si mermada siento la vida,

al contemplar la belleza

que agita una gota de rocío.

Rayo de sol que crece

yo, arena en el camino

vuelo de águila, yo...

pluma que vuela,

esperando nada.

Qué soy, me pregunto

y el viento sin responder

sigue su camino y calla.

Silencio, solo silencio

en el espectáculo

que la vida a mis ojos

brinda su fragua.

Denunciar

Sorpresa

Pues eso, que os hemos preparado una nueva sorpresa en Pretérito imperfecto, en realidad es un regalazo que me han hecho unos amigos, será por aquello de la proximidad de las fiestas navideñas :) Ahora en serio, gracias a Isabel, Ariam y Pilar. Espero que os guste.

Denunciar
Artículos publicados: 77
1 -  2 -  3 -  4 -  5 - 



Portal de blogs literarios, comunidad literaria, y foro literario - Libro de Arena

General 73 libros



Ayuda | Contacto | Condiciones de Uso | Política de Privacidad



2014 © librodearena.com