Yo sé lo que quiere: quiere que le expliques cómo se sale de esto. Lo escuché la otra noche mientras se lamentaba por haber perdido hasta la posibilidad del saludo( sólo bajo la cabeza y sigo) Alguien le dijo que pasada la primera impresión, todo se transformaba en rutina. Pero, ya ves, no entendió y ahora está atrapado en cada imagen.
¡Foto!
El grito recorre el pasillo de boca en boca hasta que Esteban lo escucha. Es la primera indicación de todos los libros: nadie toca nada hasta que el fotógrafo no hace las panorámicas. Los guantes de látex no lo dejan hacer foco con esa K1000. Hay mucha gente pero ningún familiar. Retrocede y choca contra un armario. Flash sobre la puerta abierta de un dormitorio. De frente, sobre la cama, el cuerpo vestido de un hombre joven. Zapatos náuticos, vaquero, camisa blanca, una pistola en la mano. Un tiro en la cabeza. Se inclina para hacer el acercamiento de rostro ¿Cuántos años tiene? ¿Diecisiete? ¿Veinte?
“Sacame acá” le pide el médico, apartando el pelo de la sien derecha. Él es profesional; a Esteban le cuesta quitar la vista de la carta que está sobre la mesa de luz. Ahí comete su primer error. El médico insiste: A ver, sacame desde acá, entrada, hay ahumamiento... salida. ¿Sacaste? ¿ Habrán salido bien, no?
Otro de sus compañeros, balístico, siguiendo trayectos de pura física, encuentra un plomo sobre el moño celeste de un osito de peluche.¿Algún testigo? No. Es un edificio y nadie escuchó ni gritos ni peleas previas al estruendo. Sacale a la pistola, le indican y miden la distancia entre la sien derecha y el plomo. Envuelven las manos con nylon para el dermotest ¿Para quién es la carta? ¿La leerá algún día? Segundo error que trata de reparar diciéndose “No me importa, no me debe importar”. Sabe que su trabajo es fotografiar, siempre, la última escena y no perderse en conjeturas.
La voz del chofer avisa que hay un accidente en el Centenario. Lo que sigue es tratar de salir del lugar abriendo camino entre los vecinos rezagados que preguntan si pasó algo; abriendo camino con la camilla de la morguera y un cuerpo envuelto en una frazada.
Once fotos de un rollo de treinta y seis. Documentos que intentará olvidar.
*****
No te ofendas, pero quiere que le expliques por qué ,a pocos metros de esa escena, hay una fiesta y todos los presentes ( vos los conocés) tienen ese modo tan particular de divertirse: hacer bollitos de pan y jamón y arrojarlos de una mesa a la otra o derramar champaña sobre el más borracho del festejo, que no logra reaccionar. Mientras la música suena “menea- menea”, el fiscal, entre vasitos de Felipe Ruttini, confiesa que “todo estaba arreglado”.
¿Sabés qué cree? Que hay una especie de ruleta: para algunos el premio es el carnaval carioca y para otros, por ejemplo, un accidente( Anda pensando si se trata de destino o algo así)
Esteban no quiere hablar y busca algo en el bolso; pero las anécdotas se imponen entre los que entendieron que este trabajo es rutina. Por ejemplo, el chofer dice “ qué me cuentan de la vieja que se tiró a las vías”. Y el acompañante se hace cargo de la respuesta resaltando pormenores “ y puso en un cuaderno no escribo más porque viene el tren”.
Como burla o advertencia, una bicicleta destrozada junto a una pared que dice “Despacio se llega” MERCURI. Y junto a la bicicleta, los restos de una persona sin identidad conocida. Es un N.N. masculino. Hay huellas de frenada, partes de ópticas y trozos de un paragolpe; pero no hay auto. Se aleja para sacar las panorámicas y el rojo-amarillo-verde- del semáforo en perfecto funcionamiento. Acá tampoco hay testigos, sólo comentarios de otros conductores que parecen estar de acuerdo en algo “seguro en un mamado”.Pero para Esteban lo único seguro es que alguien( regresaría de alguna fiesta), en este momento, trata de acomodar la trompa de su auto y, si siente culpa, puede que la supere cuando lea en los diarios que no hubo testigos. Sigue cometiendo errores.
Ocho fotos más y restan diecisiete.
*****
En el patio de la comisaría hay más de veinte hombres. Como en un cuadro de ese tal Molina Campos, visten bombachas alforzadas, boinas, ristras y alpargatas. Están todos contra la pared, casi en posición de firmes. Hablan por lo bajo. Ellos no son el centro de la foto; el centro está en esos cajones apilados, junto a dos patrulleros carcomidos por los trámites. A la izquierda, judicialmente acomodados, se encuentran los billetes, muchos billetes, las alfombras, las balanzas, los fixtures. De vez en cuando, el canto de un gallo, atraviesa el murmullo.
Son doce, le dice el comisario. Sacales de cuerpo entero y que el doctor los pese y los revise.
Abren el primer cajón y sacan un gallo. Impresiona. Es flaco, casi sin plumas, y se le ven hilos de sangre sobre el cuello. Tiene púas de acero. Lo paran sobre el cajón y el flash lo enceguece. “El dueño puede darle agua o algún medicamento” dice el veterinario. ¿Nadie se acerca? Nadie, porque acercarse es admitir el delito.( Y ¿no acercarse?)
De los doce gallos, cuatro están muertos. Es lógico, estos ya habían peleado cuando llegó la policía al campito donde se había armado el reñidero y, heridos, los metieron en los cajones. Esteban siente algo parecido a la lástima. No entiende que esto es imposible ya que un buen fotógrafo jamás permite que se empañe el objetivo.
*****
Los treinta y seis fotogramas están revelados, casi con la luz exacta. Ves las copias: ¿Son fotos coloridas, no? No equivocó ninguna toma. Sin embargo, para él tienen un defecto: dice que al igual que las películas, no huelen y la verdad es que el horror y el abandono tienen un olor insoportable.
Confía en vos, hacele entender la diferencia entre rencor y sentimiento de justicia, si la sabes. Explicale que no se puede salir de ahí; que siempre va a estar en todas esas fotos; que es el único que se mueve entre tantos objetos y seres inmóviles, aunque el movimiento sea automático y esté determinado por ellos. Explicale que, fuera de estos encuadres, todo sigue con normalidad.
No quiero. En todo caso si se le ocurre algo, a alguien…
Lo que es por mí: se me fueron las ganas de inventarle una historia. Me pudrió. Esta no-historia y mi amnesia selectiva me pudrieron.
Casi las dos de la mañana y ni siquiera logro recordar el olor de ese bar.
Caigo en la cuenta de que sólo en Google se puede encontrar la libertad de inventar los segundos y los colores y las callecitas de Buenos Aires que tienen ese qué se yo…
Esta foto está presa. Presa, sí. De las coordenadas: calle Borges y plaza Cortazar. Palermo SoHo. Al sur de una Houston que no existe.
Esta foto y Ella compartiendo la tarde.
Partiendo la tarde, mejor.
¿Qué ficción?
Seeeee… vení mañana… Como mucho un ejercicio de estilo sugerido por Stephen King.
¿Y si lo cuento como una pesadilla, en blanco y negro? Ella también. Blanca y negra, llorisqueando.
Lo siniestro… ¿La mano? ¿Ella?
Busco la lupa del fotoshop. Ampliar. Entonces surge el contexto real, realmente escala de grises: tarde de verano en Palermo SoHo y la gran representación primermundista que viaja en llantas 17 con incrustaciones de perro.
¡Horrible!
Dice mi sentido común: ¡Basta, rompé la foto de una vez!
No.
O la foto es su propio texto o yo no tengo más ganas de escribir o la voz de Thom Yorke me satura de tal forma que sólo se me ocurre
(lalalalalala)
am up in the clouds
I am up in the clouds
And I can’t and I can’t come down
(lalalala)
No sé...
¿Contar sobre el vendedor? Quizá.
Un tipo afable, de muchos dientes símil oro, portando un maletín de ejecutivo combinado con sandalias.
Pudo haber sido buena. Un extranjero, inquilino de una casa tomada sobre la calle Honduras. Cada mañana recorre la ciudad ofreciendo su mercancía. Va lookeado. Con celular y sombrilla porta-anillos para los días de parada fija.
Pero no. Lo pierdo de vista.
Vuelve ella y llora. Me cuenta una historia de amor estilo milanesas con puré. Historia que no recuerdo haber vivido. Mucho maquillaje de pregunta para un clásico reproche: “¿Por qué no hubo para mí una familia con perro, esposo, hijos, jardín, vacaciones? (reproducir orden aleatorio)
Las manos de ella tienen uñas borgoña. Largas. Solía clavármelas imitando a Dita Von Teese. Su engaño es, casi, tan imperdonable como el mío.
La foto se devoró la historia y acá sigue sonando Yorke.
I am up in the clouds
And I can’t and I can’t come down
Reduzco el tamaño pero todo sigue allí.
Estaban los mozos. Políglotas, apolíneos ellos, que suspenden durante su servicio la realidad de regresar a casa en el Plaza, previo sortear (los días de lluvia) las alocadas carreras de las ratas de Retiro.
Ella llora. Los mozos sonríen (tiene plus en el recibo de sueldo).El vendedor ofrece collares y pulseras a dos mujeres. Se prueban, tocan.
Por un momento cambio posiciones. Soy el vendedor y descubro a un tipo que me saca una foto. Eyyy bwana is my hand…Terrible paliza, policía, cámara destruida.
Su llanto al cuadrado.
Ahora soy ella y ella una vendedora negra. Pienso: ¿tendrá hijos, perro, marido? Lloro porque jamás tuve algún amor que se extendiera más allá de simples espasmos.
De milanesas con puré a hot dog, sin escalas.
Cambio. Soy el mozo. Mido a la pareja y especulo con sus caras: el tipo tiene cara de boludo, quizá deje buena propina...
Nada.
Odio sentirme así. Ni una mísera palabra para esta foto. Foto de mierda. Instante de mierda.
Vuelvo a Cambiar el foco. En el sector de la izquierda, junto al baño (fumadores por supuesto) cinco tipos miran el partido. Boca es uno. Los veo felices en un mundo de cervezas creams.
¿Cuándo derogaron las leyes del Karma?
Ella y yo. Frikis “in very nice restaurant in Palermo District of Buenos Aires” (referencia incluida si fuésemos a parar a un alojador free de imágenes… Así como irá a parar la mano del vendedor si no la deleteo antes)
***
Yorke. Ella y Dita. Los mozos. Los jugadores de fútbol. Borges. Mangels. Toda esta mezcla en un par de píxeles.
Creo que miraba la mano para no verla. Es fea cuando llora. Dijo algo así como que se cansó de esperar y su voz comenzó a quebrarse.
Todos sabemos en qué recuerdo se nos quiebra la voz. Ella lo sabía y pudiendo evitarlo no lo hizo. Conozco ese viejo propósito.
Hasta el recuerdo del sonido arruina la imagen. Alguien había cargado la jukebox y Axel Roses desencajaba con el celeste pastel de las paredes, con el grito de gol, con el reflejo verde del traje exótico, con el llanto.
En ese momento puse el foco en el gran anillo… y apreté el botón.
Y ella gastando sus últimas palabras:
- …
Le pido que me repita la pregunta:
-digo… si no te da vergüenza seguir vivo?
***
No. Definitivamente, sobre esta foto, no tengo nada que decir.
Si fueron las hojas secas o las desilusiones o los soles o los sonidos de guitarras ajenas…
Si todo se va conjugando, se va juntando, si todo se enlaza para recobrar el aire que alguna vez tuvimos cuando intentábamos volar alto (muy alto)
Si retornan los grandes carteles indicadores del verdadero sentido- si es que algo puede tenerlo en este mundo de migajas-
Habrá valido la pena. Todas las penas.
Habremos triunfado…
:)
Human@s Trabajando!!!!
Shut up!!!!
work in progress
*********************************************
Posdatas
* Gracias al verdadero dueño de estas palabras y estas hojas… y el cielo infinito que supo ver en un charco de agua…
* La ficción y la realidad son un todo inseparable. Esta pequeña hoja cibernética lo confirma.
* Encontramos lo que buscamos… En los plurales que dan confianza. En la honestidad del simple gesto.
* Un otoño similar… quizá el mismo frío… Este Otoño nos encuentra abandonando enfermizos potenciales por verbos conjugados en futuro.
* Dejo por aquí el sonido con el que pude desanudar mis propias sogas… parecía que los oídos estallaban en colores y mi lengua era sólo una letanía…
So if I only could- So if I only could- So if I only could- So if I only could
* Gracias, infinitas gracias.
* Hubo un principio... hay un fin.
* Habrá otro principio.
"All men dream, but not equally. Those who dream by night in the dusty recesses of their minds, wake in the day to find that it was vanity: but the dreamers of the day are dangerous men, for they may act on their dreams with open eyes, to make them possible."
Guerra tejida entre informes negativos de inteligencia, marchas, contramarchas y wisky.
"Lejos del sutil tablero diplomático, miles y miles de argentinos habían atiborrado la Plaza de Mayo para dar su respaldo a la medida.
Forzado por el reclamo popular para que saludara desde el balcón de la Casa Rosada, Galtieri apareció e improvisó un mensaje de circunstancias:
"Estoy seguro de que cada uno de ustedes, hombres, mujeres, la gran juventud argentina y la niñez, están sintiendo, como yo siento, alegría y tremenda emoción por este acto", dijo.
Ocho días después fue convocada otra multitud para presionar al mediador estadounidense, que se hallaba en el país. Allí sí, el presidente fue más enfático y habló de no ceder ni un metro cuadrado de la geografía nacional.
Mas tarde, incurrió en una afirmación temeraria:
"¡Si quieren venir que vengan, presentaremos batalla!".
Los intentos por arribar a una salida negociada, poco a poco, iban dejando paso (ante el desbocado discurrir de los acontecimientos) al lenguaje de los gladiadores."
El resto es una historia de sumo dolor. Al triunfalismo siguió la más triste derrota. Y lo peor: el abandono.”
1982-2009… Demasiados años y sólo conseguimos algunas cruces blancas vistas desde un avión.
P.D.: El toque de “queda”… el brazo roto de Martín… La primer caminata a Luján… LoCura Compartida eso de: ESTAMOS GANANDO!!!
Y después...
La ficción ( es un hecho) jamás supera a la realidad.
Él dijo, sin paréntesis salvavidas, que ?viejo? es aquello a lo que le queda poco tiempo.
Vieja es esta madrugada, cuando las palabras se van terminando y sólo se escucha el ruido de la lluvia. (¿Se escucha por allí la profundidad del mar?)
Quizá escribir no sea más que un diálogo inconcluso. Un decir personalísimo lleno de paréntesis incomprensibles.
La cloiserie des Lilas? o cualquier rincón.
Un umbral donde depositar los sueños más recurrentes.
Minutos atrás sonaba un preludio? Chopin; y antes de que ese minuto desapareciera vine hasta aquí.
También entre paréntesis, las ventanas, que me mostraron infinitos lugares hacia donde poder huir.
El cuento, quizá, nunca termine.
?Había una vez un libro de arena. Intangible como el perfume de los jazmines. Leer en él no era más que leerse a si mismo??
El último paréntesis es para los viejos dolores?
P.D:
?- Quand tu regarderas le ciel, la nuit, puisque j'habiterai dans l'une d'elles, puisque je rirai dans l'une d'elles, alors ce sera pour toi comme si riaient toutes les étoiles. Tu auras, toi, des étoiles qui savent rire !
Et il rit encore.
- Et quand tu seras consolé (on se console toujours) tu seras content de m'avoir connu. Tu seras toujours mon ami. Tu auras envie de rire avec moi. Et tu ouvriras parfois ta fenêtre, comme ça, pour le plaisir... Et tes amis seront bien étonnés de te voir rire en regardant le ciel. Alors tu leur diras: "Oui, les étoiles, ça me fait toujours rire !" Et ils te croiront fou. Je t'aurai joué un bien vilain tour...
Et il rit encore.
- Ce sera comme si je t'avais donné, au lieu d'étoiles, des tas de petits grelots qui savent rire...
Hay algo peor que la angustia de la página en blanco. Algo peor que no tener ninguna historia que contar: es haber oído demasiadas y no poder olvidarlas?
Fabián ?Polo? Polosecki. (1964-1996)
"Creo que jamás será superado el feroz servilismo y la inexorable crueldad de los hombres de este siglo. Creo que a nosotros nos ha tocado la horrible misión de asistir al crepúsculo de la piedad, y que no nos queda otro remedio que escribir deshechos de pena, para no salir a tirar bombas o a instalar prostíbulos". Roberto ARLT
--------------------------------------------
"Don't ever tell anybody anything. If you do, you start missing everybody" JD Salinger
---------------------------------------------
"ES MEJOR QUEMARSE QUE APAGARSE LENTAMENTE" K.Cobain