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Conoce a krystal            37 libros en su biblioteca
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La sombra de los suspiros...

...todos los recuerdos son surcos de lagrimas...


Noche de ausencias

Se atropellan las palabras


contenidas a media voz,


y el silencio de tu mirada


me devuelve un suspiro


que amenaza con abrasar mi cuerpo


con sus furiosas llamaradas.


 


Cuando me amenace la locura


y mis labios sean cenizas,


sentire tus manos huecas


latiendo sobre las mias


y hallare en la muerte


la victoria mas dulce jamas escrita.


 


 

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Tus labios o la vida

 


Tus labios o la vida…


 


Ya no se si sueño despierta


Y vivo dormida.


 


Si mis ojos te buscan,


Te rozan, te atrapan, te besan...


Con deseo suicida


Y tiernos susurros lentos.


 


En este corazón no queda nada


salvo ecos de esperanza,


y briznas de tu aliento...


 


Tus labios o la vida…


 


Ya no se si sonrío llorando


Y mi llanto es sonrisa.


 


Se me escapan los versos


A través de un abismo


Donde yacen las mentiras.


Mueren los pensamientos


Y las palabras gritan.


 


Un torbellino eterno de pasión


y deseos, y mentiras y lagrimas arrepentidas.


 


Ya no se si temo a la muerte


O la muerte podrá curar mis heridas…


 


 


Tus labios o la vida…

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Huellas de un pasado sin nombre...

 


Al posar, curiosamente, mis pupilas sobre el mar, el azul que en ellas se refleja es como la luz prohibida que un día tú me quisiste arrebatar.


Mis pasos son lentos pero seguros. Mis pies se hunden mansamente sobre la arena húmeda, y me es difícil avanzar. Pero yo continuo adelante, sin volver la vista atrás, pues cada vez son mas profundas las huellas que marcan mi caminar. Voy trazando una senda invisible, apenas un suspiro lejano en el tiempo. Si cierro los ojos al sentirme temblar, aun puedo escuchar tu voz calida pero firme, tu aletargado y melodioso discurso inefable y hermoso, tus versos sensibles llenos de una añoranza antojadiza, de un eco lastimero y maldito, semejante a los cantos de sirenas, que conducen al fin de su vida a los mas osados marineros.


Ahora soy poco mas que un desdichado naufrago a los pies de una isla desierta.


Por querer abrazarte, he terminado abrazando a la nada. Porque tu lo eras todo, absolutamente todo; y tras tu partida, solo me queda la nada.


Sin ti soy como la espuma de mar que viene a morir a la orilla de la playa.


No pienso dejar que la tristeza empañe mi sagrada soledad.


De repente, al levantarse la brisa marina, mi corazón late lleno de una súbita emoción. Es como si hubiera escuchado tu llamada silenciosa, al fin…


En el fondo, sabía que no serias capaz de abandonarme a la deriva, y cuando diviso tu alta figura sobre una imponente duna de arena, decido dejar de pensar.


Mi espíritu libre comienza a volar mientras mis pies se hunden poco a poco en la arena, y nada puede vencer mis renovadas fuerzas. Mis piernas se doblan por la carrera y empiezo a flaquear. Pero la necesidad de verte es acuciante, casi dolorosa, y solo imaginarme a tu lado, rozando levemente tus labios, me llena de confianza.


Pero, aun antes de llegar a la cima, comprendo que todo forma parte de mi delirio. Allí no hay nadie esperándome, nadie que tenga tus ojos, ni me hable con tu voz sin palabras.


Ya no se que hacer. Me dejo caer, agotada por el esfuerzo, sobre una alfombra de arena ardiente. Pero ya no siento el calor, ni la sed, ni siquiera la soledad, solo tu ausencia, que me pesa como una losa.


La arena roza mi rostro con su tacto áspero, y se adhiere a mi piel como si fuera parte de mi ser. M invade un extraño sopor, que adormece mis sentidos y finalmente, me sumo en un placentero estado de duermevela.


Me despierta el olor a salitre y el alegre gorjeo de las gaviotas, que sobrevuelan el mar y parecen burlarse de esas cenizas abandonadas que ahora son mi cuerpo.


Me estremezco entera al sentir la caricia de una ola sobre las yemas de los dedos de mis pies. Es la marea, que ha atendido a mi ruego silencioso, apiadándose de este vacío interior que me consume.


Decido abandonarme de una vez para siempre, y confío mi destino al mar.


Cuando la espuma baña dulcemente mi cuerpo con su fresco aliento, ya todo carece de importancia. Quiero fundirme con el azul verdoso del océano, y convertirme en espuma para poder brindar caricias suaves en tus pies desnudos; formar parte de las olas, para mecer tu cuerpo a la deriva como un mar enfebrecido, hasta consumir tu fuerza de vida, tu aliento vital. Quiero desnudar tu alma y abrazar lo que esconde tu pecho: ese corazón latente que tanto me ha robado la esperanza y el sueño. Pero lo que mas deseo es ser yo misma, ser esencia y espíritu, cuerpo y alma. Serlo todo en ti, para no ser devorada por la nada.


La marea me arrastra sin cesar, abatiendo inconsolablemente mi cuerpo maltrecho, sanando las heridas que hace un tiempo creía curadas. La cicatriz será inmortal.


Me gustaría soñar contigo mientras me dejo llevar. Besar tus labios y saciar tu sed. No despertar.


O tal vez amanecer siendo un recuerdo en el fondo de tus pupilas color ámbar. Un recuerdo de esos que jamás son borrados de la memoria, de esos que permanecen a pesar del frío, la tempestad y la tormenta.


Un recuerdo lejano, quizás dulce, quizás amargo. Pero un recuerdo, al fin y al cabo.


Un hueco ínfimo en el manso flujo de tus pensamientos, dedicado solamente a mi, a mis palabras de amor, que todavía pueden clavarse furiosamente en tu alma y hacer renacer una pasión que no tiene nombre.


Un futuro que no nos pertenece, porque alguien lo escribió por nosotros, y ya no podemos cambiarlo. Un destino pintado en las estrellas, un destino lejos el uno del otro.


Puede que no tener nada sea lo mejor. Porque todo puede ser mentira.


Incluso puede que me ames, en el fondo, cada vez que vuelvas a leer mis cartas delirantes con sus románticas poesías.


Tal vez no me hayas olvidado, y tu promesa siga viva. Tal vez rememoras esos momentos en que tan solo una mirada podía encender esa chispa que daba calor a nuestras vidas.


Lo más fácil será callar todo. Tratar, en vano, de volver a esa playa de aguas tranquilas, donde mi cuerpo vaga sin rumbo a algún lugar, donde los recuerdos pasados sean pasto de un valle de lágrimas cristalinas.


Si me vieses ahora, en un punto, flotando en la nada, como una imagen inmemorial, podrías contemplar la belleza plena de una estatua frágil, de un alma adolescente envejecida, de un cuerpo de mujer que yace eternamente en un océano ya gris, una tumba sostenida por su amor marchito, como una flor que muere solitaria en medio del desierto.


Ya no queda sino esperar. Esperar hasta que cese el viento del oeste, que trae consigo un olor a papel mojado, a tinta borrosa. Quizá sea ese libro que nunca llegue a escribirte, por miedo a perder lo poco que me quedaba de ti.


O puede que este ya escrito, porque tu has tejido nuestras vidas de modo que ahora sean una misma historia, pero no una historia cualquiera.


Nunca me han gustado los finales felices, porque es imposible vivir en un cuento de hadas. Prefiero aquellos que te llegan al corazón, y hacen estremecer un alma.


Por eso mi historia no tiene princesas encantadas, ni héroes gallardos que arriesgan su vida por ir a salvarlas. Tan solo una protagonista, que vivió sus horas póstumas en el seno del mar, y al final de su vida, solo un nombre pudo recordar:


…Aquel que esta escrito en la arena con sangre, y ni siquiera las olas podrán borrar…

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Pedazos del corazon herido...

 


Fue tan solo un instante; la milésima parte de un segundo efímero.


Fue sentir en el alma una suerte de quejido apenas esbozado, un suspiro eterno contenido en una imagen fugaz.


Fue un estallido absoluto de gozo, un pueril ramalazo de angustia, un insensato y pérfido ensueño de ingenuidad vertiginosa y mortal.


Fue una casualidad gloriosa capaz de congelar el mundo.


Fue la caprichosa necesidad de sentirme viva.


Fue una brizna fresca de ese sentimiento dulcemente guardado, penosamente ocultado en las tinieblas del corazón.


Fue la soledad de un melancólico atardecer estival.


Fue un placer fascinante secretamente prohibido…


 


Instante fortuito del destino… regalo divino. Tu corazón meciendo suavemente el mío…


 


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Embriaguez enamorada

¿Donde estan las palabras que haran estremecer tu alma?


Quise pintar tu sonrisa


con pinceles bañados en lagrimas.


Quise desbordar tus labios


en una caricia insospechada.


Quise gritarle a la vida


que ya no me hacias falta..


Quise quemar tu recuerdo


para no morir abrasada...


Y el tormento acudio


a mecer mi solemne calma,


y un vacio diafano


se instalo en mi pobre alma...


Soñe con abrazar tus silencios


arropada por la ignorancia.


Soñe que me envolvias


tiernamente en tus palabras.


Soñe que mil poemas


a mi oido susurrabas...


Soñe que tus labios


amor me confesaban...


Y cuando empezaba a ser feliz


me desperte, sobresaltada.


Mi unica compañia


era un triste almohada


flotando en un mar de lagrimas...


¿Donde estan las palabras que haran estremecer tu alma?

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Tras la sombra del fantasma..

 


La noche es tranquila, apacible, y bella a su manera. El silencio es mortal.


Las sombras acuden a velar mis sueños, o tal vez no.


Un ruido apenas perceptible me obliga a abrir los ojos repentinamente. Miro en derredor, esperando escuchar la voz serena de alguien mas, alguien que sea capaz de acunarme con sus palabras para devolverme al manso laberinto de mis sueños; y sin embargo... todos duermen. Soy la única que yace intranquila sobre su cama, dando vueltas sobre si misma, tratando de hallar el sueño que le ha sido abruptamente arrebatado. Ni siquiera el calido refugio de mis sabanas puede protegerme. Hay algo ahí fuera, esperándome.


Intento cerrar los ojos con más fuerza si cabe, pero todos mis esfuerzos resultan en vano. El silencio de la noche es  corrompido de nuevo, esta vez de una manera mas sutil, aunque no menos perturbadora. Una voz, una llamada misteriosa, el eco de unas pisadas, y finalmente, un suspiro; dos, tres.


Cubro mi rostro con la almohada, protegiendo mis oídos, buscando silenciar esa maldita presencia que desvela mis sueños más hermosos. Nada. El sigue ahí.


Ya no puedo evitarlo más tiempo.


Sintiendo dentro de mí un creciente nerviosismo, salgo de mi cama lentamente, posando mis pies desnudos sobre el frío suelo embaldosado. El contacto de esa frescura repentina contra mi piel me hace estremecer, y una vez más, dudo de mi decisión. Todavía estoy a tiempo de echarme atrás, de retroceder, de salvarme quizás.


En ese instante, las cortinas azules de mi habitación empiezan a agitarse, como si estuviesen poseídas, y un rugido fantasmal brota de entre sus pliegues, llamándome por mi nombre.


Un paso vacilante, y luego otro, y otro mas.


Ya estoy delante de las cortinas, con la mirada desafiante, y lagrimas de miedo contenidas en mis ojos. Tras el umbral invisible, brilla una luz.


Una luz azulada y transparente, que me atrae con su influjo poderoso. No puedo resistirme. Quiero rendirme y abandonarlo todo, hasta a mi misma.  Finalmente, armándome de todo el valor que soy capaz de reunir, tomo aliento y descubro las cortinas de golpe, conteniendo la respiración. Nada.


El balcón esta vacío, a excepción de un travieso rayo de luna, que se cuela entre las cortinas con aire misterioso, fugaz. La brisa nocturna me devuelve la calma, y comprendo que todo ha sido una ilusión. Otro de mis frecuentes desvaríos.


Exhalando un suspiro derrotado, vuelvo a traspasar las cortinas en silencio, y atravieso la habitación despacio, escuchando el ruido de mis pasos seguros sobre el suelo. Al llegar a los pies de mi cama, casi tropiezo con un revoltijo de sabanas blancas, que he debido dejar caer al suelo en un descuido. Me agacho a recogerlas y al hacerlo, me encuentro con una inesperada resistencia. Un pie blanco como el marfil justo encima de mi sabana me impide moverla de su sitio. Un pie que, curiosamente, no es el mío.


Quiero gritar, correr, huir. Pero no consigo moverme. Tan solo mis ojos son testigos de lo que sucede. Me pongo en pie, tambaleándome, mientras escucho un aliento apresurado, una voz fría y despiadada como la misma muerte. Una risa suave, ligera como el viento, semejante a un llanto.


Al abrir los ojos, tengo una visión indescriptible. Una mujer de velos transparentes que me mira fijamente, con una sonrisa maligna, y me tiende una mano con una dulzura frágil, tierna, infantil.


No puedo evitar extender una mano hacia ella, buscando su solidez, y de repente mis dedos tropiezan con una superficie dura. Vuelvo a mirar ante mí, y observo la imagen fantasmal que ofrece esa dama misteriosa, que imita todos y cada uno de mis movimientos.


De repente soy consciente de que estoy delante de un espejo, y únicamente distingo mi propia imagen reflejada en el. ¿Vuelvo a delirar o mis visiones son algo más que antojadizos espejismos?


 


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El resurgir de Krystal

Krystal ha vuelto.


Despues de unos meses de silencio quiero alzar la voz mas fuerte que nunca, acallar las dudas, reirme de mis miedos y recuperar este pequeño santuario que tantas alegrias me ha dado desde que el capricho del destino decidio abandonarme a sus puertas.


Durante este tiempo he crecido un poco mas, y mis palabras han madurado con los dias, y el mar me ha devuelto aquello que tanto ansiaba recuperar: mi sagrada inspiracion. Lo cierto es que nunca llego a abandonarme; solamente permanecia dormida en un rincon, esperando el momento oportuno para brotar de mi alma e inundarme con su hechizo furioso y esplendido.


He regresado con fuerza, y ya nada podra detener a esta tejedora de sueños. Mis palabras han resucitado de sus ceniza. Disfrutad de ellas de todo corazon....


                                     Krystal


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Una dificil despedida...

" El cuerpo y el alma necesitan nuevos desafios... La energia de la tierra necesita ser renovada... Las nuevas ideas necesitan espacio... "       


Con estas palabras del celebre escritor actual Paulo Coelho, intento explicar el por que de mi repentina marcha. Necesito "absorber" la realidad para poder inventar, y ultimamente, mi imaginacion esta tan perezosa que apenas puedo escribir dos frases que sean dignas de ser leidas.


Espero poder recuperar mi facilidad para hilvanar palabras y crear historias, por eso necesito un descanso veraniego, unas largas vacaciones. Viajare un poco, al mar seguramente, y en mis largos paseos por la playa, me llenare de nuevas energias.


Mientras tanto me gustaria que todo el que pueda, comente mi historia de El Infierno en la Tierra. de la cual puedo sentirme orgullosa de haber terminado, y constituye hasta el momento, lo mejor que he escrito.


Me marcho, sin rumbo fijo, a algun lugar donde las palabras hagan renacer mi espiritu. Volvere, lo prometo...


   ADIOS LDA!!!!


 

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