Eos diosa de la Aurora, hija de los Titanes, salía de su hogar al borde del océano que rodeaba el mundo para anunciar a su hermano Helios, el Sol.
Títono era un mortal hijo de Laomedonte, rey de Troya.
Como su hermano Ganímedes, Títono era de una belleza deslumbrante y la diosa Eos se enamoró de él.
La bella Eos de dedos rosados lo raptó, se lo llevó al Olimpo y le pidió al padre de los dioses, Zeus, que le concediera la inmortalidad.
Pero a la diosa se le olvidó pedir también la juventud eterna, de modo que Títono fue haciéndose cada vez más viejo, encogido y arrugado.
Para compensar los achaques seniles alimentó a Títono con la ambrosía celeste, sustancia que según la tradición hacía que los cuerpos fueran incorruptibles. Pero todo su esfuerzo fue vano.
Llegó un momento en que ya ni siquiera podía salir del tálamo nupcial y la pobre Eos se conformaba con escuchar su voz, y así siguió marchitándose cada vez más hasta que llegó a caber, como los bebés, en una pequeña cesta.
Por fin, Eos terminó con la agonía de su amado y le transformó en cigarra.
Desde entonces cada vez que Eos se despierta por la mañana y llora produciendo el rocío con sus lágrimas, Títono se alimenta de las mismas, según la creencia antigua, y cuando le preguntan qué desea, responde en latín: Mori, mori, mori... que significa estar muerto.
Independientemente de si gustan o no los films de ciencia ficción, esta película hay que verla, porque marca un antes y un después en el cine.
10 años tardó James Cameron en realizarla. Titanic fue su anterior Opus Magna, todavía en la era hollywoodiense del "cartón-piedra", y esta es la primera de la era digital. Ahora otros directores ya buscan hacer remakes en 3D de sus éxitos, como George Lucas y su Star Wars, y también se puede uno instalar tal tecnología en casa, aunque te cueste la suma de 2.700 euros.
Yo disfruté la peli mucho, porque la escenografía es impresionante. Y porque, gracias a las gafas 3D, parece que estés metida en la historia, y parece que la vegetación exhuberante de Pandora te roce, o que te llueva la ceniza cuando arde Arbol Madre...
Os dejo con dos imágenes de los Na’Vi, esos seres que te atrapan con su azul profundo, y con esa simbiosis preciosa con la naturaleza, y esa forma de entender la vida, de la que deberíamos aprender un poco.
Céfalo estaba casado felizmente con Procris, a pesar de que él tuvo dudas de la fidelidad de su esposa y le puso algunas pruebas.
Pero ocurrió que por una desdichada confusión, fue Procris, la que desconfió de su marido.
Céfalo, hijo de Deyoneo, se casó con Procris, una hija de Erecteo, y ambos se juraron eterna fidelidad.
Eos, la diosa de la aurora, estaba condenada a enamorarse consecutivamente de mortales por decisión de Afrodita. Y un día se encaprichó de Céfalo. Le secuestró e intentó hacerlo su amante, pero Céfalo la rechazó recordando los votos de fidelidad hacia su esposa. Entonces Eos trató de convencerle de que Procris faltaría a su promesa a cambio de riquezas, lo que Céfalo negó indignado.
A Céfalo le gustaba retirarse cerca de una fuente sagrada sobre el fresco césped. Así pasaba las horas Céfalo, apartándose de sus criados y de sus perros. En aquella arboleda el joven se sentaba a menudo sobre el suelo, y solía cantar:
“Ven, mudable brisa, para que refresques mis ardores, tú, a quien he de recibir en mi regazo”.
Alguien, servicial en mala hora, transmitió con memoriosa boca a los tímidos oídos de la esposa las palabras que había escuchado. Procris, cuando oyó el nombre de Brisa, como si se tratara de una rival, desmayóse y quedó enmudecida por el súbito dolor.
Enloquecida de celos, Procris salió al bosque en busca de su marido, con paso sigiloso y ocultándose, para encontrarle con su amante.
"¿Cuál era, Procris, tu pensamiento, cuando así te ocultabas, delirante? ¿Qué ardor había en tu desconcertado corazón? Pensabas sin duda que estaba a punto de llegar aquella Brisa, quienquiera que fuese, y que tus ojos habrían de contemplar el delito. Unas veces te arrepientes de haber venido (pues no querrías sorprenderlos), otras veces te alegras de ello: el amor dudoso turba tu corazón. Lo que le mueve a dar crédito es el lugar y el nombre y el delator, y el que la mente siempre piensa que existe aquello que teme."
Ya el día en su mitad, ha reducido las sombras; Céfalo se dispone a marchar y la infeliz esposa comprueba la confusión sobre el nombre de la Brisa soñada.
Volvió la cordura y el color natural a su rostro.
Se levanta la esposa para ir a abrazar a su marido y con el movimiento de su cuerpo menea las ramas que encuentra al paso; él, creyendo que ha visto una fiera, con juvenil impulso coge el arco; en su mano derecha toma la jabalina y la lanza sobre Procris .
"¿Qué haces, desventurado?, ¡no es una fiera, detén la jabalina! ¡Desdichado creyéndola un jabali tu venablo ha traspasado a la joven. !"
“¡Ay de mí!” grita ella “has traspasado un pecho amigo. Este lugar siempre tiene heridas hechas, por Céfalo Muero antes de mi día, pero sin que me haya deshonrado rival ninguna. Esto hará, tierra, que seas leve para mí cuando me entierren. Ya mi espíritu sale a las brisas de cuyo nombre sospeché. Desfallezco, “¡ay!; cierra mis ojos con tu mano querida”.
Él abraza contra su pecho entristecido el cuerpo moribundo de su amada y lava con sus lágrimas las crueles heridas. Sale el espíritu y al escaparse paulatinamente del pecho temerario, lo va recogiendo la boca del infeliz marido.
"Seas quien seas,que la ofuscación no te lleve muy lejos, ni llegues a perder el seso oyendo el nombre de una rival. No creas con ligereza."
Pan era el semidios de los pastores y los rebaños, mitad hombre mitad animal, célebre por su habilidad para hacer que la gente sintiera de pronto un miedo desconcertante, pues inspiraba, literalmente, "pánico". Pan era, también, el dios de la fertilidad y de la sexualidad masculina desenfrenada. Habitaba en los bosques y en las selvas, donde acechaba continuamente a las ninfas en busca de sus favores, correteando tras las ovejas y espantando a los hombres que penetraban en sus terrenos.
Siringa era una náyade que vivía en la bella tierra de Arcadia. Era adepta de la diosa virgen Artemisa, de ahí que guardara con celo su castidad.
El dios Pan la encontró un día cuando bajaba del monte Liceo, se enamoró de ella y empezó a perseguirla.
Cuando Siringa llegó al rio Ladón, se sintió acorralada, y pidió ayuda a la diosa del río, quien, conmovida, le dio un abrazo protector para despues convertirla en un cañaveral.
Cuando Pan llegó al rio sólo pudo abrazar las cañas mecidas por el viento.
Y el rumor que producían le agradó tanto que decidió construir un nuevo instrumento musical con ellas. Así creó la siringa (llamada así en recuerdo de la ninfa) que en español es más conocido como zampoña (conjunto de varias flautas paralelas unidas).
Parece ser que Cyrano de Bergerac (1619-1655) fue un hombre libertino y materialista, diferente del héroe romántico que Edmond Rostand (1868-1918) presenta en el drama que lleva su nombre. Pero la fuerza del personaje creado convirtió al falso Cyrano en un mito, representado sin descanso desde entonces y recreado varias veces en la ópera y el cine. Conociendo a Cyrano, y sus narices, suponemos que ya habrá arreglado cuentas con Rostand en el mundo que ahora comparten.
Traemos aquí a Cyrano, al de verdad, por un libro que no pudo publicar en vida, El otro mundo, también divulgado en español con el título Historia cómica o Viaje a la Luna. No esperemos encontrar la intriga de una novela; en realidad, es un ensayo cómico-fantástico donde el autor, influido por las ideas racionalistas de su tiempo, repasa diversos aspectos de la condición humana, desde los más trascendentales, como la existencia de Dios, la creación del mundo o la inmortalidad del alma, hasta otros que descubren los prejuicios e incongruencias de nuestras costumbres. Pero, ¿os gustaría conocer las de los habitantes de la Luna?...
En la Luna, sólo los animales andan sobre dos patas, por eso confunden al viajero protagonista con un avestruz. Al utilizar las cuatro extremidades, los lunáticos miran al suelo con orgullo, pues así contemplan los bienes de los que son señores; la cabeza erguida de las bestias muestra, en cambio, su actitud suplicante ante el Cielo por depender de los cuadrúpedos. ¿Y su lenguaje? Existen dos idiomas: el que habla el pueblo y el de la grandeza. Éste último es melódico y, en caso de afonía, la entonación puede suplirse con instrumentos musicales. Una aburrida conversación filosófica en la Tierra sonaría en la Luna como un armonioso concierto. El pueblo no da para tanto y se expresa mediante gestos y convulsiones. Unos y otros se alimentan del olor y, para que el cuerpo pueda absorber mejor los nutritivos vapores, es habitual desnudarse antes de comer.
¡Qué ejemplos de progreso cívico su sistema monetario y la organización de sus guerras! La moneda de cambio son los versos. El poeta-consumidor lleva sus poemas a la Casa de la Moneda, donde un jurado tasa su valor según el mérito literario que aprecie. ¿Cuántas familias y amantes hubiera podido mantener nuestro célebre Lope de Vega con este sistema? En las guerras lunares hay árbitros que comprueban la igualdad previa a la batalla. Los ejércitos deben tener el mismo número de soldados y sólo se permite la lucha entre iguales: lisiados contra lisiados, fuertes contra fuertes, hábiles espadachines frente a reconocidos esgrimidores... Al final, se cuentan los heridos, muertos y prisioneros y, en caso de empate, la victoria de la contienda se resuelve a cara o cruz. Pero aún queda el enfrentamiento intelectual de los sabios, que vale el triple que el militar.
Nuestro viajero espacial renueva su asombro cuando contempla a un aborigen que camina tan tranquilo por su Luna luciendo un enorme pene, ceñido a la cintura como adorno. Le explican que es símbolo de caballerosidad y nobleza, al igual que la espada en la Tierra. Y se compadecen del terrícola porque se averguenza de exhibir sus genitales, que dan la vida, prefiriendo lucir un instrumento de la muerte.
Dejemos, curioso lector, que seas tú el descubridor de las otras maravillas de este paraíso lunar: ¿cómo son las ciudades viajeras?; ¿por qué los libros se leen con las orejas?; ¿por qué es más grave cortar una col que matar a una persona?; ¿qué parte del cuerpo utilizan para dar la hora?; y los cazadores, ¿cómo pueden recoger su presa ya guisada?; ¿es verdad que son los padres los que obedecen a sus hijos?; ¿y que los médicos sólo cuidan a los sanos?; ¿y que la petición de suicidio se somete a votación?... Pero, aprovechando el carácter científico de este Rincón, aclararemos en el siguiente párrafo una cuestión que ya te habrás planteado: ¿cómo consigue llegar a la Luna un turista del siglo XVII?
En su primera intentona se ciñe al cuerpo frascos de rocío, pero el sol lo atrae con tanta fuerza que se pasa de largo y vuelve a caer a la Tierra. Por fin construye una máquina de hierro desde la que lanza hacia arriba un imán concentrado; la aeronave se eleva al encuentro del imán, hasta que es cogido por el piloto para ser así sucesivamente tirado y recogido en dirección a la Luna. De interés científico es también una corrección al sistema copernicano: sí, nuestro planeta gira alrededor del Sol, pero su movimiento de rotación se debe a la desesperada agitación de los condenados en el infierno, que, como todos sabemos, está situado en el centro mismo de la Tierra.
Y acabamos, por narices. Quién sabe si fue su complejo de narigudo el que llevó a Cyrano a dotar de generosos apéndices nasales a todos los habitantes de su particular edén. Allí, una buenas napias reflejan la nobleza, cortesía y espiritualidad de su dueño; por eso, al año de nacer, los bebés pasan una "I.T.V." de narices y, si no dan la talla, son inmediatamente castrados.
Si pides la luna y no te la dan, puedes visitar la que imaginó Cyrano de Bergerac, un hombre que vivió apasionadamente su vida en la Tierra y murió joven, ¡zas!, de un golpe en la cabeza.
J. L. López Lasala (IES Victoria Kent, Torrejón de Ardoz (Madrid)
Esta fiesta es probablemente una de las más célticas que existan, pues es precisamente en esta fecha cuando comenzaba el calendario céltico, con el encendido de los fuegos de Shamhaim.
En la actualidad conocemos esta fiesta gracias a la tradición cristiana, que la ha conservado pero transformándola en "Todos los Santos".
Shamhaim se celebraba el final de la temporada de cosechas en la cultura celta y era considerada como el "Año Nuevo Celta", que comenzaba con la estación oscura. Es tanto una fiesta de transición (el paso de un año a otro) como de apertura al otro mundo. Su etimología es gaélica (gaélica: samhain, ’fin del verano’ ).
Ha sido practicada desde hace más de tres mil años por los pueblos celtas que han poblado toda Europa (en Iberia en lugares como Galicia, el norte de Portugal, algunas zonas de Asturias, Cantabria, País Vasco, Navarra, y en gran parte de León).
En la actualidad Samhain continúa celebrándose por los seguidores de movimientos neo-paganos, como la wicca y el druidismo.
Sobre la religión de los druidas, no sabemos mucho pues no escribieron sobre ella, todo se pasaba de generación en generación. Sabemos, que las festividades del Samhain se celebraban muy posiblemente entre el 5 de noviembre y el 7 de noviembre (a la mitad del equinoccio de otoño y el solsticio de invierno) con una serie de festividades que duraban una semana, finalizando con la fiesta de "los espíritus" y con ello se iniciaba el año nuevo celta. Esta fiesta de los espíritus era una de sus fiestas principales pues celebraban lo que para los cristianos sería el "cielo y la tierra" (conceptos que llegaron solo con el cristianismo). Para ellos el lugar de los espíritus era un lugar de felicidad perfecta en la que no había hambre ni dolor. Los celtas celebraban esta fiesta con ritos en los cuales, los sacerdotes druidas, sirviendo como "médium", se comunicaban con sus antepasados esperando ser guiados en esta vida hacia la inmortal. Se dice que los "espíritus" de los ancestros venían en esa fecha a visitar sus antiguos hogares.
Desde el siglo IV la Iglesia de Siria consagraba un día a festejar a "Todos los Mártires". Tres siglos más tarde el Papa Bonifacio IV (615) transformó un templo romano dedicado a todos los dioses (panteón) en un templo cristiano dedicándolo a "Día de todos los Santos", a todos aquellos que los habían precedido en la fe. La fiesta en honor de Todos los Santos, inicialmente se celebraba el 13 de mayo, pero fue el Papa Gregorio III (741) quien la cambió de fecha al 1 de noviembre, que era el día de la "Dedicación" de la Capilla de Todos los Santos en la Basílica de San Pedro en Roma. Más tarde, en el año 840, el Papa Gregorio IV ordenó que la Fiesta de "Todos los Santos" se celebrara universalmente. Como fiesta mayor, ésta también tuvo su celebración vespertina en la "vigilia" para preparar la fiesta (31 de octubre). Esta vigilia vespertina del día anterior a la fiesta de Todos los Santos, dentro de la cultura Inglesa se tradujo al inglés como: "All Hallow’s Eve (inglés: All Hallow’s Eve, ’(Vigilia de Todos los Santos’ )?. Con el paso del tiempo su pronunciación fue cambiando primero a "All Hallowed Eve", posteriormente cambio a "All Hallow Een" para terminar en la palabra que hoy conocemos "Halloween" que se convirtió en un festival puramente comercial.
Existen algunas prácticas tradicionales en las naciones celtas que aun conservan la herencia de dicha fiesta, como las diásporas irlandesa y escocesa.
La misma palabra fue usada para nombrar un mes en el antiguo calendario celta, en particular a las primeras tres noches de este mes con el festival marcando el final del verano y de las cosechas. En los idiomas gaélicos "Samhain" es la palabra para "noviembre" y puede significar "fin del verano".
Por el Samhain era costumbre vaciar nabos (posteriormente calabazas, debido a una tradición estadounidense) para ponerles dentro velas.