Tengo unos pies que emanan vida cada vez que transitan tus estrellas. Una colección de versos en papeles tachados esperando tu luz. Un mar que nunca está en calma en el que mi corazón de sirena ya no naufraga.
Tengo un hogar entre tus sábanas, allí donde resguardas mis gemidos. Un pasado que se deshace como la nieve en cada uno de tus besos. Una colección de madrugadas para cabalgar sin descanso por tus sueños.
Tengo sonrisas y lágrimas de té, limón y miel, para dibujar los pentagramas de tu vida. Tengo heridas y tatuajes imborrables, pero en tus ojos vislumbro bálsamos y horizontes violetas. Tengo el olor de tus caricias prendido en mi pelo, y una brisa que al despeinarme te acerca estés donde estés.
Tengo dos billetes de ida sin vuelta con las coordenadas del paraiso. Una lengua sin miedo a caer rendida amándote. La ilusión permanente de ser tu primera persona del plural.
Tengo volteretas de casualidades para que rodemos juntos. Un nombre capicua para cada día de suerte que está por llegar. La esperanza de los amaneceres junto a los rayos de cada orgasmo.
Tengo latidos para penetrarte y una primavera eterna en mi invierno. Una catarata de agua helada que se incendia en las agujas de tu reloj. La humedad de cada curva en la que quiero que te encierres.
Tengo un itinerario nuevo que se pierde entre tu piel y mis suspiros. Una revolución de flores amarillas esperando que me saques a bailar. Una espiral de felicidad en la que enredar nuestro futuro.
Tengo hambre de infinitos cada vez que me siento viva junto a ti...
Las coincidencias (¿aleteos de mariposas?). Los petazetas latiendo en el corazón (¡ay!). La luna a través de un árbol (Pink Moon, Drake: my darling). El amor del primer amor (y el del último). La saliva cuando se enfría en mi piel (maravillosas noches de verano). "Toco tu boca..." (en blanco y negro, y con la voz de Julio). Las canciones que son regalos (dar, dar, dar...). Alejandra, Sylvia, Virginia, Alfonsina (suicidios de damas, palabras que ya no duelen). El dibujo de los deseos satisfechos (los poros de mi piel). Un té en el Lletraferit (y volver, volver, volver...). Los tangos flamencos (esperando agosto, querido Diego). Jorge a solas, con su guitarra, improvisando (asegurando lágrimas de emoción). Besar de puntillas (y no cansarme). Los collares con nombre (casi todos). Descubrir aromas que me identifiquen (gracias J.). Las llamadas imprevistas con sabor a caracolas (como en los bosques). Los tréboles (mis tréboles). Cantar (y escandalizar), bailar (y seducir). Las rosas amarillas (también las azules), las que ven los ciegos con alma. Bostezar (y que el bostezo se detenga... con un beso). Las sorpresas (los ojos vendados). Las películas que acaban mal (y agarrarme a mi realidad). Los tweets (y que el capitán Alatriste me responda). El jazz (desde la cama). Los periódicos del fin de semana ("¿hoy qué toca?"). La arena de la playa en invierno (y desde la hamaca en verano). Mi 0,5 2B de metal (insustituible). La empanada verde de "El Laurel" (y la marrón, y la negrita, y la...). "Filosofar" (perdón por la inmodestia), y que me entiendan. Las calles de Buenos Aires, el sol de Keops, las cuevas de la Capadoccia, los puentes de Praga, las librerías de Nueva York, las playas de Tanzania (tanto por visitar...). Cat Power, Katie Melua, Keren Ann, Lasha de Sela, Stacey Kent (feminidad innata, más allá de la voz). La pantalla grande, y yo tan pequeñita cuando no hay nadie más (confieso: prefiero ir al cine acompañada). Los payasos que no dan miedo (circo de sonrisas). Los (nuestros) malditos: Artaud, Vian, Kerouack, Thomas (y vivir a su/nuestro lado de la tapia). Que no se me agoten las propuestas (y que las acepten). Ese piano, ese... (Bebo: where are you?), y ese otro, ese... (Glenn, and you?). Cuando el océano es sólo una lágrima (y camino sobre las aguas). La caligrafía china (aunque no la entienda). Los echarpes (y tener un arcoiris en el armario). Las listas de libros menos vendidos (y recomendarlos). Los funámbulos (y emularlos como lema de vida). El pelo suelto (y las pinzas en el bolso). Las amapolas en el cabello (y en los boleros). Woody en Barcelona, Médem en el Círculo Polar, Linklater en París, Scott en Los Ángeles, Tarantino en Japón, Curtiz en Marruecos (y tantos más...). Los bigotes de Fellini (sí, de mi Fellini). La crema hidratante en la cara, el aceite de coco en el pelo, el aloe vera en las piernas (y tú mirándome). Las corcheas del bandoneón de mi alma (y llorarlas). La sal rosa (siempre). Los rituales nuevos (contigo). Las canciones que hablan (que me hablan, aunque no siempre pueda escucharlas). Los (tus ¿mis?) pijamas (sustituyendo a Topogigio). Las cruzadas de mi infancia (¿dónde perdí la paciencia?). Acariciar aceras con zapatos nuevos (entrelazando dedos). Las gominolas con forma de corazón (¡oh! desvelé un secreto...). Traspasar las esfinges (retar al tiempo). Un hatillo de bombillas pintadas a mano (y que no se fundan). Las vidas cruzadas (y cruzar las fronteras de cada Babel). Las intuiciones que van más allá de lo evidente (suponer y acertar).
Los paréntesis (los paréntesis...)...
"Soñé que era una mariposa. Volaba en el jardín de rama en rama. Sólo tenía conciencia de mi existencia de mariposa y no la tenía de mi personalidad de hombre. Desperté y ahora no sé si soñaba que era una mariposa o si soy una mariposa que sueña que es Chung-Tzu"
Si la vida es un viaje que el horizionte sea infinito, que las imágenes palpiten en remolinos de polvo de estrellas, que las horas luzcan cada segundo de felicidad y que la noche oculte y venza a los miedos.
Si la vida es un caleidoscopio de coincidencias, dejemos que nos turben, que la sorpresa de la ternura rebase el dolor de las aflicciones, que las cicatrices sean puntos suspensivos que miren con perpleja confianza al futuro.
Si la vida es un naufragio que las sirenas presten su nado a los ahogados, que los besos de agua revivan los deseos, que las mareas sean viento a favor y la arena de la playa suelo firme para recuperar el equilibrio.
Si la vida es razón que las locuras sean confettis de verbena espolvoreando rutinas, que la incertidumbre sorprenda a la reflexión y lleguen a un acuerdo, que los pies descalzos leviten sobre enjambres de alfileres hasta detenerse en algodones de utopías.
Si la vida es espera que las estaciones se llenen de trenes con destinos de dulzura imprevista, que el camino sea una sucesión de columpios y de versos con brotes de primavera, que los minutos descuenten el tiempo en sonrisas de tic-tacs.
Si la vida es un libro por escribir doy un paso adelante, pongo un hatillo a mi espalda, un lápiz entre mis dedos, una melodía en mi alma...
y con el aliento de tus besos
me dispongo a no detenerme nunca más...
"Si la vida es un barco, que haya sueños en las velas,
Sigo siendo la misma, aunque por ello cada día soy distinta. La sonrisa prendida en mi cara, las lágrimas siempre a punto, la contradicción constante.
Palabras que se amontonan, muchas preguntas de más, la curiosidad por compañera, la impulsividad sin enmienda.
La brisa del mar me calma, zambullirme me da vida. He olvidado a las sirenas.
Lectora impenitente, cinéfila de maratones, la música...: la música permanentemente.
Sin descanso en mi cabeza. Analítica por vocación. Inventora de rituales contra rutinas.
Cariñosa hasta la imprudencia. Desnuda al expresarme. Escribo porque siento; y siento, luego existo.
Sigo ansiando volar. El miedo no me paraliza. Por eso le pido a Marion su trapecio. Me lo deja, me balanceo: aquí estoy.
(Marion, trapecista con alas en "Cielo sobre Berlín", Wim Wenders, 1987)
"En la otra orilla de la noche
el amor es posible
-llévame-
llévame entre las dulces sustancias
que mueren cada día en tu memoria."
El olvido. Alejandra Pizarnik
"... buscar el amor es buscarse a sí mismo
buscarse a sí mismo es la más triste profesión
monotonía de las contradicciones
allí donde no alcanzan las leyes
en el corazón mismo de la contradicción
imperceptiblemente
extiendo la mano
y vivo."
Aldo Pellegrini
(gracias Joan por descubrírmelo)
"... y ahora debo revestirme de acero
para protegerme del hundimiento y del barro"
Virginia Woolf
"... Llego a mi centro,
a mi álgebra y mi clave,
a mi espejo.
Pronto sabré quién soy"
Elogio de la sombra
Jorge Luis Borges
(y me pregunto de qué color percibe un ciego las rosas...)