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lasedadesdelulu


El cubo y la fregona: dos iconos de juguete

?LE he comprado en los chinos un cubo y una fregona?. Con toda la ilusión de un padre de cuarenta y tantos años, el dueño de esta hermosa frase entrega a su hija de apenas un añito de vida el acertado regalo que encontró para ella cuando fue a comprar un destornillador nuevo a esa tienda de orientales situada en la esquina de la calle. Cuento esto con la experiencia de ser la hija y la hermana veinteañera de los protagonistas de esta historia. ¿Dónde está la clave de la discriminación eterna hacia la mujer? ¿En los medios? ¿En la familia? Sin duda yo creo que en la educación. Este padre podría haber elegido como regalo un libro, un peluche, un animalito de plástico, incluso un set de maquillaje- aunque también estaría contribuyendo con este último a potenciar su lado más ?femenino?- pero no, prefirió comprar un cubo y una fregona (y un cepillo y un recogedor, también) porque ha visto que su niña siempre juega con la fregona, de verdad, la de su mamá. Y con doce meses de existencia la pequeña Celia podrá ensayar cómo ser ama de casa para cuando crezca.
Si viviésemos en otro mundo, regalarle a una niña un cubo y una fregona no representaría nada, porque a veces ser ama de casa es una elección y no una imposición de la sociedad. Hay mujeres que están satisfechas con su trabajo diario de mamá y esposa. Como vivimos en el siglo XXI y en España, que le regalen un cubo y una fregona a una niña de un año representa la reproducción del modelo de mujer tradicional, negarle un futuro laboral y disipar sus futuras ambiciones de ser mujer trabajadora y aspirar a ?comerse el mundo?.
Una muñeca, un carrito de juguete, un niño de mentira que llora y hace pipí también conseguirán que las niñas a las que se los regalen, según nuestro modelo social, prefieran ser mamás y no trabajar para cuidar a sus hijos. Desde mis veinte años de experiencia como hija, hermana y persona en esta sociedad puedo decir que aún habiendo jugado con muñecas, tenido fregona de juguete y haber querido ser mamá a los tres añitos, ahora soy universitaria, quiero ser periodista, trabajar y también tener hijos y formar una familia y que cuando llegue el momento, la estructura social de mi país me permita conciliar mi profesión con mi deseo de cuidar y educar a mi descendencia. El problema de la discriminación a la mujer está en la casa de cada uno y en la sociedad y aunque ese cubo y esa fregona sean nuestros iconos de juguete para representar todos los hábitos sexistas que no debemos inculcar a nuestros hijos, es necesario decir que son dos intrumentos de poder, instrumentos que la mujer utiliza cada día para defender su lugar en la sociedad y para dignificar la profesión de madre, hija, ama de casa y esposa trabajadora. La educación es crucial para formar conciencias y es una función de todos educar en valores no sexistas a los hijos y padres.

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Prejuicios de payos

Para un niño gitano estar en el colegio representa la posibilidad de ?ser alguien? o conseguir un trabajo mejor. Sin embargo para un payo significa la oportunidad de progresar o la idea de mejora. Un porcentaje muy elevado de gitanos que comienzan la educación secundaria, no la acaban, aunque en el caso de las niñas, muchas veces ni siquiera tienen la oportunidad de llegar al instituto porque son sus padres quienes reclaman su lugar en el hogar familiar. Muchos martes en el mercadillo local veo como niños gitanos de tres, cinco, diez, quince años acompañan a sus padres en la venta ambulante y cada martes me pregunto por qué esos niños no están en el colegio, aprendiendo, jugando, integrándose con sus amigos payos. Los padres gitanos sin duda seguirán sacando a sus hijos de las escuelas para que aprendan el oficio familiar, se casarán jóvenes, tendrán muchos hijos y ayudarán así a reproducir el modelo de vida gitana. Pero en este prejuicio social hacia gitanos, no entran todos los que estudian carreras universitarias, son abogados y maestros, encuentran su lugar en la integración y superan las dificultades que todavía nuestra sociedad paya les impone por ser diferentes.


Carmen de la Cueva

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Ascensor al cielo

Caminas a paso lento, con bastón, en silla de ruedas o del brazo de algún familiar. Eres dependiente. Casi no puedes elevar la cabeza lo suficiente para ver desde la calle la ventana de tu habitación, la que da a la calle, del piso 6º B. Cuando dejaste tu casa de toda la vida para vivir con tu hija no pensaste jamás que volverías, pero un año y medio después han terminado las obras del ascensor en tu bloque de treinta y cinco años en la calle Fernán González número 65. Tienes vecinos nuevos, tus antiguas compañeras de portal se han mudado a la residencia. Por suerte tu hija se viene contigo, para ayudarte, aunque prefieres la soledad porque te hace ser más libre. Por lo menos tienes ascensor y podrás bajar y subir como en una atracción de feria cuantas veces quieras. Está podría ser la realidad del 42% de mayores de ochenta años que no tienen ascensor y sus condiciones físicas no le permiten subir los peldaños de la escalera. Hoy es un ascensor lo que podría llevarlos al cielo, pero cada día mayores y jóvenes dependientes y discapacitados sufren los obstáculos de su ciudad. No hay que cambiar las leyes para transformar el espacio, pero España es uno de los más viejos de Europa y nuestros mayores se merecen vivir bien.

Carmen de la Cueva

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Cumpleaños de amor



¿Cómo seré yo
cuando no sea yo?
Cuando el tiempo
haya modificado mi estructura,
y mi cuerpo sea otro,
otra mi sangre,
otros mis ojos y otros mis cabellos.
Pensaré en ti, tal vez.
Seguramente,
mis sucesivos cuerpos
-prolongándome, vivo, hacia la muerte-
se pasarán de mano en mano,
de corazón en corazón,
de carne a carne,
el elemento misterioso
que determina mi tristeza
cuando te vas,
que me impulsa a buscarte ciegamente,
que me lleva a tu lado
sin remedio:
lo que la gente llama amor, en suma.
Y los ojos
-que importa que no sean estos ojos-
te seguirán a donde vayas, fieles.


Ángel González

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Entrevista a Nerea Riesco, la escritora apasionada. IX Ateneo de Novela Joven

En mayo publicará su segunda novela aunque los ecos del Premio Ateneo por Novela Joven siguen sonando. Un libro de relatos casi desconocido y la carrera de Periodismo avalan las inquietudes y pasiones de Nerea Riesco.


Son las 17.30 horas y sentada en la cafetería de la Facultad de Comunicación, espero a Nerea que acaba de mandarme un sms diciendo que ?ya llega?. Bilbaína de nacimiento y sevillana de adopción, la joven Nerea Riesco lleva a sus espaldas haber ganado en 2004 el IX Premio Ateneo de Novela Joven. Con tan sólo 30 años vió cumplido uno de sus sueños, que reconocieran su trabajo y su talento. No tres años después prepara la próxima publicación de su segunda novela, mientras imparte clases de creación literaria, escribre crónicas en El País y hace un programa de radio Wahatu Al-Andalus.

Siempre ha escrito, ha nacido escribiendo, es una comunicadora nata que necesita transmitir lo que siente. Su primer libro, una recopilación de relatos que había escrito desde primero de carrera la identifica mucho con su auténtica personalidad. `Ladrona de almas´ y que mejor nombre para una mujer que confiesa mirar a las personas e intentar encontrar la forma de describirlas para un relato. Cualquiera puede servir de inspiración a esta joven que considera la literatura su mayor pasión y que con dedicación y constancia ha ido abriéndose paso entre los lectores. Tiene en Gabriel García Márquez uno de sus referentes literarios, y opina al igual que él que ?no haría falta una universidad, sino talleres prácticos y participativos, donde escritores artesanos discutan con los alumnos la carpintería del oficio?. Eso es lo que ella pretende con su clase de creación literaria, donde la edad no es una barrera para expresar lo que uno siente. Con ellos ya ha publicado Te diré y te contaré o La magia de lo imperfecto, donde escribe el prólogo como antesala a las creaciones de sus alumnos. Ahora preparan una novela conjunta, entre todos, con distintas perspectivas pero con la ilusión del escritor que escribe para que lo lean.


Muestra pasión en sus palabras, las orales y las escritas y promete no decepcionar con su próximo trabajo donde descubre a un ?abogado de brujas?.

Nació en Bilbao, a los cuatro años se fue a Valladolid, y a los 18 a Sevilla? ¿ha influido su nómada trayectoria en su creación literaria?
Me ha influido bastante porque yo creo que viajar mucho siempre se te queda la forma de ser de los diferentes lugares, yo recuerdo que cuando llegue a Sevilla me sorprendió mucho el carácter de la gente, en comparación con el de Castilla, que era donde yo había vivido. Los lugares donde he vivido han influido incluso en la primera novela El País de las Mariposas ya que de hecho la protagonista nace en Valladolid, en Medina del Rioseco y pasa por Sevilla para ir hacia el nuevo mundo, entonces influir, sí que influye.

¿Por qué decide venirse a una ciudad como Sevilla a estudiar periodismo?
No fue así, me obligaron porque vine con mi familia. Yo trabajaba en radio desde los 15 años en Valladolid pero cuando me vine aquí, mi afán de verdad era estuestudiar arte dramático o algo así. La comunicación me atraía mucho, el mundo de la radio, y por eso entré en periodismo, un poco influenciada por la radio. Luego ya todo cambia, las ideas de tu vida?y luego fíjate, la radio sigue siendo importante para mí, porque hacemos el programa Wahatu Al- Andalus aquí en la Facultad de Comunicación, pero ha pasado a un segundo plano la radio en mi vida. La literatura ahora es más importante, el caso es que yo nunca pensé que fuera mi manera de ganarme la vida, yo lo hacía como un hobby. Escribía desde siempre, pero no como algo a lo que pudiera dedicarme profesionalmente. Soy una afortunada en el terreno de la literatura, porque es complicado. He tenido mucha suerte, mucha, dentro del mundo de la literatura.


¿Periodista de vocación o escritora?
Yo siempre digo que lo que yo soy es comunicadora, me gustaba escuchar la radio, tenía que expresar mi forma de ver, mi forma de pensar, me gustaba mucho escribir, pero mucho hablar también, yo más que nada soy comunicadora, y con las novelas, cuando escribo, siempre es como una metáfora de lo que quiero comunicar. Si no hubiera alguien que leyese mis novelas, seguro que yo no escribiría. Sé que hay mucha gente que dice escribir para sí mismo, pero yo no, hago un 50% de la función comunicativa. Yo escribo y espero que haya un receptor al otro lado que lo reciba. Más que periodista vocacional, comunicadora.

¿Cuándo empezó a escribir? Había escrito desde siempre, escribía cuentos de pequeña, escribía periódicos, poemas que eran terribles?relatos. Cuando hacía periodismo escribía muchos relatos, de hecho el primer libro de relatos fueron escritos estudiando la carrera. Desde siempre, lo que ocurre es que nunca pensé que pudiera dedicarme a esto, yo tenía que hacerme una mujer de bien, estudiando una carrera?una cosa totalmente absurda, porque pensaba que una vez que tuviera el título se me iban a abrir todas la puertas, porque siempre he trabajado en radio, y pensaba?no tengo mejor contrato porque no he estudiado periodismo. Yo iba a tener un trabajo estable dentro del mundo del periodismo, y en realidad no fue así. Además todo el mundo piensa que como es vocacional estás dispuesta a trabajar gratis, yo he trabajado mucho así, poniendo mi coche, mi gasolina, mi grabadora y mis horas?con el periodismo me ha pasado lo contrario que con la literatura, he tenido muy mala suerte. Y con la literatura he tenido la suerte de que cada cosa que he escrito, se ha publicado. Y la novela, que era la primera y la envié a un premio sin ningún tipo de esperanza, con todo lo que la gente decía, que si era muy difícil publicar, que los premios estaban dados, entonces yo pensaba? como al que le gusta pintar, yo escribo. El primer libro que escribí, el de relatos, se publicó porque en la facultad tenía un grupo de amigos que escribía, y uno de ellos montó una editorial y me propuso editar mis relatos. Ahora sé que lo que escriba puede tener una respuesta editorial y de público porque ya hay una primera obra, pero antes de eso, tú escribes con un trabajo de constancia, yo estuve dos años escribiéndola.

Su primera novela ganó el IX Premio Ateneo de Novela Joven, ¿qué significó para usted? Fue algo impresionante, no me lo esperaba para nada. Justo el día anterior había estaba en la facultad con el director de mi tesis, y le había estado diciendo yo ?mañana se falla el premio? y él me dijo ?bueno, tú no esperes mucho que ya sabes que los premios están todos dados?. El premio se entregaba a las 10 de la noche y después había una cena, y me llamaron a la 1 de la tarde diciéndome que esa noche fuera a la cena. Aquello fue increíble, de verdad. Pero el premio implica mucho más, la promoción, que se coloque en un lado u otro de la librería, la publicidad, así es como se cumple el otro 50% de la comunicación. ?Ladrona de almas? fue un libro de una tirada cortísima, nunca estuvo en mesa de novedades, siempre en un apartado anaquel, metido en un rinconcito, había publicado un libro pero en realidad la respuesta del público no estaba. El premio suponía que me conociera mucha gente, o que conociera mi obra. La novela se vendió fenomenal, incluso ya está la edición de bolsillo. La sensación de premio no fue eso, sino, ?¡ay! han leído mi novela?, porque el trabajo de escritor es muy solitario, nadie te dice si lo estás haciendo bien o mal, y el premio fue como si lo hubiera hecho bien, el reconocimiento.


Almudena Grandes confiesa que los lectores son la libertad del escritor. Llegados a un determinado punto, parece necesario ?escribir por encargo?, cuesta poder permitirse la libertad de escribir lo que uno quiere, para que lo lean sus lectores, por placer y no por vender ni por los éxitos. Pero ella es una escritora muy famosa que vende mucho, ¿quiere usted vivir de la literatura? Por suerte en España eso no se suele hacer mucho, en América eso es más frecuente, el autor propone al editor unos cuantos temas preguntándole cuál gustará más lector, y el editor elige, y eso sí encorseta un poco. Yo de momento no escribo pensando en el gusto de nadie, pensando en mis gustos, en lo que quiero transmitir. Yo creo que lo que me preocupa a mí en este momento y la sociedad en la que vivo, también es lo que preocupa a un grupo de gente determinada. Me he dado cuenta de que la gente que ha leído mi novela y le ha gustado es gente que en el fondo se parece a mí y que le inquietan las mismas cosas. De momento no escribo para gustarle a nadie, y espero que ese momento no llegue nunca jamás.


Cronista en El País, directora de un taller de escritura creativa, escritora, periodista? su pasión es la escritura, ¿disfruta con lo que hace?
Muchísimo. Lo de cronista en El País son los daños colaterales de la literatura, nunca hubiera sido cronista sino fuera escritora. Aunque lo que escribo son como relatos. Vivir de la literatura es muy difícil, porque de un libro te llevas el 10% y con eso no se puede vivir. Pero sí de lo que hay alrededor de la literatura. Imparto talleres de creación literaria donde conozco a gente interesantísima, no solamente enseño yo sino que aprendo mucho de la gente, de cómo ven las cosas, tienen un punto de vista diferente, te dan unas ideas?Hay gente que lleva tres años conmigo dando clase y este año estamos organizando una novela conjunta que es muy difícil. Es verdad que todo está relacionado con la literatura. Sí, tengo mucha suerte, yo vivo de lo que me gusta y es verdad lo que dice de que los lectores te dan la libertad porque cuantos más te lean, más gente te conozca, más oportunidades tendrás de seguir escribiendo. Si yo tuviera un horario de oficina de ocho horas y cuando llegara a casa tuviera que ponerme a preparar las cosas, tendría muy poco tiempo para escribir, y yo necesito tener un tiempo grande para escribir diariamente. No es que tú quieras vender por afán de lucro, porque la literatura no es que te dé la fama de Gabriel García Márquez, pero sí que te proporcione cierta estabilidad económica, la tranquilidad de decir ?me levanto por la mañana y me dedico a escribir?. Yo todas las mañanas las paso escribiendo, intento que todas las actividades sean por la tarde. Mis mañanas son para escribir, mi trabajo es escribir. Sé que es muy difícil tener ese tiempo, yo la idea de la novela la tuve desde primero de carrera, pero hasta que no acabé, no tuve tiempo físico para hacerla. Es una apuesta, yo quiero esto y tengo que luchar para conseguirlo. Es un trabajo de constancia.

¿Cuál fue el comienzo de su novela ?El País de las mariposas?? ¿Qué la impulsó a escribirla?La primera idea fue el comienzo del periodismo, cómo la gente empezó a demandar información y ésta pasó a convertirse en poder. Tenía muy claro que quería hablar de los comienzos del periodismo aunque no sabía muy bien cómo. Luego me surgió la idea de Fray Diego de Landa, uno de los personajes de la novela, que era real. Me parecía que era un personaje muy atormentado porque tenía que luchar entre lo que era su educación, su cultura, la influencia del cristianismo, y el ansia de conocer otras culturas. Los códices mayas se conocen gracias a él. Ese interés por mostrar dos cosas al lector, cómo comenzó el periodismo y el valor que tenía la información para un monarca, en este caso, y como la cultura nos pone una venda delante de los ojos y nos hace incapaces de ver que las personas son iguales en todas partes. Ese fue el punto de inicio, luego se fueron mezclando muchas cosas: mostrar ese choque de culturas que ocurrió en aquel momento y estaba ocurriendo cuando escribía la novela, porque yo la escribía cuando se estaba entrando en Irak. Estaba ocurriendo lo mismo. Al Nuevo Mundo se fue a llevar la evangelización y lo que se llevó fue el oro y la plata y a Irak se iba a llevar la democracia y lo que querían era el petróleo. En el fondo lo que nos mueve es lo mismo, el ser humano cambia muy poco a lo largo de los siglos, nos siguen moviendo las pasiones, el amor, el odio, la envidia, los celos?

El País de las mariposas, el título de su novela, cuénteme su procedencia.
El título es una canción de Silvio Rodríguez, que está al principio del libro, y es una canción que habla precisamente de eso, de los aztecas. Ellos pensaban que cuando un hombre moría en la guerra o una mujer moría de parto, que era como otra especie de guerra, pensaban que su alma se convertía en mariposa y se quedaba volando en un valle que hay en México que es donde vive la mariposa monarca, que es la única mariposa del mundo que hace una migración tan grande desde México a Canadá. Cuando pensé en hablar de México creí que debía llamarse así, ?El País de la Mariposas?. Me parecía muy poética.

?Cuando se ama todo parece posible?. Así describe el influjo que lleva a Mariana y Miguel a amarse a pesar de las diferencias culturales. Su novela es histórica, de aventuras, de amor? ¿cómo la definiría usted? ¿Es el amor lo que mueve el mundo?Al principio pensaba que era novela histórica, pero cuando empezaron a haber foros en internet, yo veía que la gente la ponía en novela de aventuras, romántica, y pensé que no estaba mal porque eso quería decir que en el fondo cada persona ha visto una cosa en la novela. No sabía si era una novela romántica, lo que ocurre es que Mariana y Miguel son la gran metáfora de la novela, la unión de dos mundos. Como soy una persona muy optimista no quería que se viera un drama, un choque de culturas, lo que quería hacer ver es que de ese choque nació una relación en hermanos de los pueblos latinoamericanos, una relación que es indisoluble. Mariana y Miguel son el asombro, el entusiasmo por la cultura, por lo nuevo, lo desconocido. Para ellos era el amor lo que movía el mundo. En la propia novela el amor mueve a cada uno de los personajes, tanto a Rodrigo con un amor tormentoso y maligno; el amor al poder del hermano mayor de Mariana; el amor de una madre hacia una hija, como Beatriz y Mariana. El amor si mueve a todos los personajes de mi novela.

Usted afirma que la palabra tolerancia no le gusta demasiado, en el momento que vivimos ahora en cuanto a la inmigración, ¿cree que es más necesario que nunca esa ?empatía de culturas??Lo de tolerancia no me gusta porque tolerar el qué, qué tengo yo que tolerar del otro, que mi vecino sea árabe, que mi amiga sea gay?no tiene razón de ser. Yo no tolero nada, lo único a lo que puedo aspirar es a ser empático, de hecho creo que la manera en la que se demuestra realmente la inteligencia de una persona es siendo empático con el otro, cuanta más capacidad tenemos para ponernos en el lugar del otro, más inteligentes somos. Y es muy difícil ponernos en el lugar de otra persona. Pero si se consigue yo creo que se es mejor persona.

Una novela que comienza en el Berlín de la posguerra y el hallazgo de un libro maya de cuatro siglos atrás, ¿es más fuerte el nexo entre esos dos personajes que el tiempo que los separa?El personaje de Knorosov es un personaje real que ha vivido toda su vida bajo el influjo de Fray Diego de Landa, estoy segura de que conoce más a este hombre que a cualquiera de su familia. Murió en el 99. Tuve la suerte de contactar con Galina, una mujer que hizo su tesis con él y que dirige ahora el Instituto de Estudios Mesoamericanos de Rusia. Fue un fraile que ha influido mucho en ellos. Pero sí, ellos están más cercanos en el tiempo que cualquiera de sus contemporáneos. Estuvo más de acuerdo en cuanto a los códices mayas con Fray Diego de Landa que con sus contemporáneos.

Su novela ha sido un trabajo profundo de documentación, de lecturas, de investigación, ¿cómo fue ir descubriendo la vida de esas mujeres, las cartas, las historias de una cultura y un tiempo que se nos antoja tan lejano? Mariana no existe, es inventada, pero la familia sí. Tuve acceso a cartas de mujeres de esa época y en cierta manera hablaba de los comienzos del periodismo pero también reivindicaba el papel de la mujer. Ellas se escribían con monarcas, Felipe II se escribía con sus hijas, con una monja que le daba ayuda espiritual. A pesar de que era un personaje inventado en un principio, intenté recrear todo lo que era una mujer de esa época. Quería escribir la novela en primera persona pero luego pensé que sería demasiado tiempo intentando ser otra persona y por eso utilicé el truco de las cartas. Durante un corto tiempo era ella, me quitaba la espinita de serlo, y el resto del tiempo era narradora omnisciente sobrevolándolo todo. Fue maravilloso ir descubriéndolo y además tengo una historia que fue sorprendente. Yo tenía que hacer que Mariana Enríquez viajara hasta Sevilla para coger el barco, por tanto, ella tenía que quedarse unos días en Sevilla y pensé en La Casa Pilatos para hospedarla. Era un lugar ideal porque estaba construida en aquel momento. Cuando fui allí y vi la cronología de la casa, los dueños en aquel momento eran familiares reales de los Enríquez. Para mí aquello fue una señal, todo tenía que salirme bien. Se quedaron muchas páginas fuera de la novela, mucha información que no tenía cabida.

¿Qué le aporta la creación literaria? Todo, para mí es un pilar fundamental en mi vida. Mi manera de comunicarme y algo importante para mí, una de las pocas maneras que he descubierto para poder ser inmortal. Puede ser que te perpetúes teniendo hijos, pero de verdad, el poder conseguir ser otra persona, vivir en otro tiempo, y hacer cosas que jamás haremos, lo único que lo permite es la literatura. Puedo ponerme en el lugar de un pez de colores o irme a vivir al desierto del Sahara. Es en el fondo la esperanza del ser humano, igual que las religiones nacieron porque la gente se moría y una vez que hemos aceptado eso, que la muerte no tiene solución, uno lo que quiere es dejar su huella, que se acuerden de uno cuando ya no esté. Es la manera de ser inmortal, escribir.

?El premio ha supuesto que mucha más gente conozca de mi existencia profesional, a fin de cuentas, el escritor escribe para que le lean y cuanta más gente te conozca, más gente te leerá?. ¿Qué es más importante, vender muchos libros o tener lectores fieles?Yo creo que los lectores fieles es más importante, ese grupito de gente que te lee, y que les gustas, y en los que puedes confiar. Pero en este caso, la gente que te quiere, tu mejor amiga, tu madre, tu pareja, nada de lo que haces les parece mal, entonces tampoco puedes creerlos mucho. Nunca dejo que nadie lo lea mientras estoy escribiendo. Lo bueno son los lectores fieles, obviamente, pero hay una diferencia, porque si tú vendes mucho puedes vivir de esto.


La educación sigue haciendo que nuestra cultura nos parezca mejor que la de los demás. No intentamos equilibrar la balanza, aprender del otro, sino imponer nuestra forma de pensar. Parece que resulta necesario reivindicar el papel de la colonización española, ¿su novela proporciona esa visión objetiva de la realidad de unos pueblos tan distintos?No sé si objetiva, porque el muy difícil, pero sí he intentado alejarme un poco, aunque la información que he tenido ha sido de este lado. Ellos no tuvieron voz, les quitaron su manera de comunicarse, por poner un ejemplo, como si llegara una nave espacial y quemara las bibliotecas, las copias de la Biblia, la Constitución y nos dijera que tenemos que vestir con un cucurucho verde y un taparrabos y que no podemos seguir hablando como hablamos, ni adorar a este Dios, ni nada. Fue eso lo que les hicieron. Pensé en cómo me sentiría si ocurriese algo así, intenté verlo todo desde otro punto de vista. Me importaba mucho saber qué es lo que pensaba la gente de México que lo leía, y de momento la respuesta ha sido positiva, así que estoy contenta.

¿La soledad y el tiempo son sus principales armas a la hora de escribir?Sí, no soporto ni un ruido cuando escribo porque me despisto mucho. Necesito momentos de soledad y mucho tiempo. No puedo ponerme sólo media hora, tengo mi ritual antes de escribir: me preparo un té, me pongo las gafas, me recojo el pelo, tengo que estar cómoda, tranquila, sin tener que pensar que dentro de cinco minutos tengo que marcharme a algún sitio. Leer lo que he escrito el día anterior para no perder el tono, porque quizás estaba contenta y feliz y hoy no tanto, y no puedo cambiar el tono de la narración.

¿Qué influencias literarias tiene? Todos lo latinoamericanos. Soy muy lectora de gente que escribe en mi idioma. Soy algo desconfiada y pienso que se pierde algo en la traducción. El castellano es una lengua muy rica, tiene un color que no lo tiene el inglés. Me hace especial ilusión saber que lo que estoy leyendo es tal y como lo escribió el autor. Gabriel García Márquez, Borges, Cortázar, Ángel Mastretta. Aunque los dos libros que más me han gustado en mi vida son El Principito y Las amistades peligrosas, de dos franceses. El Principito fue el primer libro que leí y el que me hizo amar la literatura porque terminé de leerlo y me quedó una sensación de magia?

Describe en el prólogo de ?Te diré y te contaré o la magia de lo imperfecto? que las experiencias del escritor acontecen tres veces: una primera, cuando ocurren, lineales en el tiempo; una segunda, cuando busca entre sus registros la forma de transformarlas en letras; y una tercera, cuando alguien recupera sus vivencias y las siente como ese escritor las sintió alguna vez. ¿Por qué es tan extraordinario ser escritor?Porque se vive tres veces más. Todo lo vivo con los ojos de un escritor. Si veo a una persona, pienso como la describiría en un relato, por su físico, por su forma de ser. En ese libro lo que escribo es el prólogo, porque lo demás son los relatos de mis alumnos. Siempre les digo que uno es escritor siempre aunque no esté escribiendo, uno ve la vida desde el punto de vista de un escritor cuando piensa en cómo va a contarlo a quien no ha estado allí, eso puede que sea también la influencia del periodismo. Creo que es García Márquez quien dice que ?la vida no es como uno la vive sino como uno la ve y luego la cuenta?.

Me comentó que su próxima novela se publicará en mayo, ¿puede darme alguna clave?
Sale en mayo y estoy muy contenta. Edito con Random House, con Grijalbo, que es una gran editorial y tiene un apartado para novela histórica muy importante. Es una novela que tiene mucho de dos mundos paralelos pero que influyen el uno en el otro, el de la magia y el de la objetividad. Me baso en un personaje real, un hombre que se llamó Adolfo de Salazar y Frías, que era un inspector que dirigió un proceso de Inquisición de brujería, a principios del siglo XVII, pero que no creía en las brujas, y entonces se dedicó a desmantelar todas las teorías que había sobre brujas. Sus estudios se quedaron arrinconados y siglos después salieron a la luz. Lo llamaron el ?abogado de las brujas?. A la vez el libro está repleto de recetas de la época que las curanderas utilizaban para atender un parto, para embellecer a una mujer, para curar,?entonces la Inquisición lo hizo ver como brujería. Cada capítulo tiene conjuros o recetas mágicas que se van mezclando con la objetividad de este inquisidor. También hago una reivindicación de género porque en esa época las mujeres eran perseguidas por brujería.


Una defensora apasionada de la literatura, una mujer joven y activa? ¿cuál es el mayor sueño de Nerea Riesco? Está pregunta es muy difícil, muy complicada, porque siempre pienso las cosas a corto plazo. Pues creo que es poder vivir de la literatura, y no por vivir de ella por lucro, sino porque me estaría dedicando a lo que realmente me gusta. Es un pilar fundamental y quiero dedicarme a ello porque soy escritora.


CARMEN DE LA CUEVA

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El último alcalde de la II República

El 20 de febrero de 1936, José Delgado González fue nombrado alcalde del municipio sevillano de Alcalá del Río. La ilusión y las ideas de progreso llevaron a este humilde padre de familia a intentar construir una realidad más justa. Pero el golpe militar del 18 de julio le obligó a escapar de una muerte segura.

El último alcalde de la II República

?EN mi casa hemos escuchado siempre los llantos de mi madre. Vivimos muchos años bajo la sombra de la ausencia de mi padre y la incertidumbre de su destino?. Estas son las sentidas palabras de la hija menor de José Delgado, el último alcalde republicano que tuvo Alcalá del Río. Existe algún que otro parelelismo entre la vida de Pepe Delgado y la del poeta Federico García Lorca: nacieron en el mismo año, 1898, cuando se perdieron las últimas tierras españolas fuera de nuestras fronteras; con tan sólo diez días de diferencia, Lorca el 5 de junio y Pepe Delgado el 15. Vivieron marcados por unas ideas progresistas, ambos lucharon por sus ideales y la vida de los dos se detuvo el mismo año, 1936. Una, la de Federico, para no continuar jamás; y la de Pepe hasta que volviese en el 43 a su casa. El poeta permaneció fiel a su tierra y no huyó al exilio. El humilde alcalde de Alcalá se marchó a luchar en el Frente Popular. Unas palabras de Lorca reflejan bien la entereza de estos dos hombres únicos: ?Yo soy español integral y me sería imposible vivir fuera de mis límites geográficos; pero odio al que es español por ser español nada más, yo soy hermano de todos y execro al hombre que se sacrifica por una idea nacionalista, abstracta, por el sólo hecho de que ama a su patria con una venda en los ojos. El chino bueno está más cerca de mí que el español malo. Canto a España y la siento hasta la médula, pero antes que esto soy hombre del mundo y hermano de todos. Desde luego no creo en la frontera política?. De la boca del escritor estas palabras, del corazón y la mente de estos hombres, la entereza de sus ideales y la lucha por un mundo más justo. TRAYECTORIA José Delgado González era un sencillo comerciante, padre de cinco hijos y marido de María Asunción Velasco Sola, una luchadora mujer. En 1929 decidió afiliarse a la Unión General de Trabajadores, como hombre preocupado por sus derechos y en 1931 su ambición política fue a más cuando se unió al PSOE, siendo presidente de la agrupación en la localidad de Alcalá del Río. Ya en 1931 fue nombrado concejal del Ayuntamiento, pero no fue hasta las elecciones municipales del 20 de febrero de 1936 cuando obtuvo el cargo de alcalde de la Villa. ?Mi padre sólo hizo cosas buenas por el pueblo. Aquí no se mató a nadie de derecha ni se metió a nadie en la cárcel. Él quería darle a los pobres para que pudieran vivir. Fue hasta Madrid, al Ministerio, para conseguir que le expropiaran unas tierras a Sánchez-Dalp para dárselas a los trabajadores para que pudieran comer?. Entre lágrimas y palabras de orgullo esta hija de la guerra explica las acciones y voluntades de su padre cuando era alcalde. ?Mi padre se metió en política porque tenía ideas distintas, quería cambiar las cosas para bien?. José Delgado alternaba su profesión de comerciante e industrial con la tarea de encabezar el Ayuntamiento. Cuenta uno de sus nietos en un artículo que le dedicó, que lo llamaban el ?alcalde de la faja? porque siempre iba con la ropa de faena. Y es cierto que la gestión de su gobierno no sería fácil. Fue a Madrid en más de una ocasión para que las tierras de unos hermanos millonarios de la zona, los Sánchez-Dalp, pudieran ser repartidas entre los obreros del campo. Su mandato coincidió con la Primavera Trágica del 36 cuando la República iba perdiendo influencia. La última sesión celebrada en el Salón de plenos del Ayuntamiento de Alcalá del Río fue el 10 de julio de 1936. El 26 de julio fue ocupada esta localidad por una columna cuyo mando pertenecía a los comandantes Corrales y Buiza Fernández-Palacios. LA HUIDA Tras el golpe militar del 18 de julio y antes de que tomaran el municipio, preparó su marcha junto con otros miembros del gobierno. ?Cuando entraron las tropas aquí lo pusieron todo patas arriba. Tenías que tener las puer-tas abiertas porque sino ellos las tiraban a porrazos?. ?Él se fue con unos cuantos que estaban metidos en los mismo. Como se oía que mataban a la gente...ellos decidieron irse. Mi madre lo único que decía era que menos mal que se había ido porque sino lo mataban, lo mataban?. José Delgado no le habló a su padre sobre su huida, pero cuando se disponía a subirse al camión que lo conduciría hacia el exilio, encontró asu padre sentado en el asiento ?yo me voy contigo?, le dijo, y el hijo no tuvo más que aceptar la voluntad de ese padre de setenta y tantos. Mientras dirigían su vehículo hasta la Sierra Norte, en Alcalá le eran incautados todos sus bienes. ?Cuando llegó la guerra teníamos tres camiones. Uno se quedó en Sevilla en un taller, otro fue el que se llevó mi padre y el tercero se lo quitaron los fascistas. Lo cogieron y lo pusieron en el centro del pueblo como símbolo de lo que se le hacía a la gente de izquierda?. Les incautaron además los muebles, la casa, y toda la familia tuvo que mudarse con el abuelo materno. Su familia no sabía dónde se encontraba, fue un antiguo comprador, el señor Abascal, quien se puso en contacto con Asunción, la esposa de José para darle la carta que éste le había mandado desde la cárcel de Baza. SU DESTINO Antes de entrar en prisión, el 1 de septiembre del 36 ingresa como miliciano en el regimiento de milicias de Jaén, siendo designado como responsable del almacén de víveres y vestuario del referido regimiento hasta el 1 de febrero de 1937. En esa fecha se formó el ejército regular que pasó a llamarse la 92 Brigada, donde José fue Teniente encargado del almacén de vestuario. Según el Diario Oficial nº 172 del Ministerio de Defensa Nacional de 1938 sería nombrado Comisario efectivo de los Servicios de Intendencia del Ejército del Sur. En 4 de marzo de ese mismo año fue destinado como Comisario efectivo de la Jefatura Admisnistrativa Comarcal de Jaén. Su mujer y sus hijos sobrevivían en una Alcalá tomada por los fascistas y sin casi nada que llevarse a la boca. Su abuelo materno con lo poco que tenía compró unas vacas para poder dar de comer a su hija y sus nietos. Vacas que posteriormente sería el instrumento de cambio hacia un futuro más própero. Cuando las fuerzas fascistas avanzaron y tomaron Jaén, José Delgado junto a su padre y Fernando Olmedo, otro alcalareño, huyeron hacia Francia, pero esta marcha fue truncada por una descarga de munición contra el camión que los llevaba. José, envuelto en la misma manta que su amigo Fernando, sintió como se desvanecía su cuerpo. Su compañero había recibido una bala en la cabeza. Fue entonces cuando lo tomaron preso y lo llevaron hasta la cárcel de Baza, donde permaneció junto a su padre durante dos años. Enlazando con el relato de la carta recibida a un antiguo comprador, en ella José informaba a su familia de su encarcelación. Su mujer no dudó en ir a verlo hasta allí y su hija Carmen, de apenas 8 años, fiel testigo del sufrimiento de su madre, la acompaño hasta la prisión y lo recuerda con esta palabras: ?no nos dejaban entrar a verlo, y nos dijeron que fuésemos a la salida del juzgado de Baza para verlo. Pudimos entrar de madrugada, cuando los guardias estaban borrachos. Mi madre tuvo mucho valor para entrar allí de madrugada. Cuando vimos a mi padre...sentado en un patio con una candela comiendo habas crudas y pelao a rape. Tenía los pantalones amarrados a los tobillos para que no le subieran los piojos. había hambre y de todo allí. ÉL sólo le pedía a mi madre que hablara con quien fuera para que lo sacarán de alli porque se iba a morir si no lo sacaban?. Fue una casualidad del destino o la llegada de la suerte para un hombre justo lo que propició la salida de José de la cárcel de Baza y su traslado a la de Ranillas en Sevilla. Una conocida de la familia se encontraba cenando en un restaurante de Sevilla y escucho hablar a un señor, Carlos Zamora Maquilón de cómo un tal José Delgado González le había salvado la vida en una finca que éste poseía en el campo y a la que José entró con sus compañeros a pedir comida. Unos asaltantes amenazaron de muerte a Carlos Zamora y José los desafío con su vida. Esto llegó a oídos de Asunción, la mujer de José y fue a pedirle ayuda. Abogado de profesión y de ideología fascista no dudó en hacer las gestiones necesarias para proceder al traslado de José a la cárcel de Sevilla. Cuenta Carmen Delgado, la hija menor de José que ?cuando fuimos a ver a mi padre a la estación porque ya lo trasladaban a Sevilla, salió del tren esposado, como si fuera un criminal. Manuel Velázquez Bautista, que era un capitán del ejército y vecino de Alcalá, lo estaba esperando para escoltarlo hasta la cárcel y cuando lo vio bajar esposado les dijo a los guardias civiles que lo soltaran bajo su responsabilidad porque no era un criminal?. POR FIN EN SEVILLA Era 1940 y una vez en Sevilla todo fue diferente. ?En la cárcel había maestros, artesanos, comerciantes, plateros...gente culta?. Recuperó entre esas cuatro paredes todo lo que había dejado atrás al comenzar la guerra. Aprendió francés, geografía y se dedicó a vender los productos que los propios presos hacían. Había sido un hombre muy culto, leía todo aquello que caía en sus manos, cuenta Carmen que su madre de pequeño lo regañaba porque gastaba demasiado petróleo de la lámpara leyendo libros antes de acostarse. Todo un ejemplo de superación, perseverancia y generosidad que dejaba huella en todo aquel que se cruzaba a su paso. El 20 de mayo de 1943 fue puesto en libertad condicional. En su certificación de liberación reza su edad: 45 años; su delito: auxiliar a la República; y su condena: 15 años. Aún no había acabado su destierro porque las autoridades fascistas no dejaban que se acercara a su localidad, Alcalá del Río. Debía mantenerse alejado, por lo que tiene que vivir en Sevilla en la casa de unos amigos hasta que en 1948 consiga el Carné de Agente comercial y pueda viajar con un permiso por toda la provincia. Pero José no se había privado de ver a sus hijos, ya que los visitaba a escondidas por el postigo y a horas que nadie pudiera verlo. Su hija recuerda cómo fue el reencuentro con su padre ?fue en mi casa el más feliz de nuestros días, pues volvía a nosotros además de nuestro padre, el más valiente, capaz y honrado de todos los hombres?. Fue entonces cuando comenzó la vida para esta familia humilde que fue recuperando la ilusión con el regreso de su padre. Su madre, Asunción, no había sino ensalzado la figura de José, para orgullo propio y de sus hijos, para que tanto sufrimiento, hambre y angustia se viera recompensado. Empezando por una clandestina fábrica de fideos en casa de los abuelos con una máquina hecha por un preso de Ranillas, la familia volvió a ser lo que era y entonces parecía que el tiempo se hubiera parado. Las vacas que el abuelo compró se vendieron para conseguir un burro y vender los productos por la provincia. Luego en bicicleta, en moto, sin detenerse, la familia fue evolucionando unida y adaptándose a tener los sueños de un padre tantos años ausente volando por sus cabezas como pájaros. Ahora no habría barrotes que detuvieran su vuelo, ni armas ni fuego, ni siquiera los recuerdos de esa fría celda granadina y el cuerpo desvanecido de su amigo Fernando podrían frenar esa nostalgia de cambio. Dijo Günter Grass que ?un día surgirá una generación que que preguntará qué pasó en realidad y que se les está ocultando. Las preguntas irán llegando porque la historia no puede darse por concluida. Porque nos alcanza. Hay que saber afrontarla?.


Carmen de la Cueva

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Los cuadernos

Un cuaderno en blanco no está vacío. Por eso es una invitación al futuro. La escritura, como la ley, no supone una decisión sobre la nada, sino la puesta en orden de la realidad a través del poder que confieren las imaginaciones. Llamamos imaginación al ojo de la cerradura por el que nos vemos a nosotros mismos. Así que las historias, los sueños, los deseos, caminan al lado de nuestra piel y nos obligan a viajar como una tentación disfrazada de guía. El papel en blanco parece el mapa de una abstracción, pero está lleno de lo que somos, de lo que recordamos, de lo que nos han hecho, de lo que da vueltas en la cabeza y busca el equipaje para salir de nosotros en forma de palabra, que es el modo que tienen las ilusiones y los miedos de poner el pie en la calle.

Las ilusiones y los miedos son una respuesta a la inquietud que vive en un papel en blanco o en un cuaderno vacío. No me convencen los innovadores que convierten las palabras en una abstracción racional, borrando la experiencia histórica que determina las identidades. Para darle sentido a la afirmación de que todos somos iguales ante la ley, hay que empezar por entender que no somos iguales en la historia. No me convencen los tradicionalistas que niegan la capacidad de invención, la promesa de futuro que ofrecen las páginas en blanco, creyendo sólo en la repetición perpetua de lo que siempre se ha escrito de la misma manera. Conviene elaborar con imaginación las identidades, para buscarle un sentido a la convivencia, que no debe confundirse con una acumulación tormentosa de astillas y fragmentos. El todo significa por fortuna algo más que la suma de las partes. El todo es un argumento, la historia que se puede escribir en un cuaderno en blanco, un cuaderno que, sin embargo, no está vacío.


Siento debilidad por los cuadernos. La casa se llena de viajes gracias a los cuadernos, porque viajo con ellos, o porque me gusta comprarlos en ciudades lejanas, o porque las páginas en blanco son un itinerario, una sala de espera. Los cuadernos colocan sobre la mesa unas velas de barco para que el viento escriba sus historias mientras el mar se abre y se cierra. Vivimos épocas de navegaciones, de buenos vientos, de cuadernos por escribir. Se abren en España juzgados especiales contra la violencia de género, al mismo tiempo que se cierran prejuicios y el Congreso aprueba la ley de los matrimonios homosexuales. Empezamos a saber que todos somos iguales ante la ley, pero también comprendemos que no somos iguales en la historia y que conviene discriminar. La sociedad española se está llenando de cuadernos en blanco, de argumentos, de páginas por escribir que no están vacías, de motivos razonables para sentirse orgullosos de esta tarea de redacción que es la vida.


Cuando los piratas de la realidad nos abandonan en una isla desierta, más que un libro, conviene esconder en la chaqueta un lápiz y cuaderno en blanco. Se trata de mirar al horizonte y de escribir, a la sombra de una palmera, lo que se nos ocurra, lo que vive con nosotros, mirándonos por la cerradura de la imaginación. Escribir, por ejemplo, que el mar está en calma, que el sol ilumina la espuma plateada de las olas y que sobre el azul del cielo aparece la silueta de un barco. Las velas y las páginas vienen a rescatarnos.





LUIS GARCÍA MONTERO

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Diálogo

Tú, nacido de mis emociones y de mis pensamientos más profundos, de las ilusiones que cada día me alimentaban el espíritu, de los miedos que nublaban mi visión. Tú, que ahora te convertiste en fiel consejero, sopesando mis decisiones, controlando mis impulsos incontrolables.

Eras ese experimentado compañero que cada instante me atormentaba, sentenciando los deleites de mi alma, cada pena y tristeza que mi corazón pudiese sentir. Eras a veces, ese aliento de paz que me inundaba, pero también muchas otras quien descubría mis mentiras y trababa mi huida.

Estoy tan perdida que ni siquiera recuerdo la razón que me diste para poder ser feliz.

Tu frialdad a veces desmesurada me ha hecho ser más fuerte, sin duda, pero tu retorno en cada amanecer, en cada sueño truncado, en cada momento de mi vida, me han condenado a la entereza y la impavidez.

Quisiste hacer de mí alguien valiente, capaz de superar cualquier trampa del Destino. Pero a la vez, fuiste mermando mi ilusión. Esta carta debería de ser quizá un agradecimiento eterno por tu constante dedicación, por estar en cada rincón de mi mente, escuchando las voces que nunca cesaban y los gritos del silencio dormido. Pero no, no sé si tengo tanto que agradecerte, porque has sido tú quien me ha convertido en lo que soy, una persona aparentemente inquebrantable, pero de sentir endeble. No hay duda de que mi frágil sensibilidad es un fiel reflejo de los estragos que has causado en mí, pero ¿es normal que me torturases tanto? No había un solo momento del día en el que no avivases mi razón, mi forma justa de ver las cosas,¿ y qué hay de los sentimientos, de los impulsos? A veces siento a la razón y a ti, como esos torpes ocupas que mermáis mis actos y me acongojáis en el sentir. Así es como lo siento.

Siempre estabas presente, a cada hora, a cada instante, siempre ahí, ocultando lo que siento, invadiendo de ansiedad y dolor mi corazón, atendiendo a cada duda, a cada sospecha que desdibujaba lo que veía, lo que sentía. Sí, esta vida es muy injusta con todos, por supuesto, y conmigo también, y contigo, por no colocarte en alguien que apreciase más tus valores, porque yo no he sabido hacerlo bien.

Quisiera mentirte, poder olvidar todo el daño que me has hecho, pero no puedo, tú mismo me enseñaste a atacar constantemente, a mantener vivo en ti todos esos sufrimientos. ¿No resulta contradictorio? Tú queriéndome ayudar y yo rechazándote una y otra vez, dejando que mi corazón pensase por sí mismo. Eres ya para mí una víctima más de la verdad, esa que siempre resucita, pero tú ahora ya no podrás. Gracias por darme tantos años de sufrimiento. Gracias.

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